En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 200
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200: Estancamiento 200: Estancamiento Liam jamás comprendería lo que pasaba por la cabeza de los enfermos que diseñaron técnicas tan extrañas y retorcidas.
¿Cómo demonios puede alguien alcanzar semejante iluminación y decir: “¡Ey, este es el camino!”?
Suponiendo, claro está, que dichas técnicas realmente existan en algún lugar.
Dado el mundo o realidad en la que vivía, ya no era tan escéptico sobre tales ideas.
Quizás, todo lo que él consideraba ficción fuera la realidad para esos mismos personajes, que todo lo que alguna vez se creyó inventado no sea otra cosa que la vida real entre la vasta infinidad del infinito.
Quizás, los químicos que le recorrían las venas ya habían surtido efecto y su mente buscaba refugiarse en la estupidez del pánico que sentía mientras sus cuerpo era descompuesto en un lodo frío y viscoso, esperando por una serpiente inválida gigante para fusionarse con él.
Liam no tenía problema en admitir que, de hecho, estaba muy nervioso.
Muchísimo, pero ya había llegado a este punto y retrasarlo sólo le traería problemas.
El Sistema no lo iba a ayudar.
El poder no iba a caerle del cielo.
El progreso tendría que ser labrado por sus propias manos.
Y este era el primer paso.
Sus ojos carmesí no pudieron evitar desplazarse hacia abajo, donde sus piernas inexistentes se esparcían por el suelo y el pequeño Liam empezaba a estirarse más allá de lo físicamente saludable, disolviéndose en el lodo lentamente.
Su corazón dio un vuelco, pero su mente y los químicos que lo inundaban le impidieron asustarse más de lo necesario.
El pequeño Liam volvería, más fuerte que nunca.
—Mocoso, tu pene se ha perdido.
Me temo que tendremos que convertirte en una chica— dijo Nezu con su habitual tono mecánico, tecleando algunas cosas en su consola con indiferencia.
—¡Cállate, o te quedarás para siempre como una rata!— siseó Liam con una mueca, sin disfrutar la broma del científico bastardo.
A medida que pasaban los segundos, su cuerpo iba descendiendo más y más hasta que su torso tocaba el suelo y la carne restante empezaba a volverse suave, viscosa e igual de lodosa que su mitad inferior.
—Signos vitales estables.
Esto no tiene sentido, pero qué se yo— murmuró Nezu, aunque Liam pudo oírlo de todas formas.
Él tampoco lo entendía, ni pretendía hacerlo del todo.
Las técnicas prohibidas de Naruto eran extrañas en todos los sentidos.
Quizás fue esa naturaleza tan antinatural lo que las hizo prohibidas.
Lo que le ocurría a Liam era una manifestación del Kinjutsu Quimera.
Por primera vez en su vida, el shinobi se dispuso a usar la técnica en su propio cuerpo.
No fue una experiencia agradable.
No era doloroso, pero ver como tu cuerpo se disolvía en materia lodosa y sentirlo era, cuanto menos, desconcertante.
—Pero es un paso necesario.
Tú aguanta perro— se recordó a sí mismo, concentrando su chakra y su mente para manipular la transformación que su carne sufría y asegurarse que nada malo ocurriese.
Cuando sintió que la composición era la adecuada y sus manos empezaban a flaquear, amenazando con interrumpir el sello formado, Liam hizo un gesto con la cabeza a su Quimera inválida, Jörmungandr.
Aquellas que una vez fueron dos humildes serpientes ahora horrorizarían incluso a la Cueva Ryūchi.
El rechinar de las duras escamas contra la roca alcanzó los oídos de Liam, mientras un masivo marco se arrastraba con dificultad en su dirección.
Un cuerpo segmentado y escamoso, más ancho que un auto y tan largo como…
Liam no tenía con qué compararlo.
Era mucha carne, eso es seguro.
Apéndices flexibles y musculosos sobresalían de su cuerpo, puntas de hueso denso y tan duro como el metal pinchando el suelo para mover a la criatura.
Pero no acababa ahí.
Innumerables cables sobresalían de las uniones entre la carne, ayudando al esfuerzo de mover al coloso de dos cabezas.
Aunque parecían cables, la realidad era más siniestra.
