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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 128

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128: Días Tranquilos 2 128: Días Tranquilos 2  -No importa cuánto lo estudies, tu ciencia no podrá encontrar nada- dijo Void con tono aburrido mientras un pequeño manto de oscuridad yacía en una caja de vidrio.

Láseres escaneaban constantemente la pequeña puerta, computadoras chirriantes escupiendo líneas tras líneas de códigos y otra sarta de tonterías que el ente no pudo, ni quiso entender.

A su lado, tecleando constantemente en una pequeña pantalla holográfica, estaba una gorda y mecanizada criatura, un verdadero horror de carne, químicos y metal.

Void se preguntaba cuántos otros horrores eran capaces de crear los humanos.

-Hmph, todas las cosas tienen una explicación.

Lo sobrenatural debe tenerlo también, de lo contrario tú no tendrías limitaciones- replicó Nezu.

-Lo sobrenatural es sobrenatural, rata.

Nada más, nada menos.

Hay cosas cuya explicación nunca será conocida y eso no es algo malo.

-Oh, pero sí es algo malo.

Cuando no entendíamos por qué iban y venían las lluvias, sacrificábamos a nuestros semejantes para invocarla.

Cuando no comprendíamos el origen y no conocíamos las curas de los resfriados más simples, nos deshicimos de los enfermos.

De una u otra forma, el conocimiento nos ayuda a mejorar- explicó la rata con tono serio.

Void resopló, de alguna manera, ante la palabrería de Nezu.

-Pero eso es algo que a ti te importa una mierda- señaló Void.

-En efecto- concedió Nezu.

Mientras conversaban, los escáneres de Nezu tomaron los registros del experimento que estaba realizando el científico.

En otra caja, igualmente repleta de láseres y otro grupo de computadoras aparte para analizar el proceso, un pequeño brazo mecanizado empujó una canica hacia la mancha de oscuridad que había en frente.

En cuanto fue envuelta en la oscuridad, la pelotita de metal reapareció en la primera caja de vidrio, a un par de metros de distancia de la segunda.

Nuevamente, las computadoras analizaron, las pantallas se iluminaron con datos y los sistemas internos de Nezu se empaparon con la información.

-Interesante- murmuró el ratón mecanizado.

-Bueno, no me dejes con la duda.

¿Qué descubriste?- cuestionó Void, realmente curioso sobre los resultados.

-¿Je, no deberías saberlo tú mejor que nadie?

– resopló Nezu con suficiencia.

Un momento después de ordenar los datos correctamente, compartió sus hallazgos.

-En primer lugar, el traslado espacial no es instantáneo.

Hubo un retraso de 0,15 segundos al momento de entrar en tu puerta oscura.

-¿Cómo determinas ese retraso?

¿En base a qué?

– interrumpió Void, pues la física no era su campo precisamente.

-Hm, la distancia.

Ese brazo de allí no empuja la canica al azar.

Tiene una fuerza determinada, para que la canica de masa determinada, recorra una determinada distancia en un determinado tiempo- explicó Nezu con paciencia.

-Parece un trabalenguas – se mofó Void, pero tuvo que admitir para sus adentros que no conocía ese hecho.

Nunca se le ocurrió hacer tales pruebas con su magia.

-Como sea.

En segundo lugar, tu puerta oscura no parece ser percibida como un punto en el espacio.

La canica recorrió exactamente la distancia que debía recorrer sobre la superficie de la caja.

Si tu puerta contara como parte del espacio, ese par de milímetros extra no deberían haber sido recorridos, ya que ese es el grosor de tu portal oscuro- continuó Nezu, impresionando de nuevo a Void, quien decidió no interrumpir por ahora.

-En tercer lugar, el mero hecho de completar la distancia recorrida implica que no se pierde impulso a través de tu puerta.

Eso significa que si alguien desciende en caída libre y abres dos puertas, una para recibirlo y otra para dejarlo salir horizontalmente, todavía conservaría su velocidad al momento de entrar en la puerta – concluyó la rata.

-Bueno, eso sólo cubre el funcionamiento de entrada y salida, no el cómo replicarlo con tus artilugios- comentó Void.

-¿Replicarlo?

– interrogó Nezu, confundido por tal afirmación.

-¿No lo estudias para replicarlo?

-Claro que no.

¿Tienes idea de cuánta energía requeriría rasgar la tela del espacio para abrir un agujero y reducir la distancia entre dos puntos?

No soy tan estúpido, criatura- Nezu desechó la idea con un gesto de desdén.

-¿Entonces por qué hacemos esto?

– volvió a preguntar Void.

-Curiosidad científica- dijo Nezu como si fuera lo más obvio del mundo.

-Vaya…

No esperaba que alguien como tú fuera dado al ocio y el entretenimiento.

-Hmph, aunque me vea así, sigo siendo humano.

La muerte por aburrimiento o sobrecarga de trabajo es real.

Después de un rato, Nezu permitió que Void se fuera a otro lugar mientras él analizaba los datos con mayor profundidad por su cuenta.

Lo que la rata le dijo al ente fue una verdad a medias.

Claro, definitivamente encontró esto interesante, ya que ni el mocoso ni la mujer estuvieron dispuestos a compartir mucho sobre sus habilidades, cosa que le seguía doliendo a Nezu, muy en el fondo.

Pero lo que no dijo fue que, en parte, quería evitar al maldito perro que constantemente lo molestaba.

La bestia parlanchina no paraba de acosarlo para que diseñara láseres flotantes que le disparasen para jugar.

Él lo llamaba entrenamiento, pero Nezu sabía que sólo quería divertirse corriendo de un lugar a otro.

Y si no preparaba los juguetes del condenado perro, entonces él se convertiría en su compañero de juegos, lo que es un rotundo NO para el científico.

Nezu no podía hacer más que maldecir a la maga de pacotilla que hizo posible el habla de esa criatura molesta.

También maldijo al mocoso que la hizo venir a la Mansión en primer lugar.

Y también al maldito que…

Lo que sea que haya traído la atención de la maga.

Ese no era el punto.

-¿Hm?

– Nezu ladeó la cabeza un momento, sus sistemas todavía filtrando datos mientras su mente orgánica se detenía para considerar algo.

Algo que parecía faltar.

No, no faltar.

Más bien, algo que debería recordar pero que no podía.

Lo tenía en la punta de la lengua, pero no podía encontrarlo.

-Quizás debería cambiar pronto mi recipiente- murmuró, atribuyendo la sensación al final de la vida útil de este cuerpo.

Hacer que el cuerpo de un animal con una esperanza de vida tan corta durase más de un año fue un verdadero milagro, en opinión de Nezu.

De repente, sintió la necesidad de volver a su viejo cuerpo, bípedo, funcional, el cuerpo con el que vino a este mundo y que más tarde mejoró por su cuenta.

Nezu volvió a ladear la cabeza y se sacudió levemente.

¿Por qué parecía divagar con tanta facilidad?

-Estás actuando raro, Nezu.

Quizás necesites dejar esos aparatos y divertirte un poco.

¡Ven, el hermano Dojin aquí te ayudará a arreglar esa mente pensante tuya!

– interrumpió una voz animada a espaldas del científico.

Al volverse, Nezu hizo una mueca con su rostro animal y metálico.

Allí estaba el maldito perro otra vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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