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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 180

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180: Buenas Tardes 180: Buenas Tardes  El tintinear del metal sacó a Nezu de su profundo sueño.

Los sistemas organizaron la información que sus sentidos captaban, la imagen rota de sus visores parpadeando un par de veces antes de ajustarse.

Lo primero que vio fue a un Liam esposado a la cama, siendo levantado por las vendas de otro Liam para poder envolver el cuerpo del primero en sus habituales vendas.

Rápidamente ordenó el apagado de sus sistemas para hacerse el muerto de nuevo, pero los agudos ojos carmesí del maldito mocoso notaron su mirada y se volvió hacia él.

-Rata, te ves como la mierda- comentó descaradamente, como si Nezu no lo hubiera visto medio desnudo y moribundo.

-No eres quien para hablar.

Cuando llegué, tenías un tubo metido en cada orificio para mantenerte con vida- replicó él con su tono monótono.

-Tch, debiste ver cómo quedó la otra- devolvió el albino.

Ninguno habló tras eso, cada uno sumido en sus propios pensamientos.

Liam terminó de equiparse, suspirando con satisfacción al convertirse en una maldita momia de nuevo.

Nezu sospechaba que era algún fetiche sexual.

Nadie en su sano juicio se sentiría cómodo con el cuerpo vendado de pies a cabeza.

Pensando en fetichistas, Nezu recordó algo importante y estaba a punto de informarle a Liam, cuando la puerta de su habitación se abrió y un grupo de hombres trajeados y anteojos ingresaron.

El olor a federal que emanaba de ellos hizo que la rata fingiera estar muerta una vez más.

-Hiruko.

Soy el Agente Especial Smith.

Tenemos algunas preguntas que debes responder, por el bien del acuerdo que mantiene Jump City con el Gobierno- informó el hombre con un tono severo.

-¿De verdad?

¿Smith?

¿No se les ocurrió algo mejor?

– cuestionó el shinobi con perplejidad.

-Niño, este es un asunto serio.

Tu libertad condicional podría revocarse, así que te sugiero que cooperes con nosotros- advirtió el agente.

Lo que siguió fue un aburrido interrogatorio en el que Nezu no participó.

Los agentes estudiaban las reacciones de Liam mientras éste respondía cada pregunta.

Y vaya que fueron muchas preguntas.

Exigieron respuestas sobre lo que sucedió en Jump City, sobre su paradero y cómo demonios terminó enfrentándose a un Meta Humano aquí en Metrópolis, al otro lado del continente.

Liam respondió con la verdad en todo momento, achacando el ataque a un grupo mercenario de poca monta, Deathstroke y Amanda Waller, así como acusando a Luthor de haber secuestrado a su mascota.

Por supuesto, ninguno de los agentes le creyó.

-Vamos de nuevo.

Quiero la verdad, Hiruko.

¿Qué ocurrió en Jump City?

– volvió a preguntar el agente por tercera vez.

-Estoy seguro que un menor no debería ser interrogado sin un representante, ya sabes~ respondió el shinobi, por tercera vez.

-En cuanto a Jump City, fue un ataque coordinado por Amanda Waller.

Deathstroke y el grupo Mercenario de los Malvados Grises invadieron la ciudad desde las alcantarillas mientras yo volaba en dirección a la Casa Blanca por petición del Presidente.

Me arrojaron un misil en pleno vuelo y mis mascotas se encargaron de la situación con los mercenarios.

Este pequeño de aquí fue tomado por los mercenarios y llevado a Lex Luthor, así que vine para recuperarlo.

Fue entonces que Cheetah apareció, bajo órdenes de Luthor, y entablamos un combate- explicó resumidamente.

El hombre respiró hondo, masajeándose las sienes.

-¿Tienes alguna evidencia que incrimine a la Directora Waller?

– preguntó tras una pausa.

-Sí- fue la breve respuesta de Liam.

-Entrégamela.

Me aseguraré de investigar el asunto- insistió el hombre.

-No- negó Liam.

-¿Por qué?

Si lanzas acusaciones tan graves y tienes pruebas, es tu deber entregarlas.

Puedo ayudarte, Hiruko.

No todos están en tu contra.

-Eso es poco convincente viniendo de un Smith que es agente y que llegó sorprendentemente rápido a mi ubicación- replicó Liam.

El hombre parpadeó varias veces, mirando a sus colegas un momento antes de volverse al shinobi.

-Chico…

Has estado inconsciente una semana.

-…

Fue el turno de Liam de parpadear, volviéndose a Nezu.

La rata maldijo para sus adentros al estúpido mocoso, pues hasta ahora todos los demás lo habían estado ignorando.

-Guau- soltó de repente, improvisando.

El albino pareció captar el mensaje y se encogió de hombros en dirección al agente.

