En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 103
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- Capítulo 103 - 103 La Noche De Los Monstruos 2
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103: La Noche De Los Monstruos 2 103: La Noche De Los Monstruos 2 El sonido de neumáticos rozando el suelo reverberaba en las silenciosas alcantarillas de Jump City.
Chisporroteos y chasquidos mecánicos se superponían al zumbido bajo de un motor en movimiento.
Luces intermitentes de color rojo eran apenas visibles en las oscuras paredes.
El olor era rancio y repulsivo, una mezcla de comida podrida y desechos humanos.
Las alimañas correteaban de un lado a otro, imperturbables ante la presencia de este engendro de metal.
Brazos mecánicos descansaban a los lados de un trono hecho de hierro, en el que se sentaba una rata con componentes tecnológicos avanzados.
El hombre Quimera, ahora llamado Nezu por su captor, se deslizaba en su improvisado vehículo hacia la zona de entrega.
Al doblar una esquina, su visión nocturna le permitió contemplar dos siluetas atadas y metidas en sacos.
No registró presencia de nadie más en las cercanías.
-“Eficientes como siempre, a pesar del desastre que de seguro les provocó el mocoso” – pensó Nezu con un toque de respeto por el profesionalismo de estos mercenarios.
De haber sabido que eran así, habría confiado más en ellos la vez anterior.
Los brazos de su transporte se movieron, sujetando con delicadeza a la pequeña figura y con menos gracia al más grande, poniéndolos sobre la plataforma trasera de su vehículo.
Trazó su camino de regreso a su antigua base en silencio, intentando ignorar a los individuos que tenía bajo su control.
Pero a pesar de todas las cosas que hizo y que estaba dispuesto a hacer, tanto a otros como a su propio cuerpo, el hombre quimera seguía siendo un hombre, un humano.
Sin importar las modificaciones de su cuerpo, o el hecho de no estar en su cuerpo, todavía tenía conciencia y, aunque no fuera el suyo, seguía teniendo corazón.
Puso el vehículo en automático mientras giraba la silla donde reposaba.
Miró a sus invitados, ambos inconscientes.
Bajó de su trono y se acercó a la pequeña figura.
Una cierra giratoria se extendió desde su antebrazo y cortó la tela que envolvía su cabeza.
Un rostro con rasgos que le resultaron familiares lo recibió, durmiendo pacíficamente.
Su mano mecanizada rozó la mejilla de Clara White.
Los rasgos sin vida y animales de Nezu parecieron distorsionarse con una emoción que no acostumbraba a sentir.
No desde hacía mucho tiempo.
Su interior se llenó de tristeza.
-Eres idéntica a tu madre – murmuró, de alguna manera logrando emitir cariño y dolor con su tono mecánico.
De haber podido, sus ojos estarían amenazando con derramar lágrimas.
Pero el sentimiento se esfumó cuando la figura más grande pareció retorcerse.
La mente de Nezu dejó de pensar en las cosas positivas de un pasado lejano, su interior dejó de emanar afecto, culpa, amor y arrepentimiento.
Ahora sólo había desprecio, ira.
Odio.
Nezu odiaba a Christopher White.
No se trataba de desagrado, ni de un desacuerdo con el hombre.
Era odio en su máxima expresión.
Puro, crudo.
Y también se odiaba a sí mismo por las decisiones que tomó en el pasado.
Por haberle entregado lo más importante de su vida a ese hombre repugnante.
Todo por dinero.
Todo por apoyo, financiación.
Por la creencia de que ese era su camino.
Se sintió tentado a matar al hombre allí mismo.
Logró contenerse.
Incluso con la muerte de Christopher, el pasado no podría cambiarse y lo que debió haber sido su persona más importante nunca más volvería.
Además, si enojaba al mocoso de cabello blanco, este último lo mataría sin dudar y entonces la vida del hombre quimera y su trabajo, por el que sacrificó todo, no tendría ningún sentido.
Echó una última mirada a la niña que, de haber hecho las cosas diferentes, habría sido su propia nieta.
Sangre de su sangre.
No pudo evitar sentir culpa por las circunstancias que la trajeron a este mundo.
Culpa, porque la niña estaba relacionada con dos monstruos.
Culpa, porque un hombre obsesionado con su trabajo y con la idea de desprenderse de la carne mortal que tanto lo limitaba, vendió a su propia hija a cambio de financiación para poder convertirse en un monstruo.
Y se dio cuenta demasiado tarde que se la había entregado a otro monstruo.
*** Ileana desató su magia sin contención alguna, iluminando las oscuras calles de la ciudad mientras los chillidos de dolor de los demonios menores llenaban sus oídos.
Detrás de ella, los amigos de Liam disparaban sus artilugios de energía, atravesando sin oposición la carne antinatural de estas criaturas.
Aunque eran débiles, la moldava no pudo evitar estremecerse ante la idea de que algún loco ande por allí jugando con magia negra tan peligrosa.
No cualquiera tiene la capacidad de invocar a tantas de estas criaturas.
A lo lejos, el crepitar de los rayos, el choque de las olas, el estruendo de pezuñas agrietando el concreto y el batir de alas gigantescas le informaban que Liam y sus monstruos quimera barrían efectivamente a las pocas criaturas y mercenarios que aún se mantenían en pie.
Pero eso no alivió en lo absoluto su amargura.
