En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 192
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- Capítulo 192 - 192 Eliminación
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192: Eliminación 192: Eliminación -¿Tch, cómo es que invocas demonios, cuando tú mismo eres un demonio?- cuestionó Ileana con un puchero, celosa porque a pesar de ser una bruja, el repertorio de hechizos que conocía era extremadamente limitado.
-Hm, no soy un demonio, y serlo no impide que puedas convocarlos.
Ahora bien, encontré una excéntrica entidad de nivel superior que estaba bastante animada con la idea de venir y asistirte en esta misión.
¿Aún así, rechazarás mi oferta?- dijo Void con un tono divertido.
-¡Hmph, sólo lo haré si prometes enseñarme ese hechizo!- replicó la bruja con fingido desdén.
-¿Se supone que debo rogarte para ayudarte?- preguntó el ente, perplejo por el descaro de Ileana.
-¡Void!- regañó ella.
-De acuerdo.
Pero invocar a este rarito requiere mucho esfuerzo, así que asegúrate de que valga la pena después- recordó el ente a la moldava con seriedad.
Después de todo, Void no sólo accedió de buena gana a ayudar a Ileana en este viaje.
Había algo que ella debía hacer por él a cambio.
-Ash, sin importar la raza, ustedes los hombres siguen siendo iguales- suspiró ella con decepción.
Al segundo siguiente, una puerta de oscuridad se tragó a Ileana, transportándola al interior de una base subterránea en la que debería encontrar a su objetivo.
Poco después de su aparición, un círculo de fuego se formó a su lado, tornándose rojo como la sangre de repente y abriéndose para dar paso a la entidad que la ayudaría en esta tarea.
Los sentidos de la bruja parecieron distorsionarse levemente, como señales de radio al fallar.
En su “visión”, una figura esbelta y muy alta cruzó el portal, su expresión congelada en una sonrisa amplia y bastante fea, vistiendo prendas elegantes y sosteniendo un bastón en su mano.
-¿Oh, es usted la bella dama que requiere mi asistencia esta hermosa noche?- habló la criatura, desprendiendo un aliento pútrido a pesar de que su boca nunca se abrió ni dejó de sonreír, y con un tono extraño, similar al de Nezu al hablar a través de un dispositivo.
-Hm, lo soy, criatura.
Tienes prohibido asesinar a menos que yo lo apruebe.
Ahora sígueme- ordenó Ileana con indiferencia, manteniendo su expresión serena a pesar del hedor de la esencia que emanaba del ser.
-¡Pero por supuesto, Señorita!
Lo que usted diga, se hará- asintió con educación el demonio, siguiendo con pasos cortos a la bruja, dada la enorme diferencia de altura.
No tardaron demasiado en encontrar resistencia.
Las alarmas resonaron en los pasillos de la base y agentes armados fueron a su encuentro, pero Ileana desplegó sus habilidades no relacionadas con el fuego vil para someterlos a todos.
Pequeñas barreras comprimidas los encerraron y estamparon contra las paredes, esferas apenas visibles pero con el peso de una bola de boliche se hundieron en sus estómagos, y una niebla omnipresente se arremolinaba en los alrededores y se apoderaba de sus armas, interrumpiendo el accionar de las mismas y desbaratándolas en segundos.
Eso último lo había estado aprendiendo en sus entrenamientos diarios.
Ahora Ileana conocía tanto de armas por dentro y por fuera como Nezu.
O eso le gustaba pensar.
Sólo se limitaba al armamento tradicional, como pistolas y rifles.
Cuando se trataba de armas de energía, su habilidad era menos efectiva, por no decir inútil.
-Permítame, Señorita.
Sería indigno de mí el observar como un espectador mientras mi contratista hace todo el trabajo- dijo la criatura con su voz distorsionada, dando un paso al frente y manipulando las sombras del lugar para erigir barreras y tentáculos que azotaron a sus oponentes.
Ileana alzó una ceja ante esto.
De ser una persona común, habría asumido que este demonio posee una manipulación similar a la de Void, pero su percepción le decía otra cosa.
Void parecía ser uno con las sombras, pero este ente simplemente les daba órdenes.
Sus métodos parecían iguales, pero eran fundamentalmente distintos.
-Tus sombras son más útiles, criatura.
Bien hecho- asintió la bruja, satisfecha con el asistente convocado.
-¡Es un placer!- canturreó el demonio, haciendo una reverencia formal.
Ileana empezó a tomarle más aprecio que al bastardo mentiroso y tsundere.
-Por cierto, Señorita.
Discúlpeme por el atrevimiento, pero me preguntaba por qué tomamos el camino largo en lugar de ir directamente a su objetivo- comentó el demonio con su sonrisa omnipresente, mientras sus sombras que sí cumplían funciones ofensivas dejaban inconscientes a los agentes con los que se topaban.
-Es para enviar un mensaje, demonio.
Atravesaré todas sus defensas de principio a fin.
De todas formas no puede huir mientras Void permanezca en la ciudad- dijo respondió Ileana con naturalidad, sin importarle si la otra parte podía oírla.
Efectivamente, Amanda Waller frunció el ceño en su centro de mando ante las descaradas palabras de la mujer.
Si tenía que ser honesta consigo misma, fue tomada con la guardia completamente baja en esta ocasión.
