En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 ¡Maldito Sistema!
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1: ¡Maldito Sistema!
1: ¡Maldito Sistema!
—Shhh.
Está bien, está bien.
No llores, Jessica.
Un rostro tan bonito como el tuyo debería sonreír para siempre— arrulló una voz masculina en la oscuridad.
La madera crujía con cada paso del hombre.
La tenue luz del exterior proyectaba una sombra distorsionada, posándose sobre una mujer con los ojos cubiertos.
Sollozaba, lágrimas empapando la tela que obstruía su vista.
Cuerdas firmemente atadas inmovilizando sus manos a la espalda.
—D-déjame ir por favor— se lamentó en voz baja, con miedo de descubrir lo que pasaría si llegase a gritar.
—Tengo dinero, te daré mi dinero, pero por fa— fue interrumpida por una mano gruesa acariciando su mejilla.
—No…
No puedo hacer eso, mi amor.
Preparé todo esto para ti ¿Cómo podrías irte ahora mismo?
o acaso…
¿¡Piensas dejarme plantado!?— alzó la voz hacia el final el hombre, un toque de ira deslizándose en sus palabras.
La mujer se quedó callada.
—Ahora…
No alarguemos más esto, mi amor.
He estado esperando por semanas, viéndote coquetear con esas basuras en el restaurante.
Sabes, eso no me gustó, no me gustó para nada— dijo mientras movía su mano lentamente hacia el pecho de la mujer.
—Pero no te preocupes.
Hoy te haré mía, y ya no tendrás que perder el tiempo con esos hombres.
Conectémonos Jessica, encontremos la felicidad juntos.
—¡A-AYUDA, AYUDA POR FAVOOR!— empezó a gritar la mujer, retorciéndose en un esfuerzo por alejar a esta repulsiva persona.
—¡Quédate quieta maldita mujer!— gruñó el hombre, colocando una mordaza en la boca de la chica.
Alzó el puño para golpearla en el estómago y así someterla.
Una sonrisa enfermiza se dibujó en sus labios y un bulto se elevó entre sus piernas.
Antes de que pudiera atacar, una mano enguantada sujetó su muñeca, presionando como una prensa hidráulica.
Por un segundo, la oscura habitación quedó el silencio cuando una presión sofocante cayó sobre los presentes.
La mujer, a pesar de no ver nada, pudo sentir la presencia de…
algo.
El hombre, por su parte, no pudo moverse debido a la sorpresa y al dolor proveniente de su muñeca.
—Esto es repugnante— dijo una tercera voz.
Suave pero masculina, y a la vez juvenil.
El hombre intentó levantarse y encarar al desconocido, pero una patada se clavó en su cara, enviándolo contra la pared con un ruido sordo.
La tercera figura se movió tranquilamente hacia la mujer, desatando las cuerdas y quitando tanto la mordaza como la venda en los ojos.
—A-ayúdame, por favor, te lo suplico— gimió la víctima.
Una chispa de esperanza surgió en su corazón.
A quitarse la venda, pudo ver a su salvador.
Un poco más bajo que ella misma, de unos 169 centímetros, cabello blanco y algo despeinado.
Una máscara completamente negra cubría todo su rostro, con marcas blancas recorriéndola de manera vertical.
Llevaba una gabardina igualmente oscura, de cuello alto.
Por unos segundos, la chica no supo cómo reaccionar ante la apariencia de su salvador.
Vestido de manera similar a esos peligrosos terroristas o villanos que suelen aparecer en las noticias.
La incertidumbre la abandonó en el momento en que un quejido le recordó que su atacante y secuestrador seguía allí.
—¿¡Quien carajo eres tú!?— escupió el hombre, masajeándose la mandíbula.
Un rostro retorcido en una mueca de rabia, barba incipiente y cabello descuidado, de apariencia grasosa.
Una prominente panza se balanceaba de un lado a otro.
Buscó algo en su bolsillo trasero y el corazón de la mujer dio un vuelco.
Podría tener un arma.
Antes de que pudiera parpadear, el enmascarado despareció de su lado, estampando su bota nuevamente en la cara del cerdo.
Un crack resonó en la habitación cuando la madera detrás del hombre se astilló.
La mujer vio con sorpresa cómo el cerdo caía lentamente hacia el suelo, sus ojos en blanco, y un rastro de sangre pegado a la pared, proveniente de la parte posterior de su cabeza.
El sonido de las sirenas alcanzó sus oídos.
La policía estaba en camino.
—Depende de ti si quieres esperar a la policía y demandar a este tipo— dijo la figura enmascarada, levantando al gordo hombre sobre su hombro, como si no fuera nada.
—Si es muy difícil para ti, entonces puedo llevarte lejos y no tendrás que involucrarte más.
Pero, ten en cuenta que sin una víctima, este cerdo podría estar en las calles una vez más.
—Y-yo esperaré a la policía— tartamudeó, el shock aun manteniéndola en su lugar.
Quería irse a su casa y no pensar más en lo cerca que estuvo de ser ultrajada, pero tampoco le gustaría dejar a este mal nacido sin recibir justicia.
—Eso es muy valiente de tu parte— la elogió el enmascarado.
—Bajemos entonces.
—¡Espera!
¿Tú…
me acompañarás hasta que todo termine?— preguntó ella.
A su pesar, el enmascarado negó con la cabeza.
—Ya ves, no puedo permitirme ser visto por la policía.
No soy un héroe o algo así y me metería en serios problemas”.
-“Pero, aún debo pagarte por haberme salvado— insistió ella, dando un paso adelante.
