En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 164
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- Capítulo 164 - 164 Aislados
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164: Aislados 164: Aislados Liam sobrevolaba por encima de las nubes a espaldas de Takagami.
Ya se encontraba a unos buenos miles de kilómetros cuando la base fue invadida y su clon de Acero le comunicó la situación general.
Ordenó al Halcón Quimera reducir la velocidad mientras llegaban las actualizaciones a través del inventario.
Por ahora no parecía muy problemático, ya que se le dijo que sus invocaciones habían logrado mantener a raya a la mayoría de los invasores, además de que dichos invasores no eran otros que los tontos grises.
Pero cuando las notas dejaron de llegar durante unos cinco minutos, el shinobi ordenó volver de inmediato y la Quimera ahora emprendía el rumbo hacia Jump City.
Antes de que pasaran otros diez minutos, una nueva nota por fin entró al inventario.
Sin embargo, no eran buenas noticias de ningún modo.
-La base es un desastre, toneladas de roca y quizás una parte de la ciudad se nos vino encima.
No encuentro a las invocaciones y Nezu parece ser el objetivo.
-Hijos de puta- murmuró el shinobi.
Inmediatamente tejió sellos manuales y presionó su palma en la espalda de Takagami, a la vez que extendía sus vendas para atrapar a los recién llegados y evitar que se cayeran al vacío.
Con un par de explosiones de humo, los cuerpos magullados e inconscientes de Tsunako y Dojin aparecieron en el lugar, firmemente sujetos por Liam.
La Ninken tenía las extremidades dobladas en ángulos incorrectos y el hermano menor había perdido un ojo, una grieta que manaba sangre de su cabeza y sus cañones de plasma destruidos, desencajados a la fuerza de su espalda, lo que también dejó un agujero sangrante.
-…
Liam apretó los puños.
Un destello peligroso brilló en sus ojos carmesí.
Sí, sus Quimeras podrían ser reformadas, pero eso no significaba que no sintieran dolor, ni que permitiría que este asunto quedara impune.
Silenciosamente desplegó los pergaminos especiales de su Kinjutsu y almacenó a los Ninken en ellos.
Era mejor si descansaban por ahora.
No se molestó en invocar a Zugan.
El cerdo era demasiado grande y aunque le cayera una montaña sobre la cabeza sobreviviría.
A diferencia de los Ninken, a él no se le dieron armas de plasma ni cañones.
En su lugar, se invirtió la mayor parte del metal alienígena que recolectaron de las máquinas de HIVE y de la nave que Nezu robó durante la invasión de Zod en su cuerpo.
Mientras el shinobi consideraba la idea de masacrar a todos los imbéciles grises y usar sus cuerpos para experimentar en su proyecto Biju, su invocación voladora sentía que algo no iba bien.
Takagami agudizó sus sentidos, buscando entre el anormalmente denso mar de nubes.
Podía percibir un leve chisporroteo, o quizás un siseo, pero el intenso viento que golpeaba su cara le impedía precisar de dónde venía el ruido, ni qué era exactamente.
Fue entonces que sus ojos, superiores a los de cualquier criatura dada su naturaleza, captaron la amenaza que se les venía encima.
-¡Maestro!
– bramó la Quimera de repente, sacando a Liam de su enfurecimiento.
El Halcón viró en el aire y expulsó fuego de sus propulsores, tratando de alejarse de algo que Liam no podía ver, hasta que una luz incandescente salió de entre las nubes.
Los ojos carmesí del shinobi se abrieron de par en par al vislumbrar un pilar metálico con una base de fuego.
Una explosión masiva iluminó el cielo nocturno, resonando a lo largo de kilómetros como un trueno descomunal, sacudiendo los alrededores y despejando las nubes con una furiosa onda de choque.
**************************************************************** El clon de Acero enviaba olas de Elemento Oscuro hacia las tuberías detrás de él, extrayendo chakra constantemente para mantener el bombardeo de Ninjutsu.
Dragones de agua agrietando el suelo de metal y roca, llamaradas abrasadoras extendiendo un calor insoportable, cuchillas y balas de viento perforando carne y hueso, muros de tierra erigiéndose para proteger a su invocador de los disparos enemigos, arcos de relámpagos crepitando entre los atacantes.
Las etiquetas explosivas, los kunai y los láseres se disparaban de un lado a otro.
Los Mizu Bunshin desplegaban pergaminos de agua, inundando los alrededores con olas masivas que el clon de Acero usaba para desatar más devastación.
Por el lado opuesto, el estoque danzaba de un lado a otro, disipando a los débiles Bunshin con puñaladas precisas y mortales.
Las garras cortaron sus cabezas, los puños destruyeron los muros de roca, la espada disipó las cuchillas de viento y la velocidad sobrenatural le permitió evadir las llamas y el agua.
-¡Hiruko, pagarás lo que me hiciste perder!
– bramó la mujer de cabello plateado.
Dos pares de ojos carmesí se miraron, una con desprecio, rabia y un toque de locura, el otro con indiferencia y desdén.
