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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 196

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196: Persistencia 196: Persistencia  Katana jadeó, llenando sus pulmones con aire viciado y polvoriento.

Un lado de su cuerpo picaba, muchísimo, y su cabeza daba vueltas.

Su mano aún se aferraba a la empuñadura de su espada, dándole consuelo y la fuerza que necesitaba para levantarse una vez más.

El polvo y el fuego se arremolinaban a su alrededor, sin la presencia de la peligrosa niebla verde.

Otra montaña de escombros había caído, lo que le impedía visualizar a DeadShot y viceversa.

Su respiración era pesada y agitada, el cabello enmarañado y rastros de sangre, tanto suya como la de la bruja que cortó manchaban su rostro.

Piel ennegrecida y heridas abiertas sobre la carne quemada decoraban su lado izquierdo.

No era fatal, pero tuvo días mejores.

Su mirada recorrió la zona, buscando su objetivo.

Un rastro de sangre y prendas de ropa quemada le indicaron el camino a seguir.

Ignorando el dolor de sus músculos agotados, huesos doloridos y piel quemada desprendiéndose al contacto con su ropa, Katana corrió tras Ileana con la intención de acabar la misión.

Una parte de ella se preguntaba si la acción de la soldado Tessa fue intencional, provocada por la pérdida de cordura o algo más…

Rápidamente despejó tales pensamientos de su cabeza, eligiendo concentrarse en la tarea en cuestión.

La sangre era más fresca a medida que avanzaba, topándose incluso con mechones de cabello y restos de piel desprendida.

Pasando un montículo de escombros, los ojos de la nipona se abrieron de par en par y pisoteó el suelo, saltando hacia atrás rápidamente.

Al instante, la niebla en la que casi entra se encendió en ese maldito fuego verde.

Katana se retiró sabiamente, observando, esperando.

Tras un par de segundos, el fuego pareció abrir un espacio y una figura maltrecha cojeó en su dirección, arrastrando una pierna ennegrecida y sangrante.

La moldava tenía más de la mitad de su largo y espeso cabello negro quemado, desprendiendo un olor nauseabundo.

La piel de su lado derecho estaba tan quemada como el lado izquierdo de Katana.

Su brazo izquierdo brillaba con niebla a su alrededor, apretujando las mitades que la hoja separó para evitar la pérdida de sangre.

Una mueca de dolor y desdén se mantuvo en el rostro de Ileana, alzando la barbilla en desafío a la nipona.

Su ceño se frunció y el fuego detrás de ella se agitó.

-Admito que subestimé a la perra.

Pero yo no he terminado, Katana- anunció con un tono determinado.

Las llamas detrás de la bruja se levantaron, danzando en el aire amenazadoramente.

Sin embargo, Katana notó que el ritmo parecía torpe y no se perdió las contracciones en el rostro de Ileana.

Estaba agotada.

-Yo no quería esto, pero no debiste venir- soltó Katana con un suspiro, tomando una postura de ataque, alzando la hoja que ya se había bañado en la sangre de la bruja.

-Ileana de Moldavia, tú te buscaste este final.

Tras sus palabras, una mujer de largas extremidades descendió del techo a la vez que un hombre bestial arremetía desde un lado, destruyendo un montículo de escombros.

La apodada Elastigirl usó sus habilidades para maniobrar entre las columnas aún en pie, posicionándose a espaldas de Ileana mientras el apodado BeastMan rugía y cargaba de frente.

Katana se tensó, sus músculos en preparación para una explosión de velocidad.

Iba a terminar esto con un único y letal ataque.

Ileana no se movió de su posición, manipulando las llamas viles para atacar y defender, manteniendo a raya a la bestia y a la prostituta.

El fuego se movía rápido, barreras débiles se erigían y se destruían con cada asalto del hombre, mientras la mujer elástica intentaba apuñalar a la bruja por la espalda.

Ileana se cansaba, la resistencia disminuyendo rápidamente y un dolor sordo enviando punzadas a su cabeza.

BeastMan tomó un pedazo de una viga y la balanceó, usándola a modo de bate y obligando a la bruja a rodar por el suelo, pues sus llamas no tenían la intensidad para derretir el objeto lo suficientemente rápido.

La espadachín usó esa abertura y se lanzó a por el cuello de la mujer.

Toda su concentración estaba entre su oponente y la hoja en su mano, moviéndose con delicadeza, velocidad y precisión, evitando las llamas danzantes, pasando por debajo de los escudos y saltando sobre la niebla que podría encenderse en cualquier momento.

Afortunadamente no lo hizo.

