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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 127

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127: Días Tranquilos 127: Días Tranquilos  Una mujer de cabello oscuro y lacio, tes pálida y ojos esmeralda caminaba con paso tranquilo por las calles de Jump City.

Muchas miradas se dirigieron en su dirección, su belleza natural atrayendo ojos curiosos y otros conmovidos.

Su figura, con la proporción correcta para estar en forma y a la vez lucir femenina, se desplazó con un meneo casual de sus caderas.

Un vestido azul y blanco envolvió su cuerpo, cintas tejiendo un moño en su cintura.

El viento intentaba levantar el dobladillo, sin éxito alguno, lo que decepcionó a algunos hombres.

Zapatillas blancas adornaron sus pies y un coqueto bolso colgaba de su hombro, tan oscuro como su cabello.

Ella entró a un establecimiento y caminó con paso confiado a una cabina, donde un joven atendió sus asuntos con una sonrisa cortés.

-Buenos días, señorita Ileana.

¿En qué podemos ayudarla hoy?

-Hm, buenos días.

Sólo vine a retirar algo de efectivo- informó con una sonrisa la moldava.

Para Ileana, era más sencillo y más humano comunicarse con los trabajadores del banco que retirar dinero de una caja de metal en la calle.

Aunque ella logró integrarse casi por completo con esta nueva era, había cosas con las que no pudo conectar.

Finalizados sus asuntos en el banco, Ileana tomó un taxi y se dirigió a un popular establecimiento de comida.

Hoy tendría una reunión particular a la que no estaba muy ansiosa por asistir.

Unos minutos de charla trivial con el entusiasta taxista y un rechazo educado a las insinuaciones de los caballeros que intentaron invitarla comidas, bebidas y compañía en el Restaurante no era la forma en que ella planeaba pasar su mañana.

Incluso para alguien como ella, o quizás para ella específicamente, sería más agradable entrenar con cierto albino, charlar con ciertas criaturas parlantes y ver sus amadas telenovelas.

Mucho mejor si Liam las veía con ella.

El pensamiento del enano le hizo arrugar la cara por un momento.

Su mente no pudo evitar rememorar la conversación que tuvieron después de terminar la “Misión” de Liam.

Ileana se había percatado de algo importante sobre su compañero y amigo: Liam era estúpido.

No lo notó al principio porque ella era la que no sabía ni entendía nada del mundo.

Para Ileana, la figura de Liam fue un ancla que le permitió integrarse en esta época.

Pero con el tiempo, ella aprendió a buscar información por su cuenta.

Ella aprendió por su cuenta.

Y en algún momento, se encontró incluso en una mejor posición que Liam, socialmente hablando.

Ileana fue ignorante, y todavía lo era en muchos aspectos, pero no era tonta en lo absoluto.

Por eso le tomó menos de dos años tener el sentido común de una era adelantada por siglos, tecnológicamente, y muy diferente culturalmente a la suya propia.

Y le tomó sólo un par de reflexiones darse cuenta de lo tonto que es Liam.

Tonto, despistado, desordenado, lento.

Fue bastante tierno, si ella tenía que admitirlo.

El que una vez vio como una potencia, un joven que manejaba un gran poder y que parecía saber lo que hacía, siempre adelantado varios pasos a sus oponentes, ahora se convirtió en un saco de patatas que ella, en su infinita bondad, estaba dispuesta a cargar y sacar adelante.

-Con permiso- dijo una mujer menuda, ya entrada en edad, mientras tomaba asiento en frente de la moldava.

Sus rasgos delicados se combinaron con las leves arrugas en su piel, así como su vestimenta digna de una dama, dándole un aire académico difícil de ignorar.

-Gracias por tomar de su tiempo y reunirse conmigo, Miss Grace- asintió Ileana en su dirección.

-Para nada, querida.

Siempre estoy dispuesta a dar mi tiempo a quien lo necesite- mintió descaradamente la anciana.

