En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 111
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- Capítulo 111 - 111 Una Extraña Situación
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111: Una Extraña Situación 111: Una Extraña Situación Los músculos de Diana se tensaron en preparación.
Sus pies se clavaron en el concreto, inamovibles como una montaña.
Con su centro de gravedad controlado, ella recibió la carga salvaje de Cheetah.
Su escudo envió la energía del impacto por todo su cuerpo, provocándole punzadas de dolor a lo largo de la extremidad que lo aferraba.
El aire se desplazó por la explosión de fuerza bruta que fue desatada, los cristales de los autos se agrietaron y las alarmas de los mismos empezaron sus aullidos molestos.
Pero Diana no se movió ni un centímetro.
Por el rabillo del ojo, vislumbró una mancha de blanco moviéndose a altas velocidades, extendiendo largas extremidades que sujetaban a las personas de los alrededores, alejándolos del peligro que representaban ambas guerreras.
Sentimientos encontrados bullían en el corazón de la Amazona.
¿Por qué estaba peleando en este lugar, arriesgando vidas inocentes cuando se suponía que debía protegerlas?
¿Por qué se dejó provocar tan fácilmente por las acciones y las palabras de Cheetah?
Ella no podía decirlo con certeza.
Había venido porque la situación con los meta humanos en este país se estaba complicando bastante.
Su propia intervención en el mundo del hombre cada vez más constante provocó que estas personas con habilidades fuera de la norma dejasen de esconderse.
La llegada de Súper Man sólo pareció aumentar el número de incidentes con Meta Humanos involucrados.
Hubo muchos casos, muchas personas a las que Diana no pudo llegar a tiempo.
Ella había visto cómo niños una vez inocentes se transformaron en armas a disposición de gente sin escrúpulos.
Ella temía que esto le sucediera a Hiruko.
Especialmente a alguien como él, cuyas hazañas en Kansas City demostraron que de entre los Meta Humanos, él posee un gran poder a tan corta edad.
¿Cómo no iban los gobiernos, organizaciones criminales y personas poderosas a babear por alguien como él?
Una mente joven, un gran potencial .
Diana tenía la misma errónea idea que Amanda Waller y otros individuos cuyos ojos se habían fijado en el shinobi.
¿Pero cómo sabrían ellos que el albino huérfano de 16 años no tenía la mente de un niño en lo absoluto?
Pero lo que molestó a Diana no fue la cercanía de Cheetah y el shinobi, ni las insinuaciones de la mujer, ni la falta de explicaciones por parte de Hiruko.
Lo que la molestó fue el miedo.
A ojos de Diana, el potencial de Hiruko era aterrador.
¿Cuántos adolescentes pueden enfrentarla mano a mano en un estado de agotamiento y con severas heridas y aún así burlarla?
¿Cuántos adolescentes pueden noquear e incapacitar a casi doscientos agentes federales, oficiales de policía, autos blindados y helicópteros militares en menos de una hora?
Y a juzgar por las palabras de la mujer con quien peleaba ahora, Hiruko también se había enfrentado a ella y había salido con vida.
Diana no tardó en juzgar que las heridas del niño la vez que se encontraron fueron hechas por Cheetah.
Con todo ese potencial, con esa habilidad, ¿Qué pasaría si Hiruko termina siendo influenciado por las personas equivocadas?
Si en lugar de someter y reaccionar, se dedicara a matar indiscriminadamente.
Tal y como dijo Súper Man, el niño tenía el potencial de ser un protector, un guardián para este mundo.
Un Héroe como ellos.
Pero también tenia el potencial de volverse todo lo contrario.
Una calamidad.
*** -Sí, acaban de meterse a un parque, pero ya han despejado toda esta zona- dijo Liam casualmente, provocando que la persona al otro lado de la línea le gritara con exasperación.
Afortunadamente, una serie de árboles se agitaron con un crujido particular y empezaron a caer en una línea de al menos veinte metros de largo.
Polvo, ramas, hojas y tierra se elevaban en el lugar de impacto.
-¿Qué?
Ah, no, acaban de derribar algunos árboles- …
-No, no se a quién lanzaron, estoy tomando mi distancia.
Estas mujeres están en otra liga, ya sabes.
