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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 201

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201: Se Levanta El Estancamiento 201: Se Levanta El Estancamiento  Nezu monitoreó todo el proceso con toda su concentración.

La cueva que el mocoso excavó en medio de la nada aseguraba la privacidad de este delicado momento, por lo que la rata no se molestó en mantener vigilancia alguna.

Cuando se embarcó en este viaje loco con ese niño del diablo reteniéndolo contra su voluntad, el científico consideró esperar una oportunidad para apuñalarlo por la espalda o que alguien más lo matara por él.

Jamás, ni en sus sueños más salvajes, se imaginó a sí mismo con la mandíbula apretada y el corazón artificial latiéndole con más fuerza de lo debido, con la esperanza de que todo saliera bien y el mismo mocoso saliera ileso.

El pensamiento le hizo fruncir los labios con asco, pero se resignó a fingir que nunca sucedió.

Nadie se enteraría de todos modos.

Ante él, la grotesca criatura que ayudó a mutar y fortalecer se disolvía en lodo y entraba en contacto con el cuerpo igualmente lodoso de Liam, uniéndose de formas extrañas y francamente asquerosas.

Carne sobre carne, como una orgía de tejidos vivos y antinaturales.

Se aseguraría de archivar esa frase en su informe para joder al mocoso más tarde.

Pero, tal y como había explicado Liam, el proceso no fue una fusión, sino una asimilación.

Las manos de Liam se movieron en sus extraños patrones y los trozos de papel que descansaban junto a Nezu se agitaron, abriéndose por voluntad propia y dejando escapar las escrituras allí plasmadas.

Símbolos imbuidos con energía serpentearon por el suelo, adhiriéndose lentamente en zonas específicas del cuerpo de Liam y en las que el lodo que era Jorm parecía entrar, como si un agujero negro lo absorbiera.

El shinobi le había dicho a la rata que funcionaban de una forma similar a los pergaminos que le permitían guardar cosas.

Pero a diferencia de aquellos, éstos le permitían almacenar tejido vivo en su propia carne, de modo que sus características no se vieran afectadas por la masa superior de la serpiente.

Jorm estaba siendo almacenado en partes separadas a lo largo del cuerpo de Liam, usando un conjunto extraño que Nezu no comprendía para contenerlo, mientras aún mantenía sus partes vivas y en comunión con el cuerpo de Liam.

—Una mezcla de técnicas de sellado y el Kinjustu Quimera— había dicho Liam, como si fuera algo obvio.

Pero Nezu no dudaba del esfuerzo que el chico puso en esto.

Lo había visto crecer de formas absurdas en el pasado, pero desde hacía un par de años, el progreso se detuvo.

Todo en preparación para este momento.

Años de estudio, de guía por parte de Nezu, de experimentación por parte de sus llamados clones de sombra, de una profunda reflexión sobre sí mismo y sus bestias.

El objetivo era un Bijū, fuera lo que fuera eso.

Y el objetivo estaba casi alcanzado.

Las horas fueron y vinieron, la carne se retorció y se unió, desapareció y disminuyó su cantidad, dejando atrás la masa que era el cuerpo original de Liam.

Los símbolos permanecieron sobre su piel, decorando su pecho y sus brazos, su espalda y parte del lodo en el suelo.

Un rato más tarde, el lodo de Jorm desapareció por completo, completamente asimilado por su Amo.

Liam abrió los ojos de nuevo, suspirando pesadamente tras lo que Nezu sólo pudo suponer que fue una experiencia muy incómoda.

Él era el único que podía hacerse una idea, dada su naturaleza y condición actual.

—¿Hecho?— preguntó la rata tentativamente.

Liam reformó su cuerpo de nuevo, de espaldas a Nezu, lo que lo obligó a ver sus pálidas nalgas construirse lentamente.

Estaba seguro que el bastardo lo hizo a propósito.

Pero algo más captó su atención y sus sistemas internos hicieron algunos cálculos rápidos.

—¿De verdad, mocoso?

Te creí mejor que esto— dijo Nezu con una mueca, desviando la mirada.

—Hice lo mejor que pude, rata.

Pero hay un límite para las modificaciones que pude hacer— respondió Liam, volviéndose en su dirección con una sonrisa triunfante, las manos en la cintura y la cabeza en alto.

