En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 173
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- Capítulo 173 - 173 No Eres Un Héroe
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173: No Eres Un Héroe 173: No Eres Un Héroe Liam observaba la gigantesca torre que se alzaba entre la ciudad de Metrópolis.
Se preguntaba si la torre Stark de las películas de Marvel sería más alta o no.
También se preguntaba si Super Man estaría patrullando las calles esta noche.
Esperaba que no.
No tenía ganas de encontrarse con el hombre y que le diera una charla evangelizadora.
El chakra se movió y fluyó por su cuerpo, tejiendo los patrones adecuados para la técnica de movimiento corporal más eficiente del mundo Ninja.
Convirtiéndose en un borrón blanco, el shinobi saltó sobre los edificios en rápida sucesión, los impactos amortiguados por el mismo chakra y la energía absorbida por sus piernas.
Él no planeaba hacer la tediosa tarea de infiltrarse y buscar a la rata en silencio, sólo para ser descubierto en el camino y desatar un escándalo que no necesitaba en las instalaciones de un millonario e influyente súper villano.
Dio un gran salto que lo llevó a decenas de metros en el aire, sus manos desdibujándose en sellos, seguido de una distorsión en el espacio de la que manó humo blanco.
Con un puff, un Takagami reformado y mucho más pequeño apareció debajo de él, sus propulsores activándose y lanzándolos a gran velocidad al piso superior de la torre.
Habría preferido caer con estilo desde el aire, pero no sabía donde estaba exactamente la maldita rata, así que tuvo que escanear adecuadamente la ciudad primero.
El Sello que le implantó le daba su posición aproximada, pero no era un radar.
Concluyó que este era el lugar porque era demasiado obvio.
¿Quién más que Lex Luthor querría a Nezu en esta ciudad?
Aunque Liam no sabía cómo fue que las cosas llegaron a esto, ni qué tenía que ver Luthor con Amanda o con el ataque a su base, había una pista crucial: Super Man.
Específicamente, su sangre.
Supuso que los federales que husmeaban en su base buscaban su investigación.
Después de todo, dudaba que Nezu y Void fueran sigilosos a la hora de recolectar materiales.
Con eso en mente, no fue difícil intuir que la ubicación de Nezu estaba en esa torre, a pesar de que su Sello no podía confirmárselo de manera más directa.
A medida que se acercaban, trozos en las paredes se removieron y dieron paso a cañones brillantes que descargaron bolas de luz contra el shinobi y su convocatoria.
Takagami evadió hábilmente, no dispuesto a ser derribado por segunda vez por el armamento de este mundo.
Con un último empujón de sus propulsores, le dio la oportunidad a su Maestro para penetrar en el edificio.
Liam pusló chakra a sus piernas una vez más y saltó, girando sobre sí mismo mientras usaba Liberación Acero para convertir su cuerpo en un torpedo.
Sin embargo, no tuvo en cuenta que Luthor era un Villano, uno que vivía en la misma ciudad que el hombre más poderoso sobre la tierra.
Por supuesto que sus ventanas no iban a ser de vidrio común.
Con un splat bastante ruidoso, el shinobi se estrelló de cara contra el panel, sin hacerle una sola grieta.
Él parpadeó un par de veces, clavado con los brazos y las piernas extendidos en el “cristal”, mirando a las dos figuras que lo observaban con indiferencia al otro lado.
En un fino escritorio, un hombre calvo bebía una taza de Te, y en un sillón frente a él, una rata mecanizada hacía lo mismo, negando con la cabeza en decepción.
El hombre, obviamente Lex Luthor, presionó algo debajo de su escritorio y la ventana donde estaba el shinobi se movió, girando hacia adentro y permitiéndole ingresar a la oficina.
-Hiruko, supongo.
¿Qué te trae a mi humilde morada?
– habló el calvo con una sonrisa astuta.
Liam quería replicar que vivir en el edificio donde trabaja no era motivo para enorgullecerse, pero hacerlo lo habría hecho quedar aún peor.
-Vine a recoger esa cosa- señaló al tranquilo y no torturado Nezu.
-Y yo aquí salvaguardando tus secretos, mocoso desagradecido- resopló la rata.
-Hmm, tiene razón.
No me ha contado nada sobre su pequeño proyecto, y eso no es algo que esté dispuesto a dejar pasar- comentó Luthor con calma, poco impresionado del shinobi que acababa de irrumpir en su edificio.
-Eso no es asunto mío.
No voy a negociar contigo, Lex Luthor.
No soy tan ingenuo como para hacer tratos con tipos como tú – dijo Liam.
Nezu se ahogó con tu Te, pero el shinobi lo ignoró.
-Muchacho, no se trata de si quieres o no quieres.
He investigado sobre ti, sobre lo que has hecho, los lugares en los que has estado.
Tu trayectoria ha sido curiosa, cuanto menos.
Siempre corriendo, siempre escondiéndote.
Ni un héroe, ni un vigilante, ni un justiciero.
No tienes lo que se necesita para tales cosas, no está en tu naturaleza, no se refleja en tus acciones.
