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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 178

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178: Resolución 178: Resolución Clark no se encontraba en Metrópolis en el momento en que comenzó la batalla entre el shinobi y Cheetah.

Había estado lidiando con otro asunto en otro Estado del País.

Mientras sobrevolaba las nubes y su mente daba vueltas a la información que le proporcionó el Linterna Verde hacía un tiempo, sus oídos detectaron la conmoción en la ciudad incluso a miles de kilómetros.

Sirenas aullando, impactos que desgarraban el aire, el crepitar de los relámpagos, la sacudida de la roca, el choque de olas, gruñidos y rugidos bestiales, mezclados con gemidos y quejidos dolorosos.

En medio de toda esa cacofonía de batalla, había gritos de civiles.

Eso le hizo entrecerrar los ojos y salir despedido en esa dirección a varias veces la velocidad del sonido.

En menos de un minuto, ya estaba por encima de la ciudad.

Usó sus súper sentidos para rastrear posibles heridos.

Afortunadamente, no encontró nada grave.

Localizó rápidamente el lugar donde los elementos parecían agitarse salvajemente.

En un borrón de movimiento, apareció flotando sobre el parque justo a tiempo para ver una pálida, sangrante, magullada y pequeña figura familiar haciendo rápidos gestos con sus manos, expulsando ondas de una reconocible y cálida energía.

Con cada fluctuación, un nuevo efecto era desatado en la realidad.

Copias de ese mismo individuo aparecieron a su lado, corriendo en diferentes direcciones, haciendo un cerco alrededor de una agresiva mujer con pelaje animal, garras, cola y colmillos.

Otra ola de energía se dirigió al suelo, sacudiendo los alrededores.

Las copias del niño hicieron aparecer pergaminos en sus manos de la nada, abriéndolos y desatando una verdadera inundación.

El suelo bajo los pies de la mujer se agrietó, se partió, se abrió y se movió salvajemente, la tierra ondulándose como si fuera el mar en un día tormentoso.

El agua se estrelló desde seis direcciones diferentes con la mujer en el centro, la cual estaba siendo atada por varias extensiones de tela blanca y tan sólida como el metal.

La mezcla resultante convirtió el suelo cubierto de hierba en una piscina de lodo de más de cuarenta metros de diámetro.

Nuevamente, una gran cantidad de energía brotó del cuerpo del pequeño shinobi, sus manos moviéndose furiosamente.

Como siguiendo sus órdenes, el lodo se agitó y se revolvió, giró sobre sí mismo y dificultó la movilidad de la mujer.

Clark no pudo evitar alzar una ceja.

Hasta ahora, era consciente de que Hiruko podía generar rayos, agua, vientos y fuego.

Nunca lo había visto personalmente controlando la tierra, y mucho menos generar lodo.

Sin embargo, pudo notar que el shinobi estaba casi en su límite.

Su respiración era pesada, el sudor y la sangre lo empapaban, sus músculos temblaban y se contraían.

Y su oponente apenas tenía dificultades para abrirse paso en el mar de lodo en el que se encontraba.

Enormes cantidades del mismo eran sacados con cada movimiento que hacía la mujer, sus brazos difuminándose en rápidos movimientos, como si intentara nadar a través de él.

Olas enromes se estrellaban contra ella, siempre manteniéndola en el centro de todo, impidiéndole incluso hundirse y descender.

De repente, varios zarcillos extremadamente gruesos se erigieron en todas direcciones, adquiriendo formas más serpentinas y rasgos faciales.

Dragones de lodo.

Las construcciones se volvieron hacia la mujer, abalanzándose rápidamente y estrellándose uno tras otro contra ella.

Rugidos bestiales se superpusieron al estruendo de las enormes bestias de lodo al impactar.

Fue en ese instante que los duplicados, hasta ahora estáticos en sus lugares, saltaron a la acción.

Clark vio sus mejillas hincharse momentos antes de disparar ataques casi invisibles que distorsionaron el aire a su paso.

La mujer, que era zarandeada de un lado a otro y se vio obligada a cerrar los ojos ante las constantes salpicaduras de lodo, apenas pudo reaccionar a los repentinos ataques de vacío.

Incluso con la movilidad restringida y la inestabilidad del lodo en movimiento, logró torcer su cuerpo y agitarse para evitar la mayoría de los ataques.

Pero unos pocos lograron asestar, perforando su carne y creando agujeros y cortes a lo largo de sus extremidades y torso.

-¡¡ROOAAAR!!

– rugió ella, tan fuerte que incluso Clark se vio obligado a cubrirse los oídos y apretar los dientes.

Los movimientos de la mujer se volvieron frenéticos, más salvajes, sus garras se encontraron con las balas de vacío y lograron disiparlas, sus empujes permitiéndole encontrar tracción incluso en el lodo.

Antes de que el Hijo de Krypton pudiera reaccionar, ella salió disparada de la zona de contención, estrellándose contra el maltratado Hiruko.

