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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 227

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227: Desencadenante 3 227: Desencadenante 3  Capitán Marvel representaba una mayor amenaza para Anissa que los Kryptonianos como Kara Zor-El, ya que ella no tenía nada para debilitarlo, estaba segura de que su propia resistencia era menor a la del hombre y la propia naturaleza del mismo lo hacía un oponente difícil.

Su poder no venía de músculos y una genética diferente, sus relámpagos no eran naturales.

Por eso Anissa se negó a darle un segundo de respiro.

Ignoró a la moribunda Kryptoniana y despegó con un estampido sónico tras el aturdido hombre.

En el aire, Billy sintió que las bolas se le subían a la garganta y estuvo a punto de vomitar.

Ni siquiera el valor de Aquiles y la seguridad de la resistencia de Atlas le harían ignorar el espantoso ataque que acababa de sufrir.

El shock le fue arrebatado por la embestida de Anissa, quien estampó una rodilla en su cara y lo mandó a volar incluso más lejos.

Por suerte para el Héroe, aquello le hizo volver en sí y su concentración regresó a lo importante.

—¿¡Te gusta jugar sucio!?— bramó Capitán Marvel, imbuyendo sus puños en destellos amarillos y crepitantes.

—¡Prueba esto entonces!

Él lanzó un puñetazo demoledor, que fue correspondido por el de la mujer.

Dos fuerzas titánicas chocaron a varias veces la velocidad del sonido, lo que hizo gritar al aire entre ellos y desató una poderosa onda expansiva al momento del contacto.

La Viltrumita no retrocedió, el Mago se mantuvo firme.

Los rayos danzaron desde el puño de Capitán Marvel hacia el cuerpo de la guerrera, zigzagueando a lo largo de su extremidad en un milisegundo.

Anissa forcejeó con el hombre y le hizo retroceder, pero los relámpagos divinos ya habían saltado a su cara y su luz y calor se intensificaron justo frente a sus ojos.

Billy sonrió y cargó de nuevo, aprovechando el momento de distracción para usar su otro puño destellante a modo de maza, trazando un amplio arco horizontal que se encontró violentamente con el rostro Anissa.

El impacto pareció rugir como un trueno, el rostro de la Viltrumita se retorció por el poderoso golpe que se hundió en su nariz, la sangre manó y los relámpagos continuaron crepitando sobre los ojos de la guerrera, obligándola a mantenerlos cerrados.

—¿¡Ves que no es tan divertido!?— se burló Billy, reuniendo y amasando una gran concentración de rayos en sus palmas, una bola crepitante y creciente de luz dorada.

—¡Oh disculpa, se me olvidó que no puedes ver!

La sonrisa petulante del Mago se desvaneció cuando Anissa detuvo abruptamente su retroceso y sacudió su mano sobre su cara, quitando los rayos divinos del Maldito Zeus como si fueran una molestia.

La nariz le sangraba y el labio inferior se había partido.

Abrió los ojos lentamente, ligeramente enrojecidos.

Miró a Capitán Marvel con disgusto, su puño apretándose audiblemente.

Alzó su otra mano hasta su oído y pareció colocar un objeto pequeño en él.

—¿Ya lo encontraste?— llamó Anissa a través del comunicador, pero no recibió respuesta.

—Si no respondes en tres segundos voy a—  —Estoy enlazando tu tecnología con el sistema de mi satélite.

El proceso es lento, mujer, y desconozco el tipo de artefacto que me diste.

Paciencia— Batman interrumpió su amenaza, dando una excusa ligeramente razonable.

Al menos podría desquitarse con el baboso Mago.

Anissa aceleró repentinamente, una estela de fuego dejada a su espalda y una cúpula aguda como la nariz de un Caza rodeando su figura.

Capitán Marvel abrió los ojos por la sorpresa y trató de arrojar la esfera de relámpagos, pero la guerrera fue más rápida de lo que tenía previsto.

Su pecho se hundió al recibir ambos puños de la viltrumita, quien lo empujó con tanta fuerza que el hombre no pudo resistirse.

Los pesados puños de Capitán Marvel se estrellaron en la cabeza de Anissa, intentando detenerla.

Ella perseveró y resistió la fuerza de Hércules con los dientes apretados.

Cada impacto reverberó en su cabeza, el siguiente siendo más poderoso que el anterior en lo que Billy empezaba a ajustarse a la resistencia de la mujer.

Fuerte o no, seguía siendo un niño y lo último que quería era despedazar a alguien por accidente.

Esa vacilación costaría vidas.

Rodeando a los combatientes en un amplio anillo de kilómetros, los Cazas estadounidenses alertaron del abrupto rumbo de los acontecimientos.

Capitán Marvel y la guerrera desconocida se movieron tan rápido que los aviones de combate se quedaron atrás, resistiendo torpemente las réplicas de su aceleración vertiginosa.