-Ni siquiera sé quién eres – dijo el clon con una voz más grave de lo normal.
La mirada ya medio enloquecida de Lady Gray pareció desenfocarse más, abalanzándose contra el bunshin imprudentemente.
Hiruko retrocedió, desenrollando sus vendas para ganar tiempo.
Necesitaba recargar chakra antes de continuar.
La fuerza bruta de Lady Gray le permitió detenerlas con su estoque, balanceando el arma como un palo y abriéndose camino hacia la odiosa copia del shinobi.
-¿¡Crees que eso va a detenerme!?
¿¡Crees que puedes rechazarme una y otra y otra vez sin consecuencias!?
¿¡Crees que voy a perdonar- El clon disparó una serpiente de agua que golpeó a la vampira de frente, enviándola a estrellarse al otro lado de la cámara.
Él volvió a tejer sellos manuales, golpeando el suelo y enviando un pulso de chakra a lo largo del campo de batalla.
El piso de acero se onduló, moviéndose y fluyendo como si se volviera líquido, atrapando las piernas de algunos atacantes.
Hubo una pausa de dos segundos antes del próximo movimiento.
Las técnicas para manipular el terreno de la Liberación de Acero eran costosas, por lo que el bunshin se vio obligado a dividir el ataque en tres partes, teniendo que saquear más chakra de la serpiente en medio de todo el proceso.
Una obscena cantidad de lanzas de acero emergieron del suelo medio líquido, perforando a los grises atrapados y disparándose a una velocidad ridícula contra los que habían saltado.
Aquellos ingenuos que intentaron aferrarse a las paredes, también de acero, se encontraron convertidos en alfileteros.
El bunshin empleó una gigantesca cantidad de chakra, casi llegando al triple de su límite de reserva para eliminar a la mayor cantidad de enemigos posible.
Nubes de tormenta oscuras se elevaron desde su posición, cubriendo casi toda la extensión de la cámara en segundos y acumulando energía para una descarga única y brutal.
O esa era la intención.
Las paredes de la cámara se vinieron abajo cuando una plataforma de roca de varios metros de espesor emergió de ella, interponiéndose entre los grises atrapados en el suelo y las nubes crepitantes.
El bunshin chasqueó la lengua, usando Liberación Veloz para acercarse a la roca y poner sus manos encima.
Descubrió que la Liberación Oscura no podía absorber lo que sea que la moviera.
También intentó arrebatar el control con la Liberación de Tierra, pero era increíblemente difícil.
Se vio obligado a abandonar su asalto cuando ráfagas de plasma llovieron en su dirección.
Sus ojos carmesí destellaron con reconocimiento y frialdad cuando notó al tirador, alejándose varios metros de los cada vez más numerosos oponentes.
-¿Así que la perra finalmente decidió hacer su jugada?
– le preguntó sarcásticamente a Deathstroke.
-La mierda entre ustedes no es asunto mío.
Sólo estoy aquí por tu culpa, mocoso- replicó el mercenario con un resoplido.
-Pero esto no tiene sentido.
¿Por qué atacar mi casa de este modo?
¿Sólo está buscando una excusa para que yo le meta un kunai en el culo?
-Créeme, la idea es que lo intentes.
Bueno, que tu yo real lo intente- dijo Deathstroke con un encogimiento de hombros.
-Después de todo, es difícil mantener la cabeza fría cuando te golpean justo en tu punto débil.
El clon ladeó la cabeza, resoplando ante el intento barato del hombre.
-¿Crees que voy a cometer una tontería sólo porque destruiste mi base?
-No.
Creo que lo harás, dependiendo de que tan juguetona se sienta Cheetah con tu novia – respondió Deathstroke.
Antes de que el clon de Acero procesara las palabras, el suelo a sus pies se elevó repentinamente, mientras una enorme sección del techo descendía, con la intención de aplastarlo.
Sin nada más que hacer, envió una última ola de Elemento Oscuro hacia la serpiente, reponiendo sus reservas y lanzándose a un último asalto contra el mercenario, la mocosa que parecía manipular la tierra, la loca de Gris que seguía enojada y lo culpaba de alguna mierda, y la multitud de npc Grises.
Rápidamente descubrió que Deathstroke vino muy, muy bien preparado para combatirlo.
El hombre empleaba las mismas herramientas de HIVE para generar campos que eliminaron la gravedad, quitándole tracción y la ventaja de Liberación Veloz.
Su traje resistió sorprendentemente bien la electricidad y el calor intenso.
Sus reacciones le permitieron responder a los ataques de viento e incluso logró evadir un clon de Elemento Veloz.
La mocosa le impedía aprovecharse del terreno, e incluso lo usaba en su contra.
La vampira arremetía de frente, su velocidad abrumadora y su fuerza nada de lo que burlarse.
El Bunshin fue superado y agotado.
Y a pesar de sus esfuerzos, no se percató de que las tuberías increíblemente resistentes por las que viajaban Nezu y su serpiente ya habían sido invadidas.
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