Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 187

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el Universo DC con plantilla Shinobi
  4. Capítulo 187 - 187 Separados
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

187: Separados 187: Separados  Una mancha blanca avanzaba a altas velocidades a través del bosque, recorriendo decenas de metros en un segundo.

Sus piernas se difuminaban en un borrón, su expresión rígida, los ojos brillando de un carmesí que en el pasado habría sido peligroso, pero ahora sólo era temeroso.

Sus brazos estaban congelados en su posición, aferrando fuertemente a una mujer que detestaba contra sí misma, llevándola como a una princesa a pesar de la diferencia de altura.

No sabía por qué lo había hecho.

Simplemente no quería dejarla atrás con aquella cosa espeluznante.

Sólo pensar en ella, en su movimiento, en su presencia inquietante le hacía subir la bilis por la garganta.

Pero sobre todo, Lady Gray no quería quedarse sola.

Después de un tiempo indeterminado, la vampira sintió que la presión en su pecho se relajaba y la sensación de incongruencia desaparecía, librando su mente de la agitación, la duda y el miedo.

Se detuvo de repente, su cabello alborotado y sus zapatillas destrozadas, colgando inútilmente de sus pies.

La carrera había sido tan desesperada que no se molestó en medir sus pasos.

A pesar de no necesitarlo, su respiración era agitada y sus extremidades temblaban, débiles en cuanto el peligro hubo pasado.

Con un ruido sordo, la vampira cayó de rodillas, todavía sosteniendo a una inconsciente Ileana en sus brazos.

La brisa nocturna, que había regresado en algún momento, y los sonidos nocturnos de la naturaleza hicieron que Lady Gray se sintiera realizada.

El alivio la inundó, la alegría de haber dejado atrás una experiencia tan aterradora le humedeció los ojos y la hizo gemir por lo bajo.

Para cuando Ileana volvió en sí, se encontró a sí misma con el rostro enterrado en el pecho bastante generoso de la pequeña vampira.

Pero a pesar de reconocer ese hecho, la bruja no intentó alejarse, ni maldecirla o intentar quemarla.

Ella la rodeó con sus brazos y permitió que la compañía de un conocido la ayudara a calmar sus nervios.

De entre las dos, Ileana tuvo la peor experiencia, dada la cercanía con la criatura y su visión única.

Por el bien de su compostura, la moldava desechó ese recuerdo.

Preferiría buscar consuelo en la repugnante chupasangre antes que volver a pasar por algo similar.

Nunca, en toda su vida, se había sentido tan enferma, disgustada, incómoda y atemorizada de algo.

Los segundos pasaron, luego los minutos.

Poco a poco, la bruja y la vampira volvieron en sí, ahora dándose cuenta de la extraña situación en la que se encontraban.

-¿Umm, ya te sientes mejor?

– preguntó Lady Gray al cabo de un rato.

Ileana asintió torpemente, aflojando su abrazo y permitiendo que la vampira diera un paso atrás.

El silencio que siguió fue bastante incómodo y ninguna estuvo dispuesta a abordar el asunto.

Ileana rompió el silencio después de un rato, concentrando sus sentidos en la dirección en que viajaban.

-Jeez, deberíamos seguir nuestro camino tal y como habíamos planeado.

Dudo que a ese escurridizo Void lo atrapen o algo así y Walter tiene los medios para escapar por su cuenta.

No tiene sentido regresar sobre nuestros pasos y…

– su voz se apagó hacia el final, un estremecimiento recorriendo su columna.

-Vamos, entonces- asintió Lady Gray con una expresión severa.

Una mueca amenazó con retorcer sus labios, pero resistió el impulso mientras extendía sus manos una vez más, invitando a la bruja.

Ileana soltó otro suspiro de derrota y se permitió ser llevada en brazos por la vampira.

No tenía muchas opciones, pues su velocidad de vuelo no era particularmente veloz y al cabo de unas horas la agotaría.

*******************************  -¡¡Corre Walter corre!!

– chilló Void, aferrándose al cuello del hombre que una vez condenó por mero entretenimiento.

Las violentas sacudidas y los giros bruscos casi hicieron caer al ente de sombras, pero su amor a la vida— o quizás su miedo a los depredadores— lo obligaron a sujetarse fuertemente.

Walter, cuya transformación continuaba a medias, llevaba a Void en su espalda mientras huía despavoridamente de los Terrores.

A pesar de su frenética carrera y la velocidad no inferior a la de un vehículo en la carretera, no podían sentir el viento en sus caras, ni oír nada más allá de sus propias respiraciones y los pasos de Walter.

Echando una mirada por encima del hombro, Void sintió un mareo intenso que le hizo girarse y prometer internamente no volver a hacerlo.