Tú no eres un Héroe- expresó el hombre, sus palabras sacudiendo algo dentro de Liam.
-Felicidades, tienes dinero para investigar a las personas.
Enorgullécete, idiota- se burló él con desdén, volviéndose a Nezu.
-Nos largamos, rata.
-Has asesinado, has hecho daño a las personas.
Tomaste la sangre de la única persona que te dio una oportunidad y la estudiaste para tus propios fines.
¿Cómo crees que reaccionará él si esta noticia llega a sus oídos?
¿Qué harías si todos descubrieran que el joven Héroe-Criminal de Jump City es la daga que el gobierno arroja contra aliados y enemigos por igual?
– continuó Luthor, indiferente a la creciente hostilidad que brillaba en los ojos carmesí del shinobi.
El hombre se levantó de su escritorio, alisando su traje con calma.
Dedicó una sonrisa fría a Liam, sacando una unidad de su escritorio y arrojándosela.
-Ni siquiera Waller puede escapar de mi red.
Allí hay mucha información crítica sobre tus actividades menos heróicas, muchacho.
¿Estás listo para negociar, Hiruko?
En un borrón de movimiento, Hiruko apareció ante Luthor, su mano disparándose como una lanza contra la garganta del hombre.
Sin embargo, un campo de energía destelló a unos centímetros de su cuerpo, deteniendo en seco el agarre de Hiruko.
-Te sobreestimas.
Ahora, por favor siéntate y hablemos.
No tengo toda la noche para desperdiciarla con una basura como tú- resopló Luthor.
-Calvo, no tientes tu suerte.
Yo no soy el hombre de tus sueños húmedos, y no me importaría derribar todo tu maldito edificio sobre tu cabeza.
Veremos entonces si tu juguete puede protegerte de eso- amenazó Hiruko con voz fría.
-¿Lo ves?
Agresivo, infaltil.
Tus emociones te guían más que la razón.
No tienes voluntad, no tienes resolución, no tienes la actitud para llamarte a ti mismo un Héroe.
Pero eso no es algo malo, Hiruko- Luthor extendió los brazos, como si lo invitara.
—¿Por qué reprimirte?
¿Por qué esconderte bajo tierra?
¿Por qué actuar contra tu propia naturaleza?
No te importan las personas, no te importa la justicia.
Tú vives para ti mismo y para nadie más.
¿Me equivoco?
¿Tus aliados?
Un científico desacreditado y despiadado que utilizó animales en inclementes experimentos en la búsqueda del poder.
Una mujer que estaba dispuesta a robar la vitalidad de infantes en un jardín de niños para recobrar sus fuerzas.
Trabajaste bajo una sociópata que sacrificaría media nación para lograr sus objetivos.
¿Crees que has estado bailando en la delgada línea del bien y del mal?
Te equivocas, Hiruko.
Tú ya estás en el lado incorregible de las cosas.
Incluso si yo no revelo tu verdadera naturaleza al mundo, Waller lo hará— Luthor se burló.
Su mirada evaluó la reacción de Hiruko, encontrando disgusto, pero no al punto de estallar en ira.
Asintió para sus adentros.
Al menos no era tan fácil de manipular.
Para otros, como Amanda, esto podría presentar un problema, pero no para Luthor.
Sin embargo, su diatriba fue interrumpida por la rata que hasta ahora había estado bebiendo su Te en silencio, observando el espectáculo con aparente desinterés.
-He terminado mi Te, mocoso.
Podemos irnos ahora.
Hiruko, que hasta ahora miraba fríamente a Luthor, suspiró y apartó la vista, volviéndose a la rata con casualidad, como si la charla de Luthor no lo hubiera afectado en lo más mínimo.
-Puedes hacer lo que quieras con esa información, calvo.
De todas formas, las cosas se van a ir al demonio pronto- dijo el shinobi sin mirar atrás.
El párpado del hombre tembló.
¿Pensó este mocoso que podría invadir su propiedad e irse como si nada?
Antes de que la rata pudiera moverse, brazos mecánicos salieron del sillón donde estaba, sujetándolo e impidiéndole irse.
Al mismo tiempo, Luthor presionó un botón en su reloj, alertando a su recién reincorporada trabajadora que debía actuar.
-Esa no es una decisión muy inteligente- dijo Hiruko con voz fría, intentando amenazar a Lex Luthor.
En respuesta, el hombre sonrió.
-Lo que no es inteligente es irrumpir en el hogar de otro hombre y no esperar consecuencias.
En especial porque, Hiruko, tú me debes algo.
-¿Sí?
Mi investigación no es asunto tuyo.
¿O me dirás que patentaste la sangre de Super Man o alguna tontería así?
– resopló Hiruko, haciendo gestos extraños con las manos.
-No se trata de eso.
Me debes una herramienta- aclaró Luthor.
En ese instante, la puerta de su oficina se abrió con un siseo y una mancha amarilla salió disparada contra la pequeña figura del shinobi.
-¡¡Conejitoooo!!
– rugió la mujer, estrellándose contra Hiruko y estampándolos a ambos contra las ventanas, rompiéndolas y cayendo al vacío
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