En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 118
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
118: Hao Tian 2 118: Hao Tian 2 El niño albino no respondió a la pregunta de Hao Tian.
Pero no fue necesario que lo hiciera.
Sus ojos abiertos de par en par le decían a Hao Tian todo lo que necesitaba saber.
¿Cómo llegó a esa conclusión tan extraña?
¿Cómo supo el nombre de la técnica de Hiruko?
La respuesta fue simple: Hao Tian no pertenecía a este mundo.
Hace mucho tiempo, el suficiente como para que ahora se convirtiera en un abuelo casi jubilado, Hao Tian vivió en el país de China, en una China de un mundo que no tenía poderes.
Un mundo normal, un mundo corriente.
Allí se dedicó a leer novelas de cultivo, ver anime y leer manga.
Uno de sus anime favoritos era Naruto.
No reconoció al personaje de Hiruko porque simplemente nunca vio la película donde éste hizo aparición.
Cuando la muerte lo abrazó de una manera desafortunada, Hao Tian fue arrojado a un lugar desconocido de China, en la forma de un niño de apenas 4 años, pero con una diferencia crucial: Hao Tian obtuvo un Sistema.
Con el pasar de los años, Hao Tian se dio cuenta de que no se encontraba en su mundo original, si no en uno basado en los cómics americanos que nunca leyó porque no eran de su gusto.
Pero incluso él sabía quién era Súper Man.
¿Cómo no iba a saberlo?
Debido a ello, un pánico abrumador lo inundó cuando vio al hombre musculoso de capa roja aparecer en las noticias de su localidad.
Sin conocimiento de los cómics, sin una estimación clara de los niveles de poder en este universo, Hao Tian estaba a merced de la suerte y el destino.
Un día cualquiera podría venir un apocalipsis y él moriría de nuevo, sin poder hacer nada.
Hao Tian no estaba dispuesto a ser un mero extra cuya vida está sujeta a las acciones de otros.
Con el sistema como apoyo, Hao Tian entrenó.
Y se dio cuenta rápidamente que este sistema no era como los que suelen aparecer en las novelas.
Era un sistema que realmente le obligó a ganarse todos los beneficios que ofrecía.
Entrenó hasta la muerte su cuerpo para refinarlo, llegando a un punto en el que ningún humano común podría competir con él.
Meditó y trabajó duro para aprender a proyectar su energía espiritual, practicó con la espada hasta que sus manos sangraron, estudió alquimia como un demente hasta que llegó a un nivel aceptable.
Todo porque su Sistema de Cultivo no le dio ventaja alguna.
No le regaló el poder, ofreciendo a cambio los métodos para alcanzarlo.
Igual que a Liam.
Pero donde Liam se aisló del mundo y vagó en solitario durante años, Hao Tian entabló conexiones.
Donde Liam se limitó a jugar al héroe misterioso y abatir criminales sin fuerza letal, Hao Tian se dedicó al asesinato.
Donde Liam se desconectó de las relaciones sociales tras el incidente con David Lynn, Hao Tian creó una hermandad, obtuvo subordinados y gente capaz que lo apoyara, creando una vasta red de información que cruzó fronteras.
Donde Liam se enemistó con el Sistema, yendo contra el orden natural, Hao Tian trabajó con él, dependió de él.
Y nunca fue penalizado.
{Ha aparecido una nueva misión: -Mata al Reencarnador: Hiruko, Shinobi Renegado de Konohagakure- Recompensas: *Kekkei Genkai: Liberación Veloz *Kekkei Genkai: Liberación Tormenta *Absorbe Elemento Yang y obtén +30% en Refinamiento corporal *Absorbe Elemento Yin y obtén +30% en Poder Espiritual } Hao Tian leyó con calma la misión que el sistema alertaba.
Ya estaba acostumbrado a ello, pues era algo básico obtener grandes recompensas al completar misiones asignadas.
Una parte de él sintió la necesidad de enfundar su espada y tener una charla con este reencarnado.
Compartir experiencias, ideas, comprobar si venían del mismo mundo.
Había tanto que Hao Tian quería preguntar.
