En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 151
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- Capítulo 151 - 151 Falta De Fe
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151: Falta De Fe 151: Falta De Fe El ambiente en la base subterránea se volvió tenso de un día para otro.
Tras mes y medio de reclusión, experimentos y mucho tiempo libre, los residentes fueron reunidos en lo que alguna vez operó como la fábrica de armamento del Hombre Quimera.
Sobre una plataforma de roca creada con el Elemento Tierra, el delgado y bajito Liam miraba a sus compañeros, amigos y subordinados con expresión solemne.
A su lado, una rata gorda y con componentes mecánicos daba pequeños pasos con absoluta discreción, alejándose del escenario principal.
-Damas y caballeros- empezó Liam, sus ojos carmesí recorriendo al pequeño grupo que había llegado a ver como su familia.
-Con pesar en mi corazón, debo informarles que oficialmente estamos en quiebra.
-…
El silencio inundó la inmensa caverna, apenas interrumpida por el zumbido de los servomotores de la rata, que cada vez parecía alejarse más del shinobi.
-¿Qué quieres decir?
– preguntó Ileana casualmente, su expresión relajada, con una sonrisa benigna.
Liam señaló en su dirección, asumiendo que la moldava no comprende el término moderno.
-Significa que los fondos se acabaron, la comida se acabó, y ahora ni siquiera podemos pagar un taxi.
Hemos permanecido mucho tiempo aquí abajo.
Ahora, debemos decidir qué ruta tomar- explicado mientras descendía de la plataforma.
-¿Cómo se gastó el dinero?- volvió a preguntar Ileana.
-Hm, una buena parte en comida.
Mis Quimeras son gigantes, y esos mantener cuerpos con energía requieren mucho esfuerzo.
-¿De verdad?
Es curioso…
Tsunako me dijo que ella y su hermano suelen salir en las noches para cazar en el mar, e incluso Takagami los lleva a zonas boscosas para recolectar alimento.
Y Zugan no come carne…
– con cada palabra de Ileana, el color desaparecía del ya pálido rostro de Liam.
Miró con recelo a su Ninken, quien fingio mordisquearse la cola.
No era la primera vez que la Quimera lo vendía con Ileana.
Una mano delicada se aferró en su hombro, las uñas clavándosele en la piel mientras una vena palpitaba en el frente de la bruja, quien se acercó en algún momento a él.
-¿Podrías decirme qué pasó?
– ella dijo con una sonrisa que definitivamente no era de amabilidad.
-Compró una gran cantidad de equipo en el mercado negro.
Yo le sugerí que esperase, pero no me escuchó- dijo Nezu desde algún lugar en el que nadie podía verlo.
El agarre en su hombro se presiona aún más y Liam desvió el tema profesionalmente.
-En cualquier caso, el hecho es que necesitamos una fuente de ingresos más estables.
Así que estas son algunas ideas que se me han ocurrido.
Un clon apareció con un shunshin, cargando una pizarra que sacó de algún lugar y empezó a escribir frenéticamente.
-Primero, podemos formar un pequeño grupo de trabajos y aceptar pedidos.
Algo así como un grupo mercenario, pero sin caer demasiado en el lado oscuro de las cosas.
No tengo la confianza ni las ganas de que Súper Man venga a patear mi puerta.
Segundo, podríamos actuar como antihéroes.
Robar a los malos, saquear las organizaciones criminales y olvidarnos de una integración normal en la sociedad.
Tercero, llegar a intentar a un acuerdo con el gobierno.
Nuestro mayor obstáculo es, sin duda, Amanda Waller y la rama que ella dirige.
Pero no es como si ella ostentara todo el poder.
Si exponenmos sus mierdas más turbias y nos aliamos con sus detractores, que sin duda existen, podemos mantener las cosas más o menos como estaban antes de toda la mierda en Washington.
Ileana no tendría que convertirse en una criminal, a nadie le importaría la existencia de Nezu y yo cumpliría mi condena como es debido, para no tener ninguna mancha que vuelva a pisarme la cola en el futuro- Liam expuso sus ideas al grupo ininterrumpidamente, temiendo que la paciencia de la bruja se agotara.
El clon hizo algunos dibujos bastante malos para decorar la sesión informativa.
