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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 170

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170: Sin Más Opciones 170: Sin Más Opciones  La habitación apestaba a cuerpos sudorosos, saliva, orina y otros fluidos.

Cuerpos sin ropa entrelazados unos sobre otros, pegajosos y sin verguenza alguna.

La carne en contacto con la carne, la perversión y lo inmoral, el deseo, la pasión y el engaño bañando el ambiente con un toque de lucidez.

El corazón de Sam se sintió en paz.

Su cuerpo, que debería haber estado agotado tras una noche intensa con tres mujeres, se hinchaba en energía.

A su lado, una mujer madura de cabello castaño y corto, muslos anchos como el infierno y un trasero capaz de sacudir la tierra al balancearse.

Al otro lado, una chica universitaria, con un cuerpo y un rostro similar al de la mujer, aunque en proporciones más modestas.

Y sobre su pecho, una dulce chica de cabello rosado, con su rostro juvenil enterrado en su pecho bien tonificado.

Pero Sam ignoró a la madre, la hija y la amiga de la hija con quienes tuvo una noche llena de diversión.

Sus ojos miraban un punto inexistente en el espacio, donde un panel que sólo él podía leer se materializaba.

{-Afecto de Ileana: 24 (-1)}  {Se recomienda al anfitrión forzar una situación en la que Ileana derrame sus frustraciones para poder consolarla}  -…

Sam suspiró para sus adentros.

Entablar una relación con una mujer objetivo de misión nunca fue tan fácil como con las demás.

Con el sistema de su lado, Sam apenas necesitaba crear situaciones absurdas para fornicar con alguna mujer casada de la calle.

La tasa de éxito era de alrededor del 65%, ya que incluso con un Sistema, las personas varían unas de otras.

La vida no fue tan fácil como Sam habría imaginado en un principio.

En su mundo, las historias de Sistemas eran tan comunes que ya le repugnaban.

Protagonistas imbéciles que adquirían un Sistema y antes de terminar la adolescencia ya eran Dioses entre los mortales.

Cuando Sam murió con el corazón apesadumbrado, no esperaba nada de verdad.

Quizás oscuridad, quizás nubes y paz, quizás cenizas y sufrimiento.

Pero en cuanto abrió los ojos, se encontraba en la habitación de alguien más, ocupando el cuerpo de un adolescente desconocido en un mundo aparentemente normal.

Y una pantalla misteriosa interfiriendo con su vista.

*Ding*  {¡Bienvenido, Anfitrión!

Felicidades por activar el Sistema NTR…}  Y a eso le siguió un extenso manual de instrucciones, del tipo que los autores solían colocar al inicio de sus novelas como si no fueran a olvidarse de sus propias reglas más adelante y obstruyendo la experiencia del lector al no comenzar la maldita historia.

Pero Sam se vio obligado a leer.

Ya no era un lector, sino un protagonista.

Con las horas, se adaptó al funcionamiento de su Sistema y quedó medio entusiasmado, medio insatisfecho.

Su Sistema no lo convertiría en un Dios andante.

No le daría súper habilidades rotas, más allá de mejorar su cuerpo hasta el límite humano.

¿Y qué pasa con el aspecto del NTR?

Le había dado asco.

Como un hombre cuyo amor de su vida fue robado por un maleante de poca monta, Sam se sintió francamente disgustado.

Hasta que ese mismo día, su madrastra en esta nueva vida llegó del trabajo.

Despampanante.

Un cuerpo tan irreal, desbordante de tanta feminidad que los sentidos de Sam se fueron al carajo.

Y entonces apareció la primera misión del Sistema:  {-Ha aparecido una nueva Misión:  -Seduce a tu madrastra y hazle NTR a tu padre.

-Recompensa: Mejora de Resistencia +1}  Y así comenzó el viaje de Sam.

Hizo lo que una vez le hicieron.

Llevó a muchas mujeres al punto de quiebre, mejoró su cuerpo hasta ser el epítome de la masculinidad, tanto en apariencia como en esencia.

Su olor hacía sentir bien a las mujeres, sus palabras causaban mayor impacto, su tacto provocaba reacciones fuera de lugar.

Su asertividad rara vez era mal recibida.

Pero siempre hubo excepciones.

