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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 231

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231: Desencadenante 7 231: Desencadenante 7  Bruce sintió que el estómago se le revolvía ligeramente.

En un momento, estaba cargando a un hombre herido sobre su hombro mientras intentaba salir del edificio, y al siguiente su vista se desenfocó.

Cuando regresó en sí, notó el cambio en el entorno, así como la falta de peso.

Ya no llevaba a nadie, ya no estaba en medio de un edificio en colapso.

—Flash— pensó con un toque de alivio.

Miró en todas direcciones, intentando orientarse.

Vio lo que quedaba de las instalaciones de la NASA a lo lejos, hundiéndose en un mar de rocas y grietas enormes.

Vio plataformas de energía desconocida alejándose del lugar, cargadas hasta el tope de personas uniformadas y armadas.

Los temblores se sentían con menos intensidad que antes, pero no era difícil adivinar la dirección o el origen.

La batalla no había terminado, pero al Murciélago le resultaba imposible ayudar.

—¡Oye!— dijo Flash, apareciendo de repente junto a Bruce.

—Ah, iré a prestar apoyo.

¿Descubriste algo útil de la mujer?

¿Algo que podamos usar en su contra?

—…

No.

No parece tener debilidades obvias— Bruce negó con la cabeza.

Ni siquiera sabía el nombre de la mujer.

—¿Quién está luchando contra ella?— inquirió el Murciélago.

—Uh, Super Man vino a prestarnos apoyo, y si mi vista no me falla, Super Girl también está aquí.

Y está este tipo, Linterna Verde.

No lo conozco, pero creo que es amigo de Super Man y—  Flash se interrumpió a mitad de su respuesta, tomando a Bruce repentinamente y moviéndose del lugar un instante antes de que Anissa se estrellara.

Ella siguió con la mirada al Velocista, frunciendo aún más el ceño por la extremadamente inoportuna reunión de individuos capaces de plantarle cara.

Empujó su cuerpo a velocidades ridículas y cargó de nuevo, siendo lo suficientemente cuidadosa como para no destrozar a Bruce accidentalmente.

Evitó golpear, concentrándose más en sujetar a Flash para impedirle huir.

Un destello rojo y otro verde se persiguieron a lo largo de kilómetros, destruyendo todo a su paso.

Flash saltaba obstáculos o los rodeaba, aprovechándose de su refinado método de movimiento.

Anissa atravesaba todo, limitada a embestir de frente en explosivas ráfagas que el Velocista podía evadir en giros cerrados.

Pero él mismo debía ser cuidadoso.

Protegido como estaba el Murciélago por la Speed Force, eso no cambiaba el hecho de que su cuerpo era sometido a cambios abruptos de dirección a velocidades que lo hubieran destrozado hace mucho, de no ser por el toque de Barry.

Afortunadamente, Super Man no estaba fuera de combate todavía.

Clark atrapó a Anissa desde un costado y la arrastró a un tortuoso viaje a través de un bosque.

—¡Mierda mierda!— jadeó Barry, deteniéndose para tomar un respiro y dejar que Bruce descansara.

El hombre se derrumbó sobre sus rodillas, con la cabeza dándole vueltas y los ojos inyectados en sangre.

—¡Vete, puedo esconderme de su vista!— gruñó Batman, levantándose con visible esfuerzo.

—D-de…

ninguna m-manera— Flash se negó entre jadeos.

En la distancia, Anissa estrelló ambos puños a los costados de la cabeza de Clark, haciéndole sangrar por la nariz y sacudiendo su cerebro levemente.

El Kryptoniano perdió la concentración un momento y Anissa aprovechó la oportunidad, quitándoselo de encima de un empujón que lo envió a rodar a través del bosque.

Mientras la Viltrumita se ponía de pie, fue aplastada por la carga de un inmenso bloque de energía verde desde el cielo.

El constructo de Hal Jordan se enterró a varios metros de profundidad, sacudiendo la tierra violentamente.

Por el rabillo del ojo, vio a Super Man salir disparado hacia el cielo.

Eso lo confundió, pero no tuvo tiempo para darle vueltas a ese asunto.

Anissa rugió desde las profundidades y cargó el denso bloque sobre sus hombros, elevándolo aún contra la presión de Hal.

—¡M-maldita sea!— gruñó el Linterna por el esfuerzo.

De un puñetazo demoledor, Anissa agrietó el constructo y lo partió a la mitad, deslizándose entre las partes medio separadas hasta salir al otro lado.

Hal se protegió con un escudo de energía que Anissa pateó, agrietándolo también y mandando al Linterna a volar en la distancia.

Pero de nuevo, cuando Anissa se volvió en la dirección en que vio a Bruce y Flash por última vez, fue atacada por otro oponente.

Super Girl, con marcas a medio sanar en su cuerpo, descendió de entre las nubes con los ojos enrojecidos y golpeó a la Viltrumita.

Anissa fue mandada a estrellarse contra el suelo una vez más, ahora recibiendo un potente haz de luz carmesí sobre la cabeza.

—¡Ya basta!— gritó ella, permitiendo que su antebrazo recibiera la intensidad de la visión de calor mientras ascendía, alcanzando a la kryptoniana y enzarzándose en un feroz combate a puñetazos.

La radiación de la Kryptonita en su traje hizo su trabajo y en unos pocos intercambios se sobrepuso a la rubia.

Anissa la sujetó del cuello y presionó con fuerza.

Kara empleó lo último de sus medio renovadas fuerzas para resistirse.

