En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 184
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- Capítulo 184 - 184 Sólo Negocios
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184: Sólo Negocios 184: Sólo Negocios -¿Puedo preguntar por qué no nos transportas directamente a nuestro destino?- inquirió Walter a la criatura que fingía revisar el motor del auto robado en el que se movían a través del país.
Void ladeó la cabeza, como si no comprendiera del todo la pregunta.
Volvió a mirar fijamente el motor, usando sus manos desnudas para atornillar algo que Walter estaba seguro que no se podía atornillar.
-No soy un servicio de viaje o algo así, muchacho.
Tengo un límite de unos 100 kilómetros para transportarme, y sin sombras que salpiquen esa extensión de terreno, la distancia se reduce más y más- respondió el ente con un encogimiento de hombros.
-Tch, sólo hagamos que la perra muestre las tetas a algún camionero y nos consiga un aventón- sugirió Ileana con tono desdeñoso, volviéndose a la vampira.
Sólo la recibió el silencio.
Lady Gray la ignoró por completo, su piel ya pálida ahora incluso más pálida, adquiriendo un ligero tono amarillo, como si se enfermara.
La mujer estaba envuelta en un capullo de ropa, protegiéndose del intenso sol que la debilitaba, cosa que sorprendió a Walter en cuanto se enteró.
-¿Oye Void, qué le pasa?
– susurró la bruja al ente, confundida por el comportamiento de la chupasangre.
-No mucho, simplemente has sido un dolor de culo durante el viaje y dijiste cosas muy hirientes para ella- respondió Void sin filtros y sin bajar el tono, por lo que Lady Gray y Walter lo oyeron, para vergüenza de Ileana.
Walter notó cómo las mejillas de la vampira se tornaban rojas, algo que, para su horror, encontró bastante lindo.
Rápidamente se sacudió la idea y decidió calmar un poco las aguas.
Actuando con la mayor naturalidad que pudo, hizo crecer una extensión de carne demoníaca desde su hombro hasta formar una improvisada sombrilla.
Después, con el corazón martilleándole el pecho, abrió la puerta trasera del auto y extendió sus manos a Lady Gray.
La vampira parpadeó, la bruja parpadeó y el ente pareció hacer lo mismo, a pesar de que los dos últimos no tenían ojos.
-Eh, um, quizás te vendría bien un poco de aire fresco.
El auto es sofocante y eso…
– dijo débilmente el hombre, temiendo ofender a una criatura que pudo hacerle frente en su estado frenético y más poderoso, y que parecía ser dada a la agresividad.
En silencio, Lady Gray aceptó la mano que le tendían y se permitió ser cargada en brazos por Walter.
Con un estallido de velocidad, el hombre se alejó de la carretera sobrecalentada y se adentró en la línea de árboles en la distancia, dejando a un Void impresionado y una Ileana reflexiva.
********************************* Una vez alejados de la fogosa moldava, el ánimo de Lady Gray pareció mejorar un poco, cosa que hizo a Walter sonreír levemente.
El dúo aspiró el aire natural, recostados en la base de un árbol frondoso que proporcionaba suficiente sombra.
Una brisa leve soplaba, refrescando al hombre.
Después de un rato, Lady Gray rompió el silencio, sus ojos mirando hacia abajo con un tenue brillo carmesí.
-Agradezco el gesto, humano…
Pero no necesito tu lástima.
Walter no respondió de inmediato, ni se sorprendió.
Los pocos días que había pasado con el extraño grupo fueron suficientes para que él llegara a conocer un poco la personalidad de sus integrantes.
Tampoco fue demasiado difícil.
Lady Gray era una mujer arrogante, prepotente, acostumbrada a que los demás la obedezcan, ávida de poder y autoridad.
Ileana era fogosa, desafiante, desdeñosa con los vampiros en general por razones que Walter desconocía pero podía intuir.
Void era un caso aparte.
No se molestó en considerar al ente maldito que lo puso en esta situación en primer lugar.
-Lamento si la ofendí, señorita, pero creo que a todos les viene bien un poco de aire fresco, nada más- dijo él con tono apaciguador.
Lady Gray lo miró de reojo, un destello difícil de interpretar en sus ojos que rápidamente desapareció.
-Me temes, humano.
Puedo sentirlo, puedo olerlo, puedo verlo.
Tus instintos te advierten que te alejes de mí, que huyas y no vuelvas a mirar atrás…
Y sin embargo, continúas con tu fachada de buen tipo.
¿Qué te hace creer que, si puedo notar todo eso, no puedo darme cuenta cuando alguien miente?
– replicó Lady Gray con una mueca.
Walter sudó frío, pues la vampira tenía razón, a medias.
