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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 181

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  4. Capítulo 181 - 181 Problemas De Confianza
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181: Problemas De Confianza 181: Problemas De Confianza  -Gracias- Liam asintió al esbelto y medio calvo mayordomo, aceptando la taza de café que le entregaba en una bandeja.

Alfred, silencioso y con un brillo agudo en su mirada, se limitó a inclinar la cabeza y anunciar que el Maestro Wayne bajaría en breve.

Al shinobi le sentó un poco mal el tener que despertar al nocturno millonario, pero realmente había pocos lugares (que él conociera) con la tecnología suficiente como para que Nezu inspeccionara su cuerpo, eliminara los rastreadores que Luthor definitivamente ordenó plantarle y uniera sus piezas.

Eso y quería confiarle algo al murciélago.

Algo que debería estar mejor en sus manos y, quizás, ganarse un poquito de confianza con uno de los hombres más peligrosos del mundo.

Aunque no conocía a Batman más allá de la película del Caballero Oscuro y esa donde aparece Bane, era un hecho para él que si el tipo tiene algo de información sobre ti, puede formular un plan para dejarte hecho mierda.

Da igual si eres un Meta Humano, un mago, un demonio, nada puede con los planes de Batman.

El propio Liam no tenía mucha confianza, pues a medida que se involucraba en mierdas más escandalosas, sus habilidades quedaban expuestas.

Y aún no podía sorprender a sus oponentes con algo nuevo.

Todavía necesitaba más dinero para sentar las bases de su futuro yo.

Mientras acababa su taza de café y Nezu se revolvía incómodo en su capullo, el cual evitaba que sus partes se desparramaran, pasos resonaron sobre sus cabezas.

Descendiendo por las escaleras con una mirada severa y ropa más o menos casual, Bruce Wayne hizo acto de presencia.

Liam quedó un poco desconcertado, pues realmente no reconoció a este Bruce Wayne.

Al igual que Super Man, no era uno de los actores que había visto interpretarlo en su vida anterior.

Pero mientras él podía relacionar un poco al Clark de este mundo con los dibujos de algunos Comics, este Batman le parecía extraño.

-¿Puedo saber qué deseas, Héroe Hiruko?

La última vez que vi las noticias, habías detenido un ataque terrorista en Jump City- cuestionó el hombre, su tono ligeramente desdeñoso al pronunciar la palabra Héroe junto al nombre del shinobi.

-Bruce Wayne, Batman, aprendiz de Ra´s Al no sé qué- empezó Liam, no dispuesto a caer en una conversación de evasivas ni medirse el miembro con el tipo.

-Vengo porque necesito tu ayuda con algo, y para darte la evidencia que incrimina a un pez gordo del gobierno en toda la mierda turbia que puedas imaginar.

-…

Bruce Wayne alzó una ceja, su rostro impasible contrayéndose levemente, intentando mantener la fachada de imperturbabilidad ante las palabras del shinobi.

-¿De dónde obtuviste esa información?

– preguntó tras un rato.

-Amanda Waller, la mujer que me dio caza en Kansas hace casi cuatro años y para la que trabajé desde entonces, es el tipo de persona que sabe muchas cosas sobre mucha gente.

Eso te incluye, obviamente- respondió Liam con tono monótono.

-Mira, esa tipa es peligrosa.

Es una manipuladora sin escrúpulos, una loca obsesionada con el control a la que no le importaría provocar caos con el fin de alcanzar sus objetivos.

Lo ha hecho tantas veces que puedo asegurarte que ella ha matado a más inocentes que muchos villanos por ahí.

Y yo…

Yo fui su arma en muchas ocasiones.

Yo la ayudé a cometer muchos crímenes y actos que bien podrían valerme un par de cadenas perpetuas.

Pero yo no puedo hacer justicia, Bruce Wayne.

Estoy demasiado involucrado como para que mi palabra tenga algún valor.

Sólo soy un criminal, después de todo.

Ella tiene mucho más poder del que puedas imaginar, y la única otra solución es que yo la mate.

Porque te juro que tengo muchas ganas de irrumpir en el agujero de mierda donde se esconda y hacer explotar todo- expresó Liam con voz solemne, destellos de odio brillando en sus ojos carmesí.

Realmente quería asesinar a Amanda Waller.

Cuando hizo aquel trato con ella, no esperaba que las cosas se degeneraran hasta este punto.

Él la subestimó.

La subestimó porque pensó que sin habilidades especiales nunca podría tocarlo.

¿Arruinar su imagen?

No pensaba en tales cosas en ese entonces.

Tampoco lo hace mucho ahora, pero las palabras de Clark lo afectaron mucho.

Él no estaba solo.

Cierto, no lo estaba del todo, pero su número de aliados los podía contar con los dedos de una mano.

Liam no fue tan estúpido como para no notar la animosidad y la cautela de Bruce Wayne.

No confiaba en él y, francamente, Liam no podía culparlo.

-Muéstrame…

Y podremos hablar después de ese favor que necesitas- dijo Bruce, extendiendo una mano hacia el shinobi.

