En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 16
- Inicio
- Todas las novelas
- En el Universo DC con plantilla Shinobi
- Capítulo 16 - 16 De vuelta al ruedo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
16: De vuelta al ruedo 16: De vuelta al ruedo —Creo que eso concluye los arreglos, joven Hiroku— dijo un hombre calvo con una papada que tiembla cada vez que habla o se mueve.
El ojo izquierdo de Liam tembló levemente.
—Hiruko, señor alcalde— corrigió por quinta vez.
El hombre tenía problemas en la pronunciación de su apodo heroico.
—Por supuesto.
De todas formas, siéntete libre de limpiar las calles cuando gustes.
Cuanto antes mejor, ya me entiendes— sonrió mientras extendía una mano a Liam, como si acabasen de firmar un acuerdo.
La verdad es que no tenía elección en esto.
Técnicamente aun era un prisionero, obligado a permanecer en los límites de la ciudad mientras combatía el crimen, que por cierto era bastante alto.
Una vez que llegó, Liam se dio cuenta de dónde había terminado.
Esta ciudad es donde se ubicarían los Teen Titans.
Pero eso le hizo preguntarse algunas cosas sobre este mundo paralelo.
La continuidad no tenía ningún sentido, peor aun para Liam, quien desconocía absolutamente los comics.
—No se preocupe, señor alcalde.
Jump City será uno de los lugares más seguros para cuando termine mi condena— afirmó Liam.
El alcalde negó con la cabeza, una sonrisa extendiéndose en su rostro.
—No condena, muchacho.
Súper Man me aseguró que harías un buen trabajo.
Si él confía tanto en ti, entonces yo también.
Una vez finalizada la charla, Liam salió para familiarizarse con el nuevo entorno.
Mientras estudiaba un mapa de la ciudad y corroboraba lo escrito junto a lo que veía, no pudo evitar pensar en su reunión con el fiscal general.
Ese bicho raro gritaba “villano” con su mera presencia.
En cuanto se encontraron cara a cara, Liam supo que no le agradaba mucho al sujeto.
Peor aun, al mencionar a Súper Man, pudo ver una vena palpitando en la frente del hombre.
Albert Tyler.
Recordaría ese nombre.
Quizás fue un enemigo en los comics, pues no recordaba mención alguna de él en las películas.
Incluso así, no es como si Liam hubiera visto todas las películas de supers.
Era un friki del anime y el manga.
—Albert, Amanda…
¿Tendré que cuidarme de cada maldito lacayo del gobierno cuyo nombre empiece por A?— se quejó.
******************************** En las semanas siguientes, Liam comenzó a abatir la chusma inferior que asolaba las calles de la ciudad.
Ladrones, pandilleros, pandilleros y más pandilleros.
Al principio se movía con cautela, no deseando encontrarse con el montón de bichos raros que sabía iban a aparecer después.
Hubo una razón por la que se mantuvo alejado de las área recurrentes de los héroes que él recordaba.
Sus villanos.
Era más satisfactorio detener a tu criminal de toda la vida que enredarse en la mierda de los trajes con malla.
Desgraciadamente fue tirado en este pozo y no tenía forma de salir dentro de los próximos 5 años.
Y hoy es el día en que se topó con el primero de una larga lista de fenómenos.
—Aquí vamos…— murmuró mientras veía a un sujeto con con una máscara azul, capa roja y traje de mayordomo agitar un palo y hacer que los cajeros expulsasen dinero.
Con el ánimo por el piso, Liam sacó algunos shuriken y los arrojó a las piernas del aparente mago.
Antes de impactar, los proyectiles se transformaron en…
mariposas.
Liam gimió con desgana.
—Kukuku ¿Qué tenemos aquí?— se volvió el mago para encarar a Liam.
Antes de empezar una diatriba malévola sin sentido, fue alcanzado por las vendas de Hiruko.
Las telas blancas que se movían como por voluntad propia fueron interceptadas por pañuelos multicolor, ejecutando el mismo movimiento, como un reflejo.
—Oh~ Así que un entu— Nuevamente, fue interrumpido, esta vez por una bola de agua en curso de colisión con su rostro.
