En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 121
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- Capítulo 121 - 121 Magia Ciencia Y Chakra
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121: Magia, Ciencia Y Chakra 121: Magia, Ciencia Y Chakra Nezu se encontraba en un día particularmente tranquilo.
Había tenido la Mansión a afueras de Jump City para sí mismo durante un par de días, mientras sus captores se habían ido quién sabe a dónde a hacer quién sabe qué.
A pesar de estos lapsus de tiempo a solas, en los que técnicamente podría hacer lo que quiera, no se le pasó por la cabeza escapar o preparar emboscadas para cuando volvieran el mocoso y la mujer.
Al principio lo había intentado.
Claro que lo intentó.
Aprendió que el chico no era pura palabrería y la mujer no era tan inocente y estúpida como parecía por las malas.
Desde entonces, aceptó sus circunstancias y, francamente, era mucho mejor que ser esclavo del gobierno en alguna instalación oculta, o pudriéndose en prisión.
Al menos tenía mucha libertad.
Si Nezu quisiera, podría largarse una temporada, siempre y cuando no estuviera trabajando en los pedidos que el mocos solía hacerle.
De todas formas, hay poco que una rata gorda y grande con componentes mecánicos podía hacer.
Sin el equipo adecuado, que fue destruido y desmantelado por el shinobi, no podría crear un cuerpo nuevo, mucho menos transferir sus datos a él.
Permanecería atrapado como una rata durante algunos meses más, hasta que se vea obligado a cambiar de cuerpo.
No importa cuántas mutaciones agregue, extender la esperanza de vida de este cuerpo tenía un límite.
Por suerte, su captor comprendió este punto y le permitió prepararse un nuevo recipiente.
Pero no iba a trabajar hoy.
Oh no, una rata merece sus días libres de vez en cuando.
Ahora mismo, descansaba sobre una tumbona con vista a la piscina exterior de la Mansión y a la costa de la ciudad.
El sol del medio día enviaba un calor abrasador que obligó al científico a meditar en este lugar.
Definitivamente no fue por capricho.
A su lado, un Ninken dormitaba pacíficamente, puesto aquí por órdenes de Hiruko para proteger el hogar, así como proteger y vigilar a Nezu.
Nezu agitó una bolsa de galleta, abriéndola y llevándoselas a la boca con ayuda de sus mecadentritos.
Sus tentáculos segmentados suelen ser más efectivos que sus patas.
Mientras comía tranquilamente, sus sensores detectaron la aproximación de un pequeño objeto no identificado.
Sus ojos se fijaron en la distante ciudad, sus programas filtrando distancia, velocidad, tamaño y peso estimados de la mujer que volaba en su dirección.
-¿Qué carajo?
– se preguntó el científico.
Echó una mirada al Ninken y le arrojó una galleta a la frente.
-Levántate perro.
Podría haber invitados hostiles- gruñó, de alguna forma, en su tono mecánico.
El Ninken bostezó y miró entre Nezu y la figura que se acercaba en la distancia.
Su potente olfato la había detectado incluso antes que los sistemas de la rata, pero no había preocupación en él.
A diferencia de lo que su invocador pensaba, y como Nezu sospechaba desde hace un tiempo, estas bestias Quimera eran más inteligentes de lo que parecían.
El Ninken era consciente de los planes que su invocador había tramado, ya que sus clones de agua habían estado parloteando sobre ello en presencia de sus invocaciones.
Sólo hacía falta sumar 2 y 2 para darse cuenta que esa mujer voladora, cuyo olor era similar al de Ileana pero diferente al mismo tiempo, era la supuesta maga que iba a ayudarlos con el invocador de Demonios.
-Tch, animales estúpidos- se quejó Nezu mientras se ponía de pie, ignorando el hecho de que él era una rata ahora mismo.
Una bastante fea, si el Ninken podía opinar en el asunto.
A diferencia de su hermano, a este Ninken no le agrada mucho la rata, ni le apetecía lamerlo para sacarlo de quicio.
Pero su Maestro le encargó protegerlo y ella no desobedecería.
