En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 156
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- Capítulo 156 - 156 Superado 2
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156: Superado 2 156: Superado 2 -¿Por qué concha, en esta verde y sagrada tierra de Dios, debería yo molestarme con esta porquería?
¿¡Volver a la escuela!?
¿¡Te volviste loca, Ileana!?
– Liam exclamó, incrédulo y sin deseo alguno de perder su tiempo en estudios, exámenes y textos aburridos que ya cursó en una vida.
Él murió a sus veinte, por lo que ya pasó por tooodo ese proceso y sólo faltaba la Universidad.
Ahora, definitivamente no iba a repetirlo.
Una palma aterrizó en su nuca y la moldava lo fulminó con esos ojos artificiales de color verde profundo.
-¿Cómo que volver?
Hasta donde yo sé, tú nunca fuiste a la escuela, mocoso- cuestionó Nezu, ojeando los papeles que había en la carpeta.
-No me hables en ese tono, jovencito.
Y con respecto a tus estudios, por supuesto que vas a ir y obtendrás tus certificados.
¿O planeas pasar el resto de tu vida como un fracasado que va mendigando dinero en las calles transformado en prostituta?
-…
Liam se quedó tan atónito como sus Quimeras y la rata.
En su mente, lanzó todas las maldiciones que conocía a Void y todo su árbol genealógico.
-¿M-maestro?
– gimió Tsunako desde un lado, su expresión canina, de algún modo, decayendo por la vergüenza y la decepción.
-Hmph, tonterías.
Yo no terminé la Universidad y mírame- Nezu resopló, pero Liam decidió no considerar su comentario como un punto a favor.
-Pero yo no tengo tanto tiempo libre, Ileana.
Aún no he viajado a la capital para reunirme con el Presidente y confirmar mi futuro.
Diablos, ni siquiera estoy seguro de que permanezca en esta ciudad si las cosas van mal.
-¿Y qué si tenemos que irnos?
¿No eres veloz?
¿No tienes a Takagami para dejarte caer aquí cuando lo necesites?
Incluso puedes montar a Tsunako si tus piernas no pueden con el viaje.
Después de todo, ella te acompañará- replicó Ileana.
Liam giró su cabeza hacia la Ninken, sus ojos carmesí destellando confusión y traición.
Incluso Dojin miró a su hermana con una expresión complicada, exigiendo una explicación.
-Uh, Maestro, yo yo también estaba interesada y la señora Ileana me llevó a reunirme con la Rectora.
Así que, eh, ¡Esforcémonos juntos!
– respondió tímidamente.
-¿Por qué tú- -Porque ella quería y no necesitamos tu permiso para todo, Liam.
¿O acaso debo esperar tu aprobación para cada cosa que haga?
– Ileana cortó su queja en seco.
La frustración comenzó a calar en el corazón del shinobi.
Él entendió que Ileana guardaba por sus intereses y francamente le conmovió.
Pero inscribirlo en esto y a su invocación sin su consentimiento le pareció incorrecto.
Como mínimo, debió consultarlo antes con él, incluso si la discusión habría terminado a favor de la moldava, como era habitual.
-Retírence.
Necesito hablar con Ileana a solas- ordenó a sus Quimeras y a Nezu.
Una vez vaciada la sala, Liam se volvió a un rincón al recordar algo y habló de nuevo.
-Tú también, fuera de aquí.
-Hm, sólo para que lo sepas, yo tengo un título en Psicología- dijo Void, manifestándose desde las sombras.
Liam alzó una ceja y el ente sonrió, aparentemente.
-¿Qué?
¿Pensaste que este plano era el único en el que la educación existía?
Con esas palabras, el traidor de lengua larga salió también de la sala, dejando a la bruja y al shinobi completamente solos.
-No voy a ceder en este asunto.
Vas a estudiar y eso es definitivo- aclaró Ileana con tono firme.
-Lo entiendo.
De verdad lo entiendo y no sabes lo mucho que esto significa para mi.
Pero tenemos que poner las cosas en orden, Ileana.
No podemos ir por allí haciendo movimientos a espaldas del otro.
Debiste consultarlo primero conmigo.
Debiste pedir mi opinión al respecto.
