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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 140

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140: Sobreviviendo 140: Sobreviviendo Zod buscó la posición de Hiruko.

Sus ojos encontraron al shinobi sobre una azotea, sentado y respirando con dificultad, bebiendo agua de una botella que sacó quién sabe de donde.

Voló y se posó frente a él con los brazos cruzados.

Ahora, el chico se había envuelto en vendas una vez más, ocultando ese cuerpo extraño suyo.

Aunque no poseía la visión de Súper Man, su percepción superior le permitieron detectar las anomalías en el cuerpo del shinobi.

Un mosaico que parecía artificial, antinatural, pero de alguna manera se sentía orgánico.

Ordenado a la fuerza, tan magistralmente que parecería que nació así.

Él no conocía ninguna tecnología entre las estrellas que pudiera hacer tal cosa.

-¿Dejarás de correr ahora?

– cuestionó el Kryptoniano.

-Depende.

¿Hablamos un poco?

Puedes contarme tu gran plan y todo eso.

Quiero escuchar tu historia, quién eres y cómo llegaste aquí- dijo Hiruko.

La respuesta de Zod fue un puñetazo que dispersó al Bunshin.

Se volvió a una poderosa concentración de energía crepitante justo para ver a Hiruko, rodeado por un mar de nubes negras tormentosas que se dispararon como un pilar al cielo, expandiéndose sin control en todas direcciones.

La tormenta reunía poder y Zod quedó momentáneamente desconcertado.

¿De dónde sacaba fuerza este mocoso?

Estaba seguro que casi alcanzaba su límite hace un momento.

Su paciencia se agotó.

No estaba dispuesto a perder más tiempo en esta farsa.

Una onda de choque, una explosión de escombros y un borrón de movimiento que Hiruko apenas divisó fue la señal de que Zod no iba a contenerse esta vez.

En la percepción del Kryptoniano, Hiruko hizo sus extraños gestos y extendió la palma frente a él.

Lentamente, varios símbolos salieron de su mano, y un pulso de energía pareció distorsionar el aire.

No, no el aire.

Era una distorsión espacial.

Un objeto de considerable tamaño intentaba invadir el espacio entre Zod y el shinobi.

Él no lo permitió.

Su puño se estampó contra la distorsión espacial, al mismo tiempo que una nube de humo empezaba a formarse.

El viento agitó el cabello de Hiruko y lo hizo retroceder, su expresión llena de incredulidad.

Sin saberlo, Zod acababa de interrumpir una invocación.

Antes de que pudiera continuar su embestida, el suelo a sus lados explotó y dos Hiruko emergieron del suelo, sus manos formando un Rasengan en cada una.

Con desdeñosa facilidad, Zod atrapó la palma de uno y lo estrelló contra el otro, pero notó demasiado tarde que del suelo también salía una neblina verde súper densa.

El cuerpo principal del shinobi retrocedió a la vez que las llamas viles de Ileana se encendían en una conflagración como nunca antes había desatado.

A diferencia del chakra, cuyo aspecto Yin era más dañino que el Yang, la magia de Ileana era “pura”, por decirlo de alguna manera.

Eso significa que era más efectiva que el Ninjutsu.

El fuego sin calor envolvió al Kryptoniano y una agonía como nunca antes invadió sus sentidos.

Su carne apenas resistía la magia de la bruja y su piel empezó a flaquear.

Pero la mayor concentración estaba dirigida a su rostro.

Sin importar el abrumador poder de su cuerpo, los ojos seguían siendo débiles.

Y ni los ojos de un Kryptoniano pudieron aguantar el daño de las llamas viles.

Zod se elevó en el aire, un gruñido gutural escapó de su garganta mientras sus glóbulos oculares se derretían en sus cuencas.

Hiruko aprovechó la oportunidad y lanzó su ataque, su Jutsu más destructivo y poderoso.

Ranton: Metsubō Raikō no Jutsu  Básicamente un Circo Láser a una escala masiva, las nubes de tormenta reunieron su poder y brillaron peligrosamente, desatando un haz de aniquilación que golpeó a Zod con toda su potencia.

La luz obligó al shinobi a cubrir sus ojos y el intenso calor provocó que los cristales en los alrededores comenzaran a derretirse.

Resguardados en un búnker subterráneo, Amanda Waller, el Presidente y otros personajes de alto perfil contemplaban parte de la batalla con las pocas cámaras que aún estaban operativas.

Mientras el Presidente y otros vitoreaban, la mirada de Waller se endureció.

Ella había subestimado terriblemente a Hiruko.

Su mente, lejos de sentirse aliviada, comenzaba a maquinar, a reestructurar sus estrategias.

Ahora más que nunca sintió la necesidad de hacerse con el control del mocoso.

La única buena noticia de todo este desastre, es que ella pudo aprender más de Hiruko.

Sus ojos se desviaron a la posición que había ocupado el clon del chico, dispersado hace un rato.

No fue demasiado difícil asumir que crear esas copias lo desgastaba, y que al dispersarlos, recuperaba energía.

La desaparición de sus copias siempre era seguido de un ataque mágico.