Su lado humano se sentía incómodo en su presencia, pero las criaturas que lo acompañaban clamaban por derramar su sangre.
Tras otros segundos de silencio, Walter se armó de valor para hablar de nuevo.
-La señorita Ileana se equivoca.
-…
Lady Gray alzó una ceja, girando la cabeza hacia él amenazadoramente.
-¡Uh, yo yo quiero decir, quiero decir que usted sí debió importarle a alguien en su vida, Lady Gray!
– se aclaró el hombre rápidamente.
-Continúa- dijo ella con los ojos entrecerrados y las garras y los colmillos creciendo.
-¿¡Qué mierda se supone que deba continuar!?- pensó Walter en pánico.
No había planeado llegar tan lejos en la conversación.
Su mente se encendió en llamas buscando una salida que no acabara con su muerte prematura.
Tras lo que parecieron segundos eternos, Walter habló.
-¡Yo sólo decía que es imposible que una persona nunca haya sido importante para alguien más en toda vida y que usted definitivamente tuvo alguna vez quien la apoyara y que la amara y que la considerara una mujer valiosa Lady Gray!
– expresó él sin pausas y con el cuerpo rígido.
Pero contrario a lo que esperaba Walter, la expresión de Lady Gray sólo se oscureció más.
Un aire gélido le recorrió la espina y la carne demoníaca casi hace acto de presencia para protegerlo, pero él detuvo el impulso, no dispuesto a mostrar signos de combate ante lo que sólo pudo describir como un depredador enojado.
-Tú lo has dicho, humano.
No me conoces, y si deseas vivir para ver otro día, te sugiero que cierres la boca y no te metas en asuntos que nada tienen que ver contigo.
No somos amigos, ni compañeros.
Esto es sólo por negocios, nada más, nada menos.
¿Nos entendemos, Humano?
– amenazó la vampira con sus ojos brillantes y una intensión asesina descomunal.
Pero entre toda el aura de calamidad que la rodeaba, entre la frialdad en su mirada, Walter captó un atisbo de decepción.
Y estaba seguro que no se dirigía a él.
********************************* De vuelta a la carretera, Ileana agitaba una barrera de su niebla solidificada para alejar el calor.
La bruja se quejaba para sus adentros porque no se le ocurrió a ella ir a los árboles cercanos para tomar aire fresco.
Ahora que la chupasangre estaba allá, no tenía ganas de ir.
Ese aire ya estaba contaminado con su presencia.
Otros no podían, pero Ileana sí que detectaba la esencia de todas las criaturas con su magia.
La esencia de Void era extraña, escurridiza.
La de Nezu apestaba a rata y circuitos.
La de Liam y sus Quimeras era cálida, llena de vida.
La de Lady Gray le provocaba arcadas.
Incluso el hombre, Walter, con su esencia mezclada, era muchísimo más soportable que la vampira.
¿Había sido una perra con la albina?
Definitivamente.
¿Se arrepentía?
Mierda que no.
Para Ileana, todos los vampiros eran abominaciones, horrores de las sombras que no merecían seguir existiendo en su presencia.
Una vez, Liam le había sugerido que, quizás, no todos los vampiros sean criaturas malvadas.
Ella lo rechazó con un bufido.
-¿Y qué ocurriría si un niño es convertido contra su voluntad?
¿Lo matarías también sólo por su nueva naturaleza?
¿Una que no escogió?- le había planteado el shinobi.
Ileana no supo qué responderle en aquel entonces, y ahora tampoco sabría qué decir.
Pero eso y esto eran cosas distintas.
Lady Gray había sido partícipe en el ataque a la base, persiguió a sus amigos, a sus compañeros, a su familia.
Un ataque en el que ella no estuvo.
Una familia a la que no defendió, de nuevo.
Una familia atacada por vampiros, de nuevo.
Emociones diferentes danzaban en el pecho de la moldava.
Desprecio, ira, miedo, resolución.
Ileana no quería otra cosa que derretirle la cara a la vampira maldita, tanto por su desdén a los de su clase, amor a su antigua familia de la que ya ni quedan huesos, como el recompensar a su nueva familia por haberles fallado también.
Pero la necesitaba.
Sin Lady Gray, rastrear a Amanda Waller sería casi imposible para ella.
Sin su fuerza, deshacerse del contingente de chupasangre que ahora comandaba sería peligroso.
Odiaba a esa criatura, pero amaba más a sus familias.
Por ellas, soportaría la presencia de Lady Gray y completaría su tarea.
Limpiaría la tierra de la peste chupasangre y daría una lección a Amanda Waller para que nunca más vuelva a atentar contra Liam.
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