En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 199
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- Capítulo 199 - 199 Caminos Separados
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199: Caminos Separados 199: Caminos Separados —¿Realmente no tienes hechizos de curación o algo así?— interrogó Ileana de nuevo, mirando con sospecha al hombre que empujaba su silla de ruedas con una sonrisa falsa en su rostro falso.
—Querida, no soy un mago o algo así.
Es más fácil buscar a tu novio y que te proporcione de su intensa energía vital— replicó Void con un encogimiento de hombros, consiguiendo que la moldava se sonrojara visiblemente y olvidara el asunto.
—¡N-no es mi novio!— tartamudeó Ileana, comportándose con mucho menos glamour y seriedad que de costumbre.
Void no la culpaba.
La mujer desprendía satisfacción de cada uno de sus poros, a pesar de que tenía una pierna enyesada y el cuerpo vendado de pies a cabeza, similar al mocoso que fingía no amar.
Casi podría jurar que la bruja se sentía alegre.
—¿Sabes que no engañas a nadie, verdad?
Quiero decir, nadie se lanza de cabeza en esta peligrosa tarea porque sí— señaló la vampira con su habitual tono mordaz, aunque su sonrisa contradecía tal afirmación.
—¿Es así?
Pero yo escuché por ahí que cierta chupasangre fue puesta en su lugar por un dominante macho.
Me pregunto a qué se deba tal acontecimiento— comentó Ileana, provocando que el pobre Walter deseara ser tragado por la tierra mientras Lady Gray le dirigía una mirada peligrosa.
Void no pudo evitar que una leve pero honesta sonrisa se le escapara en su rostro falso.
A pesar de la inestabilidad inicial, que a él no le molestaba en lo absoluto, pasar el rato con este grupo sin esconder su naturaleza fue más que agradable.
Una experiencia a la que no estaba acostumbrado en lo más mínimo.
Una que le hizo reafirmar su decisión al buscar a la bruja después de todo lo que sucedió en Jump City.
—¿Y qué harán ahora ustedes dos?— preguntó Ileana con curiosidad, dirigiéndose al hombre y la vampira.
La expresión de Lady Gray se oscureció levemente.
Ella ordenó sus pensamientos antes de contestar con un suspiro de resignación.
—Yo fui la única que no cumplió sus objetivos aquí.
No pude deshacerme de todos los bastardos traidores a pesar de la ayuda de Walter y los demonios invocados.
No puedo permitir que esa escoria vaya por ahí a su antojo, así que los cazaré a todos y cada uno de ellos.
Ileana asintió lentamente, frunciendo los labios visiblemente mientras se debatía entre hablar o aceptar las palabras de la vampira.
Finalmente tomó una decisión.
—Sabes…
Si algún día tienes problemas o algo por estilo, puedes buscarme.
Si está en mis manos, no me importaría ayudarte…
— ofreció la bruja con incomodidad, sin saber cómo sentirse al extender semejante invitación.
Lady Gray parpadeó un par de veces, sorprendida.
Void y Walter sonrieron levemente, eligiendo ese momento para alejarse y concretar sus propios negocios.
Dejaron a Ileana y a Lady Gray en un parque mientras ellos se adentraban en la vegetación.
Tras un rato de caminar y de asegurarse que nadie estuviera en las cercanías, el ente se detuvo y se volvió al hombre que había condenado para su propio entretenimiento.
No se arrepentía de ello ni nada por el estilo, pero Walter sólo accedió a venir con esta condición.
—¿Listo para volver a tu vida normal, Walter?— preguntó el ente, preparando los círculos de energía con las inscripciones necesarias para concretar el ritual.
Sin embargo, Walter negó levemente con la cabeza, confundiendo un poco a Void.
—Querías esto.
Querías deshacerte de esas entidades.
¿Ahora no te interesa volver a la normalidad?— inquirió Void, su tono volviéndose curioso y ligeramente divertido.
No le sorprendía tanto que el hombre se negara a dejar ir el poder una vez que lo probó.
Era la naturaleza humana y él sabía un par de cosas sobre ese asunto.
—Ya no tengo una vida normal a la que recurrir— respondió Walter con una mirada lejana, recordando sus circunstancias y lo que sería de él una vez volviera a la normalidad.