Liam le entregó un pequeño dispositivo al hombre y continuó degustando los postres que Alfred le traía, esperando a que Batman analizara la información contenida en esa pequeña cosa.

Para crédito del mayordomo, no reaccionó externamente cuando el shinobi retiró las vendas y mostró su rostro, ahora más feo que antes por culpa de los cortes de Cheetah.

Pensar en ello le hizo temblar los párpados.

Aún le dolían las heridas, ardientes y molestas.

Pero a pesar de la molestia y la paliza que le dieron, su recompensa también fue gratificante, más o menos.

Pero no iba a apresurarse todavía.

Lo primero era asegurar la integridad de Nezu, y sólo entonces podría iniciar la primera fase de su ascensión de poder.

Un poder que se había estancado hace tiempo, que no evolucionó ni creció.

Todo para este momento.

************************************* -Muero de hambre, bruja tuerta- llegó la molesta voz a oídos de Ileana.

La moldava sintió una abrumadora necesidad de perforarse los oídos y terminar sorda también, aunque rápidamente eliminó ese pensamiento ofensivo.

El viento seco y cálido del terreno desértico que cruzaban agitaba su cabello, el olor a tierra y el contaminado humo de un camión aún persistía en quedarse en sus fosas nasales, el gruñido del motor del vehículo que conducía Void competía con los chillidos molestos de la criatura que llevaban en los asientos de atrás, enrollada en un capullo de ropa y telas, temerosa de la mortal luz del día.

-¿No me oíste perra?- escuchó Ileana de nuevo, sus labios frunciéndose con disgusto.

De no necesitar a la maldita mujer, ya la habría convertido en una sopa de carne y huesos hace mucho.

Ella fue en parte responsable de todos los problemas por los que había estado pasando, y además de todo, era una acosadora para su persona especial.

Ese único pensamiento le hacía hervir la sangre.

A veces, Ileana se sentía decepcionada consigo misma por no haber vaporizado al cerdo maldito que echó a perder su relación.

Y también a sí misma, porque independientemente de la presencia del bastardo manipulador, las palabras hirientes las dijo ella, los pensamientos malintencionados los tuvo ella, y la persona que lo lastimó fue ella.

Por eso decidió emprender este viaje, esta misión.

Nadie se lo pidió, él no se lo pidió, pero aquí estaba.

Ileana temía que ese pequeño tonto se dejara llevar por emociones conflictivas y desatara una guerra sin sentido contra un poder que no podía comprender.

Ella, de todas las personas, sabía que eso era una mala idea.

Así como Liam una vez vio a Ileana como una pobre mujer que llegó a un mundo desconocido, sin recursos, sin contactos, sin conocimiento, ahora Ileana vio a Liam como un reflejo de sí misma.

Un individuo con capacidades más allá de lo humano, enfrentándose no a sus enemigos, sino a sí mismo.

Porque, por más misterioso que intentara actuar ese idiota, ella lo sabía.

Desde el primer momento, Ileana notó la extrañezas de su compañero y benefactor.

Cómo, al entrar en combate, el aire a su alrededor cambiaba.

Cómo, al hablar de sus habilidades, el desdén se colaba en su tono.

Sabía que su apariencia le disgustaba, sabía que su debilidad le molestaba, pero del mismo modo se limitaba.

Sí, Ileana sabía que él había estancado su crecimiento, pero no comprendía las razones ni cómo alguien podía reprimirse así.

No fue difícil darse cuenta.

Desde que ella lo conoció hasta la noche que se enfrentaron a HIVE, el crecimiento de Liam había sido prácticamente monstruoso.

Avances inesperados, técnicas nuevas que ella no entendía cómo realizaba ni de dónde las sacaba.

Un aumento en el aire de frialdad que lo rodeaba al luchar, una energía vital más palpable que antes.

Pero tras aquel incidente, el crecimiento se detuvo.

El poder dejó de aumentar, las nuevas técnicas nunca aparecieron hasta casi dos años después.

Ella nunca lo cuestionó al respecto.

Él le había prometido que se haría más fuerte, que la ayudaría a enfrentar las dificultades que asolaban su pecho.

Ella le creyó entonces, y aún le creía.

Pero también entendió que él nunca podría ayudarla verdaderamente hasta que pusiera en orden sus asuntos.

Y el principal problema de Liam, esa maldita sombra que nunca se despegó de él, tenía nombre.

Amanda Waller.

Ella era el problema, la causa, la enfermedad.

Si no hubiera Amanda Waller, él no tendría que lidiar con tanta porquería.

-¡Oye, deja de ignorarme!

-¡¡Cállate maldita sea!!- replicó la bruja a la vampira con un estallido de niebla que inundó el auto, amenazando con convertirlos a todos en un licuado de carne y metal en medio de la carretera.

Por suerte, Void no necesitaba ver como un humano normal o habrían tenido un accidente.

Mientras la pueblerina y la esclava sin amo discutían, el ente sonreía para sus adentros, un poco satisfecho consigo mismo al tomar una decisión tan audaz.

¿Quién hubiera imaginado que el mayor entretenimiento estaría con este par?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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