Nunca imaginó que la vampira, la autoproclamada bruja y el misterioso invocador de demonios unieran fuerzas.
Según la información de la que disponía gracias a Katana y DeadShot, Ileana y Lady Gray eran hostiles la una a la otra y el misterioso invocador de demonios era un tercero que nada tenía que ver con las anteriores.
Y ahora aquí estaban, este trío inesperado invadiendo sus calles y su base.
-Esto no puede continuar- murmuró Amanda con un tono gélido.
Ella se volvió al grupo variopinto que tenía detrás.
Su expresión se endureció y un destello de ira brilló en sus ojos.
No iba a dejar que ninguno de los osados atacantes se fuera.
-Mátenla- ordenó con voz severa y tajante.
A sus palabras, el grupo se movió obedientemente y en silencio.
Entre ellos, un atisbo de duda y desgana se instauró en el pecho de una mujer asiática con antifaz.
No le gustaba la forma en que habían degenerado las cosas, pero era poco lo que podía hacer.
Aunque Katana fracasó estrepitosamente en la tarea de acercarse a Liam, dada la serie de acontecimientos que impidieron su interacción, eso no significaba que fuera totalmente indiferente a todo el asunto del desprestigio y el ataque a su base en Jump City.
Y ahora debía asesinar a su compañera.
Mientras tanto, en las calles, la refriega entre demonios de baja categoría y hombres vampirizados terminó por captar la atención de las otras fuerzas de la ley y el gobierno.
Sin embargo, un comunicado emitido desde la Casa Blanca apresuradamente ordenó que se prohibiera la movilización de los efectivos de cualquier departamento, a menos que se tratase de heridos civiles.
Nadie entendía lo que estaba pasando, pero órdenes eran órdenes y las fuerzas de la Ley no tuvieron más remedio que acatarlas.
Pero tales asuntos no pasaron por las mentes de los involucrados en la pelea.
Los alguna vez lacayos de Lady Gray avanzaron con desenfreno contra las filas de los demonios.
La carne antinatural fue mordida y rasgada, apuñalada y agujereada por láseres.
Por su parte, los demonios mostraron una ferocidad a la par con la de sus oponentes, y una mezcla de júbilo por desatarse en el plano terrenal.
Criaturas bobinas embistieron con sus cuernos a los casi vampiros, sus cascos gigantes aplastaron cráneos y hachas infernales descendieron como guillotinas, separando extremidades y partiendo cuerpos a la mitad.
Desde el cielo caían entidades aladas, tomando a los desprevenidos entre sus garras y rasgando sus orificios faciales sin piedad alguna.
Pero los perros bajo el mando de Deathstroke habían aprendido un par de cosas a la fuerza.
Entre ellas, estaba el uso de la maldita tecnología que tenían en las manos.
Aunque antinaturales, los demonios invocados aquí seguían teniendo formas físicas, y cualquier cuerpo físico podía caer con el suficiente daño.
Empleando toscas tácticas de agrupar oponentes y aislarlos, los lacayos bañaron a los demonios con una lluvia de granadas y otros explosivos, riéndose como locos al notar que, de hecho, las criaturas no volvían a levantarse.
-¡Traigan los juguetes pesados!- gritó uno con entusiasmo, llamando a dos portadores de lanzacohetes.
Los proyectiles fueron disparados sin importar la ubicación de sus propios aliados, lo que degeneró en una serie de explosiones que incluso interrumpió el combate entre Walter, Lady Gray y Deathstroke.
Aprovechando la onda de choque y la mala postura del oponente, el mercenario pateó la espinilla de la vampira con la punta metálica de su bota, lo que le envió una muy horrible sacudida de dolor a la mujer y le hizo perder el equilibrio.
Con un movimiento rápido, Deathstroke alzó su arma y apretó el gatillo.
La bola condensada de plasma a base de agua bendita viajó a gran velocidad, pero antes de impactar en el costado de la vampira y dejarla inmovilizada, sino muerta, el tercer combatiente se interpuso en el camino.
Lady Gray quedó momentáneamente atónita ante la vista de Walter cayendo de espaldas con el estómago ardiendo y la sangre vaporizándose a su alrededor.
-Ridículo- se burló Deathstroke, apuntando de nuevo a la vampira, sin dedicarle una segunda mirada al tipo raro que salió de la maldita nada.
-¿Por qué?
– murmuró Lady Gray, mirando a los ojos al hombre que recibió un ataque letal por ella.
Pero Walter no pudo responderle.
Ante el peligro en el que se encontraba el anfitrión, las entidades dentro de él por contrato asumieron el rol del cuerpo.
Más energía demoníaca se liberó, estimulando la carne mortal de Walter y ayudándolo a reparar los daños, pero también induciéndolo a un estado mental confuso, similar al que tenía cuando Void lo dejó ir a sus anchas.
Un rugido gutural salió de su garganta y el Walter que conoció Lady Gray aquella noche hizo acto de presencia, fijando su atención en Deathstroke y en la vampira durante varios segundos.
-Tú, mujer bonita, quédate detrás de mí- ordenó con tono autoritario, volviéndose al mercenario con un destello de frialdad en sus ojos.
-Tú…- dijo simplemente, lanzándose a una velocidad superior a la de la vampira contra el mercenario.
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