En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 202
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- Capítulo 202 - 202 Se Levanta El Estancamiento 2
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202: Se Levanta El Estancamiento 2 202: Se Levanta El Estancamiento 2 Chakra.
Esa era la base del Mundo Shinobi.
El chakra permitió a los Ninja manifestar habilidades extraordinarias en la realidad, moldearla hasta cierto punto.
Sin chakra, no había nada que hacer en ese mundo fantástico y cruel.
Cuando Liam llegó a este mundo y obtuvo esta loca plantilla aleatoria, se sintió estafado.
Cuando se le dijo que no podría acceder a ninguna otra habilidad, aspecto o plantilla fuera del Mundo Ninja, se sintió decepcionado.
No sabía mucho de DC, pero dudaba que Madara pudiera humillar a Super Man o a DarkSeid como lo hizo con los cinco Kage.
El Genjutsu podía llevarlo hasta cierto punto y sus curiosas habilidades le ayudarían a sobrevivir, pero dominaría el mundo con eso.
Y Liam ni siquiera era Madara.
Pero tenía un Sistema, ¿Verdad?
El primer día, no pudo evitar soñar con probarse a sí mismo con las Ocho Puertas, modo Seis Caminos, Susanoo y Rinnegan o quizás Tenseigan o algún maldito ojo poderoso de Burrito que él desconociera.
Puede que no compitiera con seres cósmicos, pero no estaría tan abajo en la escala o eso quería pensar.
Ahora no se molestaba con tales fantasías.
Era realista sobre sus posibles limitaciones y estaba bien con ellas.
Él viviría de todas formas.
Pero siempre le molestó la cantidad de restricciones que le daba el Sistema.
No le importaba no tener invocaciones, ni más Kekkei Genkai, ni portar más Kinjutsu.
Pero lo que realmente tocó la fibra de Liam fue el chakra.
El Sistema, al que Liam calificó del peor que le pudo tocar, se negó a proporcionarle seres vivos, conscientes y chakra.
No había opciones como aumentar sus reservas, ni acceder al chakra Sabio, o siquiera convocar Bestias con Cola para sellarlas en sí mismo.
Maldición, ni siquiera le permitieron invocar bestias aleatorias, fusionarlas con su Kinjutsu y crear su propia Bestia con Cola más fácilmente.
O eso pensaba al principio.
El Sistema siempre prohibió cosas, pero había excepciones aquí y allí, excepciones que Liam aprovechó lo mejor que pudo dadas sus condiciones.
Cierto, no podía acceder a Kekkei Genkai, pero él vino con cuatro de fábrica.
No podía acceder a Bestias de Invocación, pero la plantilla vino con sus Quimeras por defecto.
No podía comprar seres vivos, pero estaba Samehada en la tienda.
No podía comprar chakra, pero había objetos que le permitían saltarse esa regla.
Objetos de compra única.
Artículos que sólo se pueden obtener una vez y que son increíblemente costosos.
Samehada y las otras espadas de la Niebla entraban en esa categoría.
Había cosas interesantes en esa sección de la tienda, como la marioneta del Tercer Kazekage, que Liam pretendía usar como base para el cuerpo de Nezu en cuanto dominara la Técnica Prohibida de Sasori.
Quizás, la rata hasta pueda acceder al Elemento Imán.
Pero lo más importante, es que había dos artículos que le permitían saltarse la regla del chakra y, al mismo tiempo, la de los seres vivos o conscientes.
Un pergamino y un cubo demoníaco o algo así.
El pergamino que usó un tal Kazuma para almacenar chakra residual de Kurama e implantarlo en un mocoso llamado Sora, y la misteriosa Caja de la Felicidad Suprema en la que se sellaba al Demonio, monstruo o cosa llamado Satori.
Liam no entendía, pero no le molestaba, el hecho de que el Sistema considerase a Satori un artículo y no un ser consciente.
Fue una lástima que los Bijū no pasaran por lo mismo, pero bueno.
Usaría el pergamino para fortalecer a Jorm y, en consecuencia, a sí mismo.
Incluso si la cantidad es residual, sigue siendo el chakra de una jodida Bestia con Cola.
Y como dicen por ahí, un bigote de Kurama bien podría ser más poderoso que todos los Bijū juntos.
Incluso si no aumentaba drásticamente sus reservas, esa densidad de chakra podría darle un gran impulso a su Ninjutsu y estimular a Jorm.
Satori era el premio gordo, y el ridículamente costoso.
Por suerte, Liam tenía un cupón de mierda de descuento.
Por eso Jorm fue preparado tan minuciosamente, y se modificó a tal punto que pudiera absorber chakra y retenerlo.
Liam planeaba vaciar al Demonio de su energía y llenar a Jorm.
Todo esto era costoso no obstante.
Sólo el pergamino le daba dolor de cabeza a Liam, ya que esa porquería equivalía a dos espadas de la Niebla.
Pero realmente lo necesitaba.
