En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 143
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143: Error 143: Error Clark descendió como un cometa sobre la figura del llamado Zod, o eso le había informado Hiruko.
Bueno, la copia de Hiruko que lo ayudó en su momento de vulnerabilidad.
El Héroe alcanzó al General en un latido del corazón, clavando sus puños en el torso medio quemado del oponente y dándole un recorrido no muy suave por la ciudad.
Atravesaron edificios, rompieron las calles y nadaron a lo largo de un kilómetro de destrucción, abriendo una grieta en la ya accidentada jungla de metal.
Una nube de polvo y escombros siguió al gigantesco surco, como la espina de un dragón oriental.
Los temblores sacudieron el entorno, ondas de choque destruyeron los cimientos de los edificios circundantes que, por algún milagro, no habían cedido aún.
Bajo toneladas de tierra y concreto, Clark le propinaba a Zod una lluvia de puñetazos sin fin.
El General apenas podía defenderse.
Las heridas acumuladas por intentar atrapar al mocoso y la mujer sin matarlos le pasaron factura.
Especialmente sus maltratados ojos.
Súper Man tomó al kryptoniano por la pierna y lo arrojó hacia arriba, expulsando a Zod del subsuelo.
En cuanto dejó de chocar con obstáculos, un puño gigante de energía verde lo devolvió hacia abajo.
Hal había regresado a la pelea tras recuperar el conocimiento.
Había recibido una buena paliza del Kryptoniano y su orgullo no le permitiría quedarse a un lado y observar.
Zod fue recibido por Súper Man a medio camino, enviado de nuevo al cielo por un fuerte puñetazo en su estómago.
El Linterna se preparaba para continuar con este extraño juego de tenis vertical, pero Zod abrió los ojos con un brillo incandescente y disparó su visión de calor contra Hal.
Escudos de energía protegieron al hombre, pero el poder bruto le hizo retroceder cientos de metros.
Sin embargo, Zod no salió ileso de ese ataque, a pesar de ejecutarlo él mismo.
Su visión de calor sólo dañó aún más sus ojos, haciendo que soltara un grito de agonía y cesara la producción de esos rayos.
Clark embistió al General tan rápido que éste ni siquiera escuchó el estampido sónico provocado por el Héroe al desplazar el aire.
Un crujido horripilante ahogó sus gritos de dolor cuando su espalda se arqueó.
Súper Man atacó como una lanza en su espalda baja, doblando al General en una incómoda postura y sacudiendo sus huesos.
Terminaron recorriendo otro largo tramo de la ciudad, afortunadamente este sí estaba despejado de civiles.
Zod escupió una bocanada de sangre y sus fuerzas empezaron a menguar.
Aún estando en óptimas condiciones, sólo superaba a Clark en habilidades de combate, no en fuerza bruta.
El implacable asalto del Héroe había dañado seriamente su cuerpo, agrietando varios de sus huesos y afectando algunos órganos.
Sus párpados se abrieron, dirigiendo a Clark una mirada llena de odio con los ojos a medio derretir.
Súper Man lo inmovilizaba en el suelo, su puño alzado en amenaza.
Si Zod intentaba resistirse más, Clark continuaría con el asalto.
-Ríndete, Zod.
Has perdido y tus fuerzas están siendo barridas.
Esta invasión es un fracaso y seguir peleando ya no tiene sentido – habló con determinación.
Zod dejó escapar una risa fría y entrecortada.
-Je, tú, eres una verguenza para Krypton – hizo una pausa para toser un poco de sangre y continuó, desconcertando más a Clark.
-Tu poder, tu talento, se desperdician en esta patética roca.
Pero aún estás a tiempo de abrir los ojos.
Sométete, Kryptoniano.
Sométete a la voluntad de mi Maestro y quizás perdone la vida de este planeta- ofreció el General.
Clark estaba atónito.
Este tipo, casi tan fuerte como él y que vino del espacio, no paraba de llamarlo un Kryptoniano.