Incluso Nezu parpadeó un par de veces, sorprendido por el otro cambio que no pudo notar hasta ahora.

—Tu boca…

— murmuró el científico.

—Más que eso— dijo respondió Liam, ensanchando su sonrisa.

Una sonrisa normal, más o menos, de una boca de tamaño normal.

—Usaste la carne de Jorm para modificar tu rostro— asintió Nezu pensativamente, estudiando la piel de color ligeramente distinto que rellenaba el espacio donde debería continuar la boca sin labios del shinobi.

—¿Y los dientes?— preguntó de repente, recordando la hilera fea que estaba allí.

—Desintegrados.

Me hice unos nuevos con los huesos de Jorm— respondió Liam.

—Los dientes no son hueso, mocoso— replicó Nezu.

—Los míos sí.

No le des tantas vueltas, rata.

Y esos no fueron los únicos cambios— dijo Liam, extendiendo los brazos sobre su cabeza y balanceando su cintura.

El párpado de Nezu tembló, ignorando deliberadamente el trozo de carne que obviamente fue reforzado y que se balanceaba entre las piernas de Liam.

El shinobi no sólo se refería a eso.

—Aumentaste tu altura un par de centímetros.

No está mal, pero supongo que ese fue el límite antes de dañar algo.

—Sí, es una pena, pero eso no es lo único.

Tuvimos razón en el aspecto físico, Nezu.

Lo que sea que comieran esos pervertidos del espacio, realmente los hacía fuertes— comentó Liam, apretando sus puños y sintiendo la potencia mejorada de sus fibras musculares.

No era una mejora explosiva, pero tenía que admitir que los tamaraneanos eran físicamente superiores a los shinobi.

Como mínimo, superiores a él.

Dudaba que alguno de los Raikage o Maito Gai opinaran lo mismo.

—Eso está muy bien y todo, pero ya puedes ponerte ropa.

No quiero que me encuentre la policía contigo desnudo en medio de la maldita nada en una cueva— refunfuñó Nezu, pero Liam negó con la cabeza.

—Aún no hemos terminado.

Ahora activa el sistema de bloqueo, Nezu.

No quiero que nadie sepa lo que sucede aquí abajo.

La rata asintió con disgusto, emitiendo el comando para desplegar las contenciones necesarias y evitar la fuga de energía que, según Liam, iba a ser algo salvaje.

Mientras tanto, el shinobi cerró los ojos y pareció comunicarse con su bestia, provocando que los símbolos en su cuerpo se activaran y emergiera materia viva de ellos.

Puntas de hueso primero, seguidas por apéndices flexibles y musculosos, unidos en segmentos por hilos negros tan gruesos como cables que se agitaban a voluntad.

De sus antebrazos, de sus hombros, de su estómago, piernas, espalda, e incluso de su boca.

Extremidades extra, poderosas y útiles, pero ese no era su único propósito.

Con una nube de humo, otro Liam apareció en frente del original, concentrándose un momento y sonriendo con satisfacción mientras otros trozos de carne emergían de su cuerpo de un modo similar al cuerpo principal.

Nezu alzó una ceja, sin esperar este resultado.

No pudo evitar inquirir al respecto.

—¿Cómo es eso posible, mocoso?

—Jorm no sólo está “sellado” en partes alrededor de mi cuerpo.

Él fue asimilado por mí, por lo que puede seguir mi mismo patrón de chakra.

No es perfecto aún, pero en esencia, ahora él también puede usar Ninjutsu, lo que permite reforzar mis técnicas o lanzar dos con el gesto de una— explicó Liam lacónicamente, mientras su clon formaba una esfera giratoria de energía en su palma.

La mano izquierda del cuerpo principal se movió con una marca brillando en su centro, apuntando a la esfera y absorbiéndola.

Mientras lo hacía, se abrieron agujeros en el antebrazo del shinobi, mostrando trozos palpitantes de la carne de Jorm.

En cuanto la energía fue absorbida por la mano de Liam, se redirigió a través de la carne y llegó a los agujeros, donde fue devorada por la serpiente.

—Perfecto…— murmuró Liam con expectación.

—Ahora se viene lo difícil, amiguito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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