Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el mundo desconocido - Capítulo 96

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el mundo desconocido
  4. Capítulo 96 - 96 Cap96En el hospital
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

96: Cap96:En el hospital 96: Cap96:En el hospital Presioné el botón para llamarla y, en unos minutos, llegó a mi lado.

—¿Qué necesitas?

—¿Puedo saber qué pasó con mis objetos, como el celular?

—Eso está guardado, ¿pero hay alguno que necesites?

—Sí, por favor.

Es el celular.

—Entendido.

Con esas palabras se desvaneció.

Mientras tanto, yo pensaba en qué hacer ahora.

Llamar a Eduardo sería bueno para que me siguiera informando, pero ¿qué pasaba con Soren?

Él no sabía nada, así que esto dejaba mis opciones claras.

Cuando llegó la enfermera, tomé el teléfono y miré los mensajes para ir al contacto de Soren, quien me había escrito: «¿Dónde estás?» Y no uno, sino que tenía cinco mensajes, uno cada tres horas.

¡Tremenda mierda de amigo soy, dejarlo preocuparse tanto y yo aquí durmiendo!

Así que, cuando terminé de ver eso, escribí: —Hola, Soren.

Solo ocurrieron cosas.

Estaré unos días afuera.

En cuanto envié el mensaje, él lo leyó e inició a responder: —¿Días?

¿Qué pasó?

—Solo una misión.

—¡Mierda!

¿Qué carajos elegiste ahora?

¿Te fuiste a otra isla sin avisar?

Y con una sonrisa, miré desde aquí, desde donde se podía ver su apartamento, para escribirle: —Solo algo fuerte.

—Espero que vuelvas pronto.

—Ja, sí.

Bueno, vemos.

Entonces relajé los hombros mientras miraba el techo blanco del lugar.

Al menos Ana no le había dicho nada.

Supongo que de esto hablaré con ella hoy.

Pero también era hora de hacer lo siguiente: llamé a Eduardo, quien a los pocos segundos contestó: —Hola, Jacob.

Dime, ¿qué pasó en esa batalla?

—Perdí y me reventaron.

—¿En verdad?

Bueno, por algo son los de esa guerra.

—Sí, me lo hicieron aprender.

—¿Seguirás en la misión?

—Claro.

No tengo derecho a retroceder ahora.

—Está bien, pero la próxima vez te mando acompañado.

Y mejor evita el combate directo.

—Haré lo que se pueda.

—¿Algo más?

—¿Qué pasó con el enmascarado?

—Escapó, pero Sara está protegida.

—Eso es algo.

Cuídenla mientras no puedo.

—Claro que eso haremos.

Adiós.

—Sí.

Adiós.

Colgamos ambos.

Ahora solo debía mirar el techo mientras pensaba qué haría en mi siguiente conversación, la que tendría con Ana.

Lo de ayer demostraba que se preocupaba por mí, pero ¿qué hacer ahora?

Giré la cara, mirando la puerta por donde no había nadie todavía.

Entonces, debía pensar qué diría.

«Supongo que usaré el francotirador.

Si no puedes ganar a corta distancia, entonces será desde la distancia pura».

Y con una sonrisa recordé esos tiempos en los que, cuando caminaba por la calle, solo había dos opciones: o me buscaban para darme un golpe en la cara o sacar armas, o me recibían con aplausos y elogios.

Pero ahora esto no era así; solo soy un niño que es vencido por un tipo desconocido.

Esa idea me hizo morderme el labio, mientras unos pasos se hacían presentes ante mi puerta, que recibió un toc-toc.

—Pasa.

Y con su pelo blanco entró al lugar.

Me miró directo a los ojos a la vez que caminaba, apretando los puños, para sentarse en la silla que estaba a un lado mío.

Yo solo relajé los hombros.

Era hora de hablar.

—Jacob, ¿qué carajos estás pensando hacer ahora?

—Por el momento me recuperaré.

En tres días salgo.

—¡Eso no!

¡La misión!

¿Vas a seguir, maldito loco?

—Claro.

A eso me he comprometido.

—Imbécil.

¿Quién te crees que eres para estar haciendo eso?

Ya ni quería mantenerle la mirada, entonces solo me acosté en la cama mientras el techo blanco era lo único que ocupaba mi visión.

—No soy nadie.

Solo quiero hacer lo correcto.

—¿Lo correcto?

¿Desde cuándo es lo correcto pelear hasta romperte las costillas?

—Entonces, ¿desde cuándo lo correcto es dejar las cosas a medias?

—No es lo mismo.

—Claro que es lo mismo.

Desde el inicio sabía que estas cosas podían pasar.

—Cállate.

—No.

¿Por qué callar sobre eso?

Es la verdad de este oficio.

Hasta como policía tú lo pasas.

—Pero en mi caso lo hago por justicia.

—Y yo por compromiso personal.

—Aunque eso no te da la obligación de ir a romperte.

—Al contrario, sí me la da, porque siempre lo supe y lo acepté.

