En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 Sal de las Sombras
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20: Sal de las Sombras 20: Sal de las Sombras La energía verde se movía como una niebla.
Ileana, como se había presentado la mujer marchita sin ojos, envió su poder en dirección al albino que había interrumpido su ritual.
Por su parte, Hiruko se movió rápidamente, evitando la peligrosa bruma verde que podía repeler cosas, así como convertirse en fuego vil espontáneamente.
Tejió un sello manual las vendas que rodeaban su boca se abrieron levemente.
Suiton: Mizurappa.
Una bola de agua comprimida disparó hacia la mujer.
Con un gesto de mano, la bruma pareció solidificarse y bloqueó el jutsu.
Pero ese no era el ataque.
Detrás de la bola de agua, un kunai con una esfera púrpura atada impactó el muro de energía.
Una explosión de humo espeso se superpuso a la brumosa y semitransparente energía verde.
Hiruko tejió sellos de nuevo, su chakra generando agua de la cual se formaron dos Mizu Bunshin.
Se dispersaron en tres direcciones, un Hiruko atacando de frente mientras los otros dos rodeaban a Ileana.
—¡Tus trucos son inútiles, pequeño!— exclamó la jactanciosa mujer.
Un mar de llamas viles se formó a partir de la bruma, reuniéndose alrededor del Hiruko que atacaba de frente.
Al mismo tiempo, la brumosa energía alcanzó una señal de tránsito a su derecha y un poste de luz a su izquierda.
Para sorpresa de ambos Hiruko, tanto el poste como la señal de tránsito se retorcieron como serpientes, abalanzándose sobre cada uno.
Un chisporroteo quemó la madera del poste al desprenderse bruscamente los cables que alimentaban la electricidad.
Las llamas vaporizaron al Hiruko que atacaba de frente, el cual resultó ser un Mizu Bunshin.
El Hiruko de la izquierda fue golpeado por el poste de madera, dispersándose en una explosión de agua.
El de la derecha esquivó la señal de tránsito y saltó hacia Ileana, kunai en mano.
—Awww, buen chico.
Ven a mis brazos, lindura— dijo ella mientras abría sus brazos, como para dar un abrazo.
Hiruko hizo una mueca.
Esta loca no parecía darse cuenta de lo incómodas que eran sus palabras.
Su disgusto dio paso a la sorpresa cuando chocó con un muro translúcido de energía verde.
Sintió como si estuviera en una caja, bloqueado en todas direcciones.
Miró a Ileana y habló con calma.
—Suenas como una degenerada, por favor, deja de hablar así— comentó con indiferencia.
Ileana se rio entre dientes pero lo ignoró.
—No dirás eso cuando termine contigo, mi niño— dijo mientras la energía verde se hacía más espesa y brillante.
Hiruko sintió como la fuerza lo abandonaba.
Su chakra…
¡Estaba siendo extraído!
Ileana abandonó su expresión de suficiencia y abrió las cuencas de par en par.
Un temblor era visible en la comisura de sus labios.
Una sonrisa de emoción, que Hiruko casi podría catalogar de linda, se formó.
—Esta vitalidad…
Tan buena— respiró hondo, su cadavérico y desinflado pecho contrayéndose.
—Dame más, niño ¡Dámelo Todo!— continuó con su palabrería sugerente e inquietante.
Un escalofrío recorrió a Hiruko justo antes de dispersarse en agua.
Otro Mizu Bunshin.
A pesar de haberse dispersado, el chakra que lo formó continuó siendo drenado.
El verdadero Hiruko observaba lo ocurrido desde el techo de la escuela, a varias decenas de metros.
Había preparado un Mizu Bunshin antes de enviar la bomba de humo, con el que intercambió lugar en un kawarimi discreto.
Necesitaba alejar a las personas y comunicarse con la operadora para que la policía mantuviera fuera a los civiles.
A diferencia de las series animadas y las películas, luchar en la calle en pleno día sin que haya nadie alrededor que pueda lastimarse es imposible.
Habrá gente curiosa, habrá gente distraída que no note la conmoción, conductores que vayan a un destino en específico.
Había terminado esas tareas molestas y se volvió justo a tiempo para ver a su Mizu Bunshin saltar en el aire y ser atrapado.
Vio cómo el chakra robado parecía viajar entre la bruma verde.
Un canal transportando la energía azul.
Fue inyectado en el cuerpo de Ileana y lo que sucedió después le dio a Hiruko una idea de por qué atacó la guardería.
Ileana temblaba levemente, quizás por emoción, quizás por la vitalidad que manaba del chakra de Hiruko.
Su piel recobró algo de brillo, su carne marchita y pegada a los huesos adquirió masa, su cabello aceitoso y sucio empezó a tornarse de un negro más saludable.
Esta mujer estaba recobrando vitalidad y reparando su cuerpo.
Para desgracia de Ileana, el chakra que tomó fue minúsculo y su revitalización se detuvo.