¿Eso era él, un Kryptoniano?
¿Krypton es el mundo del que vino?
¿Era este tipo como él, de su misma raza?
Quería hacerle tantas preguntas, pero ahora no era el momento adecuado.
La batalla no había terminado y las fuerzas de Zod seguían causando estragos.
Mucha gente se encontraba en peligro en este instante.
Aterrorizados, confundidos, heridos, atrapados.
Clark los escuchaba, podía oír sus súplicas desesperadas, sus latidos cesando, sus últimos respiros.
Necesitaban ayuda.
-¿Es así?
Entonces vendrás conmigo y me contarás sobre ese Maestro tuyo, Kryptoniano- resonó la voz de Hal Jordan desde arriba.
Clark le dirigió una mirada intensa al hombre.
Era la primera vez que se topaba con este tipo, aunque había oído de él en los noticieros.
Pero nada de eso importaba.
Ahora mismo, Clark necesitaba asegurar a Zod y tener acceso a él más tarde.
Había mucho de lo que quería hablar con el hombre.
-Tú eres el llamado Súper Man, ¿No?
– cuestionó el Linterna a Clark con mirada complicada.
-Entrégamelo.
La humanidad no tiene medios para contener a este tipo, pero mi gente sí.
-¿Y quién es tu gente?
Si nadie puede contenerlo, entonces yo lo haré.
Pero Zod debe quedarse y pagar por sus crímenes- dijo Clark, señalando con la mano el caos en la ciudad.
-No, estás invitando al desastre si dejas que ese hombre permanezca bajo la custodia de personas normales.
Vendrá conmigo- replicó Linterna Verde mientras su anillo pulsaba con energía.
-¿Y a dónde lo llevarás?
– preguntó Clark, entrecerrando los ojos.
-Lejos de aquí, donde no pueda dañar a nadie más.
Da un paso atrás, Kryptoniano – amenazó el Linterna, aunque no tenía esperanza alguna de derrotar a Súper Man.
No solo, al menos.
-Je, jaja, jajaja, ¡Cof cof!
Ah, mira lo que pasa cuando te juntas con los débiles – dijo Zod con sorna tras reírse y escupir más sangre.
-Ellos te temen.
Incluso ese patético Linterna desconfía de ti.
-¡Cierra la boca!
Veamos si sigues riéndote cuando el Corps arrastre tu trasero a OA – escupió Hal con irritación.
-Ya basta.
Linterna, ¿Verdad?
La gente necesita ayuda.
Podemos resolver esto más tarde, pero la prioridad es detener este conflicto – llamó Clark al hombre de verde.
-Hay muchas cosas que necesito preguntarle a Zod antes de que te lo lleves.
¿Te parece justo?
– propuso al Linterna, quien lo pensó durante varios segundos.
Antes de que diera su respuesta, Zod desató un intenso láser de sus ojos, apretando la mandíbula ante el dolor y golpeando a Clark directamente en el pecho.
El héroe fue arrojado lejos y el Linterna intentó someter a Zod, pero el General ya había despegado, propinando un puñetazo demoledor a Hal y obligándolo a protegerse con un escudo.
Las cuencas de Zod manaban un chorro de sangre, habiendo destruido sus propios ojos con ese último ataque de rayos, pero se negó a caer aquí.
Mientras ascendía al cielo con toda la velocidad que pudo reunir, un pilar de luz crepitante cayó de más allá de la atmósfera y lo golpeó directamente, pero sin causarle daño alguno.
Clark salió disparado del suelo y en cuestión de segundos alcanzó a Zod.
Antes de que su puño entrara en contacto con su rostro, el espacio comenzó a deformarse y Clark tuvo que retroceder.
Zod desapareció en un instante al igual que el pilar de energía.
Súper Man ascendió más, seguido de cerca por Green Lartern.
Ambos salieron de la atmósfera, al vacío más allá del dominio de la tierra justo para ver la nave que trajo a Zod deformar el espacio a su alrededor y desaparecer.
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