—Me había enojado mucho contigo al principio, Void.
Te maldije por condenarme a este estado.
Te vi como la raíz de mis problemas, de todos ellos.
Nunca consideré mis propias acciones, mis decisiones.
Dime…
¿Me habrías convertido en esto si yo hubiera rechazado tu contrato?— preguntó Walter al ente.
Void negó con la cabeza.
—Las cosas que he hecho, cada una de las “víctimas” de las que probablemente oíste hablar, todos ellos sufrieron las consecuencias de sus decisiones.
No soy diferente de una bolsa con drogas y una pistola en la calle.
Quien tome lo que ofrezco es completamente responsable de lo que suceda después— expuso Void con honestidad.
Walter frunció el ceño, para nada de acuerdo con tal afirmación, pero no insistió más en el asunto.
No iba a debatir sobre moral con una criatura no humana.
—Sea como sea, esto es lo que soy ahora.
No quiero cambiarlo, sino aceptarlo.
En este viaje vi muchas cosas, e incluso antes de que ustedes aparecieran, ya empezaba a encontrarle un propósito a mi vida.
Pero, sí tengo un par de cosas que me gustaría pedirte, si es posible— añadió Walter con una sonrisa.
******************************** —Los hombres de hoy en día son extraños— comentó Lady Gray casualmente, viendo las espaldas de Void y Walter desaparecer en una puerta de oscuridad.
—Y que lo digas.
En mis tiempos, sólo los leñadores y cazadores dejarían a las damas solas mientras ellos se adentraban en el bosque.
El resto era visto como sospechoso— asintió Ileana en acuerdo.
Ambas mujeres dejaron escapar una suave risa, permitiéndose relajarse en el fresco ambiente.
La brisa agitaba el cabello plateado de la albina y el oscuro cabello corto de Ileana, que ahora apenas alcanzaba sus hombros.
Para su disgusto, se vio obligada a cortar el resto debido a que estaba irreparablemente chamuscado.
Pensando en ello, la vampira le dedicó una mirada compasiva, palmeando su hombro en consuelo.
—No te preocupes, volverá a crecer.
Ya sabes lo que dicen de emerger de las cenizas.
—Hmmm, más vale que sea cierto.
Ahora Liam tiene el cabello más largo que el mío y no me dejará olvidarlo.
El pequeño bastardo es pretensioso cuando se trata de ese manto plateado— refunfuñó Ileana con un puchero.
—…
¿Irás a buscarlo?— preguntó la vampira tras un rato, conociendo ya la respuesta.
—Definitivamente.
Todavía necesito disculparme por lo de la última vez— asintió Ileana.
Ella se volvió a Lady Gray con una sonrisa pícara que la puso nerviosa.
—¿Así que tú y Walter ya han— —¡No!— interrumpió la vampira.
—¡Ejem!
No, no ocurre nada extraño entre nosotros, bruja.
Apenas lo conozco y francamente es demasiado tibio para mi gusto.
Ahora mismo no tengo tiempo para cosas irrelevantes.
—Pero tiene esa otra faceta, ya sabes, la que te hizo agachar la cabeza sumisamente.
Void me contó que vio chispas en sus interacciones— continuó Ileana, burlándose de Lady Gray.
Las réplicas fueron y vinieron, cada una insultándose como lo habían estado haciendo desde el comienzo de su inestable asociación, pero con un cambio crucial: Ya no había desdén mutuo.
Ninguna llegaría al extremo de llamarlo amistad.
Eso sería demasiado asqueroso.
No, bastaba con un cese a las hostilidades y un entendimiento tácito entre las damas.
No eran amigas, pero podían respetarse la una a la otra.
Los minutos volaron y la bruja y la vampira conversaron tranquilamente, conociéndose poco a poco, encontrando más cosas en común.
Fue refrescante, relajante.
Un poco de normalidad en la tumultuosa vida que ambas habían estado viviendo y continuarían viviendo al separarse.
Una esclava, luego mercenaria y ahora una don nadie.
Una pueblerina, una bruja y después una libertadora que fracasó en su insurrección, rehaciendo su vida en una época nueva, enfrentándose a nuevos desafíos.
Y ninguna tenía idea de cuántos malditos desafíos se les venían encima.
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