Jorm no sólo se convertiría en la batería de chakra de Liam, actuando como una Bestia con Cola pirata.
También operaría como una posible fuente alternativa de poder más allá del Ninjutsu y el Chakra tradicional, si es que la investigación de la rata y el shinobi lograba más avances.
Al mismo tiempo, sirvió como un recordatorio para Liam de lo peligrosas que realmente eran las técnicas prohibidas.
Antes de llegar a Jump City, antes de toparse con Amanda Waller, Liam había estado interesado en métodos rápidos para aumentar su poder.
Entre sus opciones, siempre estuvieron los Kinjutsu.
Pero el Sistema, dando consejos realmente útiles por una vez, le advirtió que era muy peligroso portar más de un Kinjutsu al mismo tiempo.
En especial aquellos que modificaban el cuerpo de maneras extrañas, siendo que su Kinjutsu Quimera ya hacía eso.
Liam lo tomó en serio y nunca se atrevió a intentarlo.
Pero con la oportunidad que se le presentaba ahora, tenía muchas ganas de probar su suerte.
Jorm era esa oportunidad.
Los químicos y las modificaciones genéticas no bastaron para hacer a la serpiente lo suficientemente fuerte como para tolerar grandes cantidades de chakra sin explotar.
En la búsqueda de una solución, el shinobi y la rata experimentaron con la sangre Kryptoniana, sin éxito en ese campo.
Pero una raza inferior a ellos, aunque igualmente fuerte, sí tuvo éxito: Los Tamaraneanos pervertidos.
Jorm tuvo una mejora significativa al absorber el material rescatable de esos cadáveres, y en el proceso, Liam descubrió una cosita más.
Una minúscula, muy pequeñita parte de Jorm, era increíblemente receptiva a la energía solar.
Liam pensó que los pervertidos eran Kryptonianos también, pero ese no era el caso.
Él no sabía cómo operaban los poderes de estos tipos, pero eso no era lo importante.
Lo más valioso de esto es que se demostró que el Kinjutsu Quimera podía robar algunas propiedades de otras razas, incluso si no estaban relacionadas con el chakra como los Kekkei Genkai que el Hiruko original robó.
Cuando ese hecho lo golpeó, Liam no pudo evitar sonreír maliciosamente.
Un segundo después, su ánimo decayó de nuevo.
Liam no conocía un carajo de este Universo, ni fuentes de poder, ni razas especiales más allá de los Kryptonianos.
Pero eso podría aprenderlo con el tiempo.
De la única cosa que sí estaba seguro, es que necesitaba otro Kinjutsu para complementar el Kinjutsu Quimera en esta loca idea de absorción de habilidades.
Pero ni de chiste iba a usarse a sí mismo como anfitrión.
Así que la única opción viable era Jorm, su Quimera no dedicada al combate directo.
Jorm no necesitaría ir por ahí pegándose con otros.
Sólo tenía que sobrevivir.
Jiongu, Miedo del Rencor de la Tierra.
Jorm se convirtió en un Muñeco de Trapo Serpiente Gigante.
Eso lo hizo incluso más inútil que durante la fase de preparación para su cuerpo, salvo por los hilos en su cuerpo y los apéndices añadidos a su composición.
Una técnica capaz de robar Linajes y una que se apropiaba de las naturalezas de chakra de los corazones robados.
En conjunto, Liam estaba seguro que estas asquerosidades shinobi le permitirían adquirir habilidades más allá de las que Sistema maldito podía proporcionarle.
E incluso si no lo hacía, este mundo tenía manipuladores de Elementos como esa rubia flacucha que enamoró a Chico Bestia y que había aparecido durante el ataque de su base en Jump City.
En el peor de los casos, robaba los corazones de algunos elementalistas para tener un dominio absoluto de sus naturalezas de chakra y, quizás, adquirir combinaciones elementales sin pagárselas al Sistema.
Él ganaba en cualquier caso.
—Estoy listo, Maestro— dijo Jorm, las voces de ambas serpientes fusionadas resonando al unísono.
Liam decidió dejar los pensamientos positivos para el futuro.
Primero tenía que integrar a un muñeco de trapo serpiente gigante en su cuerpo y después llenarla de chakra.
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