En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 117
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
117: Como Yo 117: Como Yo Ileana fue la primera en actuar al sentir la intención asesina por parte del asiático.
Su magia se extendió a los alrededores a gran velocidad, una neblina verde apenas visible, pero que prometía la desintegración casi absoluta a quien se atreviera tocarla.
La niebla rodeó a Hao Tian, pero el espadachín ya había visto de lo que era capaz la mujer.
Quedarse a la defensiva con ese fuego no era el mejor curso de acción.
En su lugar, Hao Tian afiló su aura, envolviendo su Dadao y enviando un corte diagonal.
La acción desató una cuchilla de energía que se fue extendiendo hasta duplicar y luego triplicar el tamaño de su hoja.
La moldava ajustó su poder extendido, formando escudos en lugar de generar fuego vil.
Pero incluso eso apenas pudo contener el corte de Hao Tian.
Mientras la cuchilla de energía y los escudos de energía interactuaban, un destello de reconocimiento apareció en la expresión de Ileana, al igual que Hao Tian hace unos momentos.
Sin embargo, el desapareció en un borrón de movimiento, sorprendiendo a la moldava.
El tipo era más rápido que los Mizu Bunshin de su compañero.
Ella se abrazó a sí misma con su energía, usando la telequinesis para flotar fuera del peligro.
Aunque su cuerpo fuera más fuerte que nunca antes en su vida, no estaba calificada para peleas cuerpo a cuerpo de alto nivel.
No sin sacrificar su daño a distancia, claro está.
Hao Tian ignoró a la mujer por ahora.
Si era posible, no quería lastimarla demasiado.
Sus llamas le resultarían útiles y su belleza sólo aumentó su valor a ojos de Hao Tian.
No le importaba agregarla a su Harem.
El Dadao y el Tantō se encontraron de nuevo, pero a diferencia de la primera vez, el aura de Hao Tian cubría su arma.
Hiruko vio cómo su propia hora era atravesada con facilidad, pero no entró en pánico.
Con su Liberación Veloz, logró apartarse del camino y con su otra mano, creó una esfera de Raiton que fue arrojada a la cara de Hao Tian.
El espadachín se inclinó hacia atrás, dejando que la esfera pasara sin hacerle daño.
Pero la esfera era una distracción.
Con su pierna reforzada por Liberación Acero, Hiruko estampó una patada a la rodilla del hombre.
Su expresión se endureció al notar que Hao Tian apenas se movió.
-Eso duele, pequeño Tigre- sonrió el chino antes de desatar una explosión de Aura que envió al shinobi a volar.
Al mismo tiempo, un remolino de fuego vil descendió del cielo justo encima de Hao Tian.
El espadachín contempló con calma el remolino a su alrededor, el cual empezaba a encogerse.
A pesar de estar en medio de la tormenta llameante, Hao Tian siguió sin sentir el calor de las llamas que empezaban a derretir el suelo, allí donde entraban en contacto.
-Eres una mujer peligrosa, eh- murmuró para sí mismo.
Se dio cuenta que si no puedes ver el fuego, te quemará vivo antes de que siquiera lo registres en tu mente.
Ese era el peligro de las llamas de Ileana.
El Dadao se agitó de nuevo en rápida sucesión, enviando docenas de cortes al torbellino.
Desde el exterior, Ileana frunció el ceño al sentir que las cuchillas de energía no afectaban su magia físicamente, si no espiritualmente.
Algo en su mente hizo click en ese instante.
La sensación extraña pero familiar por parte del sujeto no se debía a él, si no a su poder.
¡Magia que se alimenta del poder Espiritual!
Y si su poder viene de la fuerza espiritual…
-¡Hiruko!
– llamó la bruja a su compañero.
Antes de que pudiera comunicar su descubrimiento, un corte masivo de energía destruyó por completo sus llamas viles, un arco extendiéndose más y más a medida que se acercaba al shinobi.
Hiruko no tuvo más remedio que parpadear para evitar el ataque.
Pero Hao Tian se movió también, prediciendo la ruta que tomaría el albino.
Otra serie de cortes fueron enviados contra Hiruko, quien tejió sellos manuales y tocó el suelo con sus palmas.
Las acciones del chico intrigaron a Hao Tian, una sensación de que ya había visto esto en algún lugar.
Su mirada se tensó al ver cómo el suelo se agrietaba y pilares de roca salían de la tierra misma, ocultando la vista del shinobi.
Hao Tian se quedó en su lugar, su mente girando a gran velocidad para encontrar la respuesta.
Lo tenía en la punta de la lengua, sabía lo que era eso, pero no podía recordar…
Hiruko interrumpió sus pensamientos cuando salió de entre los pilares a gran velocidad, sus manos haciendo esos gestos una vez más.
Antes de que la memoria de Hao Tian se aclarase, un torrente de agua fue escupido de la boca del shinobi.
Hao Tian formó una barrera con su aura, una cúpula inamovible ante el pequeño Tsunami desatado por Hiruko.
La mirada de Hao Tian se centró en la figura del shinobi, quien disparó una lanza de relámpago, electrificando el agua y dañando más el escudo de Hao Tian.
Otra vez.
Esos gestos, estos poderes elementales.
Hao Tian sabía que ya lo había visto.
Hace mucho tiempo, demasiado tiempo como para recordar correctamente.
Otro mundo.
Sus ojos se contrajeron y desató una explosión de aura que envió el agua electrificada a volar por los aires.
El suelo se agrietó y fragmentos de concreto también volaron, dejando a Hao Tian en el centro de un pequeño cráter.
Él usó su aura para levitar, su mirada severa puesta en los ojos carmesí de Hiruko.
El agarre de su Dadao se apretó más, su mente corriendo con un sin fin de posibilidades, pero cuya única respuesta podría dársela el mocoso frente a él.
Antes de que pudiera hablar, vio a algunos hombres bajo su mando acercarse apresuradamente.
Él frunció el seño.
¿No les había ordenado alejarse y no estorbar?
-¡Señor Hao Tian, los encontramos, pero debe venir lo más rápido posible!
– exclamó uno de los hombres con desesperación en su tono.
Algo parecía haber salido mal.
De repente, una mancha blanca se movió hacia sus subordinados y Hao Tian vio a otro Hiruko decapitarlos sin piedad.
Después, echó una mirada rápida al Hiruko que tenía en frente y se volvió a la dirección en que vinieron sus subordinados.
Los ojos de Hao Tian se abrieron levemente y murmuró palabras que sorprendieron a Hiruko.
-Kage Bunshin…
…
-¿Qué dijiste?
– preguntó Hiruko.
Hao Tian apretó la mandíbula y bajó un momento su Dadao, pero su aura aumentó en intensidad.
Con voz solemne, cuestionó al shinobi.
-¿Tú…
Eres un Reencarnado?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com