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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 182

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182: Reclutamiento 182: Reclutamiento  Los disparos resonaron en las nocturnas calles de Denver.

El rugido de los motores acompañaba al chirriar de los neumáticos, mezclándose con el tronar de las armas en una llamativa exhibición de desprecio por la seguridad y el orden público.

Las sirenas aullaban y los canales de radio de la policía se alborotaban, las patrullas convergiendo lentamente para unirse la persecución.

Dos autos, uno blindado con chatarra y el otro decorado vulgarmente, como si el trabajo lo hubiera hecho un niño en un video juego, se desplazaban por una de las avenidas centrales a una velocidad imprudente, serpenteando entre el tráfico.

Del auto blindado emergió un robusto hombre, levantando un arma fuera de lo común para este tipo de entorno.

Su ancha boca no parecía del tipo que disparaba balas comunes.

Una de las patrullas logró acercarse lo suficiente, entrando en el rango de ataque del arma.

Con un ruido sordo, un proyectil enorme salió disparado, una cola de fuego y un rastro de humo en su base.

El proyectil impactó la patrulla y la volcó con una fuerte explosión.

La parte frontal del vehículo se detuvo en seco, doblándose audiblemente en una bola de fuego mientras su parte trasera se elevaba, trazando un arco hasta dejar la patrulla al revés.

Sin que los fugitivos ni la policía lo supieran, una entidad extraña contemplaba todo el suceso, habiéndolos seguidos desde hacía un minuto, evaluando, estudiando, esperando.

Su carne se retorcía, agitándose de maneras que ningún ser vivo común debería poder hacer.

Extensiones babosas se desprendían de la piel, envolviéndose alrededor de su portador mientras tomaban un tono lechoso, pálido.

Venas abultadas bombeaban líquido a lo largo de su cuerpo, músculos que no eran del todo carne material se tensaban en preparación.

Tomando una postura como la de un corredor, la criatura fijó su mirada en el vehículo volcado, ardiendo y con sus ocupantes aturdidos.

Una leve respiración, un parpadeo, y la criatura había desaparecido, convirtiéndose en un borrón apenas visible.

En cuestión de unos latidos, acortó la distancia y apareció frente a la patrulla, extendiendo sus manos hacia adelante.

En las palmas de carne antinatural se había acumulado todo el líquido, siendo expulsado con fuerza desde una variedad de agujeros recién formados.

Similar al agua en apariencia pero diferente en naturaleza, el líquido sofocó las llamas rápidamente y la criatura extendió su carne grisácea, la cual se movía como serpientes con vida propia, arrancando las puertas del auto y sacando a los oficiales medio inconscientes.

Hecha su tarea, agrietó el suelo bajo sus pies y se unió a la persecución, su velocidad superior a la de cualquier automóvil en esta avenida.

No le tomó mucho tiempo alcanzar al primero de los vehículos.

De un salto monumental, trazó un arco de decenas de metros y aterrizó encima del cacharro blindado, abollando el metal con la fuerza del impacto.

-¿¡Q-qué diablos!?

-¡Es ese vigilante maldito!

-¡Dispárale idiota!

Se escucharon los gritos de confusión, alarma y rabia de los ocupantes.

Un instante después, varias manos con armas de fuego salieron de las ventanas, apuntando torpemente a la criatura en el techo.

Sin inmutarse por el armamento, la criatura hundió su mano en el denso metal, garras afiladas perforándolo y abriéndolo con desdén.

Él ignoró la pequeña multitud de impactos que bañaron su cuerpo.

Las insignificantes balas no lograban penetrar la densa carne pálida que envolvía el cuerpo del ente.

-¡Monstruo, es un monstruo!

– gritó uno de ellos, sacando el arma grande que disparaba proyectiles explosivos.

Antes de que su dedo apretara el gatillo, un repentino tajo partió el cañón a la mitad, inutilizando la salida del pequeño proyectil.

-Sí…

Eso soy- respondió el ente con ojos vidriosos.

*****************************  -Hmm, me impresiona que un humano haya logrado este nivel de control sobre tales criaturas- comentó Lady Gray con indiferencia, mirando desde lo alto de un tejado cómo se desarrollaban los acontecimientos.

-De hecho.

Cuando nos lo topamos, sólo era una criatura tonta que ladraba y mordía sin apenas raciocinio- estuvo de acuerdo Ileana, al lado de la vampira.

-Eso es porque el poder no corrompe a todos sus usuarios.

Siempre habrá aquellos especímenes capaces de levantarse y combatir sus impulsos- añadió Void con un tono de júbilo, su sonrisa, aunque imposible de distinguir en esa mancha negra que era su cara, era casi palpable.

Ileana le frunció el ceño con las manos en las caderas.