La bruja esperaba una operación molesta y quizás alguna pelea interesante, en la que ella aplastaría a todos los plebeyos que se atrevieran a desafiarla.
Pero su humor se agrió desde que se topó con los chupa sangre de nuevo.
Peor aún, no pudo matar a ninguno con sus propias manos.
El grande y feo fue asesinado por el demonio que apareció de la nada, y la perra de cabello blanco logró escapar cuando llegaron más de sus lacayos a intervenir en la lucha.
Una criatura alada escupió una bola de fuego desde arriba, intentando incinerar a Ileana.
La moldava resopló con desprecio y se protegió con un escudo.
Antes de que pudiera tomar represalias, una figura ágil y rápida saltó desde un auto y cortó al demonio por la mitad.
Katana aterrizó con gracia y sin siquiera dirigirle una mirada a la bruja, continuó su matanza.
A Ileana le molestó la actitud de la nipona.
Intentaba ser seria y genial, pero a sus ojos, Liam era el único al que le quedaba bien ese papel.
Mencionar al shinobi le recordó que necesitaba tener una seria conversación con él más tarde.
Ella no permitiría que esos vampiros anduvieran por allí haciendo lo que les plazca sin más.
Ahora que sabía de su existencia, arrastraría al albino en su justa cruzada para limpiar esta tierra de su infección.
Finalmente, el amanecer llegó a Jump City.
Con la luz del sol, la policía se sintió confiada de internarse en la zona de guerra.
Para cuando llegaron, sólo encontraron escombros, calles destruidas, edificios medio derrumbados, un agujero gigante en los terrenos de la escuela secundaria, la cual se vino abajo por completo.
Docenas de mercenarios, algunos vivos, otros muertos, yacían atados o echados en una pila, separados en dos bandos.
En medio de todo, los héroes de Jump City, el criminal Hiruko quien pagaba su condena ofreciendo sus servicios a la ciudad, y su enigmática compañera de ojos vendados y cabello negro.
No había rastros de las criaturas monstruosas que se habían reportado por parte del SWAT, ni de los agentes de Waller, quienes ya había desaparecido hace mucho.
*** Por tercera vez en su vida, Liam contempló su rostro en los noticieros de toda la Nación.
A diferencia de las primeras dos veces, en esta ocasión no fue duramente criticado, ni acusado, vilipendiado, condenado u odiado unilateralmente.
Las opiniones estaban divididas y eso le sorprendió de verdad.
-Las reparaciones de la ciudad de Jump City continúan tras el ataque terrorista orquestado por la organización criminal conocida como HIVE – -El gobierno de Los Estados Unidos emitió un comunicado oficial, condenando las acciones terroristas y amenazando con la toma de acciones inmediatas para limpiar a nuestra Nación- -Se reportaron docenas de muertes en los hospitales de Jump City tras la pérdida de energía durante el ataque terrorista.
Los afectados abarcan desde infantes que dependían de equipo médico para su supervivencia, hasta los internados en estado crítico- -Manifestaciones llenaron las calles de la ciudad ante la pérdida de los aparatos eléctricos.
Los ciudadanos de Jump City se preguntan: ¿Quién va a responsabilizarse por nuestros autos, refrigeradores, microondas, aire acondicionados, y demás artículos de la vida diaria?- -Los Bancos locales reportan pérdidas significativas debido al fallo en los sistemas electrónicos.
Jump City se queda sin efectivo- -Se reconoce la participación del gobierno en apoyo a los Héroes de Jump City, quienes valientemente se enfrentaron a la horda de terroristas que amenazaban la seguridad de la ciudad- -El Departamento de Seguridad Nacional ha expresado su agradecimiento al servicio prestado por Hiruko, el joven Héroe que paga su condena de cinco años en Jump City, empleando sus habilidades meta humanas para el bien de los ciudadanos- -Corren rumores sobre la aparición de mutantes bajo el mando de los terroristas, sin embargo las autoridades niegan todo avistamiento de criaturas extrañas- -La gente se pregunta, ¿Quién es la acompañante del Héroe y criminal Hiruko?
– Fiel a su palabra, Waller se encargó de distorsionar un poquito la historia y evitar todo el peso de la responsabilidad, tanto para ella como para Liam.
Eso no cambia el hecho de que, si bien el público pudo tragarse esa mierda, las autoridades no lo hicieron.
Pero ya no estaba en manos del shinobi si Amanda decidía echarlo a los lobos o si cubría su trasero.
En todo caso, ahora más que nunca debía preparar contramedidas.
Apagó el pequeño televisor que tenía en la sala de su nuevo laboratorio y salió al encuentro de Ileana.
La moldava yacía recostada en una cama de metal, vistiendo poco más que una bata de tela suave.
Herramientas de operación reposaban a su lado.
Liam se acercó y acarició su cabeza tranquilizadoramente.
Ileana sostuvo su mano y la apretó, las palmas le sudaban.
-Todavía puedes retractarse, Ileana.
Una vez que comience, no hay vuelta atrás- le dijo el shinobi con voz suave.
La bruja respiró profundamente y asintió.
-Quiero hacerlo.
Y además, confío en ti, Liam – respondió ella con una pequeña sonrisa.
Al otro lado, entró Nezu montado en un artefacto humanoide.
Sostenía un frasco con dos globos oculares sintéticos.
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