También levantó, su monstruosa figura superando la de un rinoceronte, pero con una velocidad explosiva que dejaría en ridículo al mejor Fórmula 1 del mundo, y una agilidad que el más hábil de los gatos desearía tener.
Sus nuevos implementos sólo aumentaron la letalidad de este Perro Quimera.
Con un chasquido bajo, sus cañones de plasma rotaron y prepararon sus cargas, ahora reemplazando a sus viejos arpones.
Un soporte flexible le permitía apuntar a casi todas direcciones, incluido su propio cuerpo en caso de que los oponentes se aferrasen a ella.
Un corto cañón para no obstruir su agilidad, y tanques llenos de plasma hasta el borde dentro de su cuerpo, para evitar puntos débiles obvios.
Una capa subdérmica de carbono en mezcla con material alienígena le dieron un aumento notable en sus defensas.
Estas y otras pequeñas actualizaciones hicieron de este Ninken uno completamente nuevo, más fuerte, más letal que la invocación original de la película.
Mientras Nezu jugueteaba con una pequeña tableta, el Ninken se sentó a su lado y abofeteó a la rata con su esponjosa cola, llamando su atención.
Ella asintió en dirección a un portal de luz al otro lado de la piscina, del cual emergió la figura de Zatanna.
Cabello negro y sedoso, un sombrero de copa del mismo color, un traje formal, asemejándose a un esmoquin.
Sus largas piernas estaban adornadas por mallas que le daban un aire de sensualidad único.
Nezu escaneó de pies a cabeza a la sonriente mujer y se aseguró de guardar algunas imágenes, por si acaso.
Por su parte, el Ninken puso los ojos en blanco.
Al igual que su Maestro, no entendía cómo o por qué las heroínas de este mundo, un mundo real, seguían vistiendo de forma tan provocativa.
-Hm, buenos días, señor ratón, señorita…
Lobo.
¿Es esta la Mansión del Héroe Hiruko?
– preguntó cortésmente, como si encontrarse con la rata mecanizada y el Ninken medio mecanizado no fuera algo extraño.
-No están aquí.
Si quieres matarlos, espera unas horas, deberían volver antes de que caiga la noche- dijo Nezu en su tono monótono habitual.
-Oh, ya veo, pero señor Ratón, no estoy aquí para causar problemas – dijo la chica con las manos en señal de rendición y una sonrisa misteriosa.
-Soy Zatanna Zatara, y he- -No no no- interrumpió Nezu- Me alegro por ti, muchacha, pero no estoy interesado en sus locuras.
Mira, sólo bebe algo, toma bocadillos del refrigerador y disfruta de la piscina o algo así.
El mocoso volverá dentro de unas horas y podrán hacer lo que sea que vayan a hacer.
El Ninken suspiró por la falta de modales que la rata solía demostrar.
¿Y si hacía enojar a la mujer que se supone vino para ayudar a su Maestro?
No podía permitir tal cosa.
Ella le gruñó a Nezu mientras lo abofeteaba de nuevo.
Le dirigió una mirada afilada, uno que la rata maldita pudiera entender.
-Tch, si tan sólo pudiera hablar- pensó para sus adentros.
Como si leyera su mente, Zatanna miró con curiosidad al Ninken y dio un paso al frente.
-¿Hm, no eres sólo un perro, verdad?
¿Entiendes lo que estoy diciendo?
– preguntó la maga.
El Ninken asintió.
Eso hizo que Zatanna ladeara un poco la cabeza.
Tras unos segundos de contemplación, se encogió de hombros y recitó algunas palabras ininteligibles para Nezu y el Ninken.
De repente, una especie de círculo mágico brilló en la garganta del Ninken, sobresaltándola un poco.
Ella no sintió dolor alguno, ni cambios en su estructura física, ni en sus redes de chakra.
Lo que sea que haya hecho, no parece ser un ataque directo.
-Oye, mocosa.
No deberías ir por allí haciéndole cosas a las mascotas de otros- reprendió Nezu con los brazos cruzados.
-¿A quién llamas mascota, asquerosa rata?
– respondió una voz femenina que no vino por parte de Zatanna.
Nezu entrecerró los ojos y se giró levemente, sólo para ver a una desconcertada Ninken devolviéndole la mirada.
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