En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 148
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148: Revelaciones 148: Revelaciones -Según mi información, Krypton fue un planeta arrasado en una ola de conquistas misteriosas que azotaron todo el sector.
Antes de que yo siquiera naciera, los Linternas se enfrentaron a una fuerza desconocida que comandaba un gran ejército interestelar, dedicados a la conquista y la destrucción, yendo en contra de todo lo que el Corps defendía.
No se trataba de mera expansión.
Hubo mundos enteros que quedaron vacíos de vida.
Se dice que fue una masacre tal que incluso llevaron una estrella al colapso.
Nunca se encontró al líder de ese ejército.
Al final, una coalición de Linternas se enfrentó al grueso del ejército enemigo y redujeron drásticamente sus números, terminando por dispersar sus fuerzas.
Incluso los Tamaraneanos y los Kryptonianos nos apoyaron, junto a otras razas.
Pero incluso con eso, no pudimos ubicar al comandante.
Ninguno de los prisioneros se atrevió a revelar nada, obtando por el suicidio para llevarse la información a la tumba.
Ni siquiera la tecnología más avanzada pudo recuperar algo de sus mentes, las drogas más extremas no les hicieron soltar la sopa ni las torturas más crueles los obligaron a flaquear.
Ellos le temían.
Temían y adoraban a partes iguales a ese líder.
Incluso le temían más que la muerte misma.
-Hal se volvió a Súper Man, quien apretaba la mandíbula, ya haciéndose una idea de a donde iba esto.
-Años más tarde, hubo una serie de ataques relámpago a muchos lugares de interés para el Corps.
Incluso nuestra base fue asediada por un sol en miniatura que apareció de la nada.
Por suerte, logramos contener esa poderosa energía, pero otros lugares no.
Los ataques no sólo se dirigieron a los Linternas.
Muchos de los mundos que habitaban las razas que nos apoyaron fueron destruidos de manera similar.
Krypton sufrió el mismo destino.
Para cuando el Corps llegó, sólo había escombros esparcidos a lo largo de Millones de Kilómetros, los restos de tu mundo.
Nunca encontramos sobrevivientes, pero tampoco dudamos en que algunos kryptonianos estuvieran fuera del planeta en ese momento.
Supongo que Zod fue uno de esos sobrevivientes, y tú también.
Ah, y Súper Girl.
En cualquier caso, tras estos acontecimientos no se ha sabido nada del responsable.
Salvo por una cosa…
– Hal hizo una pausa, mirando solemnemente a los reunidos.
Ileana había dejado de cocinar, prestando atención.
Hiruko parecía indiferente y Clark estaba inusualmente serio.
-Hubo un prisionero que sí habló, pero sólo se dirigió a él como su “Maestro”.
Dijo que ninguno le temía a la muerte, porque cuando el Maestro alcanzara su poder completo, podría traerlos a todos a la vida.
Eso es todo lo que el Corps sabe al respecto- concluyó el Linterna y el silencio cayó en la pequeña cocina.
Clark no sabía como sentirse.
Saber que hay un destructor de mundos por ahí afuera le preocupaba, pero el hecho de que ese mismo ser destruyó su hogar, un hogar que no conoce y con el que apenas tiene conexión, seguía llenándolo de ira.
Peor aún, había un nativo de su mundo, uno de los suyos, uno como él, que podría estar sirviendo bajo su mando.
-¿Qué tan probable sea que el Maestro de Zod sea el mismo del que hablaste?
– preguntó Hiruko tranquilamente, con un tono pensativo.
No parecía muy afectado por la revelación, lo que Hal admiró.
Consideró que tenía agallas y una voluntad fuerte.
-Honestamente, no tengo idea.
Es sólo un término, por lo que podría no estar relacionado en lo absoluto.
Aunque el hecho de que se lanzara una invasión es más que sospechoso- respondió Hal con un suspiro.
-¿No tienen registros de armaduras y armamento, tácticas y esas cosas?
Si ya han visto cómo operan, sólo necesitas comparar la información con lo que viste- señaló el shinobi, a lo que el Linterna y Súper Man se quedaron boquiabiertos.
Especialmente Hal Jordan, a quien definitivamente no se pasó por la cabeza ni una vez.