Detrás del dúo sobrenatural, tres entidades les seguían el ritmo implacablemente, sus pasos insonoros, sus movimientos inquietantes y un aura gélida encapsulando todo a su alrededor.

Walter había intentado responder con fuerza ante su miedo, pero al final el miedo ganó y el hombre no tuvo más remedio que emprender una retirada táctica.

Él era más fuerte que ellos.

Él lo sabía, pero aún así huyó.

En cuanto se acercaba demasiado, las fuerzas lo abandonaban, el miedo bullía y lo único que podría mantenerlo vivo eran sus instintos demoniacos.

-¿¡Por qué siguen persiguiéndonos!?

– cuestionó al ente en su espalda.

-¡Yo no lo sé!

– replicó Void en respuesta.

-¿¡No te dije que nadie sabe una mierda de esas cosas!?

¡Son bichos raros, Walter.

Sólo van por ahí entre planos haciendo cosas!

-¿¡Como tú!?

¡Deberías charlar con ellos entonces, tienen mucho en común!

– escupió Walter con una vena palpitando en su frente.

Aunque imperceptible para los sentidos de Walter, Void arrugó le rostro con una mueca.

¿Charlar?

Esas criaturas sólo querían darse un festín con su esencia.

En circunstancias normales, se habrían topado con una persona común y le habrían dado un susto o devorado cualquier espíritu tonto que los siguiera.

Pero en un golpe bastante loco de suerte, se encontraron con un vehículo lleno de existencias sobrenaturales.

Afortunadamente, el único punto fuerte de los Terrores yacía en su propia naturaleza antinatural, lo que entorpecía las funciones de sus víctimas.

Los animales huyen despavoridos, los humanos entran en pánico y se bloquean, los fantasmas son atraídos como mosquitos a la luz, mientras que a los seres como Void, los demonios como los que tiene Walter, las criaturas como Lady Gray y los usuarios semi-mágicos como Ileana sufren una mezcla de todo eso.

A pesar de ser consciente de la mecánica, eso no lo hacía menos aterrador, ni le permitía a Void a eludir esa siniestra presencia.

Pero había cosas con las que no podían interferir los Terrores, como la fuerza personal de todos los presentes.

Ileana podía ejercer sus habilidades, Lady Gray y Walter contaban con su abrumadora fuerza física.

Simplemente no lograban concentrarse.

El único que sí se vio afectado fue Void, por razones que no estaba dispuesto a explicar.

Después de una carrera ininterrumpida durante una hora entera, el aura de fatalidad desapareció, el viento volvió a soplar, los sonidos regresaron y la resistencia de Walter empezó a menguar.

Void utilizó el mar de sombras en la vasta extensión de tierra, buscando, escaneando.

No encontró rastro alguno de sus perseguidores o sus compañeras de viaje.

Convenientemente ignoró la pequeña y enfermiza grieta en la realidad por la que los Terrores desaparecieron.

Era lo mejor que podía hacer para salvaguardar su cordura.

-Ya puedes detenerte.

Se acabó- informó a Walter con un toque de alivio escapándosele en la voz.

-¡Mierda!

– suspiró Walter, clavando sus pies en el suelo boscoso para detener su impulso.

El hombre dejó un surco en la tierra y echó a Void de su espalda, tirándose en la base de un árbol casi desmayado por el agotamiento mental y el estrés.

Respiró profundamente un rato, calmando sus nervios y a los cobardes inquilinos en su cuerpo.

-¿Dónde están esas dos?

Es mejor reunirnos cuanto antes y salir de aquí- llamó al ser de oscuridad.

Void negó lentamente con la cabeza, peinando toda la zona a través de las sombras y sin encontrar nada.

-Demasiado lejos.

Prácticamente huimos en direcciones opuestos, y tú y la vampira cubren mucho más terreno del que puedo escanear si se les da el tiempo suficiente…

Y créeme, tú corriste por al menos una hora.

-Tch, esto es perfecto- murmuró Walter con cansancio.

-No seas dramático, Walter.

Sólo debemos continuar nuestro camino hasta la siguiente ciudad, donde probablemente encontremos a la bruja y la vampira- insistió Void con una sonrisa que Walter no pudo ver, pero sí sentir.

-Sí sí, llévanos entonces- agitó una mano con desdén, deteniendo la charlatanería del ente.

-Kuku, supongo que usaremos este tiempo para conocernos mejor y llegar a un mayor entendimiento, Walter.

¿Qué dices?

¿Visitamos un bar o algo para despejar la mente de, bueno, de todo?

– ofreció Void con tono juguetón.

Walter estaba a punto de replicar, pero los recuerdos de esos horrores abalanzándosele encima regresaron.

Consideró que, de hecho, unas cuantas botellas no vendrían mal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo