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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 126

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126: Infiltrado 126: Infiltrado  -Fue una absoluta pérdida de tiempo- declaró Zatanna con el ceño fruncido, decepcionando visiblemente al shinobi que había solicitado sus servicios y asistencia.

Había permanecido en la Mansión del chico unos días, mapeando toda la ciudad de Jump City, pero no encontró el rastro del invocador de demonios.

En algún punto comenzó a dudar de las afirmaciones de Hiruko, pero ciertamente había actividad de magia negra.

Eso y ella misma se encargó de verificar los testimonios con algunos oficiales del SWAT que presenciaron a las entidades con sus propios ojos, así como John, el paciente de cáncer que adquirió una motocicleta demoníaca gracias a un contrato que hizo sin ser consciente de ello.

De nuevo, Zatanna no encontró propósito alguno detrás de los acontecimientos.

Un destello de miedo invadió su mente al pensar en la otra posibilidad: que no había ninguna intención.

-Bueno, no te preocupes demasiado por eso.

Si no se puede, no se puede.

Ya habrá oportunidades para atrapar al sujeto- tranquilizó Hiruko con un gesto de la mano, aparentemente imperturbable por las malas noticias.

-Pareces muy relajado.

No deberías subestimar la amenaza de un hechicero sin control- advirtió Zatanna con voz seria.

Para ella, este llamado héroe criminal era un niño.

El mismo estado en que se encuentra ya le parece dudoso, siendo un menor que es puesto a luchar contra villanos tan abiertamente.

-No lo subestimo, ni me sobreestimo a mí.

Pero tengo muchos más problemas que no tardarán en morderme el trasero, que van desde una vampira cuya organización pude o no haber llevado a la quiebra hasta un grupo terrorista de posible escala internacional- explicó el shinobi con un suspiro.

Zatanna reflexionó sobre sus palabras un momento.

Rápidamente sumó dos y dos y llegó a la respuesta.

-La noche en que se invocaron los demonios- dijo ella, afirmando más que preguntando.

Hiruko asintió.

-Eso fue un desastre.

La idea era deshacerme de un grupo de mercenarios y terminé con una guerra a tres bandas- mintió Hiruko, omitiendo el hecho de que la mitad de esa guerra fue instigada por él mismo.

-No olvides ese demonio que te imitaba- comentó Ileana desde un costado.

La mujer tragaba galletas como si no hubiera un mañana, pasando tan desapercibida que el dúo maga y shinobi la habían olvidado por un momento.

Zatanna alzó una ceja ante esa mención y la bruja terminó explicando su encuentro con un demonio que parecía imitar las habilidades de su compañero.

También desapareció tras esos acontecimientos, y nunca más se supo de él.

Void, como se hizo llamar el hombre de la gabardina, fingió estar concentrado en un crucigrama.

-En cualquier caso, intentaré investigar por mi cuenta este asunto.

Te informaré si encuentro algo digno de mención, supongo- dijo la maga con una sonrisa de disculpa.

-Gracias por tu tiempo, señorita Zatanna.

Y gracias también por esos collares- asintió Hiruko.

Ella le sonrió y palmeó su cabeza, alborotando su cabello anormalmente blanco y ganándose un ceño fruncido de Ileana que decidió ignorar.

-Ni lo menciones.

Si llegas a tener más problemas sobrenaturales, tienes mi número- respondió con un guiño.

A pesar de la frustración inicial de Zatanna, los días que pasó conviviendo con este grupo extraño fueron todo menos aburridos.

Llegó a encariñarse bastante con las bestias quimera, a la vez que quedó intrigada por la magia del shinobi.

Lamentablemente, éste último no estaba muy dispuesto a compartir detalles, cosa que ella respetó.

-¿Qué hay contigo?

– preguntó al sujeto de gabardina.

-Hm, si el joven Hiruko está de acuerdo, me quedaré un tiempo más.

Como dije, no tengo mucho que hacer y si llega a aparecer una anomalía de magia oscura, podré alertarlo- respondió Void casualmente.

-Estás contratado, supongo- Hiruko se encogió de hombros.

A Zatanna le pareció extraño la forma en que el niño parecía llevar las cosas.

Demasiado relajado, algo indiferente.

Eso era un poquito preocupante, en su opinión.

Pero ya había tenido una conversación al respecto, y no iba a insistir en el tema.

-Me despido entonces.

Cuídense- dijo antes de distorsionar el espacio y atravesar un portal de luz, su corazón lleno de dudas sobre todo este asunto.

Ella decidió que, quizás, sería buena idea consultar esto con Jonh.

***********************************************  Tras la partida de Zatanna, los días transcurrieron con normalidad en la cada vez más abarrotada Mansión de Liam.

Normal dentro de lo que cabe para una casa en la que habitan una rata mecanizada, una bruja, un shinobi, cuatro bestias quimera parlantes y lo que sea que sea Void.

Sí, el favor por el que le agradeció a Zatanna fue haber otorgado la capacidad de hablar a sus otras invocaciones, de manera permanente.

Una larga sesión informativa y muchas horas de experimentación después, Liam pudo alterar la composición de sus cuerpos, permitiéndoles reducir su tamaño al sellar parte de su masa en pergaminos que llevaban dentro de sus propios cuerpos.

De este modo, el cerdo y el halcón pudieron entrar a la casa e interactuar mejor con los demás.

Ya no había tanta necesidad de dejarlos todo el día en la base subterránea.

De todas formas ya era más o menos conocida su existencia por parte de Amanda Waller y el gobierno.

Otro punto importante fue que al poder comunicarse y demostrar una inteligencia bastante humana, Liam decidió nombrar oficialmente a sus invocaciones.

Dojin, para el Ninken macho.

Tsunako, para su gemela.

Zugan, para el cerdo.

Y Takagami para el Halcón.

Decir que quedaron encantados por los nombres fue quedarse corto.

Dojin incluso buscó a Nezu por toda la Mansión sólo para asaltarlo con un océano de saliva mientras hablaba sobre la hermandad, la manada y la alegría de comunicarse con su querido amigo.

Aunque la sospechosa presencia de Void había puesto en alerta al shinobi, se dio cuenta que el tipo era un luchador terrible.

De hecho, no tenía idea de cómo pelear.

Era más del tipo que huye de los problemas, pues su única capacidad parecía ser la teletransportación.

Obviamente, Liam consultó esto con Zatanna y ella le aseguró que no escondía nada.

La única persona, o cosa, en toda la Mansión que no encontró nada divertida esta situación fue el propio Nezu.

Y la única persona, o cosa, que más se divirtió con esta situación fue el propio Void.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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