En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 100
- Inicio
- Todas las novelas
- En el Universo DC con plantilla Shinobi
- Capítulo 100 - 100 La Noche De Los Monstruos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
100: La Noche De Los Monstruos 100: La Noche De Los Monstruos -¿¡Qué Diablos!?
-¡AAACK!
-¡Dispara, dispara!
Los pasillos oscuros de la escuela secundaria se llenaron de gritos de confusión, disparos y el crujir de los huesos, así como el ruido sordo de las cabezas rodando por el piso.
Con garras afiladas y una vista imperturbable ante la oscuridad, un vampiro despejaba el camino para su compañero, quien llevaba sobre su hombro a una niña de cabellera rubia.
La muchacha se agitaba y gemía, intentando morder las ataduras que cubrían su boca.
Los mercenarios Grises, ascendidos por Lady Gray, habían entrado en la escuela y rastreado a su objetivo.
La misión que debían llevar a cabo en Jump City no se trataba de luchar en las calles como terminaron haciendo.
No, el motivo de su pago fue para secuestrar a dos personas específicas: Christopher y Clara White.
Ningún miembro de la banda mercenaria lo sabía, pero su contratista había planeado que su grupo chocara de una forma u otra con HIVE.
Simplemente dio la casualidad de que ya había mala sangre entre ambas organizaciones.
Sin embargo, el avance de la pareja vampírica se vio frustrado por la aparición de criaturas que no deberían estar en este plano.
Gruñidos, siseos, ladridos y un olor inconfundible a perversión, maldad, odio, les hizo saber que había entidades sobrenaturales esperándolos al doblar el siguiente pasillo.
Y los demonios también notaron la presencia de los vampiros.
Clara, que estaba siendo secuestrada sin poder resistirse, había perdido la excitación que la embargó en el gimnasio de la escuela, ahora sus ojos asustados intentaban adaptarse a la oscuridad que la envolvía y sus oídos captaban todo tipo de gruñidos guturales cuyo origen no pudo identificar.
Ya no se sintió emocionada.
Ahora en verdad tenía miedo.
-Hmmm…
Huelo a algunas lampreas – murmuró un demonio, olfateando el aire con avidez.
Su vista se dirigió a un cruce y una sonrisa desquiciada se dibujó en su rostro.
-Oigan, muchachos.
Hay una mujer allí, y es joven – se lamió los labios y los demonios que lo rodeaban se rieron.
Los vampiros que escucharon todo el intercambio se dieron la vuelta y echaron a correr.
*** -¿Están todos?
– preguntó un miembro del SWAT mientras escoltaban a los estudiantes fuera de la zona de peligro.
Dado que la mayoría de los combates estaban centrados en los lados Suroeste y Sureste, la policía pudo ingresar desde el norte y alcanzar a los jóvenes herederos de muchas de las familias más ricas de la ciudad.
Pero resulta que se perdieron por completo a la chica más importante.
-Señor, la joven White no está por ningún lado.
Sus compañeros informaron que en un segundo estaban todos juntos y al siguiente, ella desapareció – dijo uno de los oficiales.
-No podemos hacer mucho más.
Primero saquemos a estos chicos de aquí y luego veremos que hacer con la niña desaparecida – ordenó el capitán.
El SWAT formó un muro de protección alrededor de los estudiantes atemorizados, algunos de ellos heridos y otros pocos inconscientes, su condición crítica.
Para horror del SWAT, algunas criaturas deformes se abalanzaron sobre ellos, sus miradas enloquecidas puestas en las almas jóvenes que estaban protegiendo.
No es que lo supieran, pero estas entidades eran demonios.
Un puño masivo se estrelló contra uno de los escudos, rompiendo el brazo del oficial y mandándolo a volar a varios metros de distancia.
Las balas entraron en su cuerpo, causándole dolor, pero sin poder dañarlo gravemente.
La criatura sostuvo a un hombre por la cabeza, su fuerza agrietando el visor del oficial y hundiendo tanto el casco como el cráneo con un sonido repugnante.