Quizás él supiera más cosas sobre este sistema que Hao Tian.
Pero una misión es una misión y dejarlas pasar no es buena idea.
Se puede hacer, pero cuando se cruza cierto límite, el sistema te penaliza.
Hao Tian no tiene ganas de saber cómo es esa penalización.
-No hay remedio…
Pero necesito poder.
Nada ni nadie se interpondrá en mi camino- murmuró Hao Tian, más para sí mismo que pare el desconcertado Hiruko.
Levantó la vista y su mirada se volvió fría, carente de emociones.
Su espada volvió a alzarse, su postura relajada desapareció, ahora en la forma adecuada para luchar.
Aunque Hiruko parecía un niño, Hao Tian no iba a subestimar las habilidades de un reencarnado.
Mucho menos de uno que al parecer tiene un sistema de plantillas, muy diferente a su sistema de cultivo.
Las posibilidades con las plantillas son prácticamente infinitas.
Por lo que él sabía, este chico guardaba un Rinnegan y Liberación Madera bajo la manga.
Años de haber renacido en este mundo, uno en el que ese manga/anime no existía, le hicieron olvidar muchas cosas.
Así que se tomó en serio esta batalla.
Por su parte, Liam estaba casi tan conmocionado como Hao Tian al principio.
¿Otro reencarnado?
¿Era este tipo otra maldita plantilla?
¿Por eso parecía tan cliché antes, con la temática de las novelas de cultivo?
Esta y muchas otras preguntas rondaban su mente a gran velocidad.
Volvió a la calma cuando notó la expresión tensa de Ileana.
La bruja lo miraba con extrañeza.
Claramente había oído la pregunta del chino cultivador maldito.
Si bien Liam no respondió, su cara estúpida de asombro fue suficiente para informar tanto a su compañera como al chino de la verdad.
-“Carajo, ahora tendré que explicarme más tarde…
Bueno, de todas formas planeaba decírselo algún día”- pensó con resignación.
De repente, el cultivador frente a él se puso serio, todo su aire relajado desapareció, su aura afilándose como una hoja.
La intención asesina volvió, más densa que antes.
Liam supuso que si el chino era un reencarnado también o no, ya no tenía importancia.
El tipo claramente quería cortarle el cuello, así que sólo había un resultado para esta situación: Uno de los dos tendría que morir.
*** Ileana se había desconectado un poco tras la pregunta del hombre a su compañero.
Para ella, no tenía sentido alguno y estaba por informar al shinobi de las habilidades del oponente.
Pero Liam no dijo nada.
No afirmó, pero tampoco negó la pregunta.
Peor aún, su mirada atónita fue respuesta suficiente.
Y eso la hizo dudar.
¿Reencarnado?
¿Era Liam una persona que vivió en otra época, como ella?
¿Murió pero volvió a nacer?
Ella sabía que su compañero guardaba muchos secretos.
Era natural tenerlos.
La propia Ileana todavía se reservaba algunas cosas, pero esto es…
Ni siquiera lo sabía.
¿Quién era su compañero?
La pregunta rondó su mente durante varios segundos.
Ella rememoró todas sus experiencias con el albino.
Recordó la madurez que mostraba, a pesar de su corta edad.
Una edad en la que Ileana seguía siendo ingenua.
Al principio lo atribuyó a la era moderna en la que se encontraban, pero cuanto más aprendía de este mundo futurista, más extrañezas notaba en su amigo.
Liam no era un niño normal.
Ni su cuerpo era normal, ni sus habilidades, y eso es decir mucho en este tipo de mundo, ni su mentalidad.
¿Eso cambiaba algo?
¿Cambiaba su relación?
¿Su camaradería, su amistad?
Ella reflexionó seriamente.
Llegó a la conclusión de que no.
No importaba si su amigo hubiera vivido más tiempo del que aparenta.
Liam seguía siendo Liam, y eso bastaba para ella.
Sólo deseaba, en el fondo, que después de esto las cosas siguieran como antes, porque odiaría descubrir que su único y más preciado amigo no fuera quien ella pensaba que era.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com