-Aún así, no voy a entregarles nada a ustedes, muchachos.

Quizás son de confianza, quizás no, pero no voy a arriesgarme.

Después de eso, los agentes se quedaron durante una hora más antes de irse, advirtiendo que esto no había acabado y que Liam sería tomado bajo su custodia una vez se recuperase.

-Qué chiste.

Mocoso, larguémonos a algún lugar con suficiente material para reparar mi cuerpo- dijo Nezu con desdén.

-Sabes que aún podría haber micrófonos y esas cosas- Liam recordó, pero Nezu se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.

Un clon de sombra apareció al lado de la cama, intentando romper las cadenas que ataban las manos del shinobi.

Para su desconcierto, no lo logró.

Esas esposas no parecían normales.

-¿Eres un Meta Humano, qué esperabas?

– se burló la rata.

Un poco de Liberación de Fuego después, Liam se liberó, envolviendo a la rata y empaquetándolo en un capullo de vendajes.

-Sé una buena mochila y cállate- se quejó el shinobi, saltando por la ventana del hospital mientras los agentes irrumpían en la habitación con sus armas desenfundadas.

******************************************  La tarde era tranquila en la Mansión Wayne.

Las pocas criadas que se encargaban de las labores más cotidianas ya habían regresado a sus hogares, dejando mucho menos personal al que Alfred debía dirigir.

El hombre mismo degustaba una taza de te, sus pensamientos enfocados en las investigaciones de su Señor.

Las cosas empezaban a tornarse peligrosas.

Después de los acontecimientos en Washington, Bruce Wayne había entrado en una etapa de profundas reflexiones.

Todas ellas involucraban el papel de los Meta Humanos en la sociedad, y sobre todo, el peligro que representaban.

Él no conocía a Super Man personalmente.

Nunca había cruzado caminos con él en este mundo.

Sin embargo, no se había molestado en dedicarle mucho tiempo al hombre, dadas sus hazañas y lo que pudo deducir de su carácter.

Siempre lo consideró peligroso, pero eso mismo podría decirse de muchas otras personas.

Pero tras el desastre en esa invasión alienígena, algo en Bruce Wayne cambió.

Algo que Alfred no sabía si terminaría bien o mal.

Una repentina alerta de intrusión lo sacó de sus pensamientos.

El mayordomo se levantó con calma y presionó un botón en su reloj, lo que hizo aparecer una pantalla en la pared a su lado.

Sus ojos temblaron levemente al ver a un aparente niño vestido con una chaqueta blanca y larga, con la mitad inferior de su rostro envuelta en vendajes, algunas marcas bastante dolorosas en su cara y un saco a su espalda, del que emergía una cara de…

Rata.

Una grande, de hecho.

-Hiruko…- murmuró Alfred, recordando los archivos que él mismo había compilado para su Señor.

Ya habían investigado a este joven Meta Humano y Bruce incluso trató de entrar en contacto con él directamente en el pasado.

Sin embargo, muchas cosas sobre este supuesto Héroe/Criminal no cuadraban y Bruce se dedicó a investigarlo más a fondo.

Apenas encontraron algo.

Y eso en sí mismo fue el indicio de que algo sucedía.

Alfred caminó con paso tranquilo hasta la puerta de la Mansión, donde el joven Hiruko esperaba pacientemente, consciente de que su presencia ya había sido notada.

Recordando la imagen de la rata a espaldas del niño, Alfred frunció el ceño.

Si bien no pudieron encontrar mucho sobre lo que sea que Hiruko hiciera para el gobierno, sí que pudieron averiguar mucho sobre sus asociados.

Ileana.

Una extranjera con habilidades sobrenaturales, quien atacó un jardín de niños e intentó someter a los infantes a algún ritual pagano.

La rata fue más complicada.

Ni siquiera sabían su nombre, pero sí su primer contacto con Hiruko:  Era el responsable de un atentado contra las élites de Jump City y también del ataque contra la Comisionada de la ciudad.

En ambos ataques, se describió la aparición de monstruos animal-máquina.

Monstruos similares a la rata que Bruce vio en la casa de Hiruko cuando se presentó por primera vez.

No fue difícil deducir el asunto.

Sobre las bestias gigantes no encontraron mucho más allá de que obedecen al shinobi.

Sobre el hombre cuyo rostro no podían distinguir y que apareció en Washington, no encontraron nada.

Muchos misterios, aliados cuestionables.

Hiruko dejó de ser un sujeto de interés para Bruce Wayne, y pasó a ser considerado una amenaza.

Alfred abrió la puerta, su rostro impasible mientras saludaba a los invitados no invitados.

-Buenas tardes, jovencito.

¿En qué puedo ayudarlo?

-Um, un placer.

¿Se encuentra Batman en casa?- preguntó Hiruko directamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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