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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 171

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171: Elogiado 171: Elogiado El bullicio de los adolescentes llenaba el aire.

El olor a lápices, papel, libros y tensión por los exámenes impregnaron los pasillos de la escuela.

Un joven delgado y bajito, con anteojos y mucho acné, caminaba con la cabeza gacha, aferrando su mochila entre sus brazos como si fuera un tesoro.

Se deslizaba entre los animados jóvenes, pasando tan desapercibido como una sombra.

No hizo contacto visual con ninguno.

No estaba en su naturaleza.

Él salió al enorme patio, continuando su marcha hasta alcanzar la línea de árboles.

El aire fresco llenó sus pulmones, la sensación de espacio le hizo sonreír y la vista de fascinantes criaturas captó su interés de verdad.

Él sacó una lupa y un cuaderno, dejando su mochila a los pies de un árbol mientras se adentraba más en el pequeño bosque.

Bajo su mirada, los pequeños de seis patas hacían sus asuntos, indiferentes al ser gigante que los contemplaba con emoción.

El chico estaba tan absorto en su mundo que no se dio cuenta de las piernas que se balanceaban a un metro sobre su cabeza.

Cubriendo su boca con una mano y con sus hombros temblando, una chica de cabello dorado espiaba al pequeño nerd que, sin saberlo, se había estado moviendo debajo de ella.

Su caminar con la cabeza gacha lo hizo ignorar su presencia y su fascinación por lo que sea que estuviera mirando en el suelo le impidió alzar la cabeza y presenciar un espectáculo de piel y ropa interior femenina que todo adolescente desearía mirar.

Ella se mofó de él en silencio, agitando levemente su falda y exponiendo lo que había debajo.

Pero el movimiento la hizo resbalarse un poco y perdió el equilibrio.

-¡¡WAA!!

– chilló la chica, sorprendiendo al nerd de abajo, el cual se volvió justo a tiempo para ver la espalda de una chica con vestimenta de animadora a punto de estrellarse con él.

Inconscientemente, tiró su lupa y su cuaderno, extendiendo los brazos para atraparla.

Su patético estado físico sólo hizo que se doblara un par de dedos y la muchacha cayó contra él, tirándolo al suelo duramente.

Él parpadeó y se retorció, su espalda habiendo impactado una raíz, su mano derecha enviándole pulsos dolorosos y su cara presionada por una mota de cabello dorado que le molestaba en los ojos y la nariz.

-¡Ugh!

¡Mierda mierda!

– gimió la chica, echándose a un lado y acariciando su cabeza.

Ella se volvió al mocoso, a punto de criticar su falta de consciencia y echarle la culpa por lo sucedido descaradamente, pero entonces lo notó con lágrimas en los ojos y echo un ovillo, aferrándose a su mano.

-¿Eh?

¿E-estas bien?- ella llamó, insegura de lo que estaba sucediendo.

El niño apenas abrió los ojos y la miró un segundo antes de estallar en llantos.

-¡Waaaa!

– chilló, lágrimas y mocos corriendo en su cara, sin saber si se debía al dolor, a la verguenza, o ambas cosas.

La animadora se alarmó e intentó consolarlo, pero el chico no respondía.

Se limitó a lloriquear y aferrarse a su mano.

La rubia respiró hondo y tendió una mano al nerd, invitándolo a levantarse.

-Vamos, vamos a llevarte con un profesor.

Ellos sabrán que hacer.

-Sniff, sniff – el chico no pudo responder, pero aún así le sostuvo la mano.

Sorprendentemente, ella tenía la fuerza para levantarlo del suelo.

Desafortunadamente, le dolía muchísimo la espalda y en cuanto se movió bruscamente, sintió que el aire se le escapaba.

-¿¡O-oye, qué te pasa!?

– exclamó la rubia, sosteniendo al nerd que de repente se dejaba caer, totalmente rígido como una estatua y emitiendo un gemido bajo.

-¡Tsk!

¿Puedes moverte?

– preguntó ella.

Él negó con la cabeza, más lágrimas escapándosele de los ojos.

-¡Deja de llorar, maldita sea!

– ella le gritó, lo que terminó con el chico llorando en silencio.

La animadora sintió una abrumadora necesidad de golpearlo, pero ya parecía bastante dolorido y humillado.

Se resignó a tomar la responsabilidad, pues fue ella quien le cayó encima.

Con un movimiento audaz, ella metió su mano libre por detrás de sus rodillas y con un gruñido, se elevó en toda su altura, llevando al nerd en sus brazos, como el príncipe que carga a una princesa.

El chico se paralizó, sus llantos detenidos, su mente en shock, su respiración entrecortada y un rubor enrojeciendo sus mejillas manchadas de suciedad y lágrimas.