-¡Atrás, atrás!
– ordenó uno de los oficiales, intentando retirarse de manera ordenada y permitir que los estudiantes salieran ilesos.
Más criaturas se fueron acercando, apenas visibles por los destellos de las linternas de mano que aún funcionaban.
Las sombras, los gruñidos y gemidos de dolor, el sonido de la carne al rasgarse y los huesos al romperse aterrorizaron a los ya temerosos niños de secundaria.
Sin nada más que perder, echaron a correr, chocando entre sí y los oficiales del SWAT, provocando más caos.
No sabían a donde ir, apenas tenían visión en la oscuridad, pero la mayoría no estaba dispuesta a sentarse y morir.
La agitación se vio interrumpida por un estruendo ensordecedor y una sacudida que agrietó las paredes.
El suelo tembloroso hizo tropezar tanto a demonios como a mortales.
Y entonces vino un rugido bestial que envió una ráfaga de viento en toda direcciones, seguido de una explosión que iluminó el pasillo por el que huían la policía y los niños.
Volviéndose al origen, vieron una cascada de fuego escupida hacia arriba, alcanzando docenas de metros en el aire e iluminando toda la escuela y las calles en los alrededores.
El pilar de fuego fue visible para los combatientes mercenarios, los demonios desatados, las fuerzas de la Ley que acordonaban el lugar y cualquiera que se encontrara en las inmediaciones.
Y justo debajo del pilar de fuego, un monstruo de apariencia extraña, con púas adornando su espalda y su boca enorme abierta de par en par, generando las llamas abrasadoras.
A su lado, saltaron dos figuras caninas gigantes, las cuales parecieron olfatear el aire un momento y una de ellas se volvió hacia la dirección en que estaban los miembros restantes del SWAT y los estudiantes.
El otro se movió por los tejados hacia la entrada sureste de la escuela, donde Ileana, Lady Gray y el convertido Walter luchaban.
Ni la policía ni los mercenarios entendían qué estaba sucediendo.
En un momento estaban en una especie de guerra a tres bandas y de la nada hubo un apagón, inutilizando gran parte de su equipo tecnológico, y también aparecieron monstruos.
En el origen del fuego, a espaldas de la bestia que lo escupía, Hiruko estaba igualmente desconcertado.
Había enviado un par de Kage Bunshin para inspeccionar la zona y ver quién carajo había traído a esos demonios, sólo para recibir oleadas de recuerdos de las calles.
-“¿Pero qué concha, en esta verde y sagrada tierra de Dios, está sucediendo?” – pensó incrédulo.
Nunca hubiera imaginado que su pequeña bofetada a dos grupos mercenarios terminaría en este desastre.
Ahora temía que Amanda eligiera sacrificar sus pálidas nalgas y lavarse las manos de esta porquería.
Decidiendo que no podía permitirse alargar más el asunto, creó cinco Kage Bunshin, cada uno con el 15% de sus reservas de chakra.
Una sensación de entumecimiento lo invadió tras invocar cada clon en rápida sucesión.
-Lleva a este cabrón con los agentes de Waller – ordenó a uno de los clones, quien tomó a un inconsciente Deathstroke en sus brazos y se retiró.
-Tú, saca a esos malditos mocosos de aquí – ordenó a otro.
-Tú y tú, vayan a limpiar las calles – dijo los otros dos restantes.
El propio Hiruko ordenó a sus convocatorias de lobo que asistieran al clon de escolta de los niños y al que fue a ayudar a Ileana para que hicieran todo lo posible.
El robusto fue enviado a causar caos en las calles mientras él mismo se volvía hacia el par de robots de HIVE, que habían logrado deshacerse de su prisión de Acero.
La noche que Jump City se vio sacudida por las acciones de un solo shinobi todavía no terminaba.
*** -No chinguen, ya van 100 cap.
Si has llegado hasta aquí, es porque algo interesante le encuentras a esta cosa.
¡Anímate a dejar un comentario sobre qué te ha parecido la historia!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com