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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 185

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  4. Capítulo 185 - 185 Perturbaciones En El Camino
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185: Perturbaciones En El Camino 185: Perturbaciones En El Camino  La noche era profunda y el camino solitario.

El viento se colaba a través de las ventanas, siendo su desplazamiento y perturbación el único sonido dentro del auto.

La radio había dejado de sonar hacía un rato y nadie estaba de humor para charlar, ni siquiera el impertinente ente sombrío conocido como Void.

Ileana se reclinaba en su asiento, soportando la comezón que azotaba su trasero tras horas y horas de viaje en auto.

Walter cumplía con sus funciones como almohada para Lady Gray, mientras la vampira ignoraba los sonoros tragos de saliva del hombre al robar miradas a su figura ahora desprovista del capullo de ropa.

A ella no se le escapó el hecho de que tales reacciones no pasaban cuando la bruja dejaba ver más piel, lo que la hizo asentir en señal de victoria internamente.

-Hmm- tarareó Void de repente, ladeando su cabeza ligeramente.

-¿Qué es?- cuestionó la moldava.

-Hay algo más adelante…

– respondió el ente, inseguro por una vez.

Eso alertó a todos los presentes.

A medida que se acercaban, sus expresiones se volvieron más severas.

La confusión y la cautela los invadió a todos.

No lograban identificar lo que les aguardaba.

El auto fue reduciendo su velocidad mientras todos fijaban su mirada en el obstáculo en medio de la carretera.

Los faros iluminaron lo que debió haber sido una escena normal, pero a ninguno le dio esa sensación.

-¿No lo harían, verdad?- cuestionó Walter con una ceja alzada.

Como el que tenía menos experiencia en tales asuntos, su desconcierto fue mucho menor que el de los demás.

Esas palabras lo sentenciaron.

-Echa un vistazo, humano- ordenó Lady Gray, incorporándose con una expresión más cautelosa que de costumbre.

-Eh, seguro- dijo él, saliendo del auto obedientemente.

A diferencia de los otros tres, Walter tenía una idea diferente sobre lo que estaba ocurriendo.

A medida que se acercaba al auto en medio de la carretera y al que debería ser el conductor del mismo, sentado un poco más adelante y dándole la espalda, una sensación de incongruencia lo invadió.

Algo no cuadraba, eso ya lo sabía.

Había esperado un intento de robo o algo así, pero sus sentidos le gritaban que las cosas eran más extrañas de lo que parecían.

-¿Señor?

¿Se encuentra bien?

– preguntó finalmente al sujeto en el suelo.

-Me duele la cabeza- respondió lacónicamente, sin siquiera hacer ademán de levantarse o girarse.

Las alarmas de Walter saltaron de nuevo, pero dio otro paso hacia el hombre.

Desde unos metros detrás de su posición, el trío sobrenatural murmuraba entre sí con una inexplicable sensación de incomodidad.

-¿Qué carajo está pasando, Void?

– cuestionó Ileana con un estremecimiento.

Su visión a través de la magia se distorsionaba, la información que recibía no tenía sentido alguno, como una máquina que recibe comandos dañados.

-No lo sé…

Yo no sé- respondió el ente con un tono extraño.

La piel de Ileana se erizó, pues ahora mismo podía afirmar que Void no estaba sonriendo siniestramente, por una vez.

A Void le pasaba lo mismo que Ileana.

Nada podía quedar oculto a él en la oscuridad, pero mientras los ojos mortales del humano y la vampira veían un auto y un hombre, Void no veía nada.

Lady Gray no habló.

Sus sentidos como depredador le advertían que las cosas no estaban bien.

Un instinto primario, un reconocimiento fugaz que luego se volvía confusión y se repetía.

Como si un depredador más peligroso la acechara a ella.

-Ayúdame- llamó el hombre en la carretera.

Walter dudó en seguir avanzando.

Su corazón martilleaba en su pecho, el sudor lo empapaba y sus ojos no podían apartarse de la cabeza calva del hombre.

Desde su lado derecho, la forma del auto parecía enviarle oleadas de malestar, similar a la sensación que algunas personas tienen al estar junto a un maniquí de cuerpo completo.

Con esfuerzo, fijó su atención en el vehículo, arrugando el rostro instintivamente.

Cuánto más lo miraba, más asqueado se sentía, más confundido.

-Ayúdame- llamó el hombre de nuevo.

Walter notó en su visión periférica que el sujeto se movía levemente, como si intentara mirar por encima del hombro.

Un temblor se apoderó de sus extremidades ante esa sola acción.

Una gota de sudor le cayó en el ojo, lo que le hizo parpadear rápidamente.

En cuanto su visión se aclaró, la sensación de malestar aumentó y el auto que tenía al lado ya no parecía un auto.

Las puertas estaban pintadas, los neumáticos parecían de cartón, y toda la forma parecía la burda imitación de un auto.

Su corazón se hundió.

-¡Ayúdame!- gritó el hombre, levantándose repentinamente.

Walter sintió una energía familiar, violenta en el pasado, ahora llena de pavor y que le hizo moverse sin darse cuenta, corriendo hacia el grupo con el que había llegado.

Escuchó el auto intentando arrancar pero fallando en el peor momento posible.

-¡Mierda!- siseó Void, agitándose en su asiento.

-¡¡ARRANCA!!- gritó Walter con pánico, pero antes de que pudiera alcanzar la puerta del auto, fue brutalmente embestido por una criatura desconocida y sacado del camino por completo.

-¡Salg- Void intentó advertir a sus compañeras de viaje, pero un chillido espeluznante cortó sus palabras y un impacto repentino destruyó el techo del auto, justo sobre su cabeza.

El ente intentó abrir una puerta para salir del lugar, pero para su horror, una extremidad carnosa y babosa descendió como una bala por el agujero creado, una mano con tres largos dedos se cerró sobre la masa de oscuridad, dispersándola.

Ileana y Lady Gray abrieron las puertas y salieron rápidamente, la primera horrorizada por la información que recibía de su entorno y la segunda más pálida que de costumbre por la sensación que la inundó al estar tan cerca de la criatura.

Miedo.

Una abrumadora sensación de miedo, una repulsión sin sentido les impidió a todos reaccionar con lógica y calma a la situación, olvidándose incluso de sus habilidades sobre humanas.

Ileana echó a correr, con el corazón revoloteando y una expresión retorcida por el desconcierto.

Lady Gray, temerosa de quedarse sola, la siguió.

Void maldijo su suerte y abrió la puerta como pudo, deslizándose fuera del vehículo y echando a correr también en la dirección en que Walter fue arrojado.

De todos los presentes, él fue el único que reconoció la existencia que los había emboscado.

Pero ese conocimiento sólo le hizo correr con más fuerza.

*****************************  Referencia Pibes~

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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