—¿Pagarme?— interrogó el enmascarado, saliendo de la habitación vieja.
Se encontraban en un edificio abandonado, en la segunda planta.
Ella lo siguió.
—Sí, pagarte.
Me salvaste y no podría dejarlo así sin más.
Por favor, insisto.
El enmascarado no dijo nada durante unos segundos.
Finalmente, accedió.
—Bien— sonrió la mujer.
—Me llamo Jessica, por cierto.
El enmascarado asintió.
—Un placer, Jessica.
No se dijo nada más.
Un par de horas después, Jessica fue escoltada por la policía hasta sus apartamentos.
El proceso para condenar al cerdo por sus crímenes aun no concluiría, pero por ahora la mujer agradeció el respiro.
Subiendo las escaleras que llevaban a su habitación, fue sobresaltada por una figura vestida de negro, de pie en la barandilla de las escaleras.
—Tomaré tu palabra, Jessica— dijo.
La mujer sonrió de nuevo.
No sabía que esperar de su salvador, pero tras una charla algo infructuosa, en la que ella ni siquiera pudo obtener su nombre, y un par de huevos cocidos con tocinetas, el enmascarado se despidió.
************************ —Qué buena chica— pensó Liam.
Su figura se desvanecía entre los tejados, saltando a grandes velocidades.
Sus pisadas eran silenciosas, apenas perceptibles, pero cada una lo impulsaba por decenas de metros.
Se detuvo en la azotea de un edificio enorme, mirando la ciudad bajo él, iluminando el cielo con las incontables luces de semáforos, automóviles y farolas.
Se sentó en el borde, reflexionando sobre su día de actividades.
—Apenas 800 Ryo…
todavía insuficiente para comprar el Jutsu Clon de Sombra— se lamentó.
Liam había muerto en su mundo original, apenas iniciando sus 20 años.
Un camión, como era de esperar, lo dejó hecho pasta en el pavimento.
Cuando volvió en sí, tuvo la sensación de que aparecería ante algún Dios o Diosa y, en el fondo de su corazón, esperaba ver un paisaje de fantasía.
Desgraciadamente, todo lo que vio fue un callejón cualquiera, oyó automóviles comunes y olió el aire viciado, producto de la contaminación de un mundo moderno.
Aunque hubo una diferencia.
No estaba en su cuerpo, ni en su ciudad, ni su país, ni su mundo.
De hecho, no tenía cuerpo físico, aún.
Muchas cosas locas pasaron en esos momentos, de las cuales pudo obtener información vital: Primero, efectivamente murió, y fue traído a este mundo nuevo.
Segundo, apareció en el mundo ficticio de DC, con super héroes, super villanos y todo tipo de locuras sin sentido, en su opinión personal.
Lo más importante fue que tenía un sistema.
Lo peor de todo fue que no supo como usarlo en el momento en que llegó, y por eso su condición actual es…
Retiró su máscara, revelando un rostro casi tan pálido como su cabello, con vendajes cubriendo su boca.
Una marca destacaba en el centro de su frente.
Sí, obtuvo un cuerpo cuando, de manera estúpida e injusta, recibió una “plantilla”, o así lo llama el sistema, de personaje.
El problema es que esta plantilla no la escogió él.
Ahora poseía la plantilla de Hiruko, un villano meh de la franquicia de Naruto.
Ni siquiera un villano canon, ya que apareció en una de las películas.
Adoptó la forma fea de su cuerpo, así como sus habilidades.
El problema es que este Hiruko no es la gran cosa, al menos no en este mundo.
Era un inútil sin talento que recurrió a investigaciones turbias para alcanzar poder.
Para su suerte, Liam obtuvo el estado de Hiruko que se vio en la película, más o menos.
Lo malo es que ese nivel de fuerza no lo llevará muy lejos, y ni siquiera lo ha alcanzado por completo.
{- Progreso de Plantilla Shinobi: Hiruko – Ninja renegado de Konohagakure: 48% -} Miró con cansancio el progreso en la pantalla del sistema.
Sí, apenas tenía la mitad de la fuerza del Hiruko de la película.
Claro, eso lo convertía el alguien muy por encima de una persona normal.
Más rápido, más fuerte, más resistente.
Pero muchos super villanos de este universo ficticio, ya no tan ficticio, podrían hacerlo papilla.
Olvídate de DarkSeid, incluso DeathStroke es un absoluto NO para Liam.
Al menos por ahora.
—Sólo necesito ganar más Ryo y comprar mejores técnicas— se dijo a sí mismo.
Se encontraba cerca de su objetivo actual.
{- Jutsu Clon de Sombra.
Coste: 15.000 Ryo -} El sistema, aparte de elegir una plantilla de personaje sin su consentimiento, le permitió adquirir equipo ninja, así como aprender Ninjutsu, Genjutsu y algunos Kekkei Genkai.
Claro, todo tiene un coste, en este caso el Ryo.
Debe adquirir experiencia ganando combates y mejorando sus habilidades, como recompensa obtiene Ryos.
Pero no todo fue tan fácil.
El sistema le otorgó las habilidades, pero su uso y control depende enteramente de Liam.
Hacía 11 años que llegó a este mundo.
Ahora, con el cuerpo similar al de Hiruko en la película, tenía 15 años.
Sí, cuando adquirió la plantilla, se reformó con la edad de 4 años.
En cualquier caso, sus habilidades no son tan abundantes como cabría esperar.
Y eso se debe a las exigencias del sistema con respecto a los Ryos ganados…
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