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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 119

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  3. Capítulo 119 - 119 Elemento Inútil
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119: Elemento Inútil 119: Elemento Inútil Kōton: Kō-yari no Jutsu Hiruko palmeó el suelo, enviando una ráfaga de chakra que convirtió el terreno debajo del cultivador en lanzas de Acero.

Por desgracia, el aura furiosa de Hao Tian también lo protegió de ataques subterráneos.

El asiático ni siquiera se molestó en echar un vistazo a las lanzas de acero que se abollaron y partieron al entrar en contacto con su poder extendido.

En cambio, balanceó su Dadao en un ataque único pero letal.

Si bien poseía muchas habilidades, este ataque básico fue de los primeros que ejecutó con su poder espiritual.

Años en su uso le permitieron convertir ese simple movimiento en su marca personal, un símbolo de simpleza y poder absoluto.

Un corte capaz de dividir montañas.

La onda de energía viajó horizontalmente, limitando el movimiento del shinobi a una sola dirección: hacia arriba.

Pero Hiruko no saltó como esperaba Hao Tian.

Todo lo contrario, se sumergió en la tierra y dejó que la cuchilla de energía pasara inofensivamente.

Antes de que el cultivador pudiera continuar su asalto, Ileana desató un bombardeo de energía cinética, usando sus escudos como bolas de demolición.

El choque de fuerzas espirituales hizo temblar los alrededores, cuchillas y esferas de energía chocando entre sí.

-No tiene sentido alargar esto…

Mejor lo mato rápidamente antes de que pueda mostrar más técnicas extrañas- murmuró Hao Tian.

El hecho de que el sistema otorgara como recompensa un elemento que no recordaba del anime, Liberación Veloz, le demostró al cultivador que este reencarnado poseía habilidades desconocidas.

Lo desconocido es peligroso.

En el momento en que emergió la figura del shinobi, Hao Tian condensó su energía en la base de sus pies, acelerando abruptamente su velocidad de movimiento, usando el polvo y los escombros que levantaron los ataques de Ileana para cubrir su acercamiento.

Hiruko notó el destello del Dao y sacó un pergamino de almacenamiento.

Ante el corte que buscaba decapitarlo, el sello se abrió, liberando toda el agua contenida en él en una fina línea.

Al carecer de la técnica de Tobirama, esta fue la segunda mejor opción, inspirado en cierto cazador de Goblins profesional.

El movimiento de Hao Tian se vio entorpecido por el gran volumen de agua, dándole la oportunidad a Hiruko de emplear sunshin y alejarse del cultivador.

Al mismo tiempo, Ileana desató sus llamas viles, más concentradas esta vez, a modo de soplete a espaldas de Hao Tian.

Esta vez, el aura que protegía el cuerpo de Hao Tian no fue suficiente para detener el avance del fuego.

El rostro del asiático se contrajo de dolor cuando su carne refinada y mejorada por el sistema empezó a derretirse junto a su cabello y sus prendas.

-¡Basta!

– gruñó, saltando a un lado y escapando de una muerte segura.

Su larga coleta ahora estaba cortada a la mitad, su túnica tenía un agujero en su espalda y su piel se desprendía de la zona afectada.

Un segundo más y sus pulmones habrían sufrido el mismo destino.

Pero no tuvo tiempo para curarse.

En algún momento, se habían formado densas nubes oscuras a varios metros por encima de él.

El retumbar y crepitar de las mismas le sugirieron que este era el llamado Elemento Tormenta.

Aunque le pareció algo extraño.

¿No era el Elemento Tormenta una especie de láser de plasma?

Al menos, así lo recordaba.

Como para verificar sus dudas internas, las nubes rugieron, reuniendo relámpagos en su centro, el objetivo fijado en la figura de Hao Tian.

El Dao se alzó, como si desafiara a la tormenta a desatar su furia.

Y la tormenta respondió enviando un haz de rayo concentrado.

Ranton: Metsubō Raikō no Jutsu El Dao recibió de lleno el haz de aniquilación, la corriente y el calor saboreando el contorno de Hao Tian.

Para desconcierto de Hiruko, el aura del cultivador protegió su cuerpo de manera efectiva.

Pero no estuvo exento de daños.

Después de todo, el poder de este Jutsu no era ninguna broma, acercándose bastante al de un rayo natural.

Hao Tian escupió a un lado una bocanada de sangre, sus ropas y piel echando humo, pero por lo demás intacto.

De un tirón, se arrancó la túnica, dejando un torso bien definido con marcas de quemaduras en varios lugares.

Sonrió con suficiencia al shinobi, como si el ataque que acababa de recibir no hubiera hecho más que dañar su ropa.

-Hace un momento dijiste…

Que las novelas de cultivo eran basura, ¿Verdad?

– preguntó Hao Tian.

-No, dije que eran mierda- lo corrigió Hiruko.

