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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 220

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220: Cuestión De Valor 220: Cuestión De Valor  La explosión fue más salvaje de lo que Liam tenía previsto.

Tenía una idea de lo que un Bijū podía hacer con tal ataque, pero Jorm no era uno de esos.

Todo su cuerpo se cubrió con la piel de Acero y sus piernas lo impulsaron en un salto hacia atrás potenciado por chakra.

Aún así, fue golpeado duramente por la onda expansiva y la ola de calor.

La Bijūdama escupida por su Quimera era inestable y explotó incluso antes de entrar en contacto con la guerrera esmeralda, por lo que ambos recibieron el impacto en su totalidad.

Bueno, ella más que él, de eso estaba seguro.

El cuerpo de Liam rebotó varias veces en los restos maltrechos de la calle, su durabilidad puesta a prueba con cada doloroso golpe.

Chispas saltaron al son de las grietas dejadas por su paso debido a la naturaleza de su piel, mientras trozos de tela se desprendían de su rostro y pecho a raíz del intenso calor que lo azotó de frente.

Para su suerte según quién lo mire, se detuvo al estamparse contra un auto y atravesar el parabrisas, siendo recibido por los cómodos asientos traseros en un aterrizaje forzoso.

Al otro lado, Anissa no tuvo semejante lujo.

La mayor concentración de poder de la esfera mortal estaba dirigida en su dirección, por lo que la sacudida fue mucho peor de su lado.

Ella fue detenida en seco y mandada a volar de regreso por la explosión.

El calor y el golpe en sí fueron lo suficientemente potentes como para abrasar su piel de verdad, hacerle sangrar por los oídos y la nariz.

Esto no era Ninjutsu, ni transformación de la naturaleza.

Era chakra puro y crudo, incluso más que un Rasengan común.

La detonación dejó un rastro de destrucción que elevó una nube de polvo por encima de los edificios a lo largo de tres cuadras.

Desde otra ubicación, Henry Caine miró estupefacto la demostración de poder tan inhumana que fue desatada en la ciudad, comparable a las consecuencias que una batalla entre blindados dejó en algunos pueblos de su viejo mundo durante la guerra.

Para Batman no fue tan desconcertante.

Él presenció con sus propios ojos lo que Super Man, el hombre de la luz verde y el alienígena invasor provocaron en Washington.

Sólo esperaba que Gotham no sufriera del mismo modo.

El Murciélago conducía su Batimóvil por las calles, pasando por encima del mar de vehículos dejados a su suerte cuando sus conductores se estancaron en la huida, y habiendo dejado atrás a su fiel mayordomo.

Siguiéndolo de cerca, estaban unos maltrechos Dojin y Tsunako, quienes recién se recuperaban de la violenta sacudida por el ataque inicial de la guerrera esmeralda.

Al mismo tiempo, Flash recorría las manzanas en la periferia de la zona de combate, buscando la mencionada rata por Liam desesperadamente.

El instinto lo hacía querer regresar y ver qué demonios estaba pasando, en especial tras la gran detonación de hace un momento, pero el shinobi no le habría hecho semejante petición sin un motivo.

De vuelta con Liam, el albino se estiró perezosamente en los asientos medio desencajados de la camioneta, su piel endurecida aplastando los fragmentos de vidrio bajo su cuerpo con crujidos audibles.

Gimiendo y maldiciendo por lo bajo, emergió del vehículo y tosió un par de veces antes de recuperarse, contemplando la devastación con una mirada complicada.

—¿Cómo estás, Jorm?— llamó a su Quimera con tono bajo, cansado.

Ya no tenía fuerzas para continuar tras ese masivo gasto de chakra.

La brizna de chakra de Kurama que obtuvo y la propia energía almacenada en Jorm habían más que triplicado su capacidad, lo que le permitió desatar semejante festival de Ninjutsu de alto rango.

Liam estimaba que se encontraba en un nivel similar, sino ligeramente superior, al de Nagato en términos de chakra si se consideraba todo lo anterior.

En verdad, esos Uzumaki son unos monstruos.

—…Hnngh…— fue la única respuesta que recibió.

—Me lo imagino.

Descansa por ahora— comentó sin ganas.

Una repentina ráfaga de viento azotó el lugar y despejó la nube de polvo frente a Liam, lo que provocó que se le metiera tierra en el ojo.