No está bien que tomes estas decisiones por tu cuenta- dijo Liam con un suspiro, sentándose en el sofá.
Su tono agotado hizo que la dureza en la expresión de la moldava se suavizara.
Tras un momento, ella se sentó a su lado, mirando los papeles extendidos en la mesa.
-Lo siento – expresó después de unos segundos de silencio.
-Yo supuse que no te gustaría, pero en aquel momento tú estabas muy ocupado con otros asuntos y sabía que no ibas a tomarme en serio.
No tienes idea de lo terco que llegas a ser, Liam, y eso es frustrante.
Pero sigo creyendo que hice lo correcto.
Soy consciente que tú aún piensas que soy una mujer estúpida que no entiende el mundo que la rodea, pero estás equivocado.
¿Ya olvidaste que me convertí en Reina?
¿Crees que logré eso por pura suerte, o por mi poder?
¿Tan mala opinión tienes de mi?
– ella lo cuestionó, pero su tono no destilaba desdén a pesar de sus palabras.
Era cálido, suave y gentil.
Liam parpadeó.
Nunca había olvidado las chorradas que la bruja decía al inicio de su asociación, pero nunca se molestó en preguntar al respecto.
Él consideró, como mucho, que Ileana simplemente guió a un montón de pueblerinos y por eso se llamaba Reina.
-¿Alguna vez me has preguntado qué hago en mi tiempo libre?
¿Si quiera has contabilizado correctamente los fondos que usaste para tus experimentos con Nezu?
– volvió a preguntar Ileana, y un sudor frío bajó por la espalda del shinobi.
-¿Um, qué quieres decir?
– preguntó torpemente.
Ileana sonrió misteriosamente y lo tomó de la mano, llevándolo con Void.
El ente los dejó caer sobre un tejado en medio de Jump City, la noche fresca y ventosa agitando sus cabellos negro y blanco.
La moldava señaló en una dirección y los ojos de Liam se abrieron como platos.
En una pantalla gigante, se promocionaban productos de belleza femenina, así como prendas de ropa.
Carteles gigantescos en los que un rostro y una figura familiar posaban con picardía, visible para cualquiera que levantara la mirada.
En algunos de esos carteles y algunas de esas pantallas, estaba Ileana, su figura abrazada por una variedad de prendas exquisitas que Liam nunca le había visto usar.
-¿T-tú…?
– él murmuró, estupefacto.
Ella le dio una palmada en la cabeza y sonrió con orgullo.
-Sí, tengo trabajo.
De hecho, tengo trabajo hace más de un año, Liam.
He sido modelo para todo tipo de marcas en la ciudad y creo que mi imagen ha llegado a muchos otros sitios – ella explicó suavemente.
-Ahora soy parte de este mundo.
Soy parte de la sociedad y, para que lo sepas, mis estudios están más avanzados que los tuyos.
Durante todo el tiempo que nos obligaste a encerrarnos en la base, tuve demasiado tiempo libre, así que comencé primero.
Ah, y sobre el dinero…
Realmente necesitas aprender a hacer cálculos, tonto.
Tus “fondos” se agotaron en la primera semana de experimentación y todo el dinero que usaron después salió de mi bolsillo- Ileana se rio entre dientes, provocando que las mejillas del shinobi se sonrojaran.
-¡Ese hijo de puta, lo dejé a cargo de la administración del dinero porque pensé que al ser un maldito científico, el manejo de dinero para sus porquerías sería una habilidad básica!
– él maldijo a la rata.
-No culpes a otros por tus errores- amonestó Ileana.
Liam no tuvo más remedio que quitarse el sombrero, metafóricamente.
La mujer lo superó por mucho y ya no había argumentos con los que pudiera continuar la discusión.
Ileana sabía lo que hacía, para bien o para mal.
Él miró de nuevo los carteles, sus hombros hundiéndose en derrota por alguna razón.
Tras un silencio reflexivo, soltó lo único que ocupaba su mente en ese momento.
-Realmente te ves hermosa.
No notó la sonrisa deslumbrante y el brillo que iluminó el rostro de Ileana.
El dúo se quedó en un cómodo silencio, contemplando la nocturna ciudad, uno al lado del otro por algún tiempo indefinido.
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