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En el mundo desconocido - Capítulo 93

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  3. Capítulo 93 - 93 Cap93Contra el enmascarado
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93: Cap93:Contra el enmascarado 93: Cap93:Contra el enmascarado Y con un salto, aquel hombre inició la pelea, con su pierna estirada, a punto de tajarme de un golpe.

En aquel instante, el viento cayó y yo salté hacia atrás, mientras él, al golpear el suelo, lo hizo crujir y levantó polvo y escombros.

—Nada mal.

Apreté los dientes y, en respuesta a sus palabras, dejé que mi combo ganador funcionara.

—¡Air!, ¡Legs!

Con el ardor bajo mi piel y cortando el viento, di un paso hacia él.

Pero mis piernas no se quedaron en ese solo paso, sino que dieron muchos más, corriendo, mientras el suelo retumbaba pesadamente a la vez que acortaba la distancia.

Él me miró con su máscara, apretando su puño y llevándolo hacia atrás, listo para ponerme en una encrucijada.

Sin embargo, yo preparaba un gancho a su estómago.

Esto no era cuestión de fuerza, sino de quién golpeaba primero.

Cuando él estuvo cerca de mí, moví mi puño en dirección hacia él, golpeándolo en el estómago.

Sonreí mientras apretaba los dientes, pero él siguió con su golpe, que al impactarme me tiró hacia el suelo, levantando polvo.

Sentí cómo mi visión se volvía difusa; mantener la mirada en él hacía que se viera borroso, y el sonido era difícil de percibir.

Pero, aun en el suelo, lo entendí.

Debo levantarme.

Quedarme en el suelo es una mala idea; él podrá ir a matar a Sara más rápido y yo aquí, perdiendo mi oportunidad.

Entonces, puse mis manos en el suelo para incorporarme.

Mientras el aire entraba en mis pulmones, mi visión se aclaró; ya no veía doble, sino una sola imagen.

Pero él no se quedó quieto, sino que caminó hacia mí.

—Das buenos golpes, pero te falta resistencia.

¿Qué esperabas tú de un cuerpo infantil?

O más bien, ¿qué esperaba yo, sabiendo los límites del cuerpo de un niño?

Ya había pasado por palizas a esta edad.

Sé bien mis limitaciones, pero no puedo darme el lujo de simplemente rendirme ante esto.

Por eso, a medida que me apoyaba en el suelo, me levantaba, preparándome para continuar el combate.

Mi mano tembló un instante, junto a mi pierna, que no quería soportar mi cuerpo, pero esta voluntad, que apuesta a la posibilidad antes que a la adversidad, es lo que me mantiene en pie.

—¡Aún no escucho la campana!

Y volviendo a correr, continué el combate.

Cualquier golpe sería letal si lo recibía, entonces debía esquivar.

Por eso mantuve la cabeza baja, mientras mis ojos seguían sus cuatro extremidades: piernas y manos.

Alzando sus manos y poniéndolas a la altura de sus ojos, me respondió.

Mientras tanto, con las piernas daba brincos de lado a lado, como si esto fuera una pelea de boxeo.

—Bien, así lo quieres, chico.

Con un salto hacia atrás, inició a moverse, mientras que yo tenía que erguirme para igualar su altura.

Debo golpear su abdomen o su cara, pero mi altura no me favorece.

No puedo moverme mucho en el aire, entonces debo atacar desde el suelo…

o también…

—¡Fire!

—Poniendo fuego en mi mano, desactivé los hechizos anteriores.

—¡Fuego!

—respondió él, y con una bola de fuego también golpeó la mía, deshaciéndose mutuamente en el aire.

—Buen intento.

Supongo que conoces tus debilidades.

Si este tipo seguía burlándose de mí, perdería tiempo y oportunidad, me desgastaría.

Y como nadie me ayudaría ahora, entonces debía ganar lo más rápido posible.

Por eso debía usar versos más largos.

—Si con una chispa inicia el fuego, ¡que este te consuma!

¡FIREEEEE!

Con un verso improvisado, dejé que el maná saliera de mi cuerpo mientras en mi mano se acumulaba, pasando de la calidez interior a un fuego brillante.

Esta bola, más grande que mi mano, contrastaba con todo a su alrededor.

Y como un beisbolista, lancé aquella cosa.

El otro se había detenido para tomar aire, pero, respondiendo con renovada confianza, se quedó quieto mientras hacía un movimiento raro.

—Es hora de usar esto.

E irrumpiendo el brillo de mi bola de fuego, de la situación que lo rodeaba e incluso del sol y el entorno circundante, de su túnica asomó un guantelete que reflejaba cuanto lo rodeaba.

Con una llama de la cual se desprendieron rayos, se dispuso en un instante a hacer lo que debía: golpear mi bola de fuego, destruyéndola.

