En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 194
- Inicio
- Todas las novelas
- En el Universo DC con plantilla Shinobi
- Capítulo 194 - 194 Intocable
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
194: Intocable 194: Intocable -Oye…
¿Por qué nunca me dejas demostrar todas mis capacidades?
– preguntó Ileana con un suspiro, contemplando a la pandilla de tipos raros con súper trajes que acababan de apalear en el centro de Jump City.
La pelea se había alargado más de lo necesario, debido a que Liam le exigió que no empleara nada más allá de lanzamientos bruscos con su manipulación telequinética.
-Porque no siempre es buena idea hacerlo.
Sabes que la gente hoy en día obtiene información demasiado fácil.
Tus llamas son demasiado valiosas como para ir por allí alardeando de ellas- respondió Liam con calma.
La bruja le dedicó una mirada escéptica, sin comprender del todo lo que quería decir.
-Pero tú vas por ahí alardeando de tus duplicados y tus hechizos elementales- replicó ella.
-Pero tengo variedad, Ileana.
Es muy difícil hacer preparativos para lidiar con mis múltiples liberaciones.
Tú, en cambio, eres como un…
Eh, digo, sólo tienes una poderosa carta de triunfo, y si esa carta es estudiada y contrarrestada, terminarías en problemas.
Ileana se cruzó de brazos con el ceño fruncido.
-¿Ibas a decir que soy un Poni de un sólo truco?
– cuestionó con un tono insatisfecho.
Liam negó con la cabeza, fingiendo ignorancia.
-El punto es, que prefiero que ocultes tus verdaderas capacidades, sólo hasta que sea absolutamente necesario.
Me lo agradecerás entonces- Liam concluyó, procediendo a invitar a la bruja a un helado para calmar la tormenta.
Desde entonces, como era habitual, Ileana siguió su consejo.
No era que no usara sus llamas, pero nunca demostró realmente lo que podía hacer con ellas.
Ella no se había estancado en lo absoluto, a diferencia del tonto albino.
Cuando Zod atacó, ella creyó que la oportunidad de demostrar su poder había llegado, pues Liam la necesitaba.
Desgraciadamente, el Kryptoniano era mucho más fuerte de lo que ella estimó y fue duramente reprimida antes de poder desatar todo su poder.
De lo contrario, el alienígena maldito habría salido mucho peor de aquella batalla.
A pesar de ello, Ileana no podía negar que Liam tuvo razón.
Dio un agradecimiento en su corazón al shinobi, haciendo una nota mental de recompensarlo debidamente más tarde.
Su atención volvió al presente, donde un mar de láseres y proyectiles bombardeaban su posición, amenazando con convertirla en queso suizo en cuanto sus barreras colapsaran.
La niebla se agitaba y reforzaba constantemente los muros, en particular aquellos puntos donde solían desmoronarse cada cinco disparos.
En su percepción, rastreó el origen de los proyectiles y encontró al hombre del visor que la acompañó durante la pelea en la academia de Jump City.
DeadShot hizo honor a su apodo.
El tipo nunca fallaba el mismo punto en sus barreras, desestabilizándolas con cada ronda y atravesándola más de una vez, lo que obligó a la bruja a evadir desesperadamente los proyectiles.
En cuanto una bala se abría paso, un hombre bestial de más de dos metros y cubierto en pelaje saltaba, propinando poderosos puñetazos que sacudían la estructura y la agrietaban.
Esperando pacientemente en otros puntos, una mujer cuya constitución física parecía anormal y una asiática con una espada intentaban esconderse de la moldava, probablemente preparando un ataque furtivo.
Inútil.
Ileana no sólo las había notado, sino que también había decidido hacer gala de su fuego vil y abrirse camino por las malas.
Después de todo, el demonio que la acompañaba había desaparecido y prefería no contar con la extracción de emergencia de Void.
Para empezar, le era difícil imaginar un escenario que no involucrase la traición por parte del ente sombrío para explicar este fallo en su estrategia.
La expresión de Ileana se volvió severa, la niebla moviéndose rítmicamente y espesándose, al punto de no sólo ser visible, sino también profunda, opacando la figura de la bruja ante los demás.
Zarcillos largos y sinuosos danzaban alrededor del anillo central, todos girando en el sentido de las agujas del reloj.
Un pequeño tornado de bruma verde giraba más y más rápido, enviando un escalofrío a los combatientes que intentaban suprimirla.
-¡Aléjense de ella!- ordenó Katana, huyendo de la que podría ser un muy fea explosión.
Ileana resopló con desdén, aprobando los instintos de la asiática.
Un segundo después, el remolino de niebla se encendió en un incandescente torbellino de llamas viles, pero no explotó ni se esparció como esperaba Katana.