Nadie dijo nada durante otros veinte segundos, mirando la pizarra con ojos vacíos.
Finalmente, Tsunako suspir y dio un paso al frente.
-¿Maestro…
Usted siquiera fue a hablar con las autoridades de esta ciudad?
Entendiendo que el incidente en la Casa Blanca pudo haberle traído algunos problemas, pero asumir que eso por sí solo lo convirtió en el enemigo de esta nación es un poco apresurado.
-Ella tiene razón.
¿Al menos confirmaste que hay algún boletín con mi nombre o algo así?
– cuestionó Ileana con sarcasmo.
-¿Y por qué esas son las únicas opciones disponibles?
¿No se le ocurrió nada más, Maestro?
– interrogó Takagami.
-¡Tonto!
Si el Maestro dice que esas son las opciones, entonces debe ser así.
No lo cuestiones y obedece- gruñó Dojin al Halcón.
-Hmm, el Maestro es el líder.
Él decide por todos nosotros- retumbó Zugan a un costado, asintiendo con aprobación a su pensamiento poco crítico.
-Pero nos llevó a la quiebra- replicó Void con un encogimiento de hombros.
-¡Cállate, pasate!
Aún no estás calificado para entrar en la mesa de reuniones- bramó Dojin de nuevo.
-Es más, ¿De dónde saliste?
Tú ni siquiera necesitas dinero, nunca te he visto comer o usar algún artículo de la base.
-Dame eso- Ileana suspiro, quitándole la pizarra al Bunshin y quemándola con sus llamas verdes.
Se volvió a Liam con las manos en las caderas y ordenó con un tono que no dejaba lugar a réplicas.
-Ve y reúnete con el alcalde y la comisionada primero.
Después, dirígete a la capital y habla con el Presidente en persona.
Sólo entonces consideraré estas…
Ideas tuyas.
Tras su declaración, la mujer se fue con una mueca en sus labios.
Nezu reapareció al lado de Liam, palmeando su pierna con una mencandrita en consuelo.
-Tch, la Jefa es demasiado irracional.
No se preocupe, Maestro.
¿A quién le importa la inteligencia?
Usted sigue siendo el más fuerte aquí- animó Dojin.
Liam lo ignoró y se volvió a la rata con una mirada venenosa.
-¿Alguna idea para ganar dinero rápido, rata traidora?
Si Ileana se entera que no tenemos suministros para cenar, alguien será derretido hoy.
-Soy un científico, no un cajero.
Mejor usa tu técnica de transformación y conviértete en una prostituta, sal a las calles y toma las billeteras de algunos idiotas.
-Nah, ya no hago eso- Liam lo descartó con un gesto de la mano.
Al instante siguiente, sintió la mirada penetrante de sus Quimeras taladrándolo.
Especialmente Tsunako, cuya mandíbula casi se le cae al suelo.
-¡No me miren así!
¡Antes de que llegaran, era débil y tuve que elegir entre eso o buscar comida en los basureros!
– les gritaron con irritación.
¿Qué sabían ellos?
Los primeros días fueron duros y el Henge era un Jutsu barato y accesible.
Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
-Como mar, saldré un rato.
Seguiré la sugerencia de Ileana- refunfuñó el shinobi, ignorando los susurros no muy silenciosos de sus Quimeras sobre “La audacia del Maestro”.
Mientras tanto, Tsunako regañaba a Dojin por ser una mala influencia para Liam ya Zugan por tener el cerebro más pequeño de todos.
-¿Por qué casi nunca apoyas las decisiones del Jefe, Nee-Chan?
– preguntó el gemelo Ninken.
-¡Porque ya lo conoces!
– siseó la hermana.
-El Maestro es…
Es el Maestro.
Sólo lo motivarás a seguir haciendo cosas que…
Tsk, sólo no lo hagas.
Dojin ladeó la cabeza, confundido.
-Quiere decir que tu Jefe es estúpido y que no lo impulsa a hacer estupideces- aclaró Nezu mientras se alejaba.
-¡Ja!
¿Era eso?
– Dojin asintió, comprendiendo al fin a qué se refería su hermana mayor.
-…
El corazón de Liam fue apuñalado más por el silencio de Tsunako que por las palabras de los demás.
Incluso su invocación no tenía fe en él.
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