Se quitó el sombrero y dejó que el jutsu entrara.
Como si fuera la puerta a otra dimensión, la técnica de Hiruko no hizo daño alguno al sombrero, el cual descansaba una vez más en la cabeza del mago.
Frunciendo el ceño, el mago habló de nuevo.
—Eso es grosero, jovencito.
Ejem, como intentaba decir, soy El Maestro de— Sus ojos se abrieron cuando Hiruko apareció frente a él, kunai en mano, listo para apuñalarlo.
Su cuerpo se dobló de forma antinatural en un arco, evitando al sorprendido shinobi que siguió de largo y se estrelló con el cajero que había estado robando.
Pero el ataque no se detuvo.
De la nube de polvo levantada por la destrucción del cajero automático, surgieron una docena de shuriken.
—¡Tch!
¡Parece que alguien necesita aprender modales!— exclamó el Maestro de Ceremonias, también conocido como Mumbo Jumbo.
Sacó un paquete de cartas, arrojando al aire la misma cantidad que los proyectiles lanzados por el shinobi e interceptándolos.
Hiruko salió despedido, empleando la Liberación Veloz y asestando un puñetazo al mago.
Considerando las mierdas sin sentido que podía hacer, no temía matarlo con esto, pero necesitaba acercarse.
El mago extendió su capa roja, poniéndola entre él e Hiruko como una barrera.
Un estallido de roca y polvo lo envió volando cuando la mano del shinobi, endurecida por la Liberación Acero, destruyó la roca que el mago hizo aparecer de la nada.
—Detén tu mierda.
No me importa saber quién eres, que haces aquí o por qué lo haces— dijo fríamente.
Tejió sellos manuales a gran velocidad.
Raiton: Raikyū.
Dos esferas de rayos se formaron en las palmas de Hiruko, quien las arrojó al fenómeno.
El enfermo personaje agarró su sombrero, expandiéndolo más allá de lo físicamente posible y se metió dentro.
Hiruko apretó los dientes con frustración.
Eso no duró mucho, pues un puñetazo en su mejilla derecha lo envió a volar al otro lado de la calle.
Dio volteretas hasta estabilizarse, sólo para ser sorprendido de nuevo por el mago.
Imitando su movimiento, el mago apareció ante él, con sus guantes ahora ennegrecidos.
Hiruko alzó un kunai para interceptar el golpe, y el arma se rompió, permitiendo que el puñetazo alcanzara su rostro de nuevo.
—T-tú— Intentó maldecir el shinobi, sólo para recibir una patada de talón que estampó su cara en el suelo.
—Kukuku, un chico veloz y con puños de acero.
Además de disparar rayos de las manos ¿Serás un practicante de magia?— se rio el mago de cara azul.
—De todas formas, tengo que irme, pequeño ¡Y no olvides, hay que tener más modales!— concluyó El Maestro de Ceremonia, desapareciendo en una explosión de chispas y humo.
Liam se frotó la cabeza con los dientes apretados.
—¡Maldito mago, maldita ciudad, maldito mundo y recontra maldito sistema!— se quejó con frustración.
El payaso con capa había imitado su velocidad, así como su Liberación Acero.
Contrarrestó su taijutsu y sus armas arrojadizas.
También ignoró su ninjutsu como si no fuera nada.
—¿De qué vale esta jodida plantilla si un bicho raro como ese me humilla de esta forma?
Respiró hondo, calmándose y repasando lo sucedido.
Despotricar todo el día por su falta de destreza no iba a ayudarlo.
Desde el momento en que supo dónde había terminado, se hizo la idea de que sus habilidades shinobi podrían ser contrarrestadas.
Este mundo tenía super humanos, magos, demonios, dioses.
El chakra y los Kekkei Genkai sólo le daban ventaja hasta cierto punto.
Dependía de él mejorarse y convertirse en algo más que otro payaso sin nombre y sin fuerza.
—La próxima vez, mago, vas a lamentarlo— se prometió.
No sólo había vuelto a combatir meros criminales comunes.
Debía reenfocar su entrenamiento, y tomarlo más en serio.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com