En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Motociclista
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17: Motociclista 17: Motociclista Era un día normal en Jump City.
Tan normal como puede ser un día en un mundo lleno de Súper Héroes y Súper Villanos.
En un concurrido parque de la ciudad, las personas pasaban a relajarse.
Niños jugando, mascotas ensuciando árboles y pasto, ancianos jugando ajedrez y damas chinas.
El sol se ocultaba tras un telón de nubes, amenazando con formar una tormenta para el final del día.
Esta pacífica atmósfera se vio interrumpida por el sonido de un motor.
Leve al principio, pero ampliando la intensidad con cada segundo.
Los cánidos alzaron las orejas, miradas de concentración reflejándose en todos sus rostros.
Un enemigo común se acercaba.
Desde la entrada sur, una miríada de ladridos competían con el ruido provocado por la máquina.
Y entonces apareció.
Un motociclista imprudente atravesó el parque a toda velocidad, una jauría de perros persiguiéndole.
Evadió a todos los transeúntes con una agilidad antinatural.
Una risa maníaca acompañaba el estruendo del motor.
A lo lejos, sirenas resonaban.
Quedó claro para los ciudadanos en el parque que este individuo estaba dejando en el polvo a las fuerzas de la ley.
En el centro de la ciudad, un dispositivo de comunicación vibraba en el bolsillo de un hombre alto con barba espesa.
Suspiró con cansancio, dejando en el suelo su bebida mientras rebuscaba en su chaqueta.
Sacó un disco de bronce que colocó en su oreja.
El dispositivo cambió su forma hasta parecer un auricular común y corriente.
—¿Sí?— preguntó el hombre, su boca llena con comida china.
Desde el auricular resonó una voz femenina.
—La policía notificó de un conductor imprudente que logró evadirlos.
Según la radio, se está moviendo hacia tu posición en este momento.
Hombre, conduciendo una motocicleta, modelo inidentificable, colores rojo y negro.
Deberías detectarlo fácilmente.
—Entendido— respondió el hombre, dejando su comida de mala gana y alejándose a un callejón cercano.
Tras asegurarse que nadie lo vería, cambió su apariencia con una bocanada de humo y saltó al tejado.
Hiruko observó la avenida, sus oídos mejorados captando el ruido de una motocicleta a alta velocidad.
Frunció el ceño.
¿Qué loco conduce tan rápido en una ciudad congestionada?
La respuesta hizo acto de presencia al doblar una esquina, cinco cuadras en dirección sur.
Tal y como dijo la mujer que él conocía como “operadora” se trataba de un vehículo bastante extraño.
Liam no era un gran conocedor de motocicletas, pero incluso él podía diferenciar una Ducati de una Suzuki, o eso le gustaba pensar.
El monstruo que veía no parecía algo construido por la ingeniería humana.
Si tuviera que comparar, es como si el alien Ultra-T de Ben 10 se apoderase de una motocicleta.
¡Y qué velocidad!
Liam saltó hacia la calle, teniendo poco tiempo para planificar dada la rapidez con que se desplazaba este tipo.
Además, había algo de tráfico y no podía permitir un accidente automovilístico.
Pero calculó mal la reacción del motociclista.
Antes de que plantara los pies, el hombre, cuyo rostro estaba cubierto por un casco bastante genial en opinión de Liam, aceleró aún más, sobrepasando la posición de Liam en un instante y creando una cúpula de viento a su alrededor.
—¡Q-qué carajo!— exclamó Liam con sorpresa.
No por la velocidad del individuo, sino por el hecho de que pudo serpentear entre los automóviles sin siquiera tocar un retrovisor.
Liberación Veloz.
El pálido salió disparado tras el motociclista.
La moto bajó repentinamente la velocidad, sus neumáticos haciendo un chirrido y dejando marcas en la calle mientras se inclinaba para tomar una curva.
Liam quedó estupefacto nuevamente por la destreza del piloto y las capacidades inhumanas de su conducción.
Pero la habilidad del motociclista no impidió que algunas personas se asustaran.
Liam abandonó la persecución momentáneamente para tomar a una mujer y su hijo de la acera, evitando por poco que fueran arrolladas por un auto que se descontroló cuando la motocicleta dio el brusco giro.
Los cláxones inundaron los oídos de Liam.
Necesitaba detener a ese maníaco antes de que alguien se lastime seriamente.
********************************* John estaba pasando el mejor día de su vida.
El aire chocaba contra su cuerpo.
El ruido del poderoso motor siendo llevado más allá de sus límites era música para sus oídos.
El corazón latía a la par con las revoluciones de la motocicleta.
Una sonrisa adornaba su rostro en todo momento, sus ojos expresando una diversión absoluta, todo oculto tras el casco.
Una sensación de escalofrío le punzó la mente.
Echó un vistazo al retrovisor y pudo captar vagamente una silueta blanca saltando sobre los edificios.
Lo estaban siguiendo.
Desde el amanecer, había sido perseguido, primero por policías y luego por perros, pero los había hecho comer polvo a todos.
A todos menos a este.
—Tch.