La sonrisa de Hao Tian tembló, pero no se dejó llevar esta vez.

-Como sea.

Si no te gustan, entonces no eres consciente de un hecho común en esas historias: Refinamiento Corporal – expuso Hao Tian, confundiendo a Hiruko.

-No me opongo a que me cuentes tus poderes y eso, ¿Pero es ahora el momento?

-Oh, de hecho lo es.

Verás, mi cuerpo está más allá de lo humano y lo shinobi.

Si tuviera que compararlo, entonces sería como un cuerpo de Sabio Perfecto – explicó el cultivador, mientras su carne humeante empezaba a sanar a una velocidad visible.

La sonrisa de Hao Tian se amplió cuando las cejas de Hiruko temblaron.

La verdad es que el ataque de relámpagos sí lo dañó bastante y sólo intentaba ganar tiempo para sanar adecuadamente.

Fue en ese momento que Ileana recordó algo importante y aterrizó al lado de Hiruko, susurrándole algo al oído que Hao Tian no pudo escuchar.

Hiruko asintió a su compañera y se acercó caminando a Hao Tian, lo que lo puso alerta.

Pero el shinobi no atacó.

-¿Oye, ese refinamiento, estimula la energía celular o algo así?

– consultó con tono curioso.

Hao Tian parpadeó, pero necesitaba más tiempo para sanar adecuadamente, por lo que siguió el juego.

-Hm, podrías decirlo así- asintió, todavía cauteloso.

Hiruko asintió mientras tejía sellos manuales.

Hao Tian preparó su Dao, pero sus acciones fueron demasiado lentas.

Su carne quemada y sus músculos tensos por los rayos no respondieron a tiempo.

En un parpadeo, Hiruko apareció frente a él, su mano izquierda posada en su abdomen.

Meiton: Kurofukki De repente, una sensación de drenaje envolvió a Hao Tian, como si la fuerza abandonara sus células, de pies a cabeza, y escapara a través de la zona de contacto con la mano de Hiruko.

Incluso el aura que lo rodeaba a él y a su espada fueron drenadas, convirtiendo el Dao en una simple hoja de metal.

El silencio se hizo entre los presentes, Hao Tian desconcertado, Ileana expectante e Hiruko aburrido, con una expresión que gritaba “te lo dije” a Hao Tian.

Una vez más, el Kekkei Genkai menos utilizado por Hiruko, dadas las condiciones complicadas que exigía, fue determinante para convertir una dura pelea en un paseo por el parque.

Liberación Oscura.

Un cuerpo refinado, con más energía y capacidades más allá de lo humanamente posible y un correspondiente poder espiritual, suficiente para equilibrar la balanza.

Yin y Yang, armonía perfecta, frecuencia correcta.

Todo lo que la Liberación Oscura necesita para operar como es debido.

-¿Cuándo reencarnaste?

– preguntó Hiruko.

Hao Tian contempló la palma del shinobi, notando una marca brillante, probablemente la que acababa de absorber su energía.

Una segunda marca, justo debajo de la primera, pulsaba con energía.

No hacía falta ser un genio para entender lo que significaba.

No para Hao Tian, quien había visto muchas cosas a lo largo de ambas vidas, tanto en la ficción como en la realidad.

Esta realidad.

-Llegué a este mundo hace veinte años- respondió con solemnidad.

Hiruko asintió en comprensión.

-Yo llevo doce años aquí.

Siguiente pregunta…

¿Has conocido a otros Reencarnados?

-No.

Eres el primero que me encuentro.

Pero si hay dos…

-Podría haber más- concluyó Hiruko.

-Dime una cosa.

¿Tu sistema es bastante tacaño con las recompensas?

– preguntó Hao Tian, su postura encorvándose y su piel generando arrugas.

El cabello una vez oscuro y denso se volvía suelto y canoso.

-¿Uh, sí pero, no acabas de decir que llegaste hace veinte años?

-Je, tomé algunos atajos en mi camino.

Dada tu sorpresa, supongo que no aceptaste cada sugerencia del sistema.

Eso fue inteligente, lo admito.

-No tomé nada del sistema- aclaró Hiruko y la expresión de Hao Tian se congeló.

-¿Eh?

¿Y las misiones?

-No.

-¿Entonces te penalizaron?

– los ojos hundidos y demacrados de Hao Tian estaban abiertos como platos.

-Bueno, tuvimos algunos malos entendidos- dijo evasivamente Hiruko.

Antes de que Hao Tian pudiera continuar, Hiruko liberó la energía almacenada en su sello y destrozó al cultivador desde dentro.

Una muerte horrible, pero rápida.

Lo menos que podía hacer por un posible habitante de su mundo que se vio arrojado a este universo ficticio no tan ficticio.

No era que Liam fuera particularmente cruel, pero no quería que Ileana escuchara más.

Había cosas que jamás le contaría a nadie y su sistema era una de ellas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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