En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 146
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- Capítulo 146 - 146 Idiota
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146: Idiota 146: Idiota Liam había querido replicar por el trato de Ileana, pero algo le decía que era mejor callarse la boca por ahora.
La expresión dura de su compañera le envió un escalofrío y claramente estaba enfadada por algo.
Rápidamente asumió que fue por su comportamiento últimamente.
Ni siquiera él fue tan estúpido como para no ser consciente de que había sido una perra malhumorada todo este tiempo.
Caminaron en silencio por las instalaciones, la moldava guiando el camino con decisión y apretando más y más su muñeca.
Finalmente entraron en una sala que fungía como habitación temporal de Ileana.
Ella lo arrastró hacia adentro y cerró la puerta fuertemente.
Se volvió a él con los brazos cruzados y la mirada penetrante, taladrando un agujero en su frente.
El silencio se hizo entre los dos, uno incómodo y la otra impaciente.
Finalmente, ella habló primero.
-Te he dado tu espacio, me he aguantado tu actitud y he intentado ser complaciente.
Pero ni una maldita vez consideraste hablar conmigo sobre lo que te molesta, ¿Verdad?
¿Es que no merezco estar al tanto?
¿No valgo la pena tu tiempo, no vale la pena mi esfuerzo ni mi presencia para ti?
Con cada palabra, el corazón de Liam era apuñalado.
Su tono afilado, la decepción manifiesta, todo golpeó al shinobi como dagas.
No supo cómo responder.
-Te prometí ayudarte, Liam.
Te prometí acompañarte, pasara lo que pasara.
Te dije que contaras conmigo para lo que sea, ya sea que continuaras como Héroe, o si te volvías contra el mundo, yo estaría contigo- continuó ella, acercándose más y más.
Liam retrocedió unos pasos inconscientemente.
-Pero esta mierda me está agotando.
Así que, o bien te comportas como un hombre y empiezas a hablar, o me largo de este agujero – sentenció ella finalmente, provocando que el corazón de Liam se saltara un latido.
Terminó por sentarse en la cama, sus ojos carmesí mirando los inflexibles ojos artificiales de Ileana.
No encontró grietas en su expresión, y con cada segundo de silencio, su ceño se fruncía más.
-Eso es…
Lo que me molesta es mi debilidad- dijo lentamente, agachando la cabeza, incapaz de mantener el contacto visual con la persona que se supone debía matar para hacerse más fuerte.
Ileana lo miró en silencio, esperando que continuara.
Y así lo hizo tras un suspiro de derrota.
-Soy demasiado débil, Ileana.
Ni siquiera pude protegerme a mi mismo de ese tipo y casi te matan en el proceso.
Casi mataron a mi invocación, mi fuerza fue insuficiente, mi velocidad fue insuficiente.
¿Cómo demonios se supone que debo sobrevivir a lo que viene?
-¿Y qué es lo que viene?
– cuestionó ella.
-No lo sé- admitió Liam, y no mentía.
Más allá de Darkseid y Doomsday, no tenía ni idea de quiénes eran los villanos más poderosos de este universo.
A sus ojos, los meros criminales como Joker, Deathstroke y similares no eran la gran cosa, pero cuando se trataba de entidades capaces de destruir mundos, no tenía ni idea.
A penas y era consciente de seres como Lucifer, de quien había oído que era prácticamente un Dios.
Quizás sobre un Flash Malvado o algo así, pero nada más.
-¿Hmph, sólo te encontraste con un oponente duro y te deprimes así?
Esperaba más de ti, Liam.
Esto es patético.
-¿¡Qué sabes tú!?
– exclamó él con frustración, alzando la mirada de nuevo.
Pero en lugar de una mirada de desprecio, o quizás ira por gritarle, lo que vio fue una Ileana sonriente que extendía sus manos hacia él, ahuecando su rostro.
Ella se inclinó, acercando su rostro al suyo y presionando sus labios contra su vendaje, justo donde estaría su boca.
Eso eliminó toda la ira del shinobi.
De hecho, eliminó todo pensamiento coherente.
Ileana arrugó levemente la nariz y se separó, saboreando un poco antes de murmurar por lo bajo algo que le hizo sonrojar muchísimo.
-Puaj, salado.
¿Cuándo cambiaste esa cosa por última vez?
Liam ahora estaba totalmente rojo.
Realmente, no se había bañado en un día entero, quizás dos.
Una completa desgracia.
-Mira, deja de tratarme como si fuera una de esas damas en peligro que hay en las películas.
Puedo defenderme, puedo luchar.
Y desde mi punto de vista, le causé más daño a ese tipo con un movimiento que tú en toda la pelea.
¿Sabes por qué?
Liam quería asentir, pues era consciente de por qué su Ninjutsu fue menos efectivo que la magia pura, pero estaba emocionado, desconcertado y avergonzado a la vez.
Ileana lo ignoró y continuó hablando.
-Es porque nadie puede hacer todo solo.
Somos un equipo por algo, ¿No?
Tú cubres mis debilidades, yo cubro las tuyas.
Incluso Nezu y Void hicieron lo suyo.
Si un día regresa ese hombre, entonces déjame quemarlo hasta convertirlo en pasta- dijo ella, intentando animar a su compañero.
Ileana comprendió que la preocupación de Liam estaba en las amenazas que no podía manejar.
Hasta ahora, nunca había sido superado tan abrumadoramente y eso podría haberle hecho dudar de sí mismo.
No estaba tan alejada de la verdad.
El problema fue que Liam no le prestó mucha atención en la última parte, su mente aún enredada en el beso que le dio, y un millar de maldiciones por estar en una condición probablemente apestosa en una situación tan importante.
Su virginidad de treinta años, sumado a las hormonas de su cuerpo más joven, hicieron que pensara con la cabeza equivocada.
Al verlo sumido en sus pensamientos, Ileana asintió para sí misma, agradecida con Nezu por darle la respuesta para tratar este asunto y considerándolo zanjado.
-Bueno.
Ve a restaurar a Takagami, y pídele disculpas de mi parte.
Luego ve a darte un baño- dijo ella con voz dulce, a lo que el shinobi asintió obedientemente y salió con la cabeza dando vueltas.
Ella cerró la puerta cuando Liam salió y rápidamente se sonrojó, palmeando sus mejillas y lanzándose corriendo a la cama, emitiendo un grito ahogado en cuanto su rostro se enterró en la almohada.
Lo que hizo, fue sin querer.
No planeaba ser tan audaz, pero de alguna manera sucedió.
Sólo pudo suspirar aliviada porque Liam parecía estar muy concentrado en su problema interno como para reaccionar, pero en el fondo, se sintió levemente decepcionada.
Por su parte, Liam caminó con expresión pensativa, ocultando a la perfección su estado confundido.
Activó el panel del Sistema silenciosamente y tomó una decisión.
Al final, Ileana sí logró despejar sus dudas, aunque por las razones equivocadas.
El potencial estabilizador y desestabilizador de las mujeres fue así de monstruoso.
A pesar de todo, Liam no se arrepintió.
¿De qué le serviría una plantilla poderosa, si al final perdería una oportunidad como esta?
Ni la promesa de ojitos poderosos, una apariencia decente y un poder muy superior al actual pueden compararse con el corazón acelerado de un virgen adolescente que acaba de ser flechado.
Pero más que meras hormonas, fue el apoyo de Ileana lo que hizo a Liam estar más seguro de su elección.
Él no estaba solo.
Ya no.
-Uchiha Madara, fuiste vencido por una cara bonita y unas caderas majestuosas- murmuró Liam mientras un cupón de descuento era depositado en su inventario.
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