La pelea se trasladaba al interior de Virginia y los centros de población corrían peligro.

***************************************  Hal Jordan esperaba pacientemente en el aire, más allá del punto en que los humanos sin poder pudiesen respirar.

Su deber era viajar lo más rápido posible a la locación del shinobi una vez que fuera identificada.

Eso le hizo cruzarse de brazos y hacer pucheros.

Habría sido más útil usar su anillo súper poderoso para analizar la muestra de energía del niño y encontrarlo de ese modo, pero la rata se negó vehementemente.

También se negó a compartir la muestra con Flash y permitirle ir a Star Labs para encontrar una solución menos…

Villanesca.

Hal se hacía una idea del porqué.

Como alguien que conoció brevemente a Hiruko, sabía que al chico le gustaba guardar secretos.

Era obtuso a la hora de compartir información, y si lo que sea que usara para hacer esa magia suya cayera en manos de alguien más…

Él lo entendía.

La carrera del muchacho no fue exactamente gloriosa y probablemente debía cuidarse las espaldas constantemente.

Pero una muestra de confianza no habría estado mal.

Mientras se quejaba internamente, el Linterna detectó un leve destello en la distancia que se acercaba rápidamente a Nueva York.

Rompiendo la barrera del sonido, el diminuto objeto volaba a una altitud inferior a la suya propia, pero cada nuevo estallido lo hacía partir las nubes por las que pasaba.

—Esto es perfecto— suspiró Hal Jordan, decidiendo bajar antes de que hubiera algún mal entendido.

Su reacción sin embargo, fue más lenta de lo debido al fallar en reconocer a Super Man desde tan lejos.

Para cuando se dio cuenta de que el objeto descendía sin reducir la velocidad justo sobre Long Island, era demasiado tarde.

De vuelta en tierra, Zugan sintió que su interior reverberaba y los mecanismos donde se almacenaban los pergaminos y los sellos traqueteaban, revolviendo sus intestinos.

La Quimera se estrelló violentamente contra el suelo y rodó cientos de metros, dejando agujeros y surcos allí donde rebotaba.

Super Man se movió a toda velocidad, rodeando al monstruo y deteniendo su impulso con un fuerte manotazo que lo azotó contra el suelo, enterrándolo a varios metros de profundidad en un agujero gigante.

La tierra se partió y el polvo explotó hacia afuera.

Zugan sintió que la cabeza le daba vueltas y apenas podía mover sus extremidades.

Los ojos de Clark brillaron de un rojo amenazador, listo para neutralizar al monstruo rápidamente, pero entonces estudió mejor su aspecto y tuvo una sensación de familiaridad.

Las placas de hueso que decoraban su rostro a modo de máscara, los colores grises y apagados de su caparazón, la cálida energía vital que desprendía de su cuerpo.

Super Man estudió momentáneamente a la criatura, usando su visión de rayos X para ver en el interior de su cuerpo.

Allí encontró mecanismos familiares, pergaminos, y una carne alterada por medios esotéricos que recordaban a cierto shinobi.

—Uh…

¿Puedes hablar?— preguntó torpemente, rascándose la mejilla.

—…Sí— respondió Zugan débilmente, con la respiración pesada.

—Oh ya veo.

Eh, yo supongo que tú…

Quiero decir, esto…

¿De casualidad eres una Quimera?— volvió a preguntar Clark, mostrando una sonrisa incómoda.

Ya sabía la respuesta a eso.

—Lo soy, Super Man.

Me llamo Zugan— confirmó la Invocación, levantándose con dificultad.

—¡Déjame ayudarte!— Clark descendió y usó su monstruosa fuerza para estabilizar al Cerdo.

—Lamento lo sucedido, Zugan.

No nos habían presentado antes— comentó con genuina vergüenza.

Acomodado a la Invocación, el Héroe se elevó de nuevo en el aire y se cruzó de brazos, la incomodidad dando paso a la confusión en su expresión.

—¿Por qué estás atacando a estas personas, Zugan?

¿Dónde está Liam?

—Esa es una larga historia— respondió una voz masculina desde el aire.

Clark alzó la vista y encontró a otro individuo que sí conocía.

—¿Qué está pasando, Linterna Verde?— inquirió el Kryptoniano.

—Meh, no mucho— el Linterna se encogió de hombros, descendiendo hasta la altura de Clark.

—Hay una lunática con la fuerza para derribar edificios con sus manos desnudas suelta en algún lugar, secuestró a Batman, que aparentemente es real, y está persiguiendo al chico, que aparentemente fue secuestrado por un tipo con la habilidad de transportarse— informó Hal Jordan con naturalidad.

Clark parpadeó, asimilando lo dicho.

—¡Já, no fue tan larga después de todo!— añadió Hal un momento después.

—¿Y por qué Zugan se peleaba con los militares?— inquirió Super Man.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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