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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 165

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165: Aislados 2 165: Aislados 2  Zugan no había sido derrotado, sino inmovilizado.

Su duro exterior le permitían resistir muchas cosas, salvo un puñetazo de Zod en la cabeza, pero eso era un asunto aparte.

Cuando la sección de la antigua fábrica de Nezu se vino abajo, Zugan no fue lo suficientemente rápido para evitar ser aplastado bajo toneladas de material.

Él sintió las ondas de la batalla a través de la roca.

Sintió el bombardeo de Ninjutsu que el Bunshin de su Maestro desataba y empezó a desesperarse por ir a ayudar.

Peor aún, Jorm estaba solo y siendo atacado.

Su compañero, antes dos y ahora uno y lo mismo, no estaba capacitado para el combate todavía.

El Maestro y Nezu lo hincharon con tantos químicos y lo colmaron de mutaciones, tanto esotéricas como biológicas, que el futuro Proto-Bijū apenas y podía arrastrarse de un lugar a otro.

Tsunako y Dojin habían desaparecido, probablemente invocados por su Maestro.

Eso dejó al Bunshin de Acero solo contra la marea de oponentes y el misterioso usuario de Liberación de Tierra.

Zugan había estado pulsando chakra a sus extremidades, sus músculos agotándose en un infructuoso intento por liberarse de su prisión.

No movió ni un centímetro de la montaña que le cayó encima.

******************************************************************* Jörmungandr, el nombre que le otorgó Liam a su proyecto Bijū, hacía todo lo posible para resistir.

Arrastraba su encogido cuerpo a través de los túneles a la mayor velocidad que podía, rompiendo varias de sus escamas y dejando un rastro de sangre detrás de él.

Sus apéndices con puntas de hueso densas y tan duras como el diamante se agitaban frenéticamente, manteniendo alejados a los invasores que rondaban por sus túneles.

Esa era la única defensa y ataque de la que disponía por ahora.

Su cuerpo masivo no era indicativo de su poder, ni mucho menos.

De todas las Quimeras, era la más frágil y por mucho.

Ese fue el precio que se vio obligado a pagar para un día ser la más fuerte de todas.

Ser un lastre para su Maestro, un pésimo sirviente que ni siquiera podía deslizarse sin dañar su cuerpo, ni encontrar al compañero de su Amo para llevarlo con él cuando fuera invocado.

Lo intentó, de verdad que lo intentó.

Siendo el que más tiempo pasó junto a la rata, Jorm realmente apreciaba al científico.

Sobre todo, lo necesitaba.

Sin su ayuda, sólo sería un par de patéticas serpientes que poco o nada podrían hacer para ayudar a su Maestro.

-¡SSSS!

– gimió Jorm cuando un par de garras comenzaron a desprender trozos de su carne en la parte trasera de su cuerpo.

Un Gris se le había subido encima, desgarrándolo pieza por pieza con movimientos frenéticos.

La Quimera agitó sus sarcillos, pero el Gris era demasiado ágil, saltando en el estrecho espacio, aunque suficiente para acomodar un camión, y dejando surcos sangrientos a lo largo del cuerpo de la bestia.

Rápidamente se sumaron más Grises, saltando sobre Jorm como un enjambre de hormigas sobre una enorme pero torpe e indefensa lombriz.

Jörmungandr chilló y siseó, más por la frustración ante su inutilidad que por el dolor, hasta que finalmente fue invocado y el espacio a su alrededor se distorsionó, reapareciendo en una zona boscosa con decenas de árboles aplanados en un camino de destrucción.

Frente a él, un quemado y magullado Takagami yacía sobre el terreno irregular, y a su lado un jadeante Liam, su carne roja en varios lugares y sus ropas hechas un desastre absoluto.

Los ojos carmesí del shinobi lo taladraron, una ira cocinándose a fuego lento y enmascarada con una frialdad que incluso a él lo tomó por sorpresa.

-Cuéntame lo que sucedió- ordenó el Maestro.

********************************************************************************  Nezu había estado cojeando por las tuberías, su débil cuerpo con fracturas biológicas y mecánicas que le impedían incluso ver con normalidad, llegando a chocar con las paredes en más de una ocasión debido a sus lentes rotas.

La rata maldecía a su convenientemente desaparecido compañero.

Él nunca confió en Void.

Estaba seguro que casi nadie lo hizo, pero por alguna maldita razón, él encontró su compañía más o menos agradable.

¿O soportable?

Pero sobre todo, Nezu se había dado cuenta de algo extraño después del fuerte golpe que lo dejó inconsciente.

De repente, ya no encontraba al ente tan interesante.

Como si algo hubiera reiniciado sus Sistemas, la rata se sintió incómoda ante sus recuerdos de cada interacción con la criatura que se coló en su grupo tan casualmente.

Quizás fue el estrés, quizás el agotamiento, quizás algo más.

Nezu estaba seguro que ese maldito les hizo a todos, porque ahora recordaba un detalle del que todos eran conscientes, pero por alguna razón pasaron por alto.

Ileana y Tsunako lucharon contra una vampira de cabello plateado la noche que destruyeron la base de HIVE en la ciudad, y también contra una especie de demonio que salió de la nada junto a un ejército de esas criaturas.

Pero ese demonio escapó, tragado por una masa de oscuridad que lo hizo desaparecer de la escena.

Una masa de oscuridad que se lo llevó.

Una puerta.

¿Por qué nadie fue capaz de asociar una cosa con la otra?