Enterarse que el idiota al que habían estado persiguiendo durante dos años estaba entre ellos fue un duro golpe a su orgullo.

Siempre se burlaba por la estupidez de Liam y aquí estaba ella, la única que podía percibir la esencia de los demonios y la única que vio las puertas de oscuridad por primera vez siendo totalmente engañada por el maldito ente.

-Ay, no seas así.

Ya dije que lo sentía- murmuró Void, dando un paso atrás en caso de que la niebla empezara a condensarse.

Un sonido chirriante y un estruendo captaron la atención del trío.

Bajo sus miradas, la criatura sacó a los ocupantes del segundo auto, batiéndolos contra el pavimento duramente e inmovilizándolos.

Mientras la policía se acercaba rápidamente, la criatura abatió a los otros fugitivos y procedió a retirarse, saltando y corriendo por las paredes de una forma muy familiar para la bruja.

-Tráelo entonces- ordenó ella.

Void desapareció en una puerta de oscuridad obedientemente, dejando a la bruja y la vampira a solas.

-¿Si comprendo bien…

Esa cosa había estado jodiendo con ustedes en su ciudad, pero ahora trabajan juntos…

Y tú te enteraste hace poco?

– cuestionó Lady Gray, habiendo deducido lo que pasaba entre Void e Ileana en cuanto se enteró de a quién habían venido a buscar.

-Podrías decirlo así.

Si bien fue problemático y definitivamente me molesta el hecho de que ninguno de nosotros se diera cuenta, la verdad es que me viene muy bien su ayuda.

Es el mismo caso para ti, puta chupasangre- respondió Ileana casualmente.

Lady Gray resopló pero no dijo nada más.

Todos los presentes eran prácticamente enemigos, pero de alguna manera estaban aquí, juntos, reunidos para encarar un enemigo común…

A excepción del pobre diablo que fue traído de repente con una puerta de oscuridad.

-¿Eh?- soltó la criatura, desorientada por el repentino traslado de espacio.

Antes de que pudiera reaccionar violentamente, un círculo de llamas verdes lo rodeó, rugiendo y agitándose salvajemente, ascendiendo hasta formar una cúpula.

Lady Gray e Ileana observaron impasibles cómo la criatura entraba en pánico, un destello de reconocimiento brillando en sus ojos al contemplar el fuego que no emitía calor.

-Walter, ha pasado un tiempo- saludó Void, apareciendo de otra puerta con un aspecto diferente al que la bruja y la vampira conocían.

Se veía como un hombre mayor, su rostro arrugado y su cabello desaliñado, completamente canoso.

Una forma que Walter reconoció al instante.

-¿T-tú…?

– balbuceó sin terminar la oración, sus puños apretándose y un aire de batalla rodeándolo de repente.

-¿¡Qué haces tú aquí!?- escupió con desdén.

-Jeje, eso no es bueno, joven.

¿Así recibes a tu benefactor?- Void replicó, negando con la cabeza en decepción y tristeza fingidas.

Walter dio un paso al frente, su rostro acercándose peligrosamente al letal fuego vil sin temor alguno.

Sus ojos taladraron al ente, destellando desprecio y animosidad.

-¿Qué quieres, anciano?- preguntó tras unos segundos de tensión.

-Verás, tengo algunas amigas aquí a las que les gustaría solicitar tus servicios- explicó Void con tono casual, asintiendo en dirección a la bruja y la vampira.

Walter también se volvió hacia ellas, un poco confuso.

Rápidamente recordó a Ileana y a Lady Gray, así como la noche en que se conocieron.

Su expresión se volvió complicada.

-¿Walter, verdad?

No te preocupes.

Ninguna de nosotras vino buscando retribución por lo sucedido aquella vez.

Pero me vendría bien tu fuerza- empezó Ileana con tono relajado, deshaciendo la cúpula de llamas.

-Hmph, habla por ti, puta.

Este bastardo se atrevió a interferir en mi operación y eso me costó dinero y lacayos- replicó Lady Gray con una mueca.

Walter se tensó tras sus palabras.

-Ignórala.

Walter, he visto lo que hiciste hace un rato allí abajo.

A pesar de las criaturas que hay en tu cuerpo y su naturaleza violenta, usas su poder para hacer el bien, para ayudar a los demás.

Es algo loable y puedo respetarlo- dijo Ileana, sonriendo al hombre.

-Yo…

Yo no soy una buena persona.

Sólo intento compensar mis muchos errores- respondió Walter con sinceridad.

-No sé qué es lo que buscabas, pero si querías un Héroe o algo así, soy el tipo equivocado.

La sonrisa de Ileana se ensanchó.

-Walter, no busco un Héroe.

Busco un aliado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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