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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 195

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195: Intocable 2 195: Intocable 2  Ileana podía percibir la presencia de la mujer extraña estirándose y doblándose de formas imposibles sobre su cabeza, implantando dispositivos familiares por todos lados.

El patrón y su experiencia con artefactos similares fueron suficientes para hacerle comprender lo que pretendían hacer.

No funcionaría, por lo que lo ignoró por ahora.

-Tch, debí haberle dicho a ese idiota que me arrojara al lado de la puta- se quejó la bruja con una mueca, sintiendo una punzada en su cabeza por el esfuerzo de mantener semejante concentración de fuego a tan alta intensidad y escala.

Liam le había advertido muchas veces de no cometer estos errores de escritura, lo que sea que eso significase.

Algo sobre no hacer el camino innecesariamente largo para ir al jefe final cuando se tenía la posibilidad de arreglar todo rápida y eficientemente.

Ileana no estaba de acuerdo.

La simplicidad no basta para enviar el mensaje, la eficiencia no siempre es el camino más eficiente.

Todo esto se trataba de dominio, de hacerse respetar y dejar claras las consecuencias.

De lo contrario no sería más que la rabieta de un mocoso cuyo ego fue herido.

Con tales pensamientos, Ileana hizo que su remolino infernal se comprimiera gradualmente, concentrando el poder destructivo en un denso pilar brillante a su alrededor, tan incandescente que su silueta desapareció por completo.

En ese momento, las cargas detonaron sobre su cabeza y grietas se extendieron como telarañas, ondas de choque consecutivas sacudiendo los alrededores y estruendos ensordecedores anunciando la caída de la estructura.

El metal gritó y se dobló, el concreto estalló y voló, el techo se rindió y se permitió ser arrastrado por la gravedad.

Toneladas de material llovió sobre la bruja, pero ésta no se inmutó.

La densa energía mágica convertía en la nada absoluta todo lo que entrara en contacto con ella.

Materia entraba, nada salía, como si de un agujero negro se tratase.

Todo más allá del pilar incandescente se iba al demonio.

Secciones del piso cedían y caían al siguiente nivel, cables agitándose con arcos de electricidad danzando por doquier, pequeñas explosiones de los distintos aparatos envueltos en el desastre contribuyeron más al escándalo que a la destrucción.

Y el rostro de la moldava no cambió de expresión, escaneando con curiosidad el patético intento de enterrarla viva.

Sin embargo, algo entró en su rango de percepción que le hizo fruncir el ceño.

Algo denso, fuerte y humanoide.

La cosa se abrió paso a través de los escombros, removiendo toneladas de material con sólo su cuerpo y el rumbo fijado en su posición.

La bruja estudió rápidamente el patrón de caída de los escombros y determinó que estaría bien, por lo que obligó al pilar incandescente que se ondulara y apuntara en la dirección en la que vendría el objeto.

Pisadas poderosas, apenas perceptibles por la caída de fragmentos más pesados de metal, se acercaban rápidamente a la bruja.

Explosiones de polvo y piezas desgarradas y abolladas salieron volando al otro lado de una pila de material.

-¡Prueba esto!- gruñó Ileana, disparando su versión infernal de un láser de llamas viles súper denso.

Inmediatamente pensó en buscar otro nombre más tarde.

El fuego antinatural penetró la roca justo antes de que ésta explotara en fragmentos, permitiéndole ver mejor a lo que se enfrentaba.

Un cuerpo humanoide de alta tecnología, reluciente como la plata y de unos tres metros de altura.

No quedó impresionada y rápidamente lo envolvió con su láser vil.

Pero, la máquina continuó su camino a una velocidad muy superior a lo que un cuerpo tan grande debería moverse.

Apenas y tuvo tiempo de saltar a un lado, perdiendo la concentración sobre sus llamas y provocando que explotaran violentamente.

El puño masivo se estrelló contra el suelo y todo el cuerpo mecánico fue envuelto en la conflagración.

La propia Ileana fue alcanzada momentáneamente, lo que desintegró varias de sus placas metálicas y desintegró sus sandalias Ninja.

Pero no tuvo tiempo para maldecir su suerte.

Saliendo de entre las llamas, el cuerpo mecánico se abalanzó sobre la moldava con el mismo vigor con el que empezó.

Ileana saltó de nuevo, poniendo a prueba todo su entrenamiento con los Bunshin de Liam ultra rápidos.

Cada golpe del coloso enviaba una onda de choque que agrietaba el suelo a varios metros de distancia, cada movimiento era finamente ejecutado, como si no estuviera formado de metal, sino de carne y hueso.

De repente, de entre las llamas desatadas previamente, una densa esfera incandescente saltó en la dirección del coloso, bañándolo de nuevo.

Aunque seguía operando, Ileana notó que varias secciones de su cuerpo empezaban a arrugarse.

No era inmune, sólo muy resistente.

Energía verde rodeó a la moldava, barreras superpuestas se amoldaron a su cuerpo como una armadura propia, apenas perceptible y sin forma.