Información importante para más adelante.

De vuelta en las calles, Hiruko cayó de rodillas, sus ojos casi cerrándose por el agotamiento.

Su palma izquierda tocó el suelo y absorbió energía de su pequeña batería de chakra.

Unos segundos después, una fuerte patada le rompió varias costillas y lo hizo rodar por el suelo, vomitando sangre y saliva.

Un Zod humeante y con la carne quemada, sus párpados fuertemente cerrados y una mueca de irritación ocupaba ahora la anterior posición del shinobi.

Su pie golpeó el suelo y expuso una cámara subterránea donde una caja de metal descansaba.

De repente, Ileana saltó del lugar e intentó quemar de nuevo al Kryptoniano, pero Zod la abofeteó.

Los dientes de la moldava salieron volando y su mandíbula crujió.

Fue arrojada duramente contra una pared al otro lado de la calle.

Zod clavó sus dedos en la caja de metal y lo separó con facilidad, exponiendo la criatura en el interior.

Una grotesca serpiente de dos cabezas, su carne hinchada y bulbosa palpitando como un órgano gigante.

Aunque él no podía ver ahora mismo, pudo sentir que la criatura expulsaba cantidades de energía que se sintió familiar a la del shinobi.

No le costó mucho averiguar que esta cosa era la razón por la que Hiruko pudo seguir desatando sus ataques.

La criatura desapareció con una bocanada de humo antes de que el guerrero pudiera matarla.

No le importó.

Levitó casualmente hasta posicionarse ante el caído Hiruko.

El shinobi se sujetaba las costillas mientras un hilillo de saliva se le escapaba de la boca.

Gemidos de dolor le indicaron a Zod que ahora estaba incapacitado.

Ya no tenía chakra.

No tenía fuerzas, no tenía trucos.

Las nubes de tormenta se dispersaban en el cielo y su batería de chakra había desaparecido.

Hiruko ni siquiera tenía la cantidad necesaria para invocarla una vez más.

-Luchaste bien, humano.

No cualquiera logra evadirme de este modo.

Serás útil para mi Señor- dijo fríamente mientras su mano sujetaba a Hiruko por el cabello.

Zod se movió hacia Ileana, impresionado por el poder de la bruja.

Provocarle tanto dolor era un indicio de su fuerza, por lo que también la agarró y empezó a volar.

Los ojos carmesí de Hiruko miraron a la inconsciente Ileana y algo en su pecho empezó a arder.

La ira, la impotencia, el arrepentimiento.

Él la arrastró a esta situación.

Él la llamó sólo para terminar herida y ni siquiera tenía fuerzas para evitar que la bruja pagara el precio de sus acciones.

Porque, a pesar de todo, Liam se abstuvo de fortalecerse.

Dejó de gastar sus puntos en el sistema, preparándose para cuando alcanzara el 100%.

En su egoísmo, dejó la oportunidad de adquirir alguna contingencia, pensando que nada ocurriría hasta que completara su progreso y, quizás, el sistema le diera una plantilla de mayor calidad.

Incluso si consumiera sus puntos ahora mismo, ¿Qué podría hacer?

Una técnica sería inútil.

Aunque el sistema le regalara el maldito Hiraishin, aún necesitaría practicarlo.

¿Más pergaminos?

Sólo lastimaría a Ileana y Zod ni se inmutaría.

¿Comprar algún sello?

Zod no tenía chakra, no iba a sellar una mierda, y ninguna restricción física del mundo de Naruto funcionaría contra este tipo.

Ni siquiera podía usar la misma técnica de Liberación Oscura con la que mató al cultivador de mierda.

Eso funcionó con él, porque tenía tanto energía espiritual como células energizadas.

Zod tenía lo segundo, pero no lo primero.

Justo cuando Liam se preparaba para absorber la energía física de Zod en un desesperado intento por debilitarlo y obtener alguna oportunidad, una serie de recuerdos y una minúscula cantidad de chakra regresó a él.

Menos de un segundo después, el tan esperado héroe más poderoso de la tierra hizo su entrada dramática, el cliché de llegar en el último momento, el Deus Ex Machina para permitir que Liam saliera de este aprieto.

Súper Man apareció ante Zod y le estampó un puñetazo en la cara, provocando que el Kryptoniano soltara a la bruja y al shinobi y se estrellara contra los edificios de detrás.

Súper Man sostuvo a Ileana en sus brazos mientras se montaba a Liam en los hombros, como un costal, lo que le hizo gemir por sus costillas rotas.

-Uhh, mierda mierda.

Llegas tarde, Clark- se quejó él, sorprendiendo a Súper Man ya que nunca le había revelado su verdadera identidad al chico.

-¿Puedes moverte?

– preguntó él, dejando este asunto para más tarde.

-Sí, sólo déjanos por ahí y encárgate de ese loco- dijo Hiruko, un poco molesto porque Ileana recibió el trato de princesa mientras él aguantaba las náuseas por el contacto en su torso.

Clark dejó al dúo sobre una azotea y voló para culminar su batalla con Zod, como debería haber ocurrido en un principio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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