Ella lo llevó adentro, con un mar de ojos taladrándolos a ambos, para humillación del joven.

-Joder, eres más ligero de lo que pareces- comentó ella con una sonrisa y un leve gruñido, producto del esfuerzo de llevarlo en brazos.

-Soy Liz, por cierto.

¿Cómo te llamas?

El joven se tapaba el rostro con las manos, deseando que la tierra se lo tragara en ese mismo momento.

Ante las palabras de la chica, él tartamudeó un poco, pero logró responder.

Era lo mínimo que podía hacer después de todo este fiasgo.

-M-mucho gusto.

S-soy …

********************************************  Por segunda vez en su memoria reciente, Nezu despertó en un lugar extraño, completamente desorientado en espacio y tiempo.

Un sentimiento agridulce se colaba en su pecho…

¿O en sus sistemas?

En sus bancos de memoria, no debería poder recordar nada de sus años de juventud, y sin embargo, siempre había estos fragmentos que se colaban.

Eran escazos, extraños, pero nunca podría admitir del todo que los odiaba.

Rápidamente se sacudió la sensación.

Había asuntos más apremiantes que atender, como por ejemplo, las celdas de energía en las que estaba encerrado y los tipos rudos que lo vigilaban desde afuera.

La rata se sentó sobre su trasero, mirando fijamente a los guardias mientras internamente analizaba su integridad.

Descubrió que sus mecandritas fueron inutilizadas y algunas removidas.

Sus armas también se las arrancaron, incluso esa que conectaba con su hueso.

Eso explicaba la sensación de ausencia en una de sus costillas.

No pudo evitar sentirse tocado.

Literalmente, le removieron partes del cuerpo mientras estaba inconsciente.

De repente, la celda de enfrente dejó de ser alimentada y la barrera se desvaneció.

Los hombres que lo vigilaban se acercaron con un palo al que ataron un trozo de alambre o cuerda, y una bolsa.

-¿¡Qué están!?

– se quejó la rata mientras le enganchaban el trozo de alambre al cuello y lo arrastraban a la bolsa, como si fuera un animal.

-¡Hijos de puta!

¿¡Creen que se saldrán con la suya!?

¡Los demandaré por maltrato y violación animal!

– exclamaba con indignación mientras se retorcía en la bolsa.

Una patada fue estampada contra el científico.

Después de eso, Nezu no se quejó ni se retorció más.

Tras un rato, escuchó que tocaron a una puerta, una voz apagada al otro lado, un click y un siseo particular.

-¿Seguro que podemos irnos, señor?

Es peligroso- preguntó alguien en la sala o habitación.

-No te preocupes.

Quiero hablar a solas con él – respondió el aparente líder, con un tono tan autoritario que cierto mocoso jamás podría igualar, ni aunque lo intentara toda su vida.

Nezu fue volteado en la bolsa y sacudido hasta caer sobre un lujoso sofá.

Al incorporarse, los tipos que lo trajeron ya estaban saliendo por la puerta.

-Lamento el trato rudo, pero no nos dejó muchas opciones.

Me sorprendió la cantidad de armas que había en ese pequeño cuerpo suyo – vino la elegante y siniestra voz de un hombre.

Nezu se giró en su lugar, notando una brillante calva reflejando la luz de los paneles sobre sus cabezas.

-Ahórrame el teatro, calvito.

¿Qué quieres?

– preguntó la rata secamente.

Un brillo fugaz pasó por los ojos del hombre, pero Nezu lo ignoró.

Si lo quisieran muerto, nunca habría despertado.

-¿Sin presentaciones primero?

Parece que convivir con criminales y monstruos le ha hecho olvidar sus modales, Robert – comentó el hombre mientras negaba con la cabeza.

Ese nombre hizo que la mente de Nezu se agudizara.

Su expresión animal, de alguna forma, se tornó seria y fría.

-¿Qué…

Quires?

– volvió a preguntar.

-Robert Scheinman, soy Lex Luthor y, en cierto modo, es un honor para mí conocerlo- dijo Luthor, inclinando levemente la cabeza.

-Aunque otros no vean el valor de sus esfuerzos, yo sí que lo respeto.

Usted se embarcó en un duro camino en la búsqueda de la perfección y la evolución.

Aunque diferimos en nuestros métodos y dirección, es innegable que usted es un pionero en su campo.

Y, si me permite decirlo yo mismo, sus logros no son nada de lo que reírse, dada la época en que tuvo que trabajar – expuso Luthor con una sonrisa.

A su pesar, Nezu bajó un poco la guardia.

No todos los días a uno se le elogia por el trabajo de su vida, a pesar de no haber tenido éxito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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