Eso le hizo sonrojarse.
¿No era él un policía del espacio?
-B-bueno, consultaré sobre eso…
– dijo torpemente.
-Lo aprecio, Linterna.
Hiruko, me alegra que estés curado.
No te preocupes por lo sucedido con esas personas.
Eres un Héroe, sin importar lo que digan – dijo Clark antes de levantarse.
Ninguno se quedó a cenar, para decepción de Ileana.
Hal tenía muchas cosas de las que encargarse e informar al Corps, mientras Clark necesitaba encontrar a su prima y contarle todo lo que aprendió.
Sabiamente no la trajo consigo porque sabía que no se llevaba bien con el shinobi.
De todos los involucrados, Liam fue al que menos le afectó la sesión informativa, pero no por las razones que Hal imaginaba.
El hombre supuso que el chico tenía una férrea voluntad, que no se doblegaría ante nada.
Empezó a respetarlo, aunque no se lo diría a la cara.
Pero para Liam, que no sabía una mierda de la historia de Krypton, todo lo que dijo el Linterna fue plausible y asumió que era el cánon de los comics , por lo que le restó importancia.
Él pensó que, si era alguna trama de los cómics, se resolvería con o sin su intervención.
Además, no es como si los adultos fueran a arrastrarlo entre las estrellas y abordar a un conquistador galáctico, ¿Verdad?
Por ahora, se concentraría en un método para ampliar un poquito su fuerza.
La idea se había metido en su cabeza hacía tiempo y recientemente había hecho algunos avances.
Regresó a la sala donde Hal y Clark lo habían encontrado y volvió a analizar la estructura de su Quimera.
Las serpientes gemelas que componían las colas de su Quimera-Zord (Nombre que le dio a la unión de sus Bestias), habían sido modificadas por él a fin de adquirir una propiedad en específico: La absorción y retención de chakra.
La absorción no era tan complicada.
Había muchos métodos aparte de la Liberación Oscura y el que eligió Liam fue alterar las vías de chakra de las serpientes.
El problema yacía en la retención de ese chakra.
¿Qué era el chakra?
La fusión de la energía física de las células de un ser vivo y la energía espiritual.
La razón por la que los shinobi eran súper humanos capaces de saltar alto y moverse tan rápido no se debió sólo al chakra.
Fue el resultado de un duro entrenamiento físico.
Sin un cuerpo capaz, el chakra sería inútil.
Incluso las kunoichis, como Kurenai, tenían un cuerpo muy superior al de una persona común y corriente.
Después de todo, para usar Genjutsu, necesitaba chakra.
Entonces, por más que absorbiera su batería de chakra, había un límite en la cantidad, y el límite que podría manejar su cuerpo era aún menor que el de la absorción.
Hasta ahora, estas serpientes fusionadas apenas podían manejar un 15% de su chakra en su punto más alto, y a partir de ahí se iba perdiendo mucho en el camino, porque su cuerpo lo expulsaba naturalmente para evitar daños severos.
Antes de esta batalla, Liam pensó en un método cíclico para reabsorber el chakra que el cuerpo expulsaba, pero eso no solucionaría el problema de la cantidad.
Pero uno de sus Bunshin tuvo un destello de genealidad durante el enfrentamiento con Zod.
Cuando el primer clon usó Liberación Oscura en el Kryptoniano, su brazo izquierdo recibió daño y lo disipó.
Cuando el segundo clon destruyó su núcleo de energía en el peto de la armadura, entendió la razón de la muerte del primero.
Radiación.
Los cuerpos de los Kryptonianos absorben energía del sol para fortalecerse.
Eso significa que cada una de sus células se energizan con eso y lo convierten en fuerza para el alien en cuestión.
Pero cuando Liam usó el Meiton, le arrebató la fuerza a las células, y parte de esa energía no se había filtrado por completo.
Entonces, vino la iluminación: ¿Por qué no usar células más potentes para fortalecer el cuerpo de las serpientes?
Y, afortunadamente, tenía una rata científica loca que justamente fue al campo de batalla a saquear todo tipo de cosas, incluida la sangre de los Kryptonianos en batalla.
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