Jorm necesitaba domar y apropiarse de ese violento chakra antes de siquiera soñar con absorber la energía del demonio, energía que Liam no sabía si era chakra o no.
Pero un paso a la vez.
Lo primero era superar el chakra de Kurama, capaz de llevar a Sora hasta el nivel de cuatro colas.
Si era tan fuerte como Naruto cuatro colas era un asunto irrelevante.
—Las barreras están levantadas— anunció Nezu, y con su voz llegó un sonido crepitante y un olor extraño, indicándole a Liam que era el momento.
Los puntos duramente ganados y ahorrados todo este tiempo volvieron a bajar, ya habiendo descendido drásticamente con la compra del Kinjutsu Miedo Del Rencor de la Tierra y la serie de pergaminos de sellado que usó en conjunto con la Técnica Quimera.
La compra fue realizada y Liam calló al Sistema de nuevo, sin ganas de querer oír su voz.
Ya no lo necesitaba, pues ahora tenía gente con la que hablar constantemente.
—¿Listo, Jorm?— preguntó Liam internamente.
—Siempre lo estoy, Maestro— respondió la Quimera en su cuerpo.
Liam sacó el gran pergamino, desplegándolo mientras tejía sellos rápidamente y formaba una cúpula visible con su propio chakra, encerrándose a sí mismo y al pergamino.
No iba a permitir que ni una brizna se le escapara.
La temperatura aumentó bruscamente y el chakra burbujeante hizo acto de aparición por primera vez en este mundo, siseando al contacto con el aire y con la cúpula de chakra de Liam.
Era salvaje, violento, agresivo y descontrolado.
Una dolorosa premonición asaltó a Liam y su palma izquierda picó.
Habría sido más fácil dárselo todo a Jorm y sellarlo en su cuerpo, pero Liam necesitaba que ambos recibieran la mejora.
No funcionaba como con los genes de los tamaraneanos que Jorm absorbió.
La palma se extendió y el Elemento Oscuro empezó a drenar la espesa nube de chakra rojo.
Liam apretó la mandíbula y la carne de su mano se calentó, la marca en ella temblando ante el violento torrente de energía que atacaba furiosamente todo lo que tocaba.
Sí, definitivamente no iba a disfrutar esto.
************************************ En las calles de Central City, una mancha roja destellaba entre vehículos y personas a una velocidad absurda, la energía recorriendo su cuerpo y sus pies desdibujándose en un borrón apenas perceptible.
El sonido de los disparos alcanzó sus oídos y el aullar de las sirenas señalaba la dirección en la que debía correr.
En cuestión de unas respiraciones, llegó a un banco de cuyas puertas salían rehenes atemorizados, mientras una lluvia de láseres parpadeaban en el interior.
Flash entró rápidamente al lugar, sus ojos captando las descargas láser viajar a cámara lenta de un lado a otro.
Individuos enmascarados y con armas de alta tecnología se disparaban los unos a otros, a pesar de que todos llevaban las mismas vestimentas.
—¿Una pelea entre compañeros de robo?
¿En pleno robo?
No es muy profesional— comentó el Velocista, aunque a su alrededor todo continuaban sucediendo en cámara lenta.
Con un suspiro agotado, el hombre procedió a inmovilizar a cada uno de los ladrones, propinando un toque a alta velocidad en sus mentones, sacudiendo sus cerebros y dejándolos inconscientes.
En el proceso, movió ligeramente a un ladrón, evitando por poco que un disparo atravesara su cabeza.
También arrojó una de las armas que arrebató a otro criminal, posicionándola a espaldas de una mujer que corría a la salida para bloquear un disparo perdido.
Mientras el entorno recuperaba su velocidad normal, o más bien Flash volvía a operar a una velocidad normal, los criminales salieron volando de repente, perdiendo la consciencia antes de tocar el suelo.
Antes de que el Héroe se retirase de la escena, captó un destello de movimiento en el pasillo que daba a la bóveda.
No dispuesto a dejar ir a un posible ladrón más, se movió rápidamente en su dirección.
Allí encontró a un joven de cabello castaño y aspecto común, sus ojos abriéndose lentamente ante el repentino destello rojo que cruzaba ante él.
Flash notó que el chico sujetaba una bolsa en la que había algunos fajos de billetes y suspiró de nuevo.
No le gustaba ver jóvenes involucrándose en el crimen a tan corta edad.
En el momento en que su mano se extendió para sujetar al chico de la capucha, éste desapareció de su lugar, dejando al Héroe desconcertado y confundido.
Parpadeó un par de veces, pasando su mano por el lugar en el que el chico estaba hace un segundo, pensando en algún dispositivo de invisibilidad o algo así.
Pero no había nada.
E incluso si ese fuera el caso, ningún artefacto podría actuar tan rápido.
Él habría visto el cuerpo del joven desvanecerse lentamente, pero esto fue instantáneo, rápido.
Más rápido que él.
Sus ojos echaron una mirada a la bóveda abierta y la encontró completamente vacía.
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