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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 216

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216: Cuestión De Suerte 216: Cuestión De Suerte  La sensación de ser despedazada era algo a lo que Lyla jamás se acostumbraría.

No era sólo doloroso, sino también incómodo.

Por suerte, ella eligió el camino seguro desde el momento en que comprendió su nueva naturaleza.

Trozos de carne se agitaron en el suelo manchado de sangre.

Las extremidades dobladas se reajustaron, la espina torcida traqueteó y chasqueó, agitando su piel visiblemente mientras regresaba a su posición correcta.

La cabeza de la chica se movió y rodó hasta conectar su cuello.

—¡UuuUrk!— gimió con espuma roja brotando de sus labios y una mueca adolorida.

Curarse también era doloroso.

Con visible dificultad, Lyla se incorporó y procedió a reunir con sus propias manos los intestinos esparcidos.

Esas cosas no regresaban por sí solas a su lugar.

Casi vomitó mientras revolvía sus propias entrañas y las apretujaba lo mejor que podía a través del agujero en su abdomen, dejando que su regeneración hiciera el resto más tarde.

A pesar de la horrible experiencia, se dedicó una sonrisa de satisfacción por haber hecho tan buenas elecciones.

Lyla se había tomado como primera meta adquirir el aspecto regenerativo de Noro en su máxima capacidad, descubriendo más adelante que podía llevarlo más lejos.

Así lo hizo, y este era el resultado.

Se convirtió en una criatura muy difícil de matar, más incluso que aquel enigmático Gohul.

Jadeó pesadamente y se levantó, ignorando algunos chasquidos húmedos emitidos por su cuerpo.

Sentía tanto dolor que no estaba segura de dónde estaba el problema.

Su mirada recorrió el accidentado terreno, la nube de polvo que apenas se dispersaba, las grietas enormes por las que una persona podría caerse.

Ella no supo qué la golpeó, o quién, pero sabía una cosa con exactitud: Era hora de sacar su trasero de allí.

Apretó los dientes y dio pasos torpes, extendiendo una versión sencilla de sus múltiples Kagune para apoyarse.

Temía que si emprendía el vuelo, sus entrañas volvieran a salir volando.

En otra ubicación a decenas de metros de Lyla, Zugan usaba su inmensa fuerza para quitarse un par de toneladas de tierra de encima.

Su exterior apenas fue sacudido, pero su interior ya revuelto por su condición como Quimera se sentía incluso peor.

Rápidamente examinó los elementos importantes de su arsenal interno y dio un suspiro de alivio.

Todos los mecanismos operaban como debían hacerlo.

—¡Tsunako, Dojin, iré a apoyar al Maestro!— llamó el cerdo a sus compañeros Quimeras.

No hubo respuesta, pero no le importó.

Liam había hecho tantos cambios que estas invocaciones ya no eran las mismas que al principio.

No morirían tan fácilmente.

Sin más demora, Zugan empezó su estruendosa carrera en la dirección en que percibía los temblores.

Mientras avanzaba, un destello relampagueante de rojo pasó a su lado, dirigiéndose en la misma dirección.

Flash dejó escapar un leve suspiro al ver al voluminoso cerdo sano y salvo.

Esperaba que los perros y el hombre León también hubieran sobrevivido.

No los buscó porque simplemente no tenía tiempo.

El Velocista cruzó la propiedad Wayne en un parpadeo y alcanzó la zona en la que el desastre continuaba azotando Gotham.

En su percepción, el tiempo se movía a cámara lenta y presenció un espectáculo de llamas, arcos eléctricos, automóviles, escombros y personas volando por doquier.

Una onda expansiva reventaba las ventanas lentamente, los fragmentos dispersándose peligrosamente cerca de las personas inocentes.

Las grietas se extendían por la calle como telarañas, un hidrante salió despedido y el chorro de agua trazaba un arco en el aire.

Flash vio al shinobi, ahora envuelto en un manto de energía roja de pies a cabeza, innumerables extremidades flexibles brotando de su espalda, torso, piernas y brazos y atacando con furia a la mujer que lo levantaba del cuello.

Ella giró en el aire y lo soltó, estampándolo contra una cornisa violentamente.

Entonces se giró en la dirección del Velocista.

El Héroe se encontraba moviendo a la gente para evitar que salieran heridos por las réplicas de la batalla, pero siempre mantuvo un ojo puesto en la mujer de armadura.