Ambas gruñeron como animales, una intentando torcerle el cuello y la otra luchando por impedirlo.

En ese momento, Hal regresó y creó cadenas que se aferraron a los brazos de la Viltrumita, tirando en dirección contraria para obligarla abrirlos.

Pero la potencia del Linterna era insuficiente y la fuerza de Kara menguaba otra vez.

Poco a poco y temblorosamente, el rostro de la rubia fue girando a un lado, alcanzando el límite saludable.

Desesperados, Hal se lanzó contra la oponente y Kara desató su visión de calor, intentando derretirle el hombro.

—¡Hnngh!— gimió Anissa con los dientes apretados, resistiendo el puño de energía verde que se estrelló al costado de su cabeza y los rayos abrasadores que cocinaban su hombro.

—¡Suéltala!— Hal gritó, lanzando puñetazo tras puñetazo que sacudían el cráneo de Anissa y tensaban su constructo de energía, así como sus propios huesos.

Clark descendió en ese momento, clavando su puño en la cabeza de la mujer con tal fuerza que desató una onda de choque.

Hal fue empujado hacia atrás y Kara fue liberada.

Anissa se mareó por el ataque y perdió la coordinación por un momento fugaz, dejándose expuesta al kryptoniano.

Con un poco más de fuerza en sus células, Clark embistió a la mujer y el combate se movió a tierra de nuevo, mientras el Linterna volaba para rescatar a Super Girl, quien se había debilitado demasiado por el prolongado contacto con la Kryptonita.

—¡Oye, quédate conmigo princesa!— llamó el Linterna, atrapando a la medio consciente Kara Zor-El.

Sin embargo, su sonrisa galante se esfumó al notar la mirada desenfocada de la chica.

Sabiendo que la rubia era una Kryptoniana al igual que Super Man, Hal ascendió rápidamente y desapareció entre las nubes.

Los engranajes empezaron a girar en su mente al mismo tiempo e hizo que el anillo analizara el cuerpo de la chica.

De vuelta en tierra, Clark intentó incapacitar a la mujer con poderosos puñetazos antes de que el efecto vigorizante del sol desapareciera.

No lo logró.

Una palma temblorosa detuvo uno de sus golpes, haciéndolo retroceder poco a poco.

Un rostro ensangrentado se acercó a él repentinamente.

Una mirada furiosa lo taladró antes de que sus cabezas chocaran.

Anissa, con algunos dientes flojos y la nariz rota, la frente cortada y la mandíbula adolorida, estrelló su cabeza contra la cara de Super Man.

—¿¡Puedes morir de una vez!?— rugió ella, desprendiendo una de las placas verdes de su faldón de batalla.

El material mezclado con kryptonita pareció deformarse como metal líquido en sus dedos, formando finalmente una cuchilla esmeralda.

Anissa sometió a Clark contra el suelo y hundió las uñas de su mano libre en la cara del mismo, buscando arañar sus ojos.

Retrajo la mano con la cuchilla esmeralda y fijó su objetivo en el cuello del hombre.

La cuchilla se desdibujó y trazó su camino en línea recta.

Menos de un segundo habría bastado para eliminar al Héroe.

Menos de un segundo era tiempo de sobra para Flash.

Recordando su experiencia anterior, el Velocista cubrió el equivalente a un kilómetro de distancia en una carga frontal contra la mujer.

En el momento justo, saltó y retrajo sus piernas, haciendo un ovillo horizontalmente.

Mientras la cuchilla se acercaba al cuello de Super Man, Flash ya estaba frente al rostro de la mujer.

Cuando la cuchilla estuvo a milímetros de la carne, el Velocista pateó con ambas piernas.

La inmensa fuerza, potenciada por la Speed Force, fue como si Anissa fuera golpeada por una montaña en la cara.

Y eso teniendo en cuenta la contención de Flash.

Los dientes frontales se agrietaron y explotaron al interior de su boca, el cuello se sacudió violentamente hacia atrás, casi dañando algo importante, y el tabique nasal crujió audiblemente.

Anissa fue empujada hacia atrás y rodó sobre su espalda.

Flash dedicó una mirada breve a Super Man, asintiendo para sí mismo al no ver rastro de sangre en su garganta y se lanzó contra la Viltrumita.

Desorientada, la mujer no pudo resistirse al implacable asalto del Velocista.

Flash compensó su falta de potencia con cantidad, desatando un maremoto de golpes y patadas sobre todas las zonas heridas de la mujer, desde los cortes hasta los moretones.

La Viltrumita golpeó el suelo con fuerza, desestabilizando el terreno y obligando al molesto Velocista a retroceder.

La incómoda sensación de su nariz rota provocó que las lágrimas salieran de sus ojos enrojecidos, y los dientes sueltos clavados en lo profundo de su boca y lengua le impedían incluso hablar sin dolor.

Ya no quería luchar.

Si esto continuaba, estaba definitivamente perdida.

Con desgana y no poco pánico en su corazón, Anissa despegó a toda potencia y trató de perderse en la distancia.

Ascender directamente no era opción en esta zona, pues ya sabía que la rubia subió para recobrar fuerzas.

Necesitaba salir del planeta desde otra ubicación.

—¡No te olvides de mí, chica Bikini!

Anissa escuchó a alguien sobre su cabeza y alzó la mirada, preparando su postura para un rápido contraataque.

Lástima que no había defensa que ella pudiera usar para los rayos divinos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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