El fuego continuó girando, los zarcillos de niebla ahora encendidos actuando como aspas desintegradoras de materia.
El suelo chisporroteaba y el metal se derretía, los sistemas y el cableado interno en las paredes echaba chispas, inutilizando el paso de la electricidad a través de los pasillos, oscureciendo todo lo que la luz verde enfermiza no tocaba.
Y ante la mirada atónita del equipo de exterminio, la conflagración giratoria de fuego empezó a moverse.
En el centro, Ileana caminaba con paso tranquilo, aunque contenido.
No podía apresurarse demasiado o perdería la concentración.
Ella simplemente caminó, su fuego volviendo inútiles las pesadas compuertas que habían bloqueado su camino.
Las llamas se extendían en un radio de diez metros a su alrededor, de modo que para cuando ella se acercara a una puerta, la construcción ya estuviera disolviéndose en le piso.
Nada la detenía.
Desde atrás, DeadShot y otros agentes hicieron llover plasma y proyectiles sobre Ileana, pero la intensidad de esta técnica era tal que incluso la energía disparada era asimilada por el torbellino.
Las balas se derritieron y desaparecieron antes de tocar el cuerpo de la bruja, lo que eliminó la necesidad de usar escudos.
Nada podía tocarla.
-Es inútil.
No podemos detenerla y entrar allí es una sentencia de muerte- informó DeadShot con tono plano.
Katana frunció el ceño.
No estaba muy entusiasmada con la idea de matar a la mujer, pero tampoco podría dejar que ella simplemente atravesara toda la base.
Decidió tomar medidas drásticas.
-Elastigirl, adelántate y planta explosivos en el nivel superior.
Veamos si puede quemar toneladas de escombros antes de que la aplasten- rápidamente ordenó a la prisionera vestida de prostituta.
-Tch, odio ese apodo.
Maldito enano- murmuró la mujer, siendo la primera víctima de los trabajos de Liam para Amanda Waller.
De repente, el comunicador de Katana crepitó y una voz mortalmente seria habló en su oído, destellando disgusto en su tono.
-¿Y ahora qué es?
¿Por qué de repente las cámaras fallaron?
– cuestionó Waller.
-Es la bruja, Señora.
Atraviesa la base en medio de un remolino de fuego que ni el plasma ni el metal pueden tolerar- informó la nipona.
Waller no dijo nada durante un par de segundos y luego cortó la comunicación, dejando a Katana actuar libremente.
No se necesitaban palabras para que la espadachín comprendiera el mensaje: Completar la misión, cueste lo que cueste.
Lo que Katana no sabía, era que Amanda ya había ejecutado un comando para liberar una de sus armas más poderosas.
Mientras el equipo de exterminio intentaba detener a la mujer que atravesaba todo con el simple acto de caminar, una mujer conocida de Liam era despertada de su estado comatoso con un severo dolor de cabeza y una ligera confusión.
Sus ojos vagaron de lado a lado, orientándose lo más rápido que pudo.
Su cuerpo desnudo estaba atado a una camilla, cables y tubos penetrando su carne, su otrora cabello rubio ceniciento desaparecido.
En cuestión de segundos, recordó lo que sucedía: Ella era un sujeto experimental para crear soldados más capaces.
Y ella fue de las pocas exitosas.
Su vista era nítida, detallando objetos con perfección a docenas de metros.
El oído le permitía captar los chillidos metálicos de las paredes, el crepitar de los dispositivos electrónicos a su alrededor y el ritmo de su propio corazón.
Su nariz podía distinguir los distintos olores de la sala, desde el aceite en las máquinas hasta los cables ardiendo por el paso de la corriente.
De repente, la camilla en la que estaba atada se movió, a la vez que un estruendo de mecanismos asaltaron sus oídos desde detrás de su posición.
Un complejo sistema mecánico ejecutaba movimientos a su espalda mientras la camilla se separaba en secciones y su cuerpo era depositado en una caja de metal.
La caja se fue cerrando, cables con puntas metálicas se clavaban a lo largo de su espina, provocándole siseos de dolor.
Pantallas con un océano de datos bailaban ante sus ojos mientras el sarcófago de metal se cerraba.
-Teresa Johnson, se ha ejecutado el protocolo CHIRON-001.
Una fuerza hostil invade la base de experimentación y tu deber es eliminar la amenaza- informó la fría voz de Amanda Waller a través del comunicador de la armadura.
Sus palabras hicieron que Teresa, conocida por Liam como Tessa, entrara en modo de combate y la confusión se alejó, reemplazada por la fría determinación.
Ella ordenó movimiento y la armadura respondió.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com