Ambos rodaron varios metros, con la mujer batiendo sus garras de un lado a otro y el shinobi maniobrando como podía para recibir el menor daño posible.

Clark decidió intervenir en ese momento, lanzándose como un cohete y propinándole un puñetazo devastador a la mujer que la envió volando docenas de metros.

Él se volvió al joven Héroe de Jump City, sus ojos escaneando su estado actual.

No se veía muy bien.

-Lo lamento, estaba en otro lugar y acabo de volver.

Descansa ahora, yo me encargo del resto- dijo al niño frente a él, su tono expresando confianza y respeto por lo que había soportado Hiruko.

Sin embargo, los ojos carmesí del shinobi no lo miraron con gratitud ni esperanza.

Clark notó un brillo de determinación y frustración.

-No…

Yo me ocuparé de…

De ella- dijo lentamente, jadeando entre palabra.

-Ya has hecho suficiente, Hiruko.

Escaneé la ciudad rápidamente y no hubo bajas hoy.

Lo hiciste bien- elogió el hombre, intentando convencer al chico de que lo dejase en sus manos.

Pero Hiruko negó con la cabeza, deshaciéndose de sus vendajes y sacando más de algún lugar que Clark no identificó.

-Por favor…

Necesito esto, yo…

Yo necesito asumir la responsabilidad d-de mis acciones- insistió el joven, su cuerpo débil y su resistencia casi agotada, pero su tono severo y su mirada destellando resolución.

Clark no sabía lo que quería decir, ni por qué insistía en continuar con esta tortura.

Una parte de él entendió que esta pelea representaba algo más profundo para el shinobi.

Pero él no podía permitir que su búsqueda de algo más allá de su entendimiento lo llevara a la destrucción.

Esta no era la manera de resolver las cosas.

Él lo sabía mejor que nadie.

Su mano se posó en el hombro de Hiruko, suave pero firme, impidiéndole moverse de su lugar.

Él ignoró a Cheetah, que ya se había recuperado y comenzaba a lanzar maldiciones en su dirección, rodeándolos a cierta distancia como un depredador calculando sus posibilidades ante la intervención de un tercero.

-Déjame ir – le dijo Hiruko, sin apartar la mirada de la mujer.

-Esta es mi pelea, Super Man.

-Cualquier pelea contra el crimen también es mi pelea, Hiruko.

Ya has hecho más que suficiente.

Déjame ayudarte, como tú me has ayudado al enfrentar a esa peligrosa mujer en mi ausencia- respondió el kryptoniano.

– Hiruko no…

Soy Liam.

Yo soy Liam y te pido, por favor, que me dejes concluir lo que empecé- devolvió el shinobi, ahora mirando a Clark a los ojos.

-Todo esto es mi culpa.

Todo es mi maldita culpa.

Por mis errores, mis amigos están sufriendo.

Por mi estupidez, Ileana casi fue asesinada y Nezu está retenido en la torre de Lex Luthor.

Por mi arrogancia, casi provoco la muerte de personas inocentes una vez más.

Por favor, C-…

Super Man, déjame enfrentar esto- expresó Liam con tono abatido pero firme, triste pero resuelto.

Clark pudo notar el conflicto interno del joven.

Una intención de redimirse, tan abrumadora que casi le hizo retractarse.

Casi.

Él negó con la cabeza lentamente, aflojando su agarre sobre el hombro del muchacho, pero su postura inamovible.

-No entiendo por lo que estás pasando ahora, pero puedo ver que es importante para ti.

Sin embargo…

Si realmente quieres asumir la responsabilidad de tus acciones, entonces debes permanecer completo para hacerlo.

Si realmente te sientes culpable por lo que le pasó a tus camaradas, entonces deberías estar con ellos, apoyándolos, y no aquí, destruyéndote- Clark sonrió, sonrió levemente, pero con confianza, con afecto.

-Si no puedes ganar hoy, entonces busca a tus amigos y lucha con ellos mañana.

Cuenta con ellos, y ellos contarán contigo.

No estás solo, Liam.

Nadie está solo y estando solo nadie logrará nada- sentenció el Héroe.

Los ojos carmesí del shinobi destellaron con emoción, humedeciéndose poco a poco.

Pero una sombra fugaz cruzó sus facciones y bajó la cabeza, su ánimo ligeramente decaído.

-Ella ya no me necesita.

Uno me traicionó y desapareció…

Y el otro está fuera de mi alcance- dijo con tono sombrío.

Sin embargo, la sonrisa de Clark no desapareció.

Su mano se posó sobre la cabeza del chico, agitando un poco su cabello y captando su atención.

-Pero me tienes a mi- le dijo con confianza.

*********************************************** Mierda que es difícil describir una lucha interna.

Puse mucho esfuerzo en estos últimos cuatro capítulos, espero haber transmitido medianamente bien las dificultades.

PD: El desarrollo es progresivo, no ocurre de la nada.

Tampoco te da power ups, al menos no aquí.

Liam no se hará ultra poderoso de repente sólo porque cambió de mentalidad.

Nomás es el primer paso para mejorar~

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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