Mujeres a las que no pudo doblegar, a pesar de tener mejoras, a pesar de ser un imán para el pecado, a pesar de contar con un Sistema que si bien no le daba poderes locos, sí le daba sugerencias sobre cómo proceder, basándose en análisis psicológicos, recopilados a lo largo de sus interacciones.

Eso y una leve sugestión.

No era control mental, pero ayudaba a desviar las emociones negativas de las mujeres, dejando únicamente sensaciones buenas cuando él estaba presente.

Parece insignificante, pero esa ha sido una de sus cartas de triunfo durante mucho tiempo.

Pero había una misión que no había podido completar, a pesar de tener medio año de interacción con su objetivo.

Una misión que necesitaba completar si quería ser alguien en este extraño mundo.

No había pasado un año de vida aquí cuando Sam descubrió que este mundo sí era más o menos mágico.

Había héroes, como los de las historias que leía, pero en un entorno moderno y con vestimentas ridículas.

Un concepto que no le encajaba del todo.

En su mundo no existía tal cosa, ni en la ficción, ni en la vida real.

Sin embargo, hace un par de años recibió una misión particular:  {-Conquista el corazón de Ileana y Hazle NTR a Hiruko- Shinobi Renegado de Konohagakure.

Recompensa: Cuerpo potenciado.

El Anfitrión tendrá Diez Veces la Fuerza actual}  Era su boleto de salida.

Era su oportunidad de no estar a merced del destino, como ya le había sucedido un par de veces en el pasado, como le sucedió la noche que cenó con Ileana.

Le tomó meses encontrar a la llamada Ileana en la ciudad.

No sabía quién era, y apenas sabía que el tal Hiruko vivía en Jump City.

Fue pura suerte que Sam había estado acostándose con la esposa e hija del gerente de la agencia en la que empezó a trabajar la moldava.

Desde entonces hizo todo lo posible por acercarse a ella.

Y resultó que Ileana era de las difíciles.

Peor aún, era una Meta Humana, con lo que el Sistema analizó que era “magia espiritual de algún tipo”, por lo que el efecto de sugestión tuvo dificultades para profundizar.

Eso también sucedió por pura suerte.

Según el Sistema, ya había una alteración en la mente de la mujer, por lo que usaron esa cosa para introducir su propia sugestión.

De dónde salió y quién era el responsable, era algo que Sam no sabía ni le importaba.

Pero su progreso se fue al demonio esa noche.

De repente, Ileana pareció recobrar parte de sus sentidos en cuanto se enfrentó a esos bichos raros en mallas grises, sólo para terminar recibiendo una paliza por parte de una mujer gato bastante sexy.

Cuando Sam la vio sin ojos y el cuerpo salpicado en sangre, sintió repulsión y una pizca de lástima.

Cuando fue a visitarla al hospital y se encontró con el llamado Hiruko, sintió un escalofrío en su espalda.

Cuando el mocoso se fue con los hombros hundidos, sintió un destello de culpa, recordándose a sí mismo en el pasado.

Cuando Ileana se volvió agresiva con él y lo echó de la habitación, Sam empezó a preocuparse.

Cada vez que revisaba su panel, el afecto de la mujer disminuía más y más.

El Sistema le sugería cosas vagas que eran difíciles de concretar.

Sin más opciones, tuvo que mentalizarse para actuar, para jugar esa última carta.

Accedió a su tienda del Sistema, comprando un elixir especial.

Un artículo costoso que estimulaba el deseo sexual.

Un afrodisíaco, inoloro, incoloro.

Sam se sintió reticente a drogar y fornicar con una mujer sin ojos y gravemente herida, pero el tiempo se le escapaba.

Para cuando Ileana mejorase su salud, podría no querer verlo.

Y estaba el riesgo de morir.

El truco del afrodisíaco no siempre funcionaba.

Claro, podría drogarla y hacerla sentir muy caliente, pero si su voluntad era más fuerte, ella aún así se negaría.

Y para Ileana, que era una meta humana con poderes peligrosos…

Por seguridad, sacó un tónico y otro elixir.

Uno amplificaba su olor corporal, estimulando a las féminas a su alrededor.

El otro le daba una resistencia superior durante cinco horas.

Tendría que llevar a Ileana al borde de la locura y romperla en una sola sesión de sexo ininterrumpida.

Su vida y su futuro dependían de ello.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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