¿Cómo se les escapó algo tan malditamente obvio?

Nezu pensó que esto involucraba algún arte esotérica que jugó con sus mentes.

Incluso él, cuya mente era más que sólo carne, se vio comprometido.

Ya no le era tan difícil creer en estas cosas.

Diablos, él mismo conocía a la mujer que Liam controlaba con algo que él llamaba Sello.

Pero sus reflexiones se interrumpieron cuando sintió vibraciones sacudir los túneles.

De repente, una repentina ola de calor se esparció por el lugar, nubes de vapor provenientes de algún lugar detrás de él y un siseo particular, del metal derritiéndose.

-Mierda- soltó inconscientemente y empezó a moverse más rápido, sin importarle los chasquidos metálicos ni los crujidos internos que le enviaron estremecimientos a sus receptores de dolor.

La persecución no duró demasiado.

Nezu fue atrapado incluso antes de que el Bunshin de Acero perdiera sus fuerzas.

Por eso no pudo reunirse con Jorm para cuando fue invocado.

****************************************************************************  ¿Dónde estaba él cuando ella más lo necesitaba?

¿No le había prometido ayudarla en su búsqueda de venganza?

¿No le dijo que la acompañaría hasta el final de su camino?

¿No le dijo que la haría más fuerte?

¿No le dijo que podía contar con él?

¿Entonces, dónde estaba?

Esta y otras preguntas se arremolinaban en el corazón de Ileana mientras era zarandeada de un lado a otro por Cheetah.

Su cuerpo, protegido por una densa capa de su poder telequinético, atravesó edificios, impactó automóviles y dejó surcos en la calle.

Su cerebro ardía, sus sienes palpitaban, su respiración era agitada.

La sangre manaba de los innumerables cortes y tajos a lo largo de su piel, el vestido que portaba ahora desgarrado, dejando más piel expuesta de la que una dama debería mostrar en la calle.

Ileana había estado masacrando con justicia abrasadora a los repugnantes esbirros vampíricos, cuando una mancha amarilla se estrelló contra ella desde la espalda.

Una mano con garras trazó un recorrido diagonal en su espalda expuesta por el vestido, marcándola horriblemente.

Lo que siguió ni siquiera podría calificar como un combate.

A pesar de su duro entrenamiento, a pesar de la letalidad de sus llamas, Cheetah era un oponente al que Ileana no podía manejar.

Sí, sus llamas eran letales incluso para esa mujer gato, pero eso sólo aplicaba si ella podía golpearla.

Sí, Ileana había entrenado para enfrentarse a enemigos más veloces y fuertes que ella, pero Cheetah no vino a entrenar, y ella era más rápida, más fuerte, más brutal y cruel que Liam.

Y también vino preparada.

Cuando la moldava se envolvió en sus llamas, intentando tomar un respiro, Cheetah desplegó un bastón con el que apaleó a Ileana sin piedad.

Para su desconcierto, el objeto no se derritió ante sus llamas y la moldava sufrió fracturas en sus antebrazos al tratar de detener el inclemente asalto de Cheetah.

Ileana disparaba sus llamas, pero Cheetah evadía con facilidad.

Ileana usaba su telequinésis para controlar a la mujer, pero Cheetah se libraba con fuerza bruta.

Ileana se usó a sí misma con su telequinésis para combatirla cuerpo a cuerpo, pero Cheetah era una luchadora muy superior.

Sólo pudo intentar resistir, envolviéndose en un capullo de energía cinética para soportar sus embestidas y esperar el apoyo de Liam.

Pero el shinobi nunca llegó.

Su resistencia se agotó y el capullo se vino abajo, las llamas no estallaron y la bruma desapareció.

Cheetah saltó sobre su abdomen, haciéndole escupir saliva y sangre.

Ella sonrió, mostrando los colmillos, un ronroneo de placer saliendo de su garganta.

-¿Hmm?

¿Esperabas a alguien?

¿Quizás al conejito?~ tarareó Cheetah, pateando a Ileana en el costado y estampándola contra una pared.

Ileana casi se desmayó, su agotamiento tal que apenas pudo emitir un gemido bajo.

Ella vio a Cheetah acercarse con pasos saltarines, su cola retorciéndose alegremente.

La mujer se paró ante la caída Ileana, quien se hizo un ovillo, sosteniendo sus doloridas costillas.

La bruja la miró con furia, deseando reunir un poquito de fuerzas para quemarle la cara.

Cheetah sonrió ampliamente, asintiendo con aprobación.

-Buena mirada.

Eso me gusta…

De hecho, creo que me la quedaré- dijo.

Ileana vio las manos de la mujer extenderse hasta su rostro.

Las garras penetraron lenta y dolorosamente en sus cuencas, apropiándose de los ojos que Liam le regaló para ver el mundo una vez más.

Ella gritó y se agitó.

Gritó de dolor, de frustración y rabia, preguntándose dónde estaba él.

Las lágrimas de energía verde cayeron por sus mejillas, mezcladas con sangre, y el mundo volvió a ser oscuridad para Ileana.

*************************************************************** Sí sí, muchos menos capítulos que la última vez, pero tengo mis excusas:  Estoy algo estancado en el siguiente capítulo, pues realmente quiero hacerlo bien y ya he hecho unas cuatro versiones diferentes pero aún no estoy convencido.

No puedo permitirme arruinarlo sólo para salir rápido con los demás, así que tengan un poquito de paciencia

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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