El shinobi maldijo y se frotó furiosamente, imperturbable ante la imponente figura de Anissa.

La mujer escupió sangre a un lado, su carne colorada por las quemaduras leves y sensible al tacto.

Anissa fruncía el ceño visiblemente, sus puños apretados y el corazón en conflicto.

Ella no sabía si sentirse frustrada, enojada u orgullosa.

Este Liam luchó con uñas y dientes a pesar de su inferioridad, plantándole cara sin temor alguno.

Por su parte, Liam hacía tiempo mientras su trasero se contraía espasmódicamente.

Había estado intentando ser valiente, ser diferente, ser mejor, pero mierda si era exasperante darlo todo y no lograr nada.

—Hiciste lo que pudiste.

Siéntete orgulloso, Liam, pues son pocos los que me resistirían a tu nivel— elogió la mujer de repente, como si supiera lo que el shinobi estaba pensando.

Y volvió a tratarlo con familiaridad.

Lo había estado haciendo desde hacía un rato y Liam no entendía qué demonios le pasaba.

—…¿Serás del futuro o algo así?— cuestionó casualmente, alzando los puños y tomando una postura de combate.

El rostro de la mujer se torció ligeramente.

Respiró hondo antes de dar una respuesta sin sentido aparente, pero que hizo girar la mente del shinobi.

—Entonces no me has salvado aquí…— murmuró con un tono que denotaba conflicto.

Dispuesto a aferrarse a cualquier clavo con tal de extender su tiempo de supervivencia, Liam intentó dialogar con la posible viajera en el tiempo, interdimensional o loca.

—¿Dices que hay otra como tú en peligro?

Puedo ayudarte si lo necesitas.

Todos podemos ayudarte, pero debemos detener esto, por favor— hizo un gesto a la zona destrozada en la que combatían.

Ella descendió lentamente, posando sus pies sobre el mismo suelo que él y acercándose más de lo que el decoro permitiría a dos individuos que estaban luchando hacía unos minutos.

Con una altura de 1.80, se elevó significativamente sobre el shinobi.

Con un cuerpo tonificado y poderoso, una presencia pesada y un aura de fatalidad contenida, hizo ver al esquivo Liam como nada más que un insecto al que aplastaría por descuido.

—¿Por qué no huiste?— preguntó ella, caminando alrededor de Liam.

—Eres débil.

Demasiado, diría yo.

Desde el primer momento debiste notar la abismal diferencia entre nosotros.

—Seré honesto contigo, señorita misteriosa…

Hace un par de meses me habría escabullido por las alcantarillas de ser necesario con tal de salvar mi pellejo— dijo Liam sin vergüenza en su tono.

No se atrevió a mentirle a esta mujer.

Era un cliché que acabaría con ella enfureciéndose o decepcionándose.

Y si tenía en cuenta que parecía conocerlo…

—¿Por qué?— preguntó de nuevo, deteniéndose a espaldas de Liam.

Su marco más grande impuso una sombra larga que cubría el polvoriento suelo frente al shinobi.

—Porque no quiero huir.

Ya no, Nunca más— respondió él.

El silencio invadió el lugar, apenas interrumpido por el crujido de pequeños escombros al impactar el suelo y el viento siseando la desolación en que ambos convirtieron estas calles de Gotham.

Vidrios salpicados por todas partes, manchones de sangre, fragmentos de hueso y restos de órganos desparramados de los desafortunados que no lograron salir a tiempo.

A pesar de las palabras tranquilas y el tono bajo con que hablaba Liam, su respiración amenazaba con entrecortarle las palabras, su corazón martilleaba furiosamente su pecho y las piernas temblaban con pulsos de chakra, ansiosas por dispararse a toda velocidad y correr.

Cada segundo de interacción se sentía pesado, cada instinto básico de su cuerpo advirtiéndole que caminaba sobre una cuerda floja, y su subconsciente taladrando su consciente para que activara su adictivo modo Hiruko para calmar sus nervios.

Si la mujer iba a comentar algo al respecto o no, Liam no lo supo, pues en ese instante apareció ante él un rostro familiar con una mano posada sobre su hombro.

El ladrón bastardo por el que se desató toda esta basura se teletransportó inmediatamente, llevándose al shinobi consigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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