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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 152

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152: Choque Inevitable 152: Choque Inevitable  La Teniente Grifften caminaba con paso tranquilo por los pasillos de la alcaldía de Jump City.

En el camino, se topó con el Detective Thompson, quien parecía que también fue llamado a la oficina del anciano alcalde.

-Teniente- saludó el joven hombre rígidamente, provocando que la mujer pusiera los ojos en blanco.

-Tsk, ese viejo te convirtió en una máquina, Jack.

Debes aprender a relajarte- amonestó ella.

-Uh, pero estamos en horas de servicio, Teniente.

El dúo mantuvo una charla trivial hasta que llegaron a su destino.

Dentro de la sala, un hombre bajito, regordete y con un prominente bigote blanco miraba por la ventana con expresión solemne.

Sentada en una de las sillas estaba la Comisionada de Jump City, revisando algunos informes, como siempre.

Ella asintió a la Teniente y al Detective, instándolos a ponerse cómodos.

-Gracias por venir.

Sé que todos están muy ocupados, así que iré directo al grano- habló el anciano, volviéndose al trío ocupando su oficina.

-Hiruko vino a verme hace un par de horas.

-…

La comisionada dejó de leer, su mirada aguda clavándose en el hombre mayor.

Jack abrió levemente los ojos y Grifften suspiró aliviada.

-El muchacho me informó que su ausencia se debió a algunos problemas de salud tras la refriega en Washington, pero que se ha recuperado y está dispuesto a concluir su condena…

– el alcalde miró significativamente a las personas reunidas.

-Pedí su asistencia porque son quienes más contacto han mantenido con el joven desde que llegó a esta ciudad.

Me gustaría saber su opinión al respecto y cómo debemos proceder.

-¿No es obvio?

Notificamos a la agente responsable de su vigilancia y que ellos se encarguen de este asunto.

No necesitamos involucrarnos en ese lío- habló la comisionada con el ceño fruncido.

-No, no a esa bruja.

Es mejor enviar un informe a la Casa Blanca- replicó Grifften de inmediato, ganándose el descontento de la Comisionada.

Ambas mujeres suelen trabajar bien juntas, pero cuando se trata del shinobi, siempre entran en desacuerdo.

-¿Tiene usted información de la que no somos conscientes, Teniente Grifften?

– cuestionó el Alcalde, intentando apaciguar a la fogosa Comisionada.

Ya había tenido el infortunio de tratar con ella en su estado menos amable y era una experiencia que no quería repetir.

-La razón por la que conocí a Hiruko fue porque Amanda Waller orquestó una serie de robos en Maine con el objetivo de emboscarlo.

Incluso hubo gente herida en esos incidentes.

Esa mujer es peligrosa y definitivamente hay mala sangre entre ellos- explicó la Teniente con tono severo.

-¿Qué tonterías está diciendo, Teniente?

– resopló la Comisionada, sin creer esa absurda historia.

Incluso Jack tuvo problemas para aceptar esa información repentina.

De los tres, Grifften era quien tenía una mejor relación con el shinobi.

Por eso tuvo la confianza para contarle sobre lo sucedido aquel día.

Grifften le creyó.

Como Sargento por aquel entonces, ella misma estuvo en un par de escenas y recordaba que los Detectives teorizaban muchas locuras, ya que todo el asunto estaba demasiado bien armado.

-Dejemos eso de lado por ahora.

Lo que me interesa es su confiabilidad- interrumpió el Alcalde.

-Por supuesto- afirmó Grifften sin dudarlo.

-Es alguien a quien valoro y respeto.

Le doy mi palabra, señor, el chico es de fiar.

-Lo es, señor Alcalde.

Su fuerza es innegable y nunca ha roto las reglas, a pesar de tener mucha más libertad de la que un prisionero debería tener.

Incluso cuando su nombre fue arrastrado por el barro, se mantuvo fiel a su palabra y siguió protegiendo nuestra ciudad.

Si eso no es un Héroe, no sé que lo es- habló Jack Thompson con determinación.

Si bien no interactuó con el shinobi tanto como Grifften, el niño le había salvado la vida y su mentor lo respetaba genuinamente.

Aunque se reservó el hecho de que él mismo sospechaba que sus acciones no eran por puro altruismo.

Pero, ¿Cuántas personas pueden afirmar que son diferentes?

Todas las miradas cayeron sobre la hosca Comisionada.

La mujer chasqueó la lengua y se cruzó de brazos.

-No es una mala persona- fue su única respuesta.

A pesar de sus opiniones, incluso la mujer tuvo que admitir que la presencia de Hiruko trajo muchos beneficios a la ciudad.

Para ella, el mocoso era un valioso recurso y un chivo expiatorio que podría usarse más adelante.

-Es bueno saberlo- asintió lentamente el Alcalde, su mente corriendo con las posibilidades, los beneficios y las consecuencias de llegar a un acuerdo secreto con Hiruko en caso de que las cosas salieran mal.

La discusión no duró mucho tiempo.

Se hicieron propuestas, las mujeres discutieron y se trató el asunto de cierta moldava, quien era un elemento de interés en la decisión final.

Sin embargo, el Alcalde nunca compartió todo el contenido de su conversación con el shinobi.

Él esperaría los resultados de la visita del joven a la Capital.

Tras media hora, sólo quedaron la Teniente y el Alcalde en la oficina, a petición del hombre.

Sólo entonces, compartió sus verdaderas preocupaciones, ya que notó que ella era la única que no reaccionaría imprudentemente.

-Teniente.

Hay una cosa más que necesito preguntar.

Grifften esperó pacientemente a que el hombre ordenara sus pensamientos.

Sabía que el Alcalde dijo todo lo que trató con Hiruko.

-Me he inmiscuido en la política desde hace años.

Como tal, he llegado a obtener todo tipo de información.

Soy consciente de muchas cosas, algunas de ellas bastante sórdidas.

¿Pero, sabe lo que obtuve cuando intenté investigar a Amanda Waller?

Nada.

La división que esa mujer dirige no es un Secreto Nacional o algo por el estilo, y sin embargo, no hay absolutamente nada digno de mención sobre sus operaciones.

Y eso en sí mismo es realmente aterrador- dijo el Alcalde, su mirada mortalmente seria en contraste con su habitual jovialidad.

-Pase lo que pase, el choque entre esa mujer y el muchacho es prácticamente inevitable.

He tratado el tiempo suficiente con él como para saber que no se someterá a ella, y lo poco que llegó a mis oídos sobre Waller es suficiente para decirme que no es alguien con quien se pueda jugar.

Teniente Grifften.

Cuando llegue ese momento, ¿Usted estaría dispuesta a ponerse de su lado?

Grifften se fue de la oficina con esa pregunta pesando en su mente.

El Alcalde no recibió una respuesta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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