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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 215

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215: Muy Mal Momento 215: Muy Mal Momento  Su Fenling cayó pesadamente al suelo, sus piernas envueltas por vendajes ridículamente resistentes y duros.

Lin Bingxue fue traída y tirada junto a ella como un costal.

Liam observó a las mujeres, todavía sin saber por qué mierda lo odiaban tanto.

Bueno, podía hacerse una idea, pero era larga la lista de idiotas…

Ejem, era larga la lista de cadáveres en su armario.

Difícilmente errores, pues a pesar de todo, Amanda Waller nunca lo envió a masacrar ciudadanos inocentes ni nada por el estilo.

Todos eran monstruos por derecho propio.

—¿Podrían decirle a quien esté intentando arrastrarme que salga, por favor?

Es molesto estar así— dijo Liam con tono cansado.

En todo momento, sus pies permanecían aferrados con chakra al suelo y Jorm clavaba sus apéndices en el mismo para anclarlo.

—¡Maldito seas, asesino.

Maldito tú y toda tu estirpe!— escupió la chica veloz con desprecio.

De repente, la fuerza telequinética dejó de ser ejercida sobre Liam y sus clones.

Un destello rojo con relámpagos apareció entre el shinobi y las mujeres, dejando caer a otra asiática antes de detenerse junto a Liam.

—…

Lindo— comentó, mirando de reojo a Flash.

—Pero pudiste llegar antes.

Ya sabes, las cosas fueron escandalosas aquí.

—Je, puedo ver eso, pero estaba persiguiendo a nuestro ladrón.

Pude reconstruir el localizador de distorsiones espaciales y encontré su rastro al otro lado de la ciudad— respondió el Velocista con un encogimiento de hombros.

—¿Atrapaste al comunista?— preguntó Liam mientras examinaba a la tercera mujer, quien se frotaba la mejilla con una mueca de dolor.

—No, continuó desplazándose y salió de mi rango.

¿Qué sucedió aquí de todas formas?

—Eso intento averiguar— suspiró Liam, cruzándose de brazos y mirando fijamente a las desconocidas furiosas.

Ninguna hizo ademán de responder.

—Tal vez esa chica voladora tenga alguna respuesta— sugirió Flash, alzando la vista.

Liam también lo hizo, ya habiendo notado aquella presencia desde hacía un rato.

Desde el aire a decenas de metros, la figura sospechosa de una niña envuelta en vendajes de pies a cabeza y con alas carnosas aleteando provocó otra ola de familiaridad por parte del shinobi.

Tanto el mocoso con poderes como esta chica le provocaban la misma sensación, pero no lograba ubicar a ninguno.

Más de una década de vida agitada y sin medios para refrescar su memoria del otro mundo, Liam fue incapaz de reconocer incluso a alguien tan obvio como lo era Eto.

Por su parte, la mencionada transmigrante se devanaba los sesos para tomar una decisión.

Podría aprovechar el momento para establecer contacto con el objetivo de su misión, pero no se sintió cómoda con la idea de estar a merced de un desconocido que parecía ser un imbécil justiciero de manual.

Mucho menos considerando que el jodido Flash estaba allí también.

Perder la superioridad aérea sería lo mismo que cortar su propia garganta.

Ella tardó demasiado en considerar sus opciones.

En el suelo, Liam dejó salir los apéndices de Jorm mientras un Bunshin se alejaba antes de cargar hacia él.

Saltó en el aire y Jorm movió sus extremidades para darle un poderoso impulso, a la vez que el clon llenaba sus piernas de chakra y pateaba las extensiones carnosas.

Lyla abrió los ojos de par en par ante el Liam volador.

Era demasiado rápido para ella y no pudo evadir.

Pero no se dio cuenta que las acciones del shinobi no eran para atacarla o atraparla, sino para salvarla.

Un objeto partió las nubes sobre sus cabezas y descendió con una velocidad alucinante.

Demasiado rápido.

Ondas de aire desplazado violentamente se esparcieron en anillos y estampidos sónicos tronaron en el cielo, pero el origen de los mismos iba incluso más rápido que dichos estruendos.

El Bunshin escupió una poderosa ráfaga de viento, un muro visible de aire comprimido que se interpuso entre la joven y lo que sea que estuviera a punto de convertirla en pulpa sólo con pasar a su lado.