Ella tiró de sí misma, usando una mezcla de telequinesis y control sobre sus barreras.

La energía bailó a lo largo de su manto de barreras, aumentando su velocidad más y más hasta alcanzar su límite seguro.

Ileana se deslizó bajo la embestida del coloso, propinando un puñetazo y liberando de golpe la energía movilizada para aumentar su efecto.

Un impacto poderoso, preciso.

Una onda de viento explotó hacia afuera, el suelo se agrietó.

El coloso apenas se movió un centímetro.

-Puta madre- se quejó Ileana, tirando de sí misma para alejarse de la máquina.

-¡JAJAJAJA, NO PUEDES HUIR DE MI, TERRORISTA!- chilló una voz ronca desde el coloso, su tono divertido y excitado.

En el interior del cuerpo metálico, Tessa babeaba y sonreía de oreja a oreja, sus ojos de un rojo brillante, con venas abultadas a su alrededor.

Colmillos crecían más allá de lo saludable, provocándole un sangrado en las encías.

Muchos de los tubos pegados a su cuerpo bombeaban químicos especiales a su torrente, alimentando la agresividad para convertirla en una berserker.

Tanto así, que la mujer no reconoció a la moldava.

Pero cometió un error.

Su voz hizo que Ileana sospechara e inundara el lugar con más niebla, logrando colar parte de la misma en el interior del traje.

Un destello de comprensión cruzó sus facciones y una sonrisa se dibujó en sus labios.

Ella evadió otra carga del coloso y encendió el suelo debajo de sus pies, derritiéndolo y provocando que se hundiera varios centímetros.

Barreras se formaron rápidamente, bloqueando las extremidades lo mejor que pudo mientras más niebla se arremolinaba a su alrededor.

-¡BASTA, DÉJAME IR!

– gruñó Tessa, su mente nublada y su cuerpo agitándose violentamente, obligando a la máquina a responder del mismo modo.

-Fufufu, con tanto metal encima no pude captar tu esencia correctamente, asquerosa criatura- se burló Ileana, retrocediendo ante la furia del coloso y de su piloto.

-¡TE MATARÉ, TE MATARÉ, ME BEBERÉ TU SANGRE, DAME TU SANGRE, SANGRE SANGRE!- balbuceaba la mujer, entrando en una especie de colapso.

Desde lo profundo de la base, Waller fruncía el ceño y apretaba el puño ante el desequilibrio de su proyecto.

Ya sabía que no era perfecto, pero no esperaba un desempeño tan mediocre.

La maldita armadura tenía armas y la estúpida soldado no las utilizó en ningún momento.

-Tomen el control de la armadura.

Hagan volar a esa maldita bruja- ordenó con una vena palpitando en su sien.

Empezaba a agotarse de este circo.

De vuelta en el campo de batalla, Ileana también se impacientaba, moviendo con delicadeza la niebla para penetrar la armadura y alcanzar a su piloto.

Si no podía vaporizarla desde fuera, lo haría desde dentro.

Pero debía apresurarse, pues el grupo de exterminio estaba casi en su posición.

Sin el remolino infernal, sería acosada y agotada rápidamente.

Dentro del traje, Tessa empezaba a sangrar por todos sus orificios faciales, perdiendo el control de sí misma y teniendo espasmos más constantes.

Ella no se dio cuenta del ligero tono verde que adquiría su entorno.

Desde arriba, las figuras de Katana y DeadShot precisaron a la moldava desde diferentes posiciones, una preparándose para saltar y el otro para disparar.

-Señora, lo tenemos- anunció uno de los operadores de Waller.

La mujer asintió, y el hombre activó el comando.

Un contenedor fue expulsado desde la espalda del coloso, trazando un arco leve hacia adelante y pitando rápidamente.

Katana saltó.

Dos segundos después, DeadShot disparó.

Ileana encendió sus llamas y el contenedor terminó su cuenta regresiva.

En el interior del traje, Tessa fue horriblemente derretida por las llamas viles, al igual que muchos de los sensibles controles internos que permitían la operatividad del coloso.

Afuera, Katana descendió y su espada se desdibujó, apuntando a la cabeza de la moldava mientras el cañón de DeadShot soltaba su proyectil.

Ileana rugió con furia, extendiendo una mano hacia la hoja descendente, formando una barrera en su palma mientras otra intentaba bloquear el proyectil.

Pero la espada no era común y la barrera fue insuficiente.

La hoja atravesó el escudo y se llevó el dedo medio de Ileana por la mitad, penetrando en su mano y trazando todo el camino hasta el codo.

El dolor fue más allá de lo físico.

La energía espiritual con la que Ileana movía su magia fue interrumpida brevemente.

Esa interrupción hizo que la otra barrera no fuera sólida por un instante, instante en que el proyectil de DeadShot pasó.

Y la carga que liberó el coloso explotó, envolviendo a ambas mujeres en fuego.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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