Desafortunadamente, Katana subestimó la ferocidad de una mujer que se enfrentó a un Rey inmortal y su hueste con nada más que su poder y aldeanos muertos de hambre.

Ileana giró sobre sí misma, cargando directamente contra la espadachín mientras su brazo izquierdo, herido y apenas útil, retrocedía y se tensaba, salpicaduras de sangre colándose entre los escudos de niebla solidificada.

Ese brazo inservible se disparó contra Katana.

La hoja se hundió de nuevo en el espacio que ya había cortado, clavándose en el hueso del codo de la bruja y haciéndola gemir de dolor.

Pero el objetivo fue cumplido.

Los restos de la niebla en la palma partida a la mitad se encendieron justo en la cara de la nipona.

-¡AAAARGH!- rugió Katana, soltando su espada y retrocediendo torpemente con un dolor intenso en su rostro.

El antifaz fue vaporizado, sus globos oculares estallaron, su nariz se derritió en ese breve instante, obstruyendo sus fosas nasales y dificultándole respirar.

Los labios casi desaparecieron y las encías ardían, suaves y pegajosas, provocando que más de un diente medio derretido se saliera de su lugar.

Katana sintió un dolor enloquecedor que casi la hizo desmayarse.

Pero Ileana no estaba mucho mejor, apretando los dientes con fuerza y retirando la hoja clavada en su hueso, rodeándose inmediatamente con un estallido de fuego vil para evitar la puñalada de la prostituta elástica.

La moldava trató de retroceder, pero el hombre feo y con pelaje aprendió de su logro anterior, tomando escombros en sus manos y arrojándoselos encima.

Con la pierna apenas funcional, la bruja tuvo que forzar su mente para manipular los pesados escombros y alterar su rumbo.

La desventaja numérica empezaba a pasar factura y DeadShot podría aparecer en cualquier momento.

Eso, y el proyectil derretido en su pecho dificultaba tanto la respiración como el movimiento.

-¡Ah, M-Máenla ahora!- balbuceó Katana, la falta de labios y la lengua herida entorpeciendo su habla.

Pero la orden no fue para los dos tontos que acosaban a Ileana.

DeadShot había logrado posicionarse en una nueva ubicación, la mira ya puesta sobre la cabeza de la mujer que tantos problemas había causado por razones que no le importaban.

Pero antes de que el proyectil fuera disparado, una sombra se movió repentinamente en la periferia de su visión, lo que le hizo saltar a un lado y disparar a ese lugar.

-¡Carajo!- exclamó una voz distorsionada al momento en que la oscuridad se levantó en una especie de puerta y la bala encontró el hombro de la cosa que atravesó esa puerta.

Void había estado corriendo desesperadamente de los horrores que inoportunamente vinieron a comérselo, llegando al extremo de saltar del edificio para crear suficiente distancia y que sus poderes volvieran a funcionar.

A tres segundos de impactar el suelo, su visión a través de las sombras volvió y rápidamente ubicó a Ileana, enterándose de su precaria situación.

A dos segundos de impactar el suelo, evaluó las circunstancias de la vampira y Walter, determinando que podrían aguantar más tiempo.

Eso, y que Ileana estaba más lejos y, por lo tanto, más lejos de los horrores.

A un segundo de impactar el suelo, encontró a DeadShot a punto de abatir a la bruja, por lo que eligió ese punto como su salida.

Debido a ello, su velocidad de vuelo no se alteró y apareció como una bala de cañón a un metro de DeadShot, estrellándose con el hombre y rompiéndole varios huesos, salvando a la bruja e inutilizando a un tipo molesto.

Una verdadera ganga, si tenía que decirlo él mismo.

Eso no evitó que el propio Void rodara entre escombros, rasgando sus ropas y llevándose más de una herida que sólo soportó debido a su constitución antinatural.

No significaba que no sintiera dolor.

-¡DeadShot!- gritó la mujer elástica, retrocediendo con una mano herida por un ataque furtivo a Ileana que le salió mal.

Su llamado, sin embargo, le recordó a Void que había otras prioridades en este momento.

Cantó un hechizo silencioso en una lengua muerta hace mucho, manifestando un círculo de fuego que se encendió al lado de Ileana.

BeastMan y Elastigirl maldijeron al ver a la criatura alta y sonriente que los había reprimido al inicio de su enfrentamiento.

-¡Oh Ho Ho, cuántos giros!- comentó con diversión, sus ojos brillando de un rojo siniestro en dirección a los perros de Waller.

-¡Suficiente, demonio!- llamó Ileana con brusquedad, deteniendo la mano de la criatura.

-¡Llévame a la sala de control.

Terminaré con esta mierda ahora!- ordenó con voz áspera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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