Vamos, amigo.
Muéstrale quién es más rápido— dijo.
Aceleró aun más, su visión volviéndose un poco dilatada.
Y a pesar de eso, el bastardo de blanco lo alcanzó.
—¡Detente!— escuchó sobre el ruido del motor.
Una voz joven pero autoritaria.
John sonrió más ampliamente.
Frente a él había un camión que transportaba automóviles.
Por suerte, estaba vacío y John tenía una rampa perfecta.
Cambió el rumbo y se elevó en el aire.
Un salto glorioso.
John alzó los brazos y gritó con emoción.
Por primera vez, se sintió vivo de verdad.
Y entonces vinieron los tentáculos.
No, no tentáculos.
Eran vendas.
Vendas retorciéndose como serpientes envolvieron su motocicleta de arriba a bajo.
Por el rabillo del ojo, vio al entrometido de blanco corriendo por las paredes y saltando incluso más alto que él, las vendas saliendo de entre sus mangas anchas.
Hiruko giró en el aire, tensando las vendas reforzadas y alejando el vehículo del suelo.
Sin tracción, su velocidad no significa nada.
—¡Oye!, ¿¡Qué crees que haces!?— gritó John con irritación.
Hiruko no se molestó en responder.
—¡NO ME DETENDRÁS!— gritó nuevamente y esta vez, Hiruko sintió que algo no iba bien.
De los costados de la motocicleta emergieron brazos delgados, de apariencia extraña, ni animal ni mecánica.
Un par de cierras brillantes giraron a toda velocidad y cortaron las ataduras.
—¡No…
no de nuevo!— pensó Liam.
Parece que encontró a otro bicho raro que desafía la lógica.
Como para confirmar sus temores, la motocicleta aterrizó horizontalmente sobre una pared y no se cayó.
Hiruko se plantó frente a ella, sus vendas cortadas regresando lentamente a sus brazos.
—¿Es eso tecnología avanzada?— preguntó al motociclista, su mente recordando la humillación sufrida a manos del mago hacía unos días.
—¡Cállate.
Nadie va a detenerme!— se repitió el conductor.
Acto seguido, la motocicleta aceleró repentinamente, en curso de colisión con Hiruko.
El shinobi oscureció sus brazos debajo de las vendas, así como sus piernas, y se preparó para soportar el impacto.
Liberación Acero.
Los pies de Hiruko dejaron surcos en la pared al ser empujado por la motocicleta.
Los brazos con cierras volvieron a aparecer, cortando peligrosamente en su dirección.
Habiendo presenciado cómo atravesó sus vendas reforzadas con Liberación Acero, no se molestó en intentar soportarlo con su propia carne.
Raiton: Jibashi.
Pulsos eléctricos recorrieron sus manos.
Hiruko disparó una onda de electricidad directamente al motociclista.
Había aprendido por sus experiencias con Súper Girl y el mago que estos tipos son bastante resistentes, no se molestaría en tratarlos con delicadeza.
Los rayos alcanzaron al objetivo y un chillido bestial salió del motociclista.
—No…
eso no fue el conductor— pensó Liam.
Al instante siguiente, el frente de la motocicleta se deformó en una boca monstruosa.
Ahora que estaba más cerca, Hiruko pudo notar que el material, en efecto, no era carne ni metal.
Su comparación anterior con el alien Ultra-T no parecía tan descabellada ahora.
La corriente eléctrica recorrió el vehículo-monstruo, retorciendo su forma y desprendiendo fragmentos semilíquidos de eso, sea lo que sea.
Curiosamente, el hombre que lo montaba no pareció afectado por los rayos.
—¡Para, le haces daño!— suplicó con pánico en su voz.
En un estallido de velocidad, la motocicleta se acercó a Hiruko y se elevó sobre su rueda delantera mientras giraba.
Hiruko cubrió su antebrazo con la Liberación Acero justo a tiempo para recibir el impacto del neumático trasero, lo que lo hizo volar de la pared.
Se estrelló contra un auto estacionado, hundiendo el techo y rompiendo las ventanas.
Un dolor sordo le recorrió el brazo derecho.
Antes de lamentarse más, una sombra oscureció su figura y saltó del auto rápidamente.
Un instante después, la motocicleta aterrizó pesadamente en el lugar donde estaba hace un segundo.
Aceleró nuevamente y se alejó a gran velocidad.
—¡Me cago en todo!
Las cosas eran más fáciles cuando trataba con ladronzuelos— gruñó para sí mismo.
Desvió su atención a los fragmentos de la moto-monstruo que seguían retorciéndose en el suelo, como si sufrieran espasmos.
Tuvo que apartar a los curiosos que se acercaban, intentando tocar la cosa semilíquida.
Extendió una de sus vendas y recogió todos los trozos que encontró.
Enviando pulsos de chakra, eliminó la electricidad que aun los recorría, sólo para que se deshicieran de la nada en su palma.
—¿Ese tipo conduce una moto alienígena o algo así?— pensó un segundo antes de suspirar y saltar a los tejados.
La persecución debe continuar.
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