Ahora parecía más una anoréxica que un cadáver.
Se giró hacia la enorme fuente de vitalidad andante que era Hiruko.
Una sonrisa seductora apareció en sus labios y empezó a caminar, moviendo las caderas de forma aun más sugerente.
Los ojos de Hiruko temblaron.
No porque no se sintiera alagado, si no porque le disgustaba el hecho de que esta perra lo mirara como una batería de rejuvenecimiento.
—Ven, niño.
Ayuda a esta dama a recuperar su belleza y su poder— dijo mientras llamas verdes la rodeaban como un aura.
El lado friki de Liam no pudo evitar compararla con una Cazadora de Demonios o una Bruja, envuelta en fuego vil.
—Nunca me negaría a ayudar a una mujer con algo tan importante.
Sin embargo, me gustaría saber qué harás una vez que te recuperes— preguntó Liam, intentando ganar tiempo.
Ese fuego era más peligroso de lo que parecía.
El hecho de que no produjera calor ya era un factor letal.
Si no podías sentirlo venir, sólo podrías confiar en tu visión.
Ileana sonrió.
—Cuando vuelva a estar completa, haré de esta tierra mi reino.
Construiré un ejército abrumador y aumentaré mi poder espiritual.
Y un día, me vengaré de los malditos chupa sangre de Valaquia.
El chico albino no respondió, su expresión congelada.
Ileana supuso que la idea de poder captó su atención.
Si pudiera tener a este niño en sus manos y usarlo como fuente de vitalidad por su propia voluntad, no tendría que matarlo.
Además, tuvo que admitir que las habilidades del niño eran impresionantes y desconcertantes al mismo tiempo.
A lo largo de toda su vida, nunca había visto algo similar.
Si iba a construir un nuevo reino en una tierra desconocida en un tiempo desconocido, bien podría tener subordinados capaces.
—Podría necesitar ayuda en mi campaña, sabes…
– empezó ella, su tono dulce y seductor.—Un joven capaz como tú es justo lo que necesito- se acercó más, el mar de llamas todavía rodeándola, derritiendo poco a poco la calle por la que caminaba.
El chico no respondió.
Ileana pudo ver, a pesar de no tener globos oculares, que estaba en un profundo estado de contemplación.
Finalmente, descendió suavemente del tejado, caminando lentamente a su encuentro.
Ileana sonrió.
Parecía que tuvo éxito.
No se sorprendió por el hecho.
En el pasado, pudo cautivar pueblos enteros con su belleza, carisma y poder.
De no haber sido por los asquerosos chupa sangre…
Sus cavilaciones se detuvieron por las acciones del albino.
Hizo gestos extraños con las manos y levantó su palma izquierda, una marca extraña apareciendo en ella.
Una ráfaga de esa energía azulada y preciosa que había llenado a Ilaena la envolvió a ella y sus llamas, su cabello agitándose, así como el dobladillo de su vestido negro.
Y entonces, algo imposible ocurrió.
Las llamas empezaron a descontrolarse.
Parte de la energía que las manifestó se movió en dirección al albino.
Ileana no pudo reaccionar por la sorpresa.
Ante sus ojos, una parte de su poder estaba siendo robado.
La energía se envolvió alrededor de la palma de Hiruko, siendo absorbida por la marca en su palma.
Inmediatamente después, tejió más sellos manuales.
Liberación de Rayo: Asesinato Electromagnético (Raiton: Jibashi).
Una ola de electricidad reforzada por la energía absorbida fue lanzada hacia Ileana.
Los rayos exudaban un brillo cegador y un tono más blanco de lo normal.
La mujer intentó formar una barrera con su energía brumosa, pero no resistió el impacto.
—¡¡AAAARGGGHHH!!— gimió Ileana.
Fue arrojada varios metros, golpeando fuertemente el suelo.
{Felicitaciones al anfitrión.
Se ha desbloqueado el acceso a la Afinidad Elemental: Liberación Yin.
*Liberación Yin: 0.2%} Liam observó la pantalla frente a sus ojos.
Su teoría había sido correcta, en cierto grado.
En cuanto la loca mencionó algo sobre su poder espiritual, la mente de Liam operó a máxima capacidad, buscando entre sus recuerdos.
Uno de los aspectos básicos del mundo de Naruto es, por supuesto, el chakra.
Y el chakra es la combinación de la energía física y espiritual.
Si esta Ileana realmente usara energía espiritual para manifestar su poder, entonces debería ser susceptible al Kekkei Genkai más inútil en el arsenal de Liam: Liberación Oscura.
Por suerte, tuvo éxito.
No sólo pudo absorber una pequeña parte del poder de la mujer, desestabilizando sus llamas, si no que al recibir únicamente energía espiritual, desbloqueó la afinidad Yin sin tener que comprarla.
—Kukuku…
Es hora de que la oscuridad salga a la luz— murmuró Liam siniestramente.
Un segundo después se palmeó la cara ante lo estúpido que sonaba la frase.
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