Ni Liam ni el clon que saltó pudieron ver de qué se trataba.

Flash sí lo hizo, pero no le dio consuelo alguno.

El Velocista emprendió acciones de rescate a toda máquina, el tiempo ralentizándose a su alrededor mientras sacaba a las tres mujeres enojadas de la zona.

Para cuando volvía a entrar en los terrenos de la familia Wayne, la figura femenina vestida con armadura de placas esmeraldas ya estaba a unos cincuenta metros del suelo.

Las ondas de choque emitidas por su vuelo salvaje destrozaron la técnica del Bunshin, al mismo constructo y a la niña en el aire, esparciendo sus restos en una lluvia sanguinolenta a cámara lenta para Flash.

El Héroe consideró sus opciones, pues se quedaba sin tiempo.

Decidió que Liam tendría más posibilidades de sobrevivir que el justiciero de Gotham, quien parecía ser completamente humano.

Flash abandonó a Liam y sus copias, quienes ya saltaban a velocidades absurdas fuera de la zona de impacto.

Tomó a Batman y estaba a punto de recoger al hombre León que era sometido por dos perros gigantes, pero la mujer ya había alcanzado el suelo.

—Él probablemente resista también— pensó el Velocista, apretando los dientes y huyendo del lugar.

Por su parte, Liam se cubrió en el manto carmesí de chakra Biju y usó sus cuatro colas para enrollar su cuerpo justo después de usar el Shunshin no Jutsu a su máxima capacidad.

El impacto fue desgarrador.

La tierra se hundió, se onduló y explotó en todas direcciones, desatando un pequeño terremoto que sacudió los cimientos de la ya medio destruida Mansión.

Los niveles subterráneos y la Bati-Cueva misma no pudieron resistir los temblores.

La tierra crujió y se abrió, la mitad superior de la Mansión Wayne voló por la onda de choque, mientras la mitad inferior caía sobre la costosa base del Murciélago, enterrándolo todo.

Nezu y Alfred se vieron obligados a montar el Batimóvil y salir por uno de los túneles lo más rápido posible.

En el exterior, las cosas no fueron mejores.

Dojin y Tsunako aprovecharon su agilidad superior para navegar entre la lluvia de escombros, dejándose llevar por la onda expansiva.

Perdieron de vista al León Humanoide en el proceso.

Zugan plantó sus pezuñas en la tierra y se mantuvo firme, su masa superior permitiéndole soportar el empuje, a penas.

Liam fue inevitablemente alcanzado en pleno vuelo, pero logró preservar su integridad interna gracias a la densa capa de chakra y a las propias extremidades de Jorm.

Su alivio duró poco.

Mientras se preparaba para levantarse, sus instintos gritaron en advertencia y trató de saltar de nuevo, pero no fue lo suficientemente rápido.

Un puño se estampó contra la masa de apéndices escamosos, las colas y la capa de chakra Bijū , atravesándolos con desdeñosa facilidad y enviando la energía cinética al abdomen del shinobi.

La sangre explotó y trozos de carne se desprendieron.

Liam salió despedido, dejando atrás los restos que Jorm perdió.

Su figura, aún envuelta en chakra, rodó por el suelo violentamente hasta salir de la propiedad Wayne y estrellarse contra un automóvil en la calle.

La cabeza le daba vueltas, las tripas se revolvían y casi se orinó.

Escupió sangre, bilis y saliva en un ataque de tos debilitada, pues tal acción le provocaba dolor.

De repente, una onda de viento azotó el lugar y levantó más polvo.

Una sombra se cernía sobre la figura maltrecha de Liam, levitando impasible, de brazos cruzados y mirada aburrida, casi asqueada.

—Creí que me tomaría mucho tiempo localizarte.

Tus habilidades para escabullirte son decentes, por decirlo de algún modo.

Por suerte para mí, eres demasiado estúpido y arrogante como para ser filmado en televisión y revelar tu ubicación convenientemente— dijo ella con tono casual.

Su cuerpo tonificado y porte firme hablaba de una vasta experiencia en combate, su armadura esmeralda brillaba a la luz del sol, sus ojos inexpresivos escanearon al aturdido Liam.

No mostró atisbo de duda, o lástima, o siquiera interés.

Liam sintió que ni siquiera era visto como un ser vivo.

Y eso no podía significar nada bueno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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