Si me meto en medio, saldré muy lastimado o peor- mintió a la comisionada.
-Mire, señora.
Mi labor es prestar servicio comunitario con mis habilidades, no luchar como si fuera el sabueso de guerra de la ciudad.
He alejado a los civiles y no ha habido bajas hasta ahora, así que técnicamente ya estoy cumpliendo mis funciones.
No voy a arriesgar mis nalgas metiéndome donde no me necesitan.
Si Wonder Woman no puede lidiar con esto, ¿Qué espera que haga yo?
¿Usar pompones y animarla?
– expresó sus quejas con irritación antes de colgar la llamada.
A lo lejos, vio una figura con túnicas negras y nubes rojas acercarse rápidamente.
Ileana había mejorado su velocidad de vuelo con su telequinesis.
Al notarlo, ella descendió hasta posarse a su lado, sus brazos cruzados debajo de sus pechos y su ceño todavía fruncido.
-Así que tus perras están peleando- dijo con sarcasmo.
-Sabes que no es así, Ileana.
Vamos, me conoces lo suficientemente bien- suspiró el albino.
-Pues parece que no te conozco lo suficiente- escupió ella, su dedo índice pinchando su pecho.
-¿Desde cuándo actúas tan pasivo?
¿Dejándote arrinconar con esa mujer y permitir que te toque de ese modo?
– agudizó la voz hacia el final, su rostro a centímetros del suyo, haciéndolo retroceder levemente.
-¡N-no soy pasivo!
¿Qué diablos te pasa?
¡Y no era como si yo quisiera su presencia en nuestra casa, ella simplemente llegó y se invitó sola!
– se defendió el albino.
-¿¡Ahh, y pobre de ti entonces, teniendo que lidiar con los manoseos de esa ramera!?
– acusó Ileana con dureza.
Liam parpadeó varias veces y se palmeó la cara.
-¿Qué estamos haciendo?
Este no es momento para- su voz se cortó cuando la figura de Ileana se alzó sobre él con una intensidad que, francamente, le hizo encogerse un poquito.
-Este es el momento porque yo quiero que sea el momento, Liam- dijo la bruja severamente, usando su nombre real.
Por alguna razón, le recordó al albino cuando su madre utilizaba su nombre y apellido completo.
No solía terminar bien.
-Uh, mira, Ileana.
En este momento tenemos a dos súper locas muy peligrosas enfrentándose allí.
Debemos estar atentos- -¡No!
– lo cortó Ileana con un siseo -No dejaré que vuelvas a desviar el tema como siempre haces cuando algo no te gusta.
-“¿Y ahora de qué mierda está hablando esta mujer?” – pensó Liam, estupefacto.
Su mirada perdida sólo irritó más a su compañera.
Ella respiró profundamente, calmando su creciente exasperación por la lentitud de pensamiento de Liam.
Puso su mano suavemente en su mejilla y habló de nuevo.
-Sólo, no dejes que ella te ponga las manos encima, ¿De acuerdo?
Debes trazar límites- aconsejó dulcemente.
El albino ladeó la cabeza y alzó una ceja.
El dúo parecía haber estado en dos conversaciones diferentes, porque Liam no entendió en lo absoluto el arrebato de la moldava.
-Uh, ah, ¿Lo intentaré?
– dijo sin estar seguro de qué quería decir Ileana.
Ella lo miró inexpresivamente y se dio la vuelta.
Alzando el vuelo con su magia, dejó unas últimas palabras antes de alejarse.
-Voy a quedarme en esa linda habitación en la que estuve cuando construían nuestra casa.
Vi que esas dos destruyeron nuestro hogar, así que apresúrate y repáralo.
La mente de Liam quedó en blanco, ni siquiera su compostura proporcionada por la plantilla shinobi pudo ayudarlo a ordenar sus pensamientos.
-“¿Se va a un hotel de lujo?
¿Con qué dinero?
¿Y cómo diablos voy a reparar esa jodida Mansión?”- pensaba Liam con una expresión perpleja.
-Zaas…
Mal ahí, conejito~ vino la voz de Cheetah a espaldas del shinobi.
Al girarse, Liam la vio con una mueca de incomodidad.
A su lado, Wonder Woman negaba con la cabeza.
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