—Nada mal, chico.

Tienes futuro en esto, pero no contra mí.

—Tzch…

—E inicié a moverme.

Supongo que debo ir con la combinación ganadora, pero correré el riesgo de excederme.

—Desde el sur del mundo de donde naces, hasta el norte donde terminas tu viaje, ¡acelérame, viento!

Podía sentir cómo mover hasta los dedos era más fácil, pero también sentía que la fuerza de mi cuerpo era algo más débil por la pérdida de maná.

Sin embargo, no era hora de detenerme.

—En mi corazón, como una llama que nace, impulsa vida y me hace vivir, ¡impulsa mis piernas!

Y en respuesta a ese llamado, mis piernas gritaron de dolor mediante un crujido que solo yo podía sentir, mientras el otro tipo chocó su guantelete contra la palma.

—Por respeto, te dejaré usar todo eso, pero no te da ninguna posibilidad.

Si no hubiera posibilidad, me habría rendido.

Por eso he de responder con todo lo que tengo.

Con un salto que hizo que los árboles a mi alrededor quedaran atrás, me moví en un instante, quedando frente a él, quien puso un bloqueo en cruz que detuvo mi golpe hacia su abdomen.

Pero no me detuve ahí; di el siguiente golpe con mi otro brazo, mientras el tipo tenía que mantener su bloqueo.

Cada golpe que daba levantaba la piel de mis nudillos y me hacía apretar los dientes.

Él, en un intento de salir de esto, movió su pierna para dar un rodillazo.

Di un paso atrás mientras en mi rostro se dibujó una sonrisa.

Agarrándola, debía repetir lo que hice con el Sombrerón.

El tipo lo entendió e intentó contraatacar a punto de golpearme, pero los potenciadores de antes me hicieron más rápido, evitándolo.

En cambio, me permitieron moverme aún más rápido, tirándolo contra un árbol.

Al ser impactado, su tronco se quebró, tumbando el árbol.

Mientras tanto, el tipo, tendido en el suelo, intentaba levantarse, pero un susurro que contenía una risa salía de él mientras apretaba su estómago.

¿Era dolor o genuina alegría?

¿Tal vez hasta locura?

—Maldición…

Eres alguien de un todo o nada.

Y parándose en poco tiempo, intentó reanudar la pelea, mas su pierna temblorosa mostraba otra cosa.

—Terminemos esto.

—Tienes razón, chico.

Tal vez deba llamarte ‘joven promesa’ por lo que haces.

Y saltando hacia mí, poniendo chispas y fuego en su guantelete, me respondió, mientras que yo solo podía responder con un golpe que dependía de mí por completo.

Si no lo hacía, quién sabe qué pasaría.

Por eso, ¡debía ganar!

Mi puño cortó el viento mientras se movía rumbo a su cara; el de él respondía con un golpe hacia mis costillas.

Mis músculos tronaban.

Él temblaba.

Yo apretaba los dientes, mientras que de él no sabía nada.

Pero mi golpe no llegó a nada, solo al aire, mientras él golpeaba mi cuerpo.

Una sensación de calor pasó de lado a lado, haciéndome imposible no cerrar los ojos.

Fui lanzado contra el aire hacia un lado, golpeando un árbol que, al contacto con mi cuerpo, respondió de tal manera que, al intentar levantar un brazo, no podía.

Cuando toqué el suelo, este solo hizo un sonido hueco.

En mí, la visión difusa era lo único que mi mirada veía.

Intentaba apretar las manos para sostenerme, mas estas, como traidoras, no podían hacerlo; solo se quedaron abiertas.

Mis párpados pesaban una vez más.

Al intentar morder mi labio, solo podía ejercer una fuerza vana, porque no lograba presionar.

—Diste buena pelea.

Tal vez en un futuro peleemos de nuevo, y ojalá sea juntos.

—J-jódete.

—Solo hago esto porque es lo que conviene.

Así que, me largo.

Y el sonido de sus pies alejándose se hizo presente.

A la distancia, él se movía sin más, dejando que el viento se llevara sus palabras, a la vez que la oscuridad se hacía presente en mi vista, de tal manera que ya no lograba ver.

Solo podía sentir que respiraba; lo demás no importaba.

Mas, en mi inconsciente tenía nuevas dudas: ¿Quién era ese tipo?

¿Por qué debía matar a Sara?

¿Cuál era su objetivo al hacerlo?

Mas, incluso con todas esas dudas sin respuesta, ¿quién sabe cuánto tiempo pasó?

Porque aun en mi sopor podía sentir cómo el sol perdía su intensidad para luego ser arropado por el frío, que calaba en mi cuerpo.

Y entonces, unos nuevos pasos se hicieron presentes.

—¡JACOB!

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Ya hacia falta una pelea mas larga que las anteriores, intentare retomar esto para proximas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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