En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 130
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130: Algo Que Ganar 130: Algo Que Ganar Amanda Waller fruncía el ceño visiblemente mientras observaba a la prensa tomar sus lugares ante el podio donde el Presidente daría una conferencia.
Pancartas promocionales y símbolos patriotas eran acomodados para dar una mayor visibilidad al público, recordándoles sus valores, afianzando el dominio del gobierno sobre su gente.
Pero las más destacadas trataban temas que a Waller no le gustaban en lo absoluto.
Si de ella dependiera, ordenaría quemar semejantes objetos, encarcelar a los disidentes y decretar silencio sobre tales asuntos.
Y de eso iba este acto político sin sentido.
Ella se dio la vuelta y salió del lugar.
Preferiría estar el menor tiempo posible aquí, junto a aquellos tontos idealistas.
Su corazón no podía hacer más que sangrar porque su jefe, El Presidente, estaba a punto de inclinar la cabeza ante ese monstruo maldito.
-¡Allá, miren eso!
-¿¡Q-qué es!?
-¡Es un ave!
-¡No, es un avión!
Las personas de la prensa se agitaron, volviéndose al cielo con sus cámaras.
Waller también se giró y levantó la vista, sus ojos captando un marco enorme por sobre los edificios de Washington.
Ella puso los ojos en blanco y continuó su camino.
Ya sabía lo que era y quién venía.
Los periodistas sacaron fotografías y tomas de video de la extraña criatura, fascinados y en menor grado asustados, pero al notar el estado tranquilo del servicio secreto y la policía, la calma regresó a la multitud.
-¿Entonces sí era un ave?
Que anticlimático…
– murmuró alguien, como si algo que debía suceder no sucedió al final.
Con una explosión de humo, la criatura desapareció de la vista de todos.
Una sombra cayó desde docenas de metros, aterrizando suavemente en el concreto a las puertas de la Casa Blanca.
Después de eso, un hombre con traje azul y capa roja descendió más lento, parándose al lado de la pequeña figura de blanco.
Un hombre y un niño.
Un héroe reconocido y consagrado, querido, amado.
Un criminal, condenado por homicidio, pero con sentencia más suave dada su edad.
Ambos meta humanos, uno con una carrera limpia y el otro con una mancha difícil de olvidar.
Super Man e Hiruko.
Antes de que la multitud de periodistas pudieran rodear a este par y obtener información jugosa de un dúo tan extraño y disparejo, los agentes de la Casa Blanca abrieron las puertas y permitieron la entrada del hombre y el adolescente.
Los murmullos permanecieron incluso después de que ambos héroes desaparecieran en el interior.
-¿Soy yo o Super Man vino junto con ese chico?
– preguntó un joven periodista, confundido por la situación.
Para muchos era inusual poner a alguien como Super Man junto a alguien de la calaña de Hiruko.
-Duh, por si no lo recuerdas, Super Man entregó a Hiruko a las autoridades.
Claro que ya se conocen- habló otro, mirando al primero como si fuera un idiota.
-¿No debería odiarlo entonces?
Después de todo, lo encarceló- comentó otro.
-Definitivamente tengo que averiguar cuál es la historia detrás de esta extraña amistad- dijo una reportera con tono serio, como si su vida dependiese de esa información.
Mientras esto sucedía, dentro de la Casa Blanca se llevaban a cabo saludos amistosos, se estrechaban manos y se parloteaba sobre unidad, patriotismo, respeto y aprecio por el trabajo duro de los llamados héroes.
Super Man se rascaba la cabeza y sonreía con educación, mientras Hiruko hacía todo lo posible por no poner los ojos en blanco.
Él no se tragaba esta mierda y sabía más o menos qué llevó al presidente a hacer algo como esto.
Aunque logró enmascararlo profesionalmente, como un buen político debería hacer, toda esta patraña fue para Hiruko.
-Hiruko, hablemos un momento- dijo Amanda Waller, apareciendo de algún lugar en algún momento y mirando significativamente al shinobi.
-Si me disculpas- dijo Hiruko a Super Man, quien frunció levemente el ceño pero no dijo nada.
Él recordaba que fue Waller quien cazó al niño como si fuera un animal salvaje en Kansas City.
Pero este no era el momento ni el lugar para hacer un drama.
Waller dirigió a Hiruko por algunos pasillos hasta que ambos entraron a una habitación vacía.
La mujer desplegó algún artefacto que envió una pequeña onda eléctrica por toda la oficina, inutilizando cualquier aparato de escucha y video.
Entonces se volvió al shinobi, su mirada fría y con un rastro de ira, totalmente disgustada por este movimiento.
-Explícame qué demonios está pasando, ahora- habló con autoridad.
-No lo sé.
Estaba relajándome en mi casa cuando Super Man apareció y me dijo que el Presi nos ordenó venir aquí- dijo Hiruko con tono tranquilo.
-¿Es así?
¿Crees que soy estúpida, mocoso?
-¿Quiere que responda a eso honestamente?
– se burló Hiruko.
En un instante, Amanda desenfundó un arma y apuntó con el cañón a la frente del shinobi.
El click del seguro al quitarse fue audible en la oficna.
-Deja de jugar y explícate- amenazó la mujer.
-Mira quien habla de jugar.
Sabes que puedo hacer explotar tu corazón antes de que aprietes el gatillo- el shinobi se encogió de hombros.
Esto no era más que un farol, aunque no dudaba que Waller realmente estuviera enfadada.
-Mi paciencia tiene un límite.
-Ash, bien bien, calmémonos- Hiruko suspiró y decidió darle algo a la mujer.
No le temía a una sola pistola, pero no sabía que tan loca era esta tipa.
Armar un alboroto tan cerca del presidente sin duda echaría a perder todo para él.
-El presi quiere hacerme un favor.
Hablamos un poco después de ese asunto en la base de Medio Oriente- explicó con naturalidad, como si eso lo explicara todo.
Waller resopló, guardó el arma y salió de la habitación con paso firme.
Parecía que de verdad se enfadó esta vez.
Una leve sonrisa se dibujó debajo de las vendas que cubrían la cara de Hiruko.
De hecho, todo esto fue una jugada para guardar un seguro por parte del presidente.
Aunque Liam no tenía idea de qué diablos eran esas cosas congeladas en esa base, no podía ser nada bueno.
Obviamente, al presi le preocupaba este asunto, y después de la misión, cuando Zatanna, Nezu y Tsunako (en aquel momento llamada Ninken por practicidad) desaparecieron una semana en un barrio de degenerados, tanta Ileana como Liam hicieron algunos viajes.
Entre esos viajes, uno fue a Washington para reunirse con el mismo Presidente que había solicitado la ayuda de Waller, y por extensión a Liam, para encargarse de esa misión.
El tema de la libertad condicional fue tratada en esa conversación, así como la discreción por parte de ambos con respecto a lo que vieron en esa base.
Pero Ileana, como quien lleva los pantalones en la relación, exigió algo al hombre que dirigía este país.
El resultado de esas conversaciones fue esta conferencia, donde el Presidente abogaría por la aceptación de los Meta Humanos, un tema que ha estado jodiendo a la Nación, poniendo en situaciones incómodas a aquellos con habilidades sobre humanas.
La constante aparición de super villanos no ayuda en eso.
Se exaltarían las acciones de Super Man, su contribución al bienestar del pueblo Americano, mientras que en el otro extremo estaría Liam, quien probablemente sería usado como ejemplo de la reformación, del daño que una sociedad inclemente provoca en aquellos despreciados así como del bien que pueden hacer si toman el camino correcto.
A pesar no escuchar el discurso todavía, Liam podía decir que la narrativa sería muy convincente.
Los elementos estaban ahí: Un jodido símbolo del bien, de la paz, y un ejemplo de las consecuencias y el posible cambio.
Sin duda se iba a vender como pan caliente.
¿Qué gana Liam con esto?
Simple: aflojar el control de Waller sobre él.
Con esto, no le resultaría fácil a esa mujer joderle la vida más adelante.
Liam hubiera preferido que se considerasen sus contribuciones y se diera por cumplida la condena inicial de 5 años, pero había cosas que ni el presi podía hacer.
No sería justo para la familia de David Lynn, donde sea que estén.
Independientemente de sus logros, de sus motivos o de si David Lynn merecía morir, Liam había matado a un ser humano.
Nadie debería estar por encima de la ley y todo eso, cosas con las que Liam podía estar de acuerdo.
Este mundo albergaba demasiadas variables como para saltarse las leyes, sin importar cuán tonto pueda ser encarcelar villanos que más adelante escaparán.
Liam realmente esperaba que las cosas empezaran a mejorar un poquito para él a partir de aquí.
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