La verdad del asunto es que esta reunión sólo fue posible porque Ileana tiró de algunos hilos y soltó mucho dinero en el proceso.

Pero eso era algo que no le importaba.

Ambas mujeres se sonrieron con educación, dando la impresión a cualquiera que mirase, y fuera del sexo opuesto, que eran buenas amigas.

Con tal ambiente, ambas ordenaron una comida ligera, del tipo que Liam llamaría desperdicio por la poca cantidad en que se servía.

Ileana no pudo estar de acuerdo con el albino en este asunto.

Después de todo, para alguien como ella, los almuerzos casi nunca tuvieron el objetivo de saciar el estómago.

Luego de picar un rato y tomar un poco de vino, Ileana rompió el aparente cómodo silencio a la vez que depositaba en la mesa un sobre con el dinero que había retirado del banco.

-Hace un par de días tuve la fortuna de reunirme con el señor Alcalde- comentó casualmente.

-¿Es así?

Espero que el trabajo no haya sido muy duro.

Vivimos en tiempos difíciles, tiempos en los que incluso nuestros líderes se ven amenazados por personas malvadas- respondió con fingida preocupación Miss Grace, mientras tomaba el efectivo y lo guardaba en su bolso.

-Muy cierto- asintió Ileana.

-En cualquier caso, pude obtener el permiso que Miss Grace tan amablemente me recomendó.

-Esas son buenas noticias, querida.

Es realmente admirable tu esfuerzo por no quedarte atrás en la vida.

Hay que tener valor para eso.

-Fufufu, me halaga, Miss Grace.

-Para nada.

De todas formas, te doy la bienvenida a la Universidad de Jump City.

Será un placer para mi ayudarte con tus estudios- sonrió Miss Grace a Ileana.

-Estaré a su cuidado, Rectora Grace.

Y lamento no poder traer a su otro estudiante.

Sus responsabilidades le exigen mucho más tiempo del que nos gustaría.

-Lo entiendo perfectamente.

Es un joven desafortunado al que la sociedad le falló, pero me alegra mucho que una mujer como usted vele por sus intereses de ese modo.

¿Cómo tomó la noticia de su admisión al plan de estudio?

– preguntó la mujer con genuina curiosidad.

No todos los días se establece un plan de estudios para una mujer que nunca entró a una escuela en su vida y un huérfano meta humano que además es tanto héroe como criminal en proceso de condena.

La atención que atraerá a su institución cuando se sepa que ellos, la Universidad de Jump City, le abrieron sus puertas al mismísimo Hiruko, elevará mucho su nombre.

Esa fue una de las razones por las que accedió a reunirse con esta mujer.

Ileana no respondió a su pregunta, dándole una sonrisa pícara en su lugar.

Miss Grace captó el mensaje y se rio entre dientes.

-Es así…

Me encantaría ver su reacción cuando llegue a nuestra institución – dijo Miss Grace con una sonrisa de complicidad.

Después de eso, Miss Grace informó a Ileana sobre cómo iba a funcionar el proceso educativo para los dos.

Dada la condición de ambos, no podían tomarse el tiempo de asistir a la Universidad como cualquier otro estudiante, por lo que su caso sería tratado de manera única.

Ileana escuchó atentamente, tomando notas cuando era necesario y haciendo las preguntas que creyó pertinentes.

La moldava no estaba dispuesta a seguir siendo una don nadie, ni una oportunista que sólo toma y toma por parte de Liam sin devolver nada a cambio.

Ella no quería ser un lastre, ni quería que Liam se convirtiera en uno.

Sin importar sus circunstancias como una viajera del tiempo o un reencarnado, como una heroína o un héroe criminal, ahora eran parte de esta sociedad y este mundo.

No podían permanecer ajenos a él por más tiempo, que estaba segura que era la intención de Liam.

Para devolver la amabilidad.

Para devolver el tiempo invertido, la ayuda ofrecida.

Para él, porque es él.

Esa era la determinación de Ileana.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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