—No.

Deja de romantizar tu idiotez.

—No hay nada de romántico si sabes el peso.

—Jódete.

Entonces, cuando salgas, te rompo las piernas.

—Y aquí vamos con soluciones innecesarias.

—¿Innecesarias?

Lo innecesario fue que lucharas solo.

—Eso es del pasado.

Debemos centrarnos en el ahora.

—Deja de evadir tus consecuencias.

—Las estoy pagando.

—Y las quieres empeorar.

—No, estoy pensando en soluciones.

—Ja.

¿Y ahora vienes con soluciones?

¿Cuál fue la solución que aplicaste antes?

—Eso ahora no importa.

Hay hechos que podemos usar.

—¿El qué?

A este ritmo ni credibilidad tendrás.

—Vamos por lo primero.

El tipo solo combate cuerpo a cuerpo.

Podría usar hechizos a larga distancia, pero él no dependía de eso, sino que literalmente confió en sus puños hasta el punto de elegir un guantelete en vez de un arma de fuego.

Esto me da una ventaja si quiero combatirlo de manera efectiva.

—¿Cuál es el método que piensas usar?

—¿Te acuerdas del rifle?

—Y me llamas a mí exagerada…

pero eso servirá.

—Bueno, ahora pasaré al segundo punto.

¿Te acuerdas de Soren?

—Eso es obvio.

¿Cómo olvidar al novato?

—Bien.

Su abuelo estuvo en una guerra del oro y poder.

—Ehh…

espera, ¿qué?

—Sí, aunque no parece contar mucho sobre eso.

—¿Pero por qué?

—Ni idea.

En cuanto salga de este lugar iré a averiguarlo con Soren.

—Bueno, si tú vas, yo iré.

—¿Irás?

—Claro.

Ya sabes sobre eso.

Suspiré.

Solo me quedaba aceptar.

—Bien.

—Bueno, cuídate y no intentes curarte por tu cuenta.

—Eso lo sé.

Y con esos pasos, ella se fue.

Yo me quedaba en el lugar, sin que nadie me acompañara.

Solo debía recuperarme.

Eran tres días, solo eso.

Pero ante esa idea, apretaba las manos mientras me mordía los labios, como si quisiera salir de este lugar antes de tiempo.

«Debo aguantar».

La mejor manera era pensando en esos supuestos «tiempos mejores».

Ya habían pasado tantos años y, aunque influyeron en el mundo, ya no son relevantes.

Si odio esta idea de vivir de viejas glorias, lo mejor es buscar sepultarlas por completo.

«Menos mal que ya rechazo un poco ese pasado».

Quitármelo es una buena opción para poder avanzar, porque me puedo centrar en el ahora.

Pero esto me lleva al siguiente problema: mi ahora.

Por el momento debo proteger a Sara, pero ¿más allá de eso?

Tenía que ir a Lea y tal vez encontrarme con Aglala.

Ha pasado mucho desde que la vi.

Mientras me dedicaba a mirar afuera, donde seguía brillando la luz del sol, me pregunté a mí mismo: «¿Soy más fuerte o más débil que en el pasado?» Creé un futuro con la ayuda de mis amigos, quienes ya murieron dejándome aquí solo.

Pero en ese pasado, aunque viví esa guerra, esta batalla me ha demostrado que ahora la gente es fuerte.

«¿Pero más fuerte que antes?» Entrené con un método semejante al de los militares en la isla.

También sobreviví haciendo el barco y viniendo a este lugar.

¿Pero eso es suficiente para decir que estoy a la altura del nivel de antes?

Grim dijo algo de la magia nivel D.

Ese recuerdo entró a mi mente, dando vueltas.

Esto significaba que desde hace más de 80 años están los niveles.

Pero, ¿cuál es el nivel necesario para superar una magia nivel D?

Supongo que algo igual, pero en mi caso no sabría decirlo.

«Lo mejor sería asumir que soy más débil».

Si intento pensarlo, no tengo números o algo concreto que me diga si soy o no menos fuerte que antes.

Lo mejor es pensar que lo fui, pero no para resignarme, sino para querer superarlo.

Después de todo, ese «yo» experimentó cuatro años de guerra mágica y política; yo apenas tenía un año de entrenamiento en un cuerpo infantil.

Lo importante es que, a diferencia de ese pasado, yo sigo vivo.

«Entonces, cuando salga de aquí, iré a superar a ese yo».

Por el momento, el objetivo será ese: usar ese poder para cumplir el contrato.

Y con esa ansiedad apreté los labios mientras me quedé acostado, mirando al techo, forzando a que mis ojos se cerraran más.

Aunque eso ocurriera, dentro de mí solo había un deseo: «Quiero salir».

Y con eso me forcé a dormir, para que pasaran esos días e ir detrás de ese viejo ermitaño.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES fucken_132 Nuevo capitulo,aunque con un desarrollo lento ya no queda mucho para estar ahi anclado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo