En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 133
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- Capítulo 133 - 133 Enemigo
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133: Enemigo 133: Enemigo Hal estaba pasando por un mal momento.
Sus encías le enviaban oleadas de dolor, su nariz se sentía torcida y su espalda sufrió un duro golpe al ser lanzado contra varios edificios a una velocidad alucinante.
Cuando intentó volver a subir y encarar al Lord espacial que le dio una paliza, se encontró rodeado por docenas de naves, las cuales hicieron llover plasma sobre su posición.
Extendió el poder de su anillo para formar barreras, ya que había muchas personas detrás de él.
La temperatura aumentó, el suelo se derritió y agrietó y las naves empezaron a vomitar a sus tripulantes para someterlo desde tierra también.
Abominaciones de escamas y colas pesadas, bocas sibilantes y babeantes, armados hasta los dientes y protegidos por esas extrañas corazas flexibles, similares a las del bastardo que le rompió algunos dientes allá arriba.
-¡A-ayuda, ayudenme!- -¡Mi pierna, no siento mi pierna!
Los gritos de las personas heridas y aterrorizadas llegaron a oídos de Hal.
El linterna apretó los dientes y envió una oleada de puñetazos de energía a los cañones que seguían escupiendo fuego.
Logró obstruir varios, provocando que explotasen en el lugar e inutilizasen esas naves.
Pero eran demasiados objetivos y su contraataque se vio interrumpido por una tacleada que le sacó el aire de los pulmones.
Una de esas criaturas lo derribó, clavando sus garras a sus costados y presionando con fuerza.
Hal fue dominado por el peso del alien, la mandíbula de la criatura chasqueando, intentando arrancarle la cara.
Por encima del hombro de la bestia, vio otra oleada de naves preparando sus cañones.
Abrirían fuego sin importarles que su colega aún estuviera aquí, justo encima de él.
A los lados, más criaturas reptilianas corrían y disparaban contra los desprotegidos civiles, llegando a alcanzar a varios de ellos con sus destellos de energía.
-¡AARGH, Maldición!
– gruñó el Linterna de frustración.
En ese momento, sucedieron tres cosas a la vez.
En un parpadeo, una mandíbula canina se cerró alrededor del cuello del alien, sus dientes rebosantes de energía se hundieron en la carne y doblaron el alargado cuello del reptil con un chasquido horroroso.
La sangre manó de entre la mandíbula del cánido, salpicando al Linterna.
En el aire, una explosión de humo reveló a una especie de mantarraya voladora, acelerando vertiginosamente con propulsores en sus patas, y desatando una lluvia de plumas tan duras como el acero.
Con un brillo como el de mil luciérnagas, las plumas explotaron, desestabilizando las naves y provocando que sus tanques de energía colapsasen desde dentro al introducir varias de esas plumas a través de los cañones.
En el suelo, un borrón crepitante de blanco y azul pasó junto al perro monstruoso y el confundido Linterna, desatando una oleada de rayos láser de sus manos que perforaron las nucas de los alienígenas invasores y cortaron la conexión de sus cabezas con sus columnas.
-¡Puaj, eso sabe horrible!
– se quejó Tsunako, escupiendo el cadáver del alien y volviendo a desconcertar a Hal.
-¿T-tú hablas?
– balbuceó con un parpadeo, pero rápidamente volvió en sí y se puso de pie.
Había visto muchas locuras entre las estrellas como para perder la calma por un perro monstruo parlanchín.
Fue el turno de Tsunako de parpadear.
Estaba tan acostumbrada a convivir únicamente con sus compañeros Quimera, Nezu, Ileana y su Maestro que había olvidado el ocultar su capacidad de hablar.
-Guau- ladró torpemente tras mirar unos segundos al Linterna en silencio.
-¡No me trates como un idiota!
– se quejó Hal con una vena palpitando en su frente.
-Tsunako, escolta a los civiles a un lugar seguro.
Linterna, ve y apoya a mi Halcón en el aire.
Yo ayudaré desde aquí – ordenó rápidamente Hiruko, quien apareció junto al dúo con un parpadeo.
Hal se volvió al enano vestido de blanco y envuelto en vendas.
Un destello de reconocimiento apareció en sus ojos.
Como había permanecido un tiempo en la tierra, recordaba a este mocoso de las noticias.
-Niño, este no es lugar para jugar.
Sal de aquí ahora- negó con la cabeza el Linterna.
Un segundo después, se acordó de los reptiles que persiguieron a los ciudadanos y se volvió en esa dirección, sólo para ver una miríada de cuerpos en el suelo.
No tuvo que pensar demasiado para adivinar lo que había sucedido.
-Ve al aire, yo no puedo volar y tengo mejor movilidad aquí abajo- se repitió el shinobi antes de desaparecer con un shunshin.
Tsunako lanzó otro “Guau” innecesario y falso antes de correr a cumplir con las órdenes de su Maestro.
Hal decidió que más tarde se preocuparía por los perros parlantes y los mocosos super poderosos.
Fijó su mirada en el aire, donde la mantarraya voladora, que el niño llamó Halcón, era perseguido por docenas de naves.
Con un destello de energía verde, se lanzó a la batalla.
**************************************** ¿Por qué las invasiones en las películas no son realistas?
Normalmente se ve un ataque aleatorio a una ciudad, destrucción, láseres, explosiones, y los protagonistas ganan al final.
Eso es simplemente tonto e ineficiente.
¿No es más fácil investigar primero a los grupos de poder?
¿La estructura militar, el nivel tecnológico, a los líderes mundiales?
Haces eso, te encargas primero de cortar la cabeza de la serpiente y destruyes la cadena de mando, dejando a los combatientes confundidos, sin información y sin nadie claro de quien recibir órdenes.
Pero no, incluso en este universo ficticio no tan ficticio, los aliens caen del cielo, disparan sus rayos láser y aterrorizan a la población porque sí.
Liam sólo pudo suspirar para sus adentros.
Suiton: Ja no Kuchi Una oleada de agua salió disparada contra la calle llena de alienígenas reptilianos, arrastrando a varios de ellos y empapando a todos por igual.
Raiton: Jibashi Una corriente eléctrica viajó a través del agua, alcanzando a todos y cada uno de los oponentes y friéndolos en sus extrañas pero familiares armaduras.
Aunque eran Jutsu de nivel bajo, el shinobi continuó usando esta combinación a pesar de poseer técnicas más poderosas en su arsenal.
Eso se debió a que pudo comprobar que estos bichos sí eran afectados por la electricidad.
Después de todo, la carne seguía siendo carne, y la estrategia de Fuka, de quien imitó esta combinación, era demasiado eficiente.
Estas técnicas apenas consumían chakra y el efecto era mortal.
La única razón por la que esa kunoichi no mató a Naruto fue porque era el protagonista, un Uzumaki y un Jinchuriki.
Para prácticamente cualquier otro, esta combinación de rayo y agua los dejaría en muy malas situaciones.
Pero algunos de estos oponentes eran más duros, o tenían trajes completos.
Una docena de Lagartos se pusieron de pie, gruñendo y siseando al shinobi, sus manos portando pistolas que disparaban energía apuntándole.
Hiruko creó un Kage Bunshin y desapareció con un parpadeo, moviéndose a otra locación mientras su clon hacía emerger Mizu Bunshin del agua a su alrededor.
Otra estrategia comprobada y útil al enfrentarse a muchos enemigos.
Los Mizu Bunshin son eficientes en chakra, pero no se pueden alejar mucho del invocador.
Entonces crea un Kage Bunshin que los mantenga.
Si ganan, simplemente se disuelven y el chakra regresa a Hiruko.
Si pierden, entonces Hiruko es informado por el Kage Bunshin y puede decidir volver para terminarlos.
Aunque aún no se acostumbraba a recibir muchos recuerdos en medio de una pelea, no tenía muchas opciones.
Con la Liberación Veloz, navegó entre el mar de disparos y se acercó a uno de los reptiles invasores, dejando una línea horizontal en su cuello que después se abrió lentamente, dejando paralizado y sentenciando al oponente.
En otro destello de movimiento, clavó un kunai hasta el mango en el ojo de otra criatura.
Volvió a moverse a gran velocidad y envió un asesinato electromagnético al interior de un tercer lagarto al tocar su lengua que, por alguna razón, estaba balanceándose fuera de su boca.
Había interrumpido la formación de un considerable grupo de lagartos y ahora todas las miradas cayeron sobre él, las bocas de los cañones brillando con energía a punto de desatarse.
Suiton: Daibakufu no Jutsu Extendió un pergamino de almacenamiento, liberando toda el agua empapada con su chakra y estrelló un pequeño tsunami contra los lagartos, inutilizando sus armas ligeras y rompiendo los huesos de alguno que otro por la presión aplastante.
Recibir tanto volumen de agua en la cara tiene ese efecto.
Antes de que Hiruko se moviera a otra posición, un destello de energía rosa intentó freírle la cara.
Con la Liberación Veloz, logró evadir apresuradamente el ataque furtivo, mirando al responsable y arrugando la cara.
Un rarito en ropa interior, apenas cubriendo su entre pierna, con botas rosadas, un collar extraño y tubos de metal rodeando sus extremidades.
Un joven, quizás de unos veinte años, piel entre marrón y amarillo.
Ondas de energía rosa brillaban en sus palmas y sus ojos, una sonrisa de suficiencia en su rostro y hablaba un galimatías incomprensible para el shinobi.
-Pervertido- comentó Hiruko antes de desaparecer con un shunshin y reaparecer ante el exhibicionista, su mano brillando en electricidad mientras la dirigía a su cuello.
Para su sorpresa, el sujeto desvió su ataque con el antebrazo, la energía rosa protegiéndolo de los rayos.
Para su desconcierto, lo sujetó de la barbilla, quitando las vendas de su boca con los dedos.
Para su horror, acercó su rostro y unió sus labios con los de él.
-Ahh, que mocoso más feo tenemos aquí- habló entonces en un lenguaje que Hiruko podría haber entendido, si el shock no lo hubiese paralizado.
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