Desde la perspectiva de Liam, las cosas no pasaron tan lentamente.

El shinobi recurrió a liberar todo el chakra de Kurama en su cuerpo y en el de Jorm, protegiéndose de los impactos contundentes de la tipa en Bikini a costa de la corrosión de su piel.

Lo segundo podría sanar, lo primero lo convertiría en pulpa.

Pero Liam y Jorm sufrían del mismo problema que Sora en aquel relleno: Ninguno era un Jinchūriki real, ni tenían a la Bestia sellada en su interior.

Como tal, el chakra los rechazaba instintivamente.

Sólo pudieron mantenerlo bajo control ya que eran tres mentes trabajando al unísono.

Sus ojos escanearon la calle, mirando el destello rojo que se movía entre la gente y los sacaba del lugar.

Un amargo sentimiento recorrió su pecho y resistió el impulso de caer en viejos hábitos y salir huyendo del mismo modo.

Todavía no estaba en peligro de muerte y tenía la capacidad de, como mínimo, evitar que docenas de personas muriesen.

Respecto a asunto de derrotar a esta guerrera, lo resolvería más tarde.

Liam usó la Liberación Veloz y su fuerza bruta aumentada para salir disparado del agujero en el que había sido enterrado, extendiendo garras hechas de chakra puro con el manto del Kyūbi.

Alcanzó la posición de la mujer en un segundo y balanceó su cuerpo con un ligero salto, agrandando el tamaño de la zarpa en el giro para aumentar su fuerza.

Ella alzó el antebrazo y detuvo en seco su golpe sin siquiera moverse un centímetro.

El aire fue desplazado con fuerza y el concreto a sus pies se agrietó.

El único logro de Liam fue que agitó la extremidad de la mujer un poco.

—Aceptable, pero sólo para sobresalir entre la basura— comentó ella con casualidad.

—¡Pues busca a alguien de tu talla y deja de meterte con la basura!— gruñó Liam, girando sobre sus pies y balanceando su otra garra de energía en un ataque a los ojos de la mujer.

Ella atrapó su muñeca con facilidad, pero antes de que pudiera torcerla las extremidades de Jorm se dispararon con el mismo objetivo, obligándola a alterar su postura.

Sin vergüenza alguna, Liam se lanzó a la mano que lo sujetaba firmemente y mordisqueó con todas sus fuerzas.

El resultado no fue lo que esperaba.

—¡♥Hnngh♥!— gimió ella de repente, confundiendo al shinobi.

Un segundo después, un puñetazo demoledor se clavó en su rostro y lo mandó a volar.

***************************************************  El Batimóvil rugió furiosamente al emerger fuera de los terrenos de la destruida propiedad Wayne.

Nezu tecleaba furiosamente en una pantalla mientras Alfred conducía el enorme vehículo por las desordenadas calles de Gotham.

—Mayordomo, bájame aquí y huye.

Tengo cosas que hacer— instó la rata con su habitual tono plano.

Alfred le dirigió una mirada de reojo, su expresión impasible a pesar de la experiencia vivida hace poco.

—Con todo respeto Señor, dudo que usted pueda llegar muy lejos por su cuenta— comentó el hombre.

—Lo que haya sucedido sobre nuestras cabezas no fue una explosión.

He visto al Cerdo caer desde gran altura y ni él provocaría semejante alboroto.

Algo mucho más fuerte está ahí afuera y…

Tengo que estudiarlo para mi investigación.

—…

Como usted diga, Señor— Alfred asintió, sin comprar esa última parte.

Detuvo el Batimóvil y no protestó cuando Nezu despegó la pantalla junto a un montón de cables y una pieza de la consola antes de bajar.

La rata desplegó sus mecandritas y usó pequeños propulsores para impulsarse en el aire, escalando por la pared de un edificio a una velocidad decente.

Alcanzó el tejado y se puso a trabajar con las piezas que tenía, mientras explosiones se desataban al otro lado de la propiedad Wayne.

A Nezu no le costó deducir que había aparecido otro bastardo absurdamente poderoso y que Liam estaba recibiendo otra paliza unilateral.

Esta vez estaba dispuesto a echar una mano, a pesar de sus limitaciones actuales.

Se prometió a sí mismo que obligaría al mocoso